MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!
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martes, octubre 12, 2010

Vista de pájaro (Vacacionzacas en Estambul 4/5)


Las cosas son así. Me paso mil semanas sin actualizar y el día que decido volver a contaros mi vida resulta que es fiesta nacional y no hay nadie para leerme. Pero es que yo SÍ trabajo el 12 de octubre, porque el dinero nunca duerme y blablabla.

Y cómo no tengo ni puente ni fiesta, y como Winter Is Coming, aquí tenéis el cuarto post (de cinco) sobre Estambul. Va.


Estambul hay que verla desde arriba. De día...





...o de noche.





Y si no, desde el agua.





Qué lejos queda el verano, madremía...

martes, agosto 17, 2010

Vida

Mi figura se recorta sobre las rocas de la pequeña cala. He caminado por el pequeño acantilado que parte de la playa y que da forma a esta cala mallorquina hasta llegar al final del recorrido. Me quedo parada sobre la roca: detrás, los pinos, delante el mar y la otra orilla de la cala. A mi derecha alta mar. A mi izquierda el camino y, algo lejana, la playa, donde he dejado a Miss X tostándose al sol. Estoy parada sobre la roca. Disfrutando.

Tengo los ojos saturados de los azules y verdes del mar, del color del cielo, de las tonalidades de la piedra, del verde de los pinos. Veo a mis pies el agua transparente, tanto que se puede atisbar qué hay en el fondo: bajo el verde claro fina arena, bajo el azul oscuro las rocas.

Corre el viento por toda la cala, llega desde alta mar, fresco, y me hace tomar conciencia de mi piel seca y cubierta de sal, del movimiento suave de mi pelo sobre mi espalda, de mi bikini aún húmedo. El sol está en lo alto del cielo despejado, haría bastante calor si no fuera por esta bendita brisa marina que resuena y me llena los oídos. Es lo único que oigo: la playa ya queda demasiado lejos como para hacerme llegar sus ruidos y la dirección del viento no le ayuda, sino que me permite estar ahí, aislada. Cierro los ojos. Noto el sabor del mar en la boca. Me lleno de aire los pulmones y hasta ahí me llega el olor de los pinos y del mar.

Me acerco más al borde de las rocas. Me gustaría bañarme: tengo calor y el agua está tan limpia y transparente que me llama. Parece mucho más apetecible que el agua que he dejado atrás, en la playa. Pero hay unos cuatro metros de caída hasta el agua. Se me encoge un poco el estómago al pensar en el salto. Sé que no es mucha altura, pero no puedo evitar que me dé un poco de miedo: no controlo bien la profundidad, estoy lejos de la orilla, las rocas están cerca. Parece seguro, he visto a algún que otro bañista tirarse desde aquí (y a otros cuantos renunciar al salto) pero no puedo evitar la sensación de vértigo al asomarme. Doy unos pasos hacia atrás.

Repaso las sensaciones que sé que se avecinan si salto: coger mucho aire, saltar y caer durante un breve instante por el aire. Entrar de golpe en el agua fresca, quedar envuelta totalmente por el mar y por miles de burbujas. Permanecer en suspenso unos instantes ahí abajo, inmóvil y finalmente impulsarme hacia arriba, braceando y pateando con fuerza. Salir a la superficie e inspirar hondo, feliz.

Vuelvo a avanzar. No está muy cerca, el agua. Miro al fondo. Se me vuelve a encoger el estómago.


Me lanzo.

domingo, junio 13, 2010

Visión de futuro

En breve será mi oposición. El agobio mortal me corroe y me hace tener el 90% del tiempo el estómago encogido y un nudo en la garganta. Estoy deseando que pase este mal rato y lo único que me consuela en estos días es pensar en lo que voy a hacer después. Entre tema y tema me regodeo pensando en lo tranquila y relajada que me voy a quedar y en lo mucho que voy a disfrutar de mis planes.

Esos planes ni siquiera son Grandes Planes. No pienso en viajes estupendos o interminables juergas.

Me basta con pensar en ir a pasear tranquila con mi chico.

Me basta con pensar en tomar algo en las terrazas del Dos de mayo con mis amigas.

Me basta con pensar en una cena en esa hamburguesería chula que nos enseñó Miss X y que mi chico aún no conoce.

Me basta con pensar en ir a visitar a Elvisina y a su niño y conocer su casa.

Me basta con pensar en la tercera temporada de The Wire o en la segunda de Mad men.

Me basta con pensar en retomar las cenas de entre semana con Be, con Miss X, con Gato o con quien se una.

Me basta con pensar en la sesión de spa que tenemos pendiente la bella S. y yo.

Me basta con pensar en preparar la coreografía que tengo bosquejada en la cabeza desde hace meses.

Me basta con pensar en una visita a mi amiga de Segovia.

Me basta con pensar en ver la exposición que se avecina en el Prado sobre Turner.

Me basta con pensar en tumbarme en el césped fresquito de la piscina exenta de niños y viejos con Gato, con el sