MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!
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jueves, octubre 18, 2007

La serendipia acecha (cuando menos te lo esperas)

Tras una semana más o menos aguantando el teclado chapapótico, por fin ayer me decidí a exponer aquí mi problemática. Y precisamente ayer… ayer…

¡Es nueeeevo! Mirad, aún tiene puesto el plastiquito…

Y es sólo mío (bueno, y de quien sea el cerdo que usa mi ordenador por las mañanas). Estoy emocionada. En serio.

A primera hora de la tarde vino un informático jovencito y pelín friki a hacernos a mi compi Parker y a mí un trasvase de archivos de un usuario a otro (¿he dicho ya que... jijiji... aquí... jijiji... no trabajamos en red?). Cuando se fue, Parker y yo nos pusimos a trabajar con toda la alegría que nos permite nuestro güindous 2000 (no mucha), para descubrir a la hora de imprimir los guiones que no teníamos configurada ninguna impresora.

A minutos de empezar el programa eso significa pánico nuclear.

El informático friki ya no estaba, así que cuando llamamos al servicio técnico para pedir ayuda urgente llegó otro, uno nuevo, bueno, nuevo no, uno canoso, a lomos de un imaginario caballo blanco, que rápidamente nos configuró tres impresoras a cada una.

Sólo con eso ya se hubiera ganado nuestro amor eterno, pero no contento con ello echó un vistazo a nuestros equipos, se fue y volvió a los 10 minutos con un ratón nuevo para Parker y ¡un teclado nuevo para mí!

Y lo que más ilu me hizo es que el informático canoso sabía exactamente cuál era el sitio del teclado m*erdoso. Éste:


¡¡Yupi!!

viernes, septiembre 29, 2006

Me pone un señor de 72 años

Venía del concierto de un grupo que canta (entre otras cosas) a la crisis de los 30, y me acordaba de las últimas veces que he escuchado a gente divagar (o no tanto) sobre el paso del tiempo. Sólo en el plano blogosférico, LaPerri se plantea si no será demasiado mayor para los bolsos y bragas que le gustan (que son exactamente los mismos que me molan a mí, y le saco dos años). El Zagloso afirma que se sabe que eres mayor cuando temes más que te pillen tus hijos frinkando a que que pillen tus padres. Toño dice un montón de cosas más prácticas (aunque no lo parezca) para enfrentarse al hecho de que el tiempo pasa (y otras cosas).

Y yo, que creía que ya era mayor por haber nacido suficientemente pronto como para existir a la vez que las hombreras de Eden Capwell... he descubierto la verdad.
Soy mayor, porque alguna vez me puso, en tiempo real, un señor que hoy tiene 72 años. En tiempo real no es “qué guapo está Paul Newman en El Golpe”, es “tengo 11 años y me encanta este señor de negro”.

Como me pasó a mí cuando vi este video:


Ayer me enteré de que Leonard Cohen tiene 72 años. Los cumplió la semana pasada, el jueves 21 de septiembre. Hace mucho que no le veo -creo que desde que se metió a monje budista-, pero aún así puedo seguir diciendo alto y claro: me encanta este hombre.

Cómo resistirse a un hombre que se explica así:

"I don't consider myself a pessimist at all. I think of a pessimist as someone who is waiting for it to rain. And I feel completely soaked to the skin."
"No me considero un pesimista en absoluto. Para mí un pesimista es alguien que está esperando que llueva. Y yo lo que me siento es calado hasta los huesos."
Tiene dos hijos, al niño lo llamó Adam y a la niña Lorca, por el poeta. Una de las canciones que más me gustan de Leonard Cohen es “Take This Waltz”, una versión del poema Pequeño Vals Vienés de Federico García Lorca.


