martes, julio 14, 2009

Un post de perros


El otro día estuve en la barbacoa más surrealista de la historia, y otro año que tenga el estómago mejor haré una encuesta para indagar a ver si lo que pasó es normal o, como sospecho, vivo en una ola de surrealismo atroz. Pero eso será otro año y sólo si sigo con la duda.

En aquella barbacoa, una de mis acompañantes fue acosada sexualmente por el perro de la casa.

Aunque igual "acosada" no era la palabra. Porque el acoso conlleva "perseguir, apremiar, importunar a alguien"... y ella no se sintió importunada para nada. De hecho decía que lo más frinkable de la fiesta era el perro.

El perro se llamaba Luke. A ella la llamaremos Leia.

Lo único que impidió que aquella barbacoa se convirtiera en Sodoma y Gomorra versión StarWars meets BoltDeDisney fue que el perro pesaba cinco kilos. Si en vez de un perrín pequeño y adorable quien se la quiere frinkar llega a ser mi pastor alemán de 40 kilos... a Leia no la salva ni toda la flota rebelde.

Pero mi perro no frinka, no señor.

Gol es un pastor alemán precioso, negro y fuego, con muchos apellidos alemanes compuestos y un papá policía (como Rex). Y no va por ahí frinkándose personas, animales o cosas como otros perros que conozco. Ni cojines, ni osos de peluche, ni piernas de invitados. Gol no.

Una vez lo hizo, cuando tenía cuatro meses: mi perro se frinkó el bolso de mi madre.

Y no sabemos qué le dijo ella, que nunca más volvió a frinkarse nada.

A que acojona.

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lunes, julio 13, 2009

Mi primer analista técnico, chispas


Con la mitad del equipo de vacaciones mi volumen de trabajo ha aumentado. Aparte de lo de siempre hay que sustituir a Gemi en sus cosas, hacer repors y enseñar a los becarios (esta parte me encanta).

Así que estoy haciendo cosas que nunca había hecho. Por ejemplo, moderar una tertulia -cortita, de quince minutos, facilita... pero una tertulia: mi primera tertulia, chispas-. Por ejemplo, charlar en directo con analistas sobre la sesión bursátil del día.

Esto no es tan nuevo: la bolsa es algo que controlo y a los analistas que salen en el programa los conozco hace años y con la mayoría me he ido a cenar/de copas/a bailar por lo menos una vez (recuerdo una memorable salida en grupo a las fiestas del Orgullo hace dos años). Pero señores, da respeto. Sobre todo si es con un analista técnico.

Para entendernos, los analistas fundamentales son los que te hablan del beneficio neto de una compañía, de los beneficios, de los planes de expansión, de fusiones, de nuevos proyectos en Asia... de cosas "que se ven".

Los analistas técnicos analizan gráficos y utilizan un lenguaje suyo personal para el que hay que estar preparado. Son crípticos y mágicos, aunque ellos dirían que son mucho más científicos y que los fundamentales se parecen más que ellos a Rappel. Pero como para mí son más difíciles, le dije a mi becaria Meribella (que es quien me hace producción, es decir, quien me organiza la sección) que, si era posible, me buscara analistas fundamentales.

Pero no siempre puede ser.

Y yo he tenido mi primer analista técnico, chispas. Y además era MAC, uno supersimpático que me mola mil.

Hablamos de si la "corrección" del Ibex puede ser positiva y de "rango intradía".

Hablamos de "directrices alcistas", "estrategias de cortos" y "rangos bajistas".

Hablamos de "soportes fiables", "resistencias" y posibles "suelos".

Hablamos de "rupturas al alza" y "vacíos a la baja".

Y cuando MAC mencionó la estructura "hombro-cabeza-hombro" casi muero de la emoción.

Niños, me he hecho mayor bursátil-radiofónicamente hablando.

