MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!

viernes, junio 14, 2013

Maldita


Hoy voy a contar una historia que me sucedió hace unos meses. Algunos de vosotros me la habréis oído de viva voz, así que como post nuevo será un asco, pero la situación fue tan rara que la quiero dejar registrada en algún sitio para no olvidarme de ella.

Un día cualquiera a una hora muy normal iba sentada en el metro, leyendo en mi kindle (¿os he contado ya lo encantada que estoy con mi trastito? hala, pues ya lo he dicho). El vagón no iba demasiado lleno, pero había gente de pie. En una de las estaciones subió un tío que parecía muy normal: unos treinta, camisa, chinos, pelo medio largo repeinado hacia atrás, mochila al hombro. Pero nada más entrar, una chica y él se liaron a voces: 

- Oye, ten cuidado, que me has dado un mochilazo - le dijo la chica.

- ¡Es tu culpa, estás en medio y no me dejabas pasar! si te hubieras apartado del paso no te hubiera dado - le contestó él, medio gritando. Para ser fiel a la verdad, debería escribir todas sus intervenciones en mayúsculas, pero saldríais corriendo.

- Hombre, pero tampoco es para que me empujes y me des con la mochila.

- ¡Que es tu culpa! si no fueras por ahí, así, con esa actitud de adolescente, de niñata, no te pasaría nada, pero vas comportándote como una adolescente...- la chica tenía la edad de una adolescente... en cada pata.

- Tío, que yo no he hecho nada.

- ¡Cualquiera, eres una cualquiera! Una vulgar cualquiera... - y siguió remugando un rato más

Creo que todo el vagón estaba flipando. El tío, que parecía normal, había resultado ser como un coche de carreras: de 0 a cien, de normal a energúmeno grosero, en dos segundos.

Pues el energúmeno grosero se sentó a mi lado en un asiento que había quedado libre. Y, con mi imán de locos funcionando a toda potencia, el tío pensó que era buena idea comenzar una conversación conmigo:

- ¿Has visto? - empezó a hablarme con tono normal - la tía esa, comportándose como una adolescente, siendo una cualquiera... esto no se debería permitir, porque no tiene razón, porque es una cualquiera - el tío no dejaba de mirarme y de intentar realmente hablar conmigo, a pesar de que, visto que el tío era cuanto menos raro, yo no despegaba los ojos de mi kindle - estar en medio, haciéndose la niñata, porque es una cualquiera... ¿verdad?

Ya fue malo que fuera insultando a la gente, pero que encima intentara hacerme cómplice a mí e intentar que le diera la razón... Levanté los ojos del kindle, le miré y con mi voz más suave y dulce, sólo le dije:

- Maleducado.

Sí. Soy hija de mi madre, qué pasa.

En ese momento se despertó la bestia:

- VAYA, ¿LA DEFIENDES? ¿ERES SU HERMANA? SÍIIII, TENEMOS AQUÍ A UNA HERMANA DE LA UNA CUALQUIERA. SÍ, ERES SU HERMANA... ¡HERMANA DE LA UNA CUALQUIERA! TÚ TAMBIÉN ERES... ¡UNA CUALQUIERA!

Y comenzó a gritarme las cosas más extrañas que han usado en la vida para insultarme, porque si pensáis que "hermana de la una cualquiera" es raro, se puede poner aún peor:

- ¡POSEÍDA! ¡ESTÁS POSEÍDA! ¡ERES UNA P*TA! ¡MALDIIITA! ¡ESTÁS MALDIIIITA!

Bueno, sí, vale. "P*ta" no es original. Pero sí "poseída". Y "maldiiiiita". En ese contexto, y como historiadora, le habría agradecido que al "p*ta" le hubiera agregado un "de Babilonia". Con sus gritos en plan pastor evangelista y su vocabulario del exorcista, hubiera quedado muy propio. Y, oye, una puede estar acostumbrada a que la llamen "p*ta", pero "gran p*ta de Babilonia"... hubiera sido genial. Si te van a insultar, que no se queden en los lugares comunes. 

La cuestión es que el tío seguía gritándome en el vagón de metro, insultándome sin parar. El tío hasta se puso de pie a mi lado para poder gritarme desde arriba. La gente del vagón nos miraba alucinada. Yo no decía ni una palabra, ni me movía. Y el tío seguía y seguía:

- ¡MALDIIIITA! QUÉ TE PASA? ¿NO TIENES NADA QUE DECIR?

Y, naturalmente, sólo le miré y con mi tono de voz normal, le dije:

- Maleducado.

Cosa que, evidentemente, le cabreó más. Dobló el volumen de su voz, se pasó a los "hija de puta" y blablabla. Cada vez más amenazante. Allí estaba yo, sentadita en mi asiento del metro, con el libro electrónico en mi regazo y esperando a que el tío montara una pira en el pasillo del vagón para quemarme por bruja, porque aquello estaba alcanzando dimensiones bíblicas. 

En ese momento, lo único que pude pensar es que había estado en situaciones peores con algún alumno en clase y que, bueno, ahí seguía. Y me dio un momento "encantador de perros" de pensar que lo peor que te puede pasar es que te huelan el miedo y que no hay que achantarse. Así que, con toda mi energía tranquila, como dice César Millán, sonreí. Sonreí porque la situación era absurda. Sonreí, porque me estaba llamando "maldita y poseída" y porque me parecía haber aterrizado en Salem. Y sonreí porque sabía que era lo que más le iba a joder a ese tío, que desde que había entrado por la puerta, sólo había insultado e intentado achantar a un par de mujeres. Sonreí y...

- ¿AHORA TE RÍES? TE VOY A METER UN PAR DE HOSTIAS QUE TE VOY A DESMONTAR. ¡PUTA MALDITA!

Ni me moví. De esas veces que piensas "quesealoquediosquiera", pero ni me moví. No iba a darle esa satisfacción. Bueno, calculé el poder destructivo de mi libro electrónico, pero es bastante bajo. Además, lo llevo envuelto en la funda blanca de flores rosas, quinta esencia de la cursilidad. Miedo, lo que se dice miedo, no da.

Y ni me moví yo, ni se movió nadie del vagón. Ni se movió él. Sí, continuó gritándome y amenazándome hasta que llegó a su parada, que, gracias a Dios, era la siguiente. Pero al menos no me dio ese par de hostias. El momento en el que se bajó - sí, continuaba gritándome desde el andén - y las puertas se cerraron, respiré aliviada.

En fin. ¿Sabéis lo que más me fastidió de toda la situación? Lo que más me fastidió no fueron los insultos de ese tío, que claramente debía ser un misógino resentido con las mujeres. No me fastidió - ni me sorprendió - que nadie dijera o hiciera nada. Lo que me jodió de verdad fue la conversación de la pareja que tenía al lado:

- ¡Hay que ver cómo se ha puesto ese tipo! ¡Qué barbaridad! - dijo la mujer.

- Algo habrá hecho ella - dijo él, con todo el desprecio del mundo.

Y ahora vas, y lo cascas.

34 comentarios:

Aricias dijo...

Joder, empecé riéndome, flipé con tu cuajo y me cabreé con el tipejo del final.

El tarado, me da pena, es un tarado. Pero el del asiento de al lado si merecía esas hostias.

saricchiella dijo...

"Algo habrá hecho ella."

Ser una mujer fuerte ante un psicópata. Hay gente que no lo lleva bien ¬¬

Un aplauso por tu actitud. Se nota que, como profe de instituto, estás curtida en situaciones límite; yo habría perdido los nervios en el primer asalto.

Pétalo dijo...

Primero, eres mi ídola. Segundo, que puto asco de gente, de verdad.

_Xisca_ dijo...


Sí, me acuerdo de esta historia.