Yo tuve un rollete -o lo que fuera, básicamente un chico del que debería escribir en una sección de próxima inauguración que se llamará “Los Chungos de Nuestra Vida”- al que también le encantaba. Solíamos poner cedés de Leonard Cohen y dejarlos sonar una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. A veces poníamos esta canción en modo repetir, y escuchábamos Take This Waltz una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. This waltz, this waltz, this waltz, this waltz, with its very own breath of brandy and Death, dragging its tail in the sea... Dios, qué pequeña era entonces.
Cuando me mudé a mi casa malasañera el primer cedé que le cogí prestado a mi compañero de piso fue “I’m your fan” un disco de versiones de Leonard Cohen por bandas folk y rock del palo R.E.M., Nick Cave and the Bad Seeds, Pixies, James… Una señal, serendipia o simple p*ta coña, pero qué bueno.
Al final sí he buscado una foto actual, éste es más o menos el aspecto que tiene ahora.

La wikipedia dice que Leonard participó en un episodio de Corrupción en Miami. Poeta, novelista, cantante, amante de mujeres como Janis Joplin y Rebeca DeMornay, monje budista y estrella invitada en la serie de Ricardo Tubbs y Sonny Crockett… ¿Es o no una vida bien aprovechada?

lunes, mayo 22, 2006

Serendipia

"Cuando llueve diluvia"

...Hacia meses que no hablaba con Jare,,,
...Semanas que no veia a Nare...

Y en 16 horas,,, hablé o vi a los cinco hombres que en los últimos ocho años han conseguido que pase de desear no volver a hablarles a no poder poder dejar de mirarles, con solo una sonrisa... (todos tenemos un talón de aquiles)....

...Demasiado, en demasiado poco tiempo y espacio... todavía no he recuperado el control total de mis dedos... (pierdo la sensibilidad cuando estoy muy nerviosa)....

...extraño y jodido enfrentarse a ocho años de vida sentimental (en mi caso, como si dijésemos toda mi vida sentimental) en carne y hueso...

una especie de agujero espacio temporal en mi vida,,,,

... las conclusiones... ¡que daño me ha hecho jane austen!

domingo, mayo 14, 2006

Serendipia

Este es un proyecto de nueva sección. Un espacio para contar algo que me atrae desde que medía la mismo que el bidé. Las casualidades (serendipias), hechos inexplicables y sucesos un tanto 'paranormales'. Giros del destino que para algunos no significan nada y para otros son señales que nos indican el camino, pero que, en cualquier caso, siempre nos dejan, al menos, reflexivos.

Espero poder recoger muchas historias. No todas deben estar a la altura de 'Los amantes del círculo polar'. A veces, los hechos extraños más sencillos son los más inquietantes.

Los hermanos T

Cuando llegué a Madrid, solía ir a tomar algo con mis amigas al colegio mayor de un amigo. Había un chico con un increíble mirada entre perversa y atónita protegida por las pestañas más largas y más tupidas que había visto en mi vida fuera del Vogue. Me encantaba.

Pero, para él yo sufría el 'síndrome del anómalo' (era invisible). Y digamos que, ni entonces, con 18 recien cumplidos, ni ahora, con ocho más, soy capaz de acercarme y decirle: "perdona, ¿qué rimmel usas?". Estuve yendo a verle, como quien va a una tienda a ver un vestido maravilloso que sabe que no se puede comprar, durante algunas semanas. Solo para soñar.

Entonces, en una de las visitas al escaparate, conocí a otro chico, callado y también con muchas pestañas. Para él yo no sufría el 'síndrome del anómalo'.

Un día, el chico callado y también-con-muchas-pestañas y yo estábamos apoyados en la barra de la cafetería del colegio. Por la puerta entró el poseedor de la mirada más perversa y al mismo tiempo atóntica del universo.

En un arranque de tocapelotismo le dije al chico callado: "¿Ves a ese chico de ahí? Me encantaba. Estaba loca por él cuando llegué a Madrid".

El chico callado me miró y le hizo una seña al chico de la mirada perversa para que se acercase: "Perri, este es mi hermano Mare. Mare, te presento a mi novia, Perri".