Aparte de que cualquier excusa es buena para postear el video del anuncio más chupi de los 80:

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viernes, julio 10, 2009

Sorolla y otras recomendaciones

Acabo de ver en el telediario que se prevee una subida de temperaturas en Madrid a partir del domingo. Por suerte, yo ya habré empacado las cosas y sobre Bichito iremos hasta Denia, cogeremos el ferry y llegaremos a s´illa.

Estos días he estado bien en Madrid. No me afecta mucho el calor y no he parado quieta. Pero es cierto que con tanto asfalto y bochorno una añora más el Mediterráneo. Sobre todo, si se da un paseo por la exposición de Sorolla en el Prado.

Sorolla tocó muchas temáticas en su carrera. Tema social, costumbrismo, retratos, paisajes y en sus cuadros más conocidos, el mar y la luz. El Mediterrráneo. Con un par de pinceladas cargadas de blancos y cremas, Sorolla pinta esa luz mediterránea reflejada en el mar, esa luz que en verano es tan brillante que parece que ya no te cabe más en los ojos, pero sin ser hiriente. En "Lucía y el sexo", en las escenas de Formentera, esa sensación está totalmente lograda, con la película sobreexpuesta, casi quemada. Esos cuadros o esa peli que me llevan a mediodías de verano en Es Trenc, a primaveras en Formentor, a atardeceres de otoño en la Colonia de Sant Jordi... me evocan demasiadas cosas buenas así que soy consciente de que no soy objetiva juzgándolas. Pero es refrescante ver cuadros así cuando fuera está cayendo una solanera de 37º.

Resumiendo, es una exposición recomendable. Su punto interesante es que han traído cuadros de colecciones particulares o de museos extranjeros que no están generalmente en España (como los murales de la Hispanic Society de Nueva York) pero los cuadros más emblemáticos ya se podían ver en Madrid en el museo Sorolla, uno de los más bonitos de todo Madrid. Está ubicado en su casa y se puede ver no sólo una buena panorámica de su obra, sino también su taller, los jardines que él diseñó, su colección de cerámica y algunas de las habitaciones tal y como eran. Uno de los imprescindibles de Madrid, por si os pasáis por aquí.

Este es uno de los cuadros que no había visto antes. Una preciosidad, que tiene como referente la Venus del Espejo de Velázquez.

En cuanto al resto de cosas que he visto estas semanas, puedo recomendaros pagafantas, una peli muy divertida. A ver, no es el peliculón del siglo, pero me hizo reir. Como dijo mi acompañante, es un documental encubierto. O la exposición de fotografía de Annie Leibovitz, que está bien. No es la bomba, pero está bien. Lo que más me gustaron fueron las fotografías que le hizo a su pareja, Susan Sontag. Reflejan cariño, respeto, admiración. Las fotos que hace por encargo a gente famosa son estupendas. Entendí porqué a la gente le gusta ser retratada por ella: da la mejor versión del personaje, siendo tan... ¡correcta! (ella, no la visión). Plasma a Nicole Kidman glamourosa, a Scarlett sexy, a Robert de Niro y a Al Pacino elegantes y sobrios... ¡Incluso el gabinete Bush parecía competente en sus fotos! Eso es lo bueno y lo peor: sus fotos son preciosas y la gente sale muy favorecida, pero no es nada provocadora (al menos en la época que recoge la exposición... otra cosa es que sus fotos alguna vez hayan levantado polémica, pero eso se debe más a la estupidez de cierta gente que al carácter de sus fotos) y a veces parece hasta complaciente con el personaje retratado. Eso se traduce en que sus fotos son bonitas, pero no te mueven nada por dentro, ni le dan una vuelta de tuerca a la realidad... no emocionan en ningún sentido.

Pero vamos, que salen todos guapísimos

En fin, que me quedan pocas horas en Madrid. Pero como se trata de aprovechar a fondo estos días, esta mañana me voy a un intensivo con Mahmoud Reda y Farida Fahmy. Son dos de las grandes figuras de la danza oriental: Mahmoud estudió y rescató gran parte del folklore egipcio y lo dignificó, mezclándolo con disciplinas como el ballet y evitando que se perdiera. Farida fue la primera bailarina de la compañía que Mahmoud creó durante años. Estoy emocionada, no hace falta que lo diga.



