Yo tuve una suerte atroz cuando era becaria. Mi jefe consideraba que él no tenía por qué enseñar nada a nadie, pero esperaba que los becarios sacáramos un montón de trabajo adelante. Y yo me encontré, becaria, marginada por el jefe y enseñando a otros becarios. Desde que dejé de serlo yo, he tenido a mi cargo como una docena de becarios que no me ha dado la gana que se sintieran dejados de la mano de dios. Les he dedicado tiempo, les he echado broncas, les he enseñado. Hace poco me enteré de que también he hecho llorar a más de una y más de dos... pero, lágrimas o no, sigo en contacto con la mayoría (y aparentemente me quieren bastante).
Ahora tenemos dos becarios nuevos, un chico y una chica.
Él, llamémosle Flandul, es tirando a lento. No tonto, sólo... lento. Hay que explicarle las cosas muy bien para asegurarse de que las ha entendido. Si no, va y actúa conforme a la información que cree que tiene y hace las cosas mal.
También es lento explicándose. Tarda cinco minutos en preguntar una duda, da argumentos larguísimos para justificar cada paso que da, se remonta a los íberos para explicar que tiene un problema con el programa de edición de vídeos. El primer rapapolvo que le eché fue para decirle que todos tenemos mucho trabajo y que si nos puede hacer la pregunta en tres palabras que no use 20.
Pero tiene ganas, y pone empeño, y no es tonto y en cuanto pierda el miedo y coja soltura lo hará bien.
Ella, llamémosla Arsaquilloarriquitaun (AQA), es una listilla. Llegó con una actitud de yo-de-esto-controlo que la hacía parecer prometedoramente eficaz, pero no: se ha quedado en triste sabelotodo. Cuando AQA la caga (varias veces al día, es nueva, es normal) interrumpe a quien quiera que se lo haga notar con miles de explicaciones por las cuales a) no está mal, o b) no es culpa suya. Las explicaciones son largaaas (y tramposas), y algunos compañeros han dejado de decirle cuando algo está mal simplemente para ahorrarse el rollo.
Yo no: el otro día, tras asegurarme de que entre mis funciones está poner las pilas a los becarios, le dije que cuando eres becaria y un compañero que sí sabe como se hacen las cosas te está explicando lo que has hecho mal, lo que tienes que hacer es callarte y tomar nota. Y luego ya si eso.
AQA es Sevillana hardcore (al salir del curro en lugar de cañas toma manzanillas), tiene un acento cerrado y se dirije a los compañeros como "cariño", "corazón" y "shurrete": la editora se ha planteado seriamente envenenarla.
A mí el acento me da lo mismo, me agobia más el perfume que se pone. En el que se BAÑA. Huele dulce e intensísimo, como de abuela zorrón pija. Y marea. Y genera dolores de cabeza a medio equipo.
He tenido la mala suerte de trabajar con un par de personas con problemas de olor corporal y nunca he tenido los webs de decirles que el desodorante es un producto inventado por dios para hacernos más felices y que merece la pena que lo prueben; pues con ésta me he planteado seriamente decirle que su colonia apesta.
Pero de momento no voy a hacer nada, porque creo que es el Síndrome Pre-Menstrual que habla por mí y no quiero hacer llorar a ninguna persona/churrete más.
