Con esto de las GHdF se nos está llenando el blog de pibones. Hoy con la Princesa Leia y gracias a Sheena, que por cierto hoy se incorpora a nuestro (renovado) blogroll. Disfruten del post, al que me permito añadir una puntilla, al final.
Cuando era pequeña y el mundo no estaba tan preparado para la dominación femenina como el de ahora, encontrar un referente femenino adecuado no era fácil. O tirabas de tu hermana mayor (si es que la tenías) o te buscabas uno de ficción que te guiara con sus ideales de película hacia la adolescencia. Las lecturas de la revista Superpop eran complementarias.El universo de Star Wars es relativamente simple. El Mal (malvado imperio galáctico con sus malvadérrimos soldados de asalto y sus uniformes hitlerianos) y el Bien (La "Resistance", los Rebeldes luchando por la libertad de la Galaxia). Pero precisamente esa simplicidad, por otro lado arrolladora, era lo que lo hacía tan asequible a mentes de seis o siete años.
Mis compañeros del colegio y amiguitos varios que habían ido a ver alguna de las películas de la Saga se habían quedado impresionados con la imaginería, las naves, las explosiones y disparos azules y rojos de los blasters, con las espadas luz y con la maldad de Vader. Yo, quedé impresionada cuando vi a una mujer dirigiendo la defensa de la base rebelde de Hot en El Imperio Contraataca. Una princesa del espacio sideral con ideales de libertad, de fuerte carácter, dotes de mando y jefa de ejércitos, aunque fueran cuatro guerrilleros rebeldes mal contados.Sólo tenía seis añitos cuando mi (sabia) madre me llevó a ver El Imperio Contraataca pero a lo largo de mi vida he sido capaz de disfrutar muchas veces con esos tres "primeros" episodios y con la visión de una princesa que en vez de llevar una larga trenza las llevaba recogidas para ir más cómoda. Una princesa que no se quedaba en el balcón de la torre esperando al príncipe azul que la salvara si no que, a la menor oportunidad, luchaba para liberarse, salvar su vida y la de sus compañeros y, de paso, matar al infame dragón imperial que la había tenido prisionera. Una princesa capaz de enamorarse del sinvergüenza de Han Solo en vez de hacerlo del rubio principito jedi*. Una princesa capaz de llevar un biquini dorado y disparar una cañonera láser al mismo tiempo sin despeinarse ni dudar. Una princesa, en definitiva, del siglo XXI. ¿Quién no querría ser como ella?
*(lo de que era su hermano se sabe después).
Leia, además de una GHdF, es un icono. Toda ella. No sólo por su bikini dorado que ha llenado Internet (y el mundo) de fotos, imitaciones y tutorials. No sólo por sus trenzas/rodetes que la Perri se plantó el año que celebramos nuestros cumples con una fiesta de disfraces bajo el tema “qué personaje de ficción querías ser de pequeño”. No sólo por sus vestidos túnica ni por las frases agudas que cruza con Han antes de caer cada uno en brazos del otro.
Simplemente, Leia mola (¡con lo pedorra que era su madre!). 





















...a los casos donde se unen los estragos del tiempo...
...con mi más pura e innegable desastrosidad
Aquí, lazos y braguitas solían ser del mismo color...
...claro que ni lazos ni braguitas eran del color que son ahora.