Me encanta cómo ella empieza a bailar, se van añadiendo los instrumentos... encaja todo.

Y el sábado a Palma. Y el miércoles a Munich. Me encantaaaaa.

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miércoles, julio 08, 2009

Adios a mi marionravenwoodismo


Tengo este post pendiente desde hace un par de fines de semana. Pero es que, amigos, me ha costado recuperarme de aquella noche, que empezó en un garito de tapeo, continuó en otro de modernos y terminó de mala manera.

La culpa fue de Max Vento, autor de "Actor Aspirante", que vino a presentar su nuevo comic a Madrid.

La culpa fue de mi hermana Ro que me lió para sacarlo por ahí.

La culpa fue de Mauro Entrialgo, que se inventó el juego de beber un chupito de tequila cada vez que escucháramos las palabas "Michael Jackson".

La culpa fue del camarero del primer garito, que nos invito a los tequilas.

La culpa fue de mi metabolismo, que no es el que era.

Vamos por partes. En la cena, entre tapas y cerves, tres dibujantes e ilustradores me hicieron unos dibujitos muy chulos... pero me pidieron algo a cambio.

-A ver, periodista, ahora nos harás tú una crónica, ¿no?

Escribí una crónica improvisada en una servilleta, y la leí con mi mejor voz de radio. Un rato después mediobosquejé una segunda. La tercera la escribí a posteriori, porque esa noche no estaba en condiciones.

Los dibujantes beben, con o sin, pero no necesitan ir al baño
Si le das a un artista un vaso con líquido bebible dentro, un papel y un boli... y lo tendrás entretenido hasta 6 horas. Esta es la moraleja que sacan Be y Ro de su velada entre comiqueros. Se advierte una pequeña modificación en la conducta, eso sí, si el dibujante en cuestión vive fuera de España. Pero ésa es la excepción. Hasta cuatro rondas de cervezas y nesteas aguantaron Max, Álvaro y Juan sin necesitar pasar al aseo de los chicos... Todo un record, según las experiencias previas de estas dos improvisadas reporteras.

Y luego otra.

Camarero antipático termina siendo un trozo de pan
Los peores modos de la restauración madrileña convertidos en 100 kilos de fan entregado al cabo de cinco rondas, varias raciones, papeles, rotus y dibujos. El camarero empezó mal, con pocas ganas, poco encanto y menos sonrisas, pero tres horas después pedía a los dibujantes Juan Espadas, Álvaro Muñoz y Max Vento que le hicieran algo especial para decorar las paredes del local. El talento todo lo pudo aquella noche, incluso trocar un mal comienzo en un gran final: tres rondas de tequila a cuenta de la casa.

Y, a la mañana siguiente, otra más.

Be: "Ya no soy Marion Ravenwood"
"No entiendo qué ha podido salir mal, si estoy entrenada para soportar el tequila como si fuera agua", decía Be a la mañana siguiente. "Estoy fuera de forma, ya no soy Marion Ravenwood". La bloguera madrileña guardaba perfecta constancia de lo ocurrido la noche anterior. "No me puedo creer que tres dibujantes de tebeos, dos muy frikis y uno residente en los USA, me tumbaran en una guerra de chupitos. Qué verguenza". Menos verguenza le da el intento de llegar a casa en brazos del Hombre Malo. Be no piensa en los momentos que por ello sus bragas pasaron a la vista de los viandantes gracias a su coqueto y corto vestidito negro. Sabe que debería, pero tiene otras cosas en la cabeza. "Lo peor es que me preocupa más habernos pirado del sitio de modernos sin pagar".

Eso sí que no puede ser.

