MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!

lunes, marzo 12, 2007

"Quien no tiene cabeza...

... tiene pies"
(mi abuela).
Últimamente estoy teniendo una racha de despiste total. A mí lo de los olvidos me va así, por rachas, y en determinadas épocas (en esta, por ejemplo) parece que las neuronas se me desconectan y que todo se me olvida por todas partes: las llaves, los libros, el móvil, los apuntes, la ropa, la cartera...
Dentro de esta época que llevo, la última semana ya ha sido el colmo: me he dejado cosas (y cachitos de cerebro, parece) allá por donde he pasado: el lunes los apuntes en la oficina, el martes la música para mi clase en casa, el miércoles el móvil en casa de mi chico, el jueves las diapositivas en la oficina, el viernes el libro que tenía que devolver a la biblioteca en casa (junto al móvil, otra vez), el sábado el abono transportes en casa, el domingo un montón de pastelitos en el coche (para desgracia de los ocho amigos que esperaban ansiosos su ración de glucosa).
La gente de mi alrededor ya me deja por imposible: mi jefe alucina cuando me ve aparecer en la oficina cuatro horas después de haberme ido porque ya me he dejado otra vez los apuntes sobre la mesa (no sé si piensa que soy una abnegada trabajadora o que tengo el cerebro de un tamaño liliputiense). Me he ido dejando olvidada tanta ropa y tantos pendientes en casa de mi chico que él está dudando entre hacerme un armario o montar un mercadillo.
Cada vez que tengo uno de mis despistes me acuerdo de mi abuela y de cómo me decía, entre riendo y regañando, "quien no tiene cabeza, tiene pies, hija". Jo, cuánta razón. Si calculara la distancia total que hago de más por culpa de mis olvidos, seguro que sale que en estos últimos meses he corrido la maratón en pequeñas etapas.
Tengo a mis pies enfadados allá abajo, porque les tengo trabajando más de la cuenta y en condiciones laborales pésimas. Su sindicato me reclama un aumento de los masajes relajantes y una renuncia incondicional a los tacones. Mientras tanto, mi cabeza sigue en huelga y sólo se pone en marcha para abroncarme internamente por ser tan desastre, mientras repite la frase de mi abuela una y otra vez como si fuera la consigna de una manifestación.
Por dios, algún mediador laboral que me arregle este desaguisado YA.

14 comentarios:

Anómalo dijo...

¿Mercadillo? ¿En la era de eBay?

krqpoqv

voro dijo...

No te preocupes nos pasa a todos.

Eso si, si saca un buen dinero, te compras cosas nuevas.

Tako dijo...

En Cataluña decimos que hay que comer "cues de pansa" pero, te lo digo por experiencia, tampoco sirve para nada

¡Buen día!

Gherrilheira dijo...

Yo también soy una despistada, hace unos años perdí la virginidad y aún la estoy buscando

Sheena dijo...

MODO TRATAMIENTO DE CHOQUE ON
¿ y unos sensores de movimiento de esos que si te alejas mas de tres metros de una cosa pitan como locos? puedes ponerlo en plan tunning en tu móvil. Seguro que al primer escándalo de la verguenza que pasas no se te vuelve a olvidar jamás. Je je je.
MODO TRATAMIENTO DE CHOQUE OFF
besukis!!

susurro dijo...

jajaja qué bueno... a mí también me pasa y me cabreo yo sola conmigo misma, que no veas...
en fin, será que tenemos la cabeza en muchos sitios, no?
un besote

Edu-im dijo...

creo q ya tenéis monumento del mes...

"Gherrilheira commentó...

Yo también soy una despistada, hace unos años perdí la virginidad y aún la estoy buscando"

juas juas juas

Perlita de Huelga dijo...

El truco está en tener un gran bolso. Y todo, todo, todo va para dentro. Nunca te olvidaras de nada porque todo lo llevas dentro.

(Nota: La virginidad no cabe, lo intenté y no pude con ella).

neblina dijo...

Ains te entiendo un montón, yo vivo en temporada despiste contínuamente, no salgo de esa temporada...

El jueves me "robaron" (versión oficial) la cartera, que recuperé el viernes "tirada" en el suelo del bar.

Todos sabemos que la dejé voluntariamente en la barra, le dí dos besos y me fuí a otro bar. Yo lo pasé mejor que ella, ya lo hemos comentado

davgard dijo...

Ehmmm...

¡Aún queremos ver el video!

Misia dijo...

Anómalo, ya sabes que soy atecnológica.

Voro, presentaré al susodicho tu propuesta. A ver qué opina...

Tako, no m´agradan gens ni mica ses panses (jo, con esta memoria ni me acuerdo de mi mallorquín).

Guerrilheira, jajaja, ¿pero esas cosas se pierden por despiste? Y lo más importante: ¿DE VERDAD QUIERES ENCONTRARLA?

Sheena, hoy Hermano y yo nos hemos puesto moraos con vuestros ex-pastelitos.

Susurros, sí, mi cabeza está en muchos sitios a la vez: en las nubes, en Babia, en la luna...

Edu-im, examinaremos tu propuesta.

Perli, ¿y si me olvido el bolso?

Neblina, jo... tú pasándotelo bien y dejando tirada a tu cartera, sola y aburrida sin cambiar de bar. Qué mala dueña.

Davgard, no hay vídeo. No existe vídeo. Es una imaginación colectiva. Es más: los que dijeron que lo vieron ya no están entre nosotros.

Achab dijo...

El mercadillo no es buena idea. En el comercio de abalorios y cachivaches femeniles hay demasiada oferta.

En cambio, conozco un mercado de Jartum en el que las mujeres blancas se pagan de maravilla. Dile a tu propio que si le interesa yo hago las gestiones por módica comisión (un camello de cada siete que le paguen)

Kirye dijo...

Lo malo es cuando tus pies vuelven a buscar lo que tu cabeza ha olvidado y... no está. ¿¿Por quéeee, objetos míos, me abandonáis?? Yo, que tanto tiempo os he cuidado, que os he amamantado con mis pechos y os he cuidado a lo largo de vuestra existencia. Cuán duro es ver cómo los polluelos abandonan el nido (y no vuelven ni para comer los domingos).
(*sighhh*... mi cazadora favorita... y mi emepetres... y mi estuche nuevo...)

PD: Neblina, eso yo también lo hice con mi monedero nuevo, pero el mío lo pasó mejor que yo, porque pasó la noche acompañada por un hombre (alias el camarero).

Gherrilheira dijo...

Misia, ya sabes como son las cosas (maldito Murphy), por muy inútil que sea algo, basta que no lo encuentres para que te haga falta