Lo que siempre me jode de esto es que nadie sea capaz de ayudar ni de mover un dedo, a ver qué les costaba llamar a seguridad, que creo que en el metro se puede, vaya.

Me da la impresión de que prefieren pensar que no es su problema, que se van a meter en un lío etc., cuando sería mucho mejor para todos hacer piña frente a estas cosas, que se levantaran algunas personas y dijeran "vamos a llamar a la policía" y "qué se cree que está usted haciendo", al menos eso. El que pudiese se lo pensaría dos veces y se controlaría bastante más.

Cuando te dijo lo de las hostias, ahí había que grabarlo o decirle "y yo te voy a denunciar". Ahí se les quita la chulería en un segundo, a mí me funcionó con el chófer que quería pegarme, que se calló y volvió a su asiento de repente. Ahora que lo pienso, tampoco me ayudó nadie, me pregunto si moverían un dedo si de verdad te pega las hostias...

Espero que al opinador cuñao ese al menos le miraras mal, no recuerdo si lo hiciste. Eso ya me parece el colmo.

Ya lo dije el otro día, todos estos acosadores, una foto y su nombre en carteles por todo el metro, y que se sepa quiénes son y lo que hacen. Y me temo que habría muchos que de trastornados tienen más bien poco, nos íbamos a llevar unas cuántas sorpresas.

molinos dijo...

Joder, joder, joder...

pijacosadora dijo...

Vaya cuajo, chica! Yo me habría puesto a llorar por lo menos.
Y el comentario del otro, vaya impresentable!
besos!

Gato dijo...

Imán de locos... pobreta. Al tío del final es al que yo le habría montado el pollo...

Inés dijo...

¡Joder!

Bien por ti, mal por el resto de los ocupantes del vagón y fatal por el de "Algo habrá hecho ella". El energúmeno es que directamente se sale de la escala.

Joder.

Ana María dijo...

Me dejas flipada con el último comentario. Para haberse vuelto y haberle dicho: "¿perdona? ¿y si se hubiera sentado a tu lado el puto loco de las flores que me lleva insultando todo este rato, qué habrías hecho tú? ¿darle las dos hostias? ¿agachar la cabeza?". Machista de mierda >_<

Con gente como el de las voces sólo tienes dos opciones que no pasen por alimentar su ego diciéndole que vas a llamar a la policía (que nunca huelan tu miedo): lo que tú hiciste (ole tu sangre fría) o amenazarle tú, cogerle por la pechera y contarle que tú la tienes más gorda.

La pasividad de la gente me parece la repanocha, por concluir. ¿Ven que te están insultando y agrediendo y nadie hace nada? Madre mía, menuda sociedad tenemos...

Un beso :*

HombreRevenido dijo...

Antes de nada, tu actitud fue impecable. Hiciste lo correcto.

Terrorífica la pasividad del vagón entero. Y más la del tipo de al lado. Soy un tío pacífico, pero a lo mejor es porque soy de un sitio pequeño y una escena así me resulta inconcebible, pero si yo estoy en ese vagón no espero al segundo grito para pedirle amablemente que se calle la puta boca.

Como dicen algunos comentarios, la violencia descontrolada y cobarde es un problema de todos. Por muy tarado que esté hay que plantarle cara (tú sola no, claro, ¿pero qué clase de hombres había en ese vagón?).

Anniehall dijo...

¡¡Ole tú!! yo no habría tenido esa templanza tuya.

Y vaya imbécil el tipo ese de algo habrá hecho.

Biónica dijo...

Se me ha puesto una cosa en el pecho... menos mal que yo no habría podido escuchar una conversación ajena, porque en esas sí me habría echado a llorar. No con el pavo, del que por cierto, la desidia de la gente me parece alucinante...

"Algo habrá hecho ella". Acojonante :_____(

La reina de la miel dijo...

Imán de locos, me ha encantado.
Me da por pensar últimamente que somos contenedores andantes de rabia. Los envases más normales por fuera llevan a veces lava hirviendo dentro. El infierno son los demás, pienso mucho en esa frase de un tiempo a esta parte. Pedazo narración, hija.

Pepito Grillo dijo...

:-O

Impresionante, lo mejor tu actitud. ¿La primera afectada tampoco dijo nada?

Ismael dijo...

Misóginos infelices, por desgracia, hay demasiados. Propondria quemarlos en la hoguera, pero quizá no tengamos suficientes cerillas.
Por cierto, yo también soy el feliz poseedor de un Kindle. El dinero mejor invertido de mi vida :)

Griselda dijo...

Y es en estos momentos cuando una se explica la pervivencia de la violencia de género:

1. Los acosadores
2. La masa pasiva
3. Los que lo justifican con un "algo habrá hecho ella". Y si lo denuncia, entonces es que le quiere joder la vida con una denuncia falsa.

Y ahí andamos.

El niño desgraciaíto dijo...

Pues yo creo que fuiste muy valiente. Y me parece fatal que nadie dijera nada. Y lo del último ya para nota.

Anónimo dijo...

¿pero cómo se te ocurre intentar ser razonable con alguien que está fuera de sí sin motivo? ¿ya sabes que existen las enfermedades mentales? ¿y las drogas? Y al peor de los enfermos se le puede hacer entrar en razón, pero jamás a alguien drogado. ¿sabes que hay drogas que inducen a matar sin motivo? Por favor, introduce ésto en tu cabeza:"si no tienes garantías mínimas del uso de razón de tu interlocutor, aléjate con una excusa. PERO YA".

Excelente tu comportamiento, pero NUNCA SABES con quién hablas, ni su estado mental. Y JAMÁS sonrías al tiempo que criticas. Es suicida en ésos casos.

Anónimo dijo...

Soy la misma anónima de antes...me llamo Eva. Me parece encomiable tu actitud, pero errónea y arriesgada. No te desanimes, la gente no es mala por entrometerse. Yo misma tuve que tomar el tren a diario a la hora en que lo hacía un grupo de chavales que no sé qué se habrían metido, pero mirarles a los ojos, era paliza asegurada. Aprende a observar, no le hace bien seguirle el juego al agresivo/desquiciado/drogado, sólo le da motivo, real o imaginado. Y el hombre que dijo: "algo le habrá hecho", quizá defendía a su interlocutor y/o a sí mismo y entre quedar como un idiota y evitar un conflicto grave en un pequeño espacio sin salida, eligió quedar mal. No menosprecies la intención o capacidad de la gente al actuar. Fuiste intachable, dando por hecho que el chaval estaba en uso de razón, pero NO LO ESTABA. Ya fuese por secuestro emocional -la rabia anula la función cognitiva-, droga o enfermedad, hiciste mal. Así y todo, me pareces muy valiente, coherente y bella gente, pero a veces, no hace falta que parezca que haces lo correcto, si lo estás haciendo. El hombre del comentario posterior quedó como un cerdo, pero sólo él conoce sus motivos. Te recomiendo que leas Análisis Transaccional y cómo no caer en interrelaciones que llevan al desastre. Un beso. Para mí, que hayas cometido un error, no eres menos heroína por hacer lo que consideraste adecuado. :-) <3








La reina de la miel dijo...

Impresionantes los 2 últimos comentarios, me quito el sombrero.

Cabrónidas dijo...

La pasividad en el vagón es normal, puesto que nadie es valiente y cada uno, como obedece a nuestra condición de humanos, nos ocupamos de nuestros propios problemas y los de los desconocidos no nos importan nada. A toro pasado es muy fácil hacerse el héroe. Lo que me resulta casi tan irritante como la actitud del que te insultaba, es la facilidad prejuiciosa de algunos/as en echar mierda encima al pobre tonto que se le ocurrió decir que "algo habrá hecho ella". Eso parece que lo posiciona en simpatía al lado del misógino insultador. En fin, espero que no te vuelva a suceder.