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lunes, julio 06, 2009

Grandes Heroínas de Ficción: Puck


Bente Winter, prota de una serie de 29 libros que me encantaba de peque, es una chica danesa huérfana de madre. Su vida cambia (y la historia de los libros empieza) cuando su padre, ingeniero, es destinado a Chile y decide que su hija se quede en Dinamarca, estudiando en un internado.

Primera parte: el pensionado de Egeborg

Es un cole bastante guay. Es mixto, los directores son demasiado encantadores para ser reales (los Frank, que son un matrimonio superperfecto en plan los padres de "La Tribu de los Brady" pero sin hijos), la escuela es superchula, está en medio de un bosque superchulo, con un lago superchulo, con montañas superchulas, con actividades superchulas y alumnos listos y simpáticos... y al principio Bente odia estar allí.

Está triste, echa de menos a su padre, se siente abandonada, discute con todos... y sólo está a gusto paseando sola por el bosque. De hecho los compañeros de Bente la "rebautizan" Puck, como el duende de Shakespeare, por su tendencia a desaparecer en el bosque cada vez que puede.

Pero todo esto pasa en el primer libro. Al principio del primer libro. Porque Puck en seguida hace amigos: Karen, la más complicada y aparentemente gruñona... y en realidad llena de problemas familiares a la que Bente se gana y se hacen las mejores amigas. Inger, la más seria y estudiosa y calmada... y aburrida. Navío, la más alocada y diver y cuya frase preferida es "¡formidablemente palpitante!". Alboroto y Cavador, los chicos más traviesos del cole, que tienen con Puck unos piques competitivos que siempre gana ella (¡me encantaba que ganaran las chicas!). Anelisse, la pija y pelín repelente hija del hacendado dueño de la finca de al lado del internado.

Puck deja de estar enfadada con el mundo, le coge el gusto a Egeborg, hace amigos y se convierte en la líder del grupichi guay del cole. A partir de aquí es una sucesión de aventuras chachis, misterios resueltos, malvados derrotados, vistorias deportivas, nuevos amigos. Puck es perfecta, lo hace todo bien, es la más lista, la mejor esquiadora, la mejor patinadora, la que nada más rápido, la corredora más veloz. Se gana a mayores y pequeños, baja los humos a los listillos (mayores y pequeños) y come chocolate.

Y así pasan los meses, los años y los libros, todo esto salpicado de alguna que otra visita de su padre, que por cierto en el libro 11 se vuelve a casar con Ellen, la profe preferida de Puck.

Y no, después de la boda tampoco se la llevan con ellos a Chile: Puck se queda en Dinamarca y sigue estudiando, ganando carreras, resolviendo misterios y atrapando ladrones y contrabandistas. Y cuando termina el cole en Egeborg se marcha a Copenhague.

Segunda parte: el instituto Clara Moeller

Puck, Karen y Navío siguen estudiando y viviendo juntas. Van a clase, aprenden cosas nuevas, siguen nuevas normas y reciben nuevos castigos cuando las rompen, hacen nuevas amigas (como Torbellino y Karina), corren aventuras nuevas pero parecidas a las de la primera parte... con un pequeño componente más: los chicos.

En la primera parte había chicos, sí, pero eran amiguetes y ya está, no había novios por ningún lado. En esta parte hacen su aparición las fiestas, los bailes, las citas, los novietes... pero no para Puck.

Mientras todas hacen planes de futuro, personales y profesionales, y algunas hasta se comprometen para casarse... nuestra heroína sigue ayudando a sus amigas en sus cosas, descubriendo misterios y atrapando secuestradores, defendiendo a compañeras (no recuerdo si era una princesa india o africana) de ataques racistas de otras compañeras, dando chascos a profesoras malvadas... pero no se enamora hasta el último libro de la colección.

Yo, que caí rendida a los encantos de Alboroto desde casi su primera aparición, no entendía que a Puck no le molara. Se reencuentran en el libro 26, "Puck y los Contrabandistas", pero nada, oye. Siguen siendo amigos y ya. Un trauma.

Un trauma casi como que sea la pedorra de Amy y no Jo la que se quede con Laurie en "Mujercitas", para entendernos.

