Estábamos en la radio viendo las fotos de la concejala de Lepe en Interviú. Las chicas decíamos que en la vida habíamos visto unas fotos tan feas, que son cutres, en plan años-sesenta-rollo-peli-de-destape-con-Fernando-Esteso, como para decorar una cabina de camión de seis ejes.
Los tíos estában de acuerdo, con una salvedad:
"Pero me la calzaba".
La cosa es que a ninguno le gustaba esa tía, pero todos se la calzarían. (El Comité de Estudios Lingüísticos de Quédate A Dormir ha deducido que calzar es sinónimo de frinkar, pero en cutre).
Y ahí empezó el debate:
-Pero ¿¿¡cómo os podeis frinkar a una chica que no os gusta!??
-Hombre, si no tengo que hacer nada, solo calzármela y ya está...
Uno de los chicos que participaban en la discusión es un técnico de sonido con el que tenemos cierta confianza porque hace unos meses una ex le llamó para decirle que tenía no sé qué ETS y él nos lo contó tan desesperado que pensábamos que iba a sacarse la colita en cualquier momento para enseñárnosla y que le diéramos nuestra opinión, y como el pobre no sabía qué hacer yo saqué mi agenda de cuando era voluntaria en la Fundación Anti-SIDA y le mandé a un sitio para que le hicieran las pruebas en plan anónimo y gratis, y él me tiene cierto cariño desde entonces.
Y decidió contarnos una historia. Voy a intentar reproducirla tal y como nos la contó:
"El otro día me pasó una cosa... Mi hermana dio una fiesta que al principio iba en plan tranquilo pero luego se salió de madre en plan como las que yo daba antes. Ya tienen sus 28 años, pero les da por jugar a "beso, verdad o atrevimiento", ahí, todas las parejas mezcladas, y se enrollan todos con todos... Bueno, pues yo me fui a dormir porque al día siguiente curraba y estaba un poco borracho.
Y a los 10 minutos se me mete una tía en la habitación. Era la amiga de una amiga de mi hermana, "la nueva" de ese día, una que a mí me gustaba mogollón. Así que nos pusimos a hablar, nos enrollamos y, bueno, follamos y tal. Y al día siguiente le dije a mi hermana y sus amigas: Esto porque esa tía me encantaba, a ver qué te crees, que llega a ser otra y le digo "mira tía, no, pírate de aquí".
Y se me quedan todas mirando y dicen "¡YA!".
Y claro, yo pensé "a ver si me he flipado un rato...". Y sí que me había flipado, porque empezaron a decir una, y otra, y otra y otra, y sí".
O sea, ¿que los chicos frinkan siempre que pueden, y las chicas siempre que quieren? Pues esto enlaza con otra de las leyendas urbanas masculinas que hemos tenido abandonadas tantos meses:
"LOS HOMBRES CREEN QUE LAS MUJERES FRINKAN CUANDO QUIEREN"
Lo que nos lleva, como cada leyenda urbana masculina, a dos cuestiones:
1.- ¿Es real esta leyenda? O sea, ¿creen los hombres que las mujeres frinkan cuando quieren?
2.- ¿Tal leyenda urbana tiene justificación? O sea, ¿de verdad las mujeres frinkan cuando quieren?
Y lo más importante: ¿Cómo pueden los tíos frinkarse (o peor, ¡calzarse!) a alguien que ni siquiera les gusta?
Este post está dedicado a los chicos de Al-Ándalus que dicen que Quétate A Dormir es un blog cursi. Chicos, me habéis hecho llorar.