JuanRa Diablo dijo...

¿¿Algo habrá hecho ella?? ¿¿Eso dijo el que tenías al lado??

¡¡ERA SU HERMANO!! ¡¡ERA HERMANO DEL ESE CUALQUIERA!! ¡¡HIJOPUTA!!

PD. ¡Madredelamorhermoso, qué historia!

Bichejo dijo...

Eres lo más grande, qué tempanza y qué fortaleza!! Olé tú y muy mal por los demás, que casi nunca movemos un dedo en estas cosas

Bichejo dijo...

Y seguimiento

Biónica dijo...

Con mucho amor ante todo, y respecto al segundo individuo, no entiendo la frase del comentario "Eso parece que lo posiciona en simpatía al lado del misógino insultador."---> ¿es que igual lo posiciona bailando una jota?

El prejuicio me ciega xD.

Por otra parte, siempre es más fácil opinar sobre quien expone sus razones, ¿no? y en este caso es ella las que las expone (a menos que el misógino insultador y el "algohabráhechoella" tengan blog xD), y creo que no lo ha expuesto como un acto heroico, sino todo lo contrario. Pero claro, tampoco puedo hablar de heroicidades, puesto que nadie somos valientes ;-)

Como yo lo veo: ¿os importa cómo se ha podido sentir ella? ¿qué opináis de cómo se ha sentido? sin meterme en enfoques de género, claro :-D, ¿no dicen que el cementerio está lleno de valientes?

Sin acritú.

PD: Me apunto lo del Análisis Transaccional ese :-). Nunca se sabe el prejuicio cuando asalta ;-)

Gato dijo...

Yo sólo vi a decí una cosa y porque soy de pueblo y no me entero de na... Ya ha llegao la lista que to lo sabe.

Me hago mayor. Yo antes las liaba pardas...

Misia dijo...

Aricias, tu última frase resume la situación para mí.

Saricchiella, cosas como estas no me suelen pasar muy a menudo en el insti y ¡menos mal! pero sí que alguna vez he estado en alguna situación fea y no se lo deseo a nadie :S

Pétalo, jajaja. "Qué asco de gente" es una frase para enmarcar y poner en todos los vagones de metro de Madrid.

Xisca, yo entiendo en parte que la gente no interviniera. Quiero suponer que si el tío me hubiese pegado alguien habría hecho algo... ¿no?

Molinos, pues eso.

Pijacosadora, qué va, en estos momentos la tensión y el alucine ante la situación surrealista te mantienen sin llorar nada.

Gatín, :D ¡ya sabes que los locos vienen como abejas a la miel!... y lo que nos reímos después...

Inés, con ese tipo de comentarios y de tíos del paleolítico una se explica mejor ciertas cifras de este país.

Ana María, sí, de todo lo que pasó, lo único que me dejó tocada fue el último comentario. Es que encima de que tengo "al puto loco de las flores" (me ha encantado) insultándome y amenazándome, ¿tú me echas la culpa a mí? pppfffff.

Hombre Revenido, yo entiendo hasta cierto punto que nadie hiciera nada... es común por estos lares. Aunque hubiera agradecido que alguien se hubiera acercado a preguntar si llamaba a la policía. Yo lo he hecho en alguna ocasión y no me ha pasado nada. Pero supongo que al ver el nivel de descontrol del tío a la gente le dio miedo. En fin.

Anniehall, creo que más que templanza fue hartazgo temporal, jaja. Salí del vagón temblando como una hoja.

Biónica, es que después de que me gritaran y me amenazaran tener que escuchar semejante comentario... me sentí muy impotente y frustrada por la injusticia.

La reina de la miel, sí, imán para locos. Tengo otra historia de un taxi de un par de semanas después de esta del metro...