Y es que no es hasta "Adiós, Puck" que Bente conoce a Ole Bang.

Y a pesar del nombre, se enamora de él.

Ole es el hijo del jefe de su padre, es alto, guapo, listo, trabajador, deportista, y con los ojos azules.

Y entonces el coeficiente intelectual de Puck baja 100 puntos de golpe. Se vuelve torpe, no sabe cómo actuar, está hecha un lío, llora, está de los nervios...

Por suerte para ella, su adorado Ole no se fija en esas cosas. Él la ayuda con el misterio que tiene entre manos, gana una importantísima competición de remo, triunfa en su trabajo y la tranquiliza cuando ella sufre un miniataque y está toda llorosa por la inseguridad ("Ole, que yo te he dado un beso y tú a mí no... y sólo me hablas del misterio que me estás ayudando a resolver, ¡buaaaaaaaaaaa!"). Ole, en vez de sacar el lexatín, le seca las lágrimas... y la besa.

Y, a pesar de que todos nos alegramos por Puck, el último libro de la colección es anticlimático. Bente no se lo piensa dos veces y ¡dos semanas después de conocer a Ole! se pira con su padre, su madrastra y su prometido a la India sin haber terminado los estudios.

Que no es que estudiara medicina ni nada, era como una especie de título de filosofía y letras de un centro para chicas, pero es que cuando toma la decisión ella dice: "Ole no me va a querer más por tener un diploma". Y claro, para una chica que se ha pasado la vida superando a los chicos en ingenio, en destreza, y en deportes... pues puf.

Y cuando se va a la India a vivir en plan superamor se despide de sus amigas, que van a despedirla tristísimas, en plan "hasta nunca" ("¿Crees que volveremos a verla, Karen?" "No, Navío, la India queda muy lejos"). Se despiden en el aeropuerto, ellas venga a llorar, ella mucho menos afectada porque sólo piensa en Ole. Y claro, para una chica que ha vivido unos añitos con su padre lejos y con Navío, Karen, Inger y las otras casi como única familia... pues puf.

Vamos, que como me apuntó Xisca la otra noche dan ganas de coger la pluma que dejara Lisbeth Werner (que no es una señora de verdad sino el alias de Carlo Andersen y Knud Meister -que se encargó del final de la serie cuando Anderson se murió y al que yo culpo de todos los desastres-) y continuar la historia donde la dejaron.

Lo que nunca se escribió: diez años después

Una fondona Puck pilla a Ole frinkándose a la vicepresidenta de la compañía, una que sí acabó los estudios y no dejó de practicar esos deportes que tan bien se le daban.

Entonces se da cuenta de que igual hubiera sido bueno terminar los estudios. Decide plantar a los dos hombres de su vida -el dejado de su padre y Ole-, salir de la puta India y volver a Dinamarca.

Intenta recuperar a sus amigas, proceso que le lleva tiempo porque hace mucho que dejó de contestar a sus cartas y ya casi no se acuerda ni de sus nombres. Al final las encuentra, y se reunen, y ellas la ayudan a no darse a la autodestrucción total (ya sea en forma de drogas o de comida basura).

Vuelve a Egeborg, donde los Frank le dan trabajo de profe de danés (eso no se le ha olvidado). Puck se pone en forma nadando en el lago, corriendo por el bosque, montando a caballo con su amiga Anelisse -que sigue siendo una pija-, esquiando y patinando. Además retoma la fotografía, se presenta a concursos y gana algún premio.

Y entonces, sólo entonces, cuando vuelve a ser una persona independiente, cuando vuelve a tener vida propia (interior y exterior), cuando vuelve a practicar actividades que le gustan, cuando vuelve a ser creativa, cuando vuelve a sobresalir en cosas... se reencuentra con Alboroto. Que es exitosísimo también en lo que quiera que haga. Y al que siempre le ha gustado Puck por lo que era, una chica súper, una "pre-mujer fuerte".

