MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!

miércoles, junio 10, 2009

Llega el verano, tiempo de sol, calor y ciruelas


Me han regalado un libro precioso. Empieza así:

"El dulce de guinda brillaba rojísimo entre las avispas amarillas y negras y el viento removía las ramas de los robles y las machas del sol corrían sobre el musgo, sobre la hierba suave y húmeda y sobre la cara de los invitados y de las mujeres y de los hombres, que estaban fumando y riéndose todos a un tiempo".

La Feria del Libro de Madrid marca, para mí, el principio del verano. Estamos ya en la recta final de este periodo de tres semanas en el que una se deja el sueldo que tiene y el que no tiene en comprarse cosas chupis que leer. Yo me he comprado siete libros y me han regalado tres más.

El que más por sorpresa me ha pillado, porque no esperaba que me lo regalaran y porque no esperaba que me fuera a gustar tanto, se titula "Helena o el Mar del Verano".

Es una novelita corta, 90 páginas, llena de color y amor y nostalgia. Imagínense un narrador tan naive, tan inocente y tan feliz como el Durrell de "Mi Familia y Otros Animales" pero en Gijón, en un ambiente católico que lo envuelve todo y hasta asfixia un poco, pero visto desde los ojos de un niño para quien nada es cuestionable y nada es maldad.

Un niño: de los de antes, de esos para los que el mundo de los mayores era un lugar a conquistar, al que había que llegar y luego ganarse el derecho a ser considerado un hombre.

Tres episodios: Verano-Invierno-Verano.
Verano. El protagonista es un niño y vive en el mundo de los niños, disfrutando de la vida de forma totalmente sensual (todo es color, olor y sabor) y hasta pagana.
Invierno. Al niño le abren la puerta al mundo adulto, y la sensualidad deja de no tener nada malo.
Verano. La infancia va quedando atrás, el protagonista es ya un adolescente... y el verano vuelve a traerle el gozo pagano de la vida.

Una niña: Helena. A la que llama libre y valiente. La niña que le produce unas extrañas ganas de llorar y llorar de felicidad por seguir llorando para siempre. La casimujer que le produce un miedo raro, con la que comparte cosas, ritos secretos, pecados, amor, lágrimas, sangre.

Me ha encantado "Helena o el Mar del Verano", de Julián Ayesta.

Me ha dejado llena de felicidad, como siempre que triunfa el paganismo y el amor.

Y también me ha dejado pena, porque al leerlo desde mis 31 años sé que esa libertad, esa manera de vivir a conciencia, no puede durar.

18 comentarios:

Olly dijo...

Guau... has hecho que me apetezca leerlo, me lo apunto ya mismo!
Musus

CMQ dijo...

Qué maravilla... me encanta cómo describes el libro, hoy mismo voy por él!!! Gracias!!

Vicent dijo...

Tranquila, con 41 descubres que con 31 vivías en pleno libertinaje.

javi dijo...

Y con 81 ya ni te cuento...

Felisuco dijo...

Es cierto que llega un punto en que ciertas lecturas te dejan ese regusto amargo de recordarte la inocencia que ya nunca tendrás.
De que antes tenías otra forma de ver el mundo, con mas luz y ms color, y ya no te sale.

Me lo apunto para la lista.Que ultimamente estoy en una racha en que solo leo novela negra, y me parece que un libro asi me va a venir bien...

Biónica dijo...

Gracias por la recomendación, éste me lo apunto en mi moleskine-cajón-desastre, donde lo mismo puede ir la lista de la compra que una reflexión filosófica, amén de chorradas varias.

Eso no volverá, pero... hay otras cosas por experimentar. Sólo el cambio permanece :D.

Saludos!

Be dijo...

Olly y CMQ, espero que os guste, ¡mira que si ahora no os gusta nada!

Vicent y Javi, si yo soy muy fan de cada edad... Por ejemplo ahora mismo, con 31, soy consciente de que vivo en pleno libertinaje y lo hago a conciencia y disfrutando este momento que igual no se repite. Pero me dan pena los dos niños de la novela, porque para hacerse mayor hay que perder muchas cosas, y sufrir un poquito también.

Felisuco, exactamente, lo has entendido fenomenal. Pero no me viene la pena por mi inocencia perdida, sino por la de los personajes... El libro se acaba, pero yo sé lo que viene después. (Sí, ya sé que son personajes de ficción, es que soy así)

Bionica, estoy TAN de acuerdo. Los dignos de lástima son los que no disfrutan del cambio, los que no viven al 100% cada momento, cada edad, y lo que tiene que ofrecer.

EFE dijo...

Yo pensaba hasta hace poco que los catorce años fueron la mejor edad de mi vida, pero luego crecí.

Ahora creo que fueron los catorce y un tercio.

¡He madurado mogollón!

PS: ¡Mándamelo junto con mi camiseta de MASH!

_Xisca_ dijo...

Puede parecer raro, pero el fragmento que has posteado me recuerda a Truman Capote o Carson McCullers...

Anónimo dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=rE-PB5IAqjg

Be dijo...

Efe, vale. Pero tú has perdido mi bolso de verano vintage y no sabes la pena que tengo.

Xisca, pues no parece raro. Tienes razón.

Anónimo, ¿ésa no la habíamos puesto ya?

mariajesusparadela dijo...

Te haré caso, Be, aunque nunca me fio de los gustos de los demás...Viendo como escribes, tendré que hacerte caso. (Además, 90 páginas me las trago en una siesta). Y te contaré.

Javier Travieso dijo...

Tienes esa capacidad al describir, que hace que desees comprarte el libro, aun cuando al comprarlo este resulte decepcionante.

¡Algunas reseñan son más excitantes que el propio libro!

A mi también me has abierto el apetito. Veré de echarle un vistazo.

Añado tu Blog a favoritos.

Be dijo...

Mariajesusparadela, espero que me cuentes si te ha gustado o no. ¿Me escribes al email del blog (quedateadormir@gmail.com) para que pueda contarte una cosa fuera de comments?

Javier Travieso, muchas gracias. Si te gusta el libro vuelve por aquí y cuéntame. Me pasaré a echar un vistazo por tu blog ^_^

Achab dijo...

A mí se me ha abierto el apetito de comer ciruelas. Mi cerebro es rarito rarito.

Be dijo...

Capitán, es que las ciruelas son deliciosas. Y además estás en plena oposición y necesitas unas buenas vacaciones. Y ya se sabe...

Pal dijo...

Mira por donde ayer se me acabó mi libro (si, a mi los libros se me acaban, no "los termino" porque me gusta pensar que continua la historia)

Gracias por la recomendación.

Be dijo...

¡Pal! Ya me dirás si te mola, ¿eh?