Pepito Grillo, no, no estoy muy segura porque estaba absorta escuchando a mi energúmeno, pero creo que se había bajado ya.

Ismael, ¡el kindle es lo único feliz de este post! jajaja.

Griselda, sí. Pero menos mal que las cosas van cambiando, aunque sea poco a poco.

ND, no creo que fuera valentía, sólo estar hasta las narices ya de que cruzarme con idiotas avasalladores. Quizás debería haber reaccionado de otra manera, no sé.

Eva, tienes razón en que mi comportamiento no fue el más inteligente. Debería haberme cambiado de vagón quizás o de sitio o lo que sea. Pero estoy harta de encontrarme a gente avasalladora que cree que con gritos e insultos van a conseguir lo que quieren. Quizás en este caso el tío estaba loco o quizás no, quien sabe. En lo que disiento contigo es en la cuestión del último comentario. Puede que el análisis transaccional te ayude a entender las razones por las que ese señor hizo ese comentario, pero de ahí a justificarlo... no. No tiene justificación ninguna. Todos podemos tener diversas razones para actuar de un modo u otro, pero cuando algo está mal, está mal. No por analizar motivos debemos caer en el relativismo y justificar cosas así.

Cabrónidas, entiendo que nadie hiciera nada. Respecto al tipo del último comentario, te puedo decir, por el desprecio con el que habló, que su simpatía estaba con el idiota que me gritó. Me pareció despreciable.

Juanra Diablo, jajajajja, qué grande eres.

Bich, ¡no fue templanza, fue estar hasta los ovarios, jajaja!





Lenka dijo...

Santa. Eres una santa. Yo, análisis transaccionales aparte, termino en comisaría. Posiblemente acusada de dos agresiones: al pastor voceras y al cabrón consentidor-acusador.

Todo tiene un límite. Tengo 35 años y lo he sobrepasado hace mucho. Estoy muy harta de imbéciles, de locos, de groseros y de frustrados. Hay una frase que nunca me ha terminado de gustar. Esa de: "la caridad bien entendida empieza por uno mismo". Yo cambio "caridad" por "respeto".

De los dos energúmenos, sin duda el peor el segundo. El primero, un vulgar chucho ladrando. El segundo, un cabrón con pintas de esos que siempre encuentran excusas para no actuar y justificar su cobardía. No es que el resto del vagón fueran mucho mejores (aunque, por supuesto, el miedo es libre), pero al menos no abrieron la bocaza para condenarte a ti, encima.

Dantesca la historia. Sería descojonante si no fuera al mismo tiempo tan tremenda :S

_Xisca_ dijo...


Como soy tan mala persona por echar mierda sobre quién la merece, no sorprenderá lo que quiero añadir: me parece muy significativo y revelador el hecho de venir aquí a defender y disculpar de modos diversos a los agresores, amplificando y justificando el "Algo habrá hecho" del segundo, en una actitud tan irresponsable como igualmente dañina, me parecéis parte del problema y si no os gusta, me parece perfecto, menos me gustáis vosotros a mí.

También quería decir que comprendo perfectamente a Lenka, una se cansa de huir de vagones, de cafés, de la calle misma, a veces explotas y no puedes evitar enfrentarte, aunque te puedan pegar. A veces piensas pues venga, la nariz rota o lo que sea y a comisaría y que al menos que este tío tenga que responder de sus actos por una vez.

Perri M. dijo...

Me parece muy fuerte todo, Las actitudes de todo el mundo. El que la gente pase me repatea...
HAce muchos años a mi me pegó un tío en plena calle. Un tio al que no conocía de nada, que se cruzó conmigo y con mis amigas en un cajero. Tras pegarme pedimos ayuda a unos señores que pasaban por allí, lo primero que me preguntaron fue si yo conocía al chico de algo, al decir que no,fueron y le retuvieron hasta que llegó la policía. Pero primero preguntaron...Yo al final fui a juicio por el tema...Tenía 19 añitos y era mi primer año en Madrid.