Y se enamoran. Y se casan. Y tienen cachorros.

Y viven felices para siempre.

Y, ahora sí, FIN

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viernes, julio 03, 2009

Contra babosos

Hoy he cometido un error: hacía meses que no me metía por el centro de Madrid con el coche y hoy lo he hecho. Mal. Incluso peor, porque me he metido en la Gran Vía a medio día con el coche. Eso significa tardar treinta minutos en recorrer una calle de ¿500? metros. Semáforos, coches a tutiplén (algunos de ellos atravesados), policías cabreados y transeúntes que te miran con odio. Nada más llegar a la Plaza España para subir por Gran Vía recordé porqué no cojo nunca el coche si tengo que pasar por el Centro.

En fin, que ya no podía hacer nada, así que me lo he tomado con resignación. Ahí estaba yo, con mi aire acondicionado y cantando mi musiquita en el interior de Bichito.

En determinado momento, giré la cabeza y miré al coche de al lado. Una furgoneta conducida por un señor de unos cuarenta y muchos, con melenita y sombrero. En el momento en el que nuestras miradas se cruzan, va el tío y me tira un beso. Yo, estupefacta, giro la cabeza, miro hacia delante sin gesticular ni un ápice, pero absolutamente flipada.

Le vuelvo a mirar de reojillo porque no me podía creer lo del beso y el tío va, me tira otro beso ¡y me saca la lengüita!

Yo pasé del flipe al cabreo. En medio segundo. Odio cuando ciertos tíos hacen cosas así. Puedo soportar a esos que te musitan "guaapaaaa" o "bonitaaa" cuando pasan a tu lado. No me hace gracia, pero les tolero. Pero en cuanto pasan de eso, me dan ganas de matar. Odio a los obreros que te dicen cosas asquerosas cuando pasas por las obras. Odio a los que te sueltan su "opinión" acerca de tus tetas o tu cuerpo cuando pasas a su lado. Si me pillan en un buen día, les ignoro aunque me hierva la sangre. Pero si estoy en un mal día, les suelo despedir con un insulto gritado al más puro estilo mercadillo de Chonilandia, que no sirve para nada, pero al menos me desahogo y me voy.

El problema de hoy es que no podía irme, estaba en medio de un atasco, en el que avanzábamos unos diez metros al minuto. Y tampoco era cuestión de bajarme del coche y ponerme a insultarle, que a veces saco la vena choni, pero no TAN choni (y desde luego, no tan valiente). El tío me seguía mirando, notaba sus ojos en mi perfil, así que yo cada vez estaba más cabreada, porque no podía hacer nada para librarme de él.

Probé a mirarle con odio, pero lo único que recibí fueron más besos asquerosos, más lengua y unas risitas lascivas. Seguramente el tío sólo quisiera cabrearme... y lo ha conseguido. Yo soy una chica que cuando quiere vocaliza muy bien, así que estoy segura de que el tío ha podido leer perfectamente en mis labios unos cuantos finos y elegantes epítetos españoles. Sí, toda la vena choni ha salido a la luz.

Y así hemos estado un rato. Porque por mucho que yo hiciera por perderle de vista en lo poco que nos movíamos, aunque cambiara de carril serpenteando con mi ágil bichito, el tío al final conseguía ponerse a mi altura siempre. Así que yo, con la vista al frente, agarrada al volante como si fueran unos mandos de avión en caída libre y con los dientes apretaos, me puse a imaginar escenas relajantes.

Pensé en enchufarle a miles de Watios de potencia la Rata de dos patas especialmente dedicada para él. Con los auriculares insertados por el orto.

Pensé en esa maravillosa escena de Robert de Niro con un bate en Los Intocables.


Me recreé imaginando la apisonadora de Noa, el bate de purpurina de Be y el Hachita de la Perri impactando en la cocorota del imbécil. Todos a la vez.

Pensé en el asesinato con jamón de Almodóvar.

Por fin, respiré tranquila cuando giré en Alcalá y me libré del Sombrerito-besitos. Otros coches que no eran él se pusieron a mi lado. Menudo alivio. De repente, no sé cómo, estaba ya en el semáforo para coger el Paseo del Prado, giré la cabeza... ¡y ahí estaba él! ¡tirándome más besitos!

El grito que solté de mala leche creo que se oyó hasta en Chonilandia y más allá. Pero, por fin, giré y me libré de él.

Recorrí todo el Paseo del Prado, pensando en mi arranque de mala leche : ¿por qué hay tíos que hacen ese tipo de cosas? ¿yo soy una exagerada y es absurdo que me pongan de mala baba ese tipo de idioteces? ¿pero por qué tendría que aguantar esas chorradas? ¿Acaso a mí se me ocurre ir tirándoles besitos a otros conductores o diciéndoles babosadas? ¿Quién les ha pedido que expresen su opinión? ¿Conseguirá su propietaria vender la Pala Silla?

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martes, junio 30, 2009

La caña de la Gran Bretaña


Cada año encuentro una peli inglesa feliz que me flipa. Bend It Like Beckham, Love Actually, Persuasión, The Boat That Rocked... en fin, esas cosas.

La de hace dos años, la peli inglesa de 2007 que más me gustó, la acaban de estrenar aquí. El título original es St Trinian's. El cutre título traducido, Supercañeras.

Se basa en unas tiras cómicas de Ronald Searle que cuentan la vida en el internado St. Trinian, una especie de anti Torres de Malory con unas estudiantes mafiosas, salvajes y chungas a morir, y unas profes tres cuartos de lo mismo. De la peli sabíamos eso, y que la directora del cole del cole era... Rupert Everett.

El verano pasado, a la vuelta del viajecito literario a Londres, con toda esperanza de que la estrenaran aquí perdida, Jónatan Sark la bajó y la pusimos en casa. Y gustó.

A algunos por las niñas preciosas que salen. A otros por ver a Rupert Everett en plan reinona. A otros por Colin Firth, que es supersexi y garantía de calidad. A otros por las supermegareferencias a Pride&Prejudice. A otros simplemente por las aventuras chupis. A otros por la música de la peli, que es supertotal y de cuyo tema principal hay un video colgado ahí a la derecha desde hace meses, aunque tiene varias muy guays.





La peli empieza con la llegada a St. Trinian de Anabelle, la sobrina de la directora -Camilla Fritton, aka Rupert Everett-, que está más horrorizada por el cole a cada minuto que pasa en él. Y se lía cuando conocemos que A: St.Trinian tiene serios problemas económicos y puede cerrar, y B: está en el punto de mira del nuevo ministro de Educación -Jeffery Thwaites, aka Colin Firth-, un antiguo amor de Camilla.

Hay tribus urbanas (pijas buenorras, chonis, geeks, emos...), hockey, una destilería ilegal, profes en distintos grados de alcoholismo, un gangster macarra, políticos, periodistas, un buen puñado de caras conocidas... y un golpe.

Aparte de tener la peli en mi ordenador y haberla visto miles de veces desde el otoño pasado y ponérsela a todo el mundo, me compré el dvd en inglés, dvd que le presté a la Perri, a la que por cierto le encantó. St. Trinian's es total (hasta en español, aunque menos), pero aquí esta peli podría ser la bomba o un fracaso espectacular.

Es una peli perfecta para ir mezclados mayores y pequeños. Hará las delicias de los anglófilos. Cualqueir fan del Pride&Prejudice de la BBC o de Colin Firth debería verla.

Pride and Prejudice (escena)
St.Trinian's (escena)

Recomiendo quedarse hasta el final de los títulos de crédito, para escuchar una maravillosa versión de Love is in the Air...

Han tardado dos años en estrenarla, le han puesto un título absurdo y cuando fui al preestreno (cortesía de Sheena) estaba tan vacío que me temo lo peor.

Vamos, que mi recomendación es que la vayais a ver mientras aún podáis.

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