Nuestra lectora y amiga Tribeca habrá pensado que nos habíamos olvidado de su chungo, enviado taaaaaantos días atrás. Y un poquito de razón tiene, porque tenemos la sección abandonadita.
Para aquellos que acaben de llegar (aunque esto ha vuelto casi a las cifras normales de visitas), aquí tienen la definición de "chungo", aquí uno, dos y hasta tres ejemplos, y las directrices sobre cómo contárnoslos. Si queréis mandarnos la historia de vuestro chungo -o chunga, o chungay-, decirnos lo mucho o lo poco que os molamos o quejaros de que tenemos un post vuestro desde hace mil años sin publicar, podéis escribirnos a quedateadormir@gmail.com. Y ahora os dejo con el post de Tribeca.
La historia comienza cuando yo contaba con unos floridos 26 años (tengo cuarenta ahora) y me paseaba por la noche madrileña del brazo de un estupendo ejemplar de africano congoleño, guapísimo y encantador pero con el que no coincidía en gustos a la hora de salir. Adivinen en qué sí coindiamos sin peros. Él adoraba la salsa y a mí como que me da urticaria. Una noche que él salió a salsear, yo me fuí a Morocco con una amiga y allí conocimos a un trío de maromos con los que acabamos charlando y flirteando hasta que cerraron. Mi amiga se enrolló con uno y como querían más intimidad, propusieron ir a casa de John que no estaban sus padres.
John me dijo que si lo acompañaba, yo accedí y el que sobraba se marchó. Así que nos subimos mi amiga y yo en un coche con dos tíos que acabábamos de conocer rumbo a un dúplex en Majadahonda. El John este no estaba mal, rubio, ojos azules, guapillo, alto, pero decía cosas muy raras, absurdas, como si fueran chistes pero ininteligibles. Vamos, que sólo se reía él. Raroraro.
Ya os podeis imaginar qué pasó cuando llegamos a casa de John: mi amiga intimando como loca y yo tratando de entender al inglés este... como no lo conseguía, opté por una mala solución: enrrollarme con él. Solo para que se callara, lo juro. Pero la cosa se lió. No se cómo pero a la semana me había deshecho del africano y estaba invitando a cenar al inglés a casa (sin padres, emancipadita desde los ventitrés, leñe). El inglés se reveló como un estupendo amante y yo, que tiendo a coger cariño, me lo quedé. Además, él vivía en Londres porque estaba terminando la carrera de filología hispano-lusa y venía con frecuencia porque sus padres residen en Madrid, con lo cual a mí me dejaba muuucho margen de acción. Me pareció la mar de conveniente, la verdad.
El tipo seguía diciendo cosas raras, como por ejemplo, en mitad de una conversación sobre arte con un museólogo muy interesante -sin ironía- John interrumpió bruscamente y le dijo:
-Pero a ver, que eso que dices no le importa a nadie, habla de algo que sí es importante: ¿Cúal es tu color favorito?El museólogo me miró a los ojos como diciendo "siento compasión por tí" y se marchó dejándome muerta de la verguenza. Esa mirada me la dedicaría muuucha gente más, entre otros mi familia -al completo- y mis amigos.
Aparte de sus comentarios absurdos (su ídolo era Mr. Bean) era muy vago. Era capaz de comer de la olla por no poner la mesa y desplazarse hasta el salón en un piso de 60 metros. Llegaba tarde con frecuencia por quedarse dormido: daba igual si le citabas a las 10 de la mañana o a las ocho de la tarde, dormía como un koala. No hacía absolutamente nada de la casa, no digo en la mía, sino en la suya, permitiendo que su madre -su padre estaba enfermo- cargara con la compra mientras él la contemplaba impasible. Nunca le ví poner la mesa, retirarla, hacer la cama o cualquier mínimo acto que requiriese esfuerzo.
Pero como estaba en Madrid como mucho 10 días cada mes, no me daba tiempo a hartarme. Hasta que terminó la carrera, claro. Cielo santo. Un día me planté y le dije que no volvía a salir con él como fuera con toda la ropa arrugada. Os juro que no soy una tiquismiquis, más bien al revés, pero es que John iba literalmente hecho una pasa y me daba verguenza. Él muy enojado, cogió la plancha y se puso a estirar una camisa y un pantalón... con el cable desenchufado!!! En otra ocasión, para ir a una boda, "planchó" la ropa dejándola debajo del colchón toda la noche.
Cuando íbamos en su coche, conducía apoyando la cabeza en el cristal, todo recostado, medio dormitando. Siempre. Era acojonante. Una vez perdió el avión a Londres por quedarse dormido.. el avión salía por la tarde, tarde... y en otra ocasión, que estaba instalado en mi casa, me prometí a mi misma que le dejaría dormir tooodo lo que necesitara el señor.. y a los dos días y medio en los que sólo salió de la cama para ir al baño y coger rebanadas de pan de molde, me rendí y le obligué a ducharse. No tenía límites.
En otra ocasión invitamos a unos amigos míos a cenar y John se quedó dormido antes del postre, se tumbó en el sofá donde estaba sentada una amiga, y la echó a patadas literalmente. Obviamente, mis amigos se fueron, y yo me quería morir. El siguió tan tranquilo, roncando.
Cuando acabó la carrera no tenía ni oficio ni beneficio, y le animé a que se presentara a las pruebas de controlador aéreo... Pues suspendió el examen de inglés!!! él, que era bilingue perfecto. Para mí que dijo algo raro o que se durmió o llegó super tarde.
Lo que me decidió a mandarlo a la mierda definitivamente fue el día que yo salí del hospital tras una operación y él había quedado en recogerme y llevarme a casa. Les dije a mis amigos y familia que John venía por mí, así que nadie se preocupara. Hasta que me ví en la puerta del hospital, apenas me sostenían las piernas, y de John, ni sus luces, ni contestaba al móvil, ni nada de nada. Menos mal que mi hermana, que ya se lo olía, me acompañó pero aún así me sentí tan mal que me pegué una llorera de antología.
Más tarde supe que el tipo, para no llegar tarde a recogerme, se había ido con su coche a pasar la noche cerca del hospital Y HABIA DORMIDO TODA LA NOCHE ALLI, EN EL COCHE... pero llegada la hora (y estamos hablando de cerca de la hora de comer) pues... adivinen... dormido como tronco con los morros babeando el cristal, como si lo viera. Arggg...
La operación, encima, era por su culpa, por unas movidas que me pegó por haberme sido infiel!!! El colmo...
Así que ya, le envié al guano, y tras un par de meses de acoso y lloriqueos disculpatorios, me dejó en paz y hasta hoy.
Yo, que adoraba a la Inglaterra de "Retorno a Brideshead", Virginia Woolf, Joy Division y los Smiths me topé con la Inglaterra hooligan de cerveza hasta caer redondos, me ducho sólo los sábados y humor zafio y facilón.
Ahora me da risa acordarme de algunas cosas, pero qué bueno que ya pasó...