Me maravillo de tu actitud, porque yo sinceramente me hubiese cagado de miedo. Ufff...

Gordi dijo...

Te imagino perfectamente diciendo "maleducado". ¿Temeraria por no saber de qué iba este tío? Puede, pero al menos hiciste algo contra lo que pensabas que estaba mal. Una entre el resto del vagón. Primus inter pares.

Lenka dijo...

No es por tirarme flores, pero, aunque sólo sea por deformación profesional, me tengo por una persona muy comprensiva y que SIEMPRE procura empatizar. No significa que lo justifique todo. No porque no pueda (por poder...) sino porque no me da la real gana. He trabajado con indigentes, con toxicómanos, con enfermos mentales, con personas en situaciones tremendas de marginalidad, de injusticia, de abandono... y empatizo, y procuro no juzgar jamás, y me pongo en su pellejo tanto como puedo, y me pregunto qué le pasará a esta persona por la cabeza (y por la vida!) para actuar así. Pero punto, ya está. No implica que tenga que tolerar ciertas cosas. Porque ciertas cosas no son tolerables.

Por penosa que haya sido la vida de un adolescente tirado por las calles de Tánger, abandonado por su familia, maltratado por policías violentos, enganchado al disolvente y pasándolas canutas NO tengo por qué consentirle que me llame puta, me amenace con un cuchillo o me calce una hostia. Y, de hecho, no lo consiento. Entiendo el infierno que ha vivido, entiendo sus traumas, su dolor, sus carencias, entiendo que le cueste adaptarse a una realidad nueva, a otra cultura, a otras normas... lo comprendo perfectamente. Pero hasta aquí. Calzar una hostia, insultar, faltar al respeto o amenazar a alguien no se admite ni aquí, ni en Saturno. Hay cosas que son universales. Y punto. No hay nada que negociar.

Claro, una enfermedad mental es tema peliagudo. Cómo razonar con quien no puede, con quien está privado de razón, con quien tiene la mala suerte de no ver la misma realidad que tú ves, que vemos todos los demás? Quizá ahí haría una pequeñísima excepción, pero muy pequeña. E, incluso en esos casos, es que no tienes por qué aguantar. Aguantas si te da la gana y te lo lleva el cuerpo. Y si no, no. Qué coño. "Es un enfermo". Sí, vaya por dios. Y lo lamento. No por eso me voy a dejar pisotear o partir la cara. Es que no me da la gana.

Entre curro, casa y dos bebés, vivo cuasi prisionera. Muy de vez en cuando me escapo al café de abajo y me regalo una hora de café helado, cigarros y lectura. Mira tú por dónde, vivo frente a un centro de salud mental. Se nos llena la terraza de pacientes. La mayoría charlan entre sí y no molestan. Al fin y al cabo son personas, caray. Pero hay uno que es un puto brasas. Se te sienta en tu mesa, te da la coña, vocea, habla de cosas absurdas, te confunde sabe dios con quién, te pide dinero, te pide tabaco... aguanté con paciencia durante meses, pero se me hincharon los huevos. Es mi rato de libertad y silencio, tronco. Déjame en PAZ. Lamento que estés sonao, pero no es mi problema ni mi cruz. Al final me puse borrica. Macho, que te pires. Que quiero estar sola, quiero leer tranquila, quiero silencio, no te conozco y no quiero hablar contigo. Que te pires YA. "Vale, vale, tronca, joer, cómo te pones". Eso. Cómo me pongo. Me podía haber partido la jeta. Puede que un día me la parta. Correré el riesgo.

Speedygirl dijo...

Jodo, y yo me había perdido esta historia... Madrid s está volviendo la jungla, ¿no? jajaja

Tratamiento para adelgazar dijo...

Al principio crei que era una anegdota graciosa pero vaya quenocontinua así, gracias por compartir la historia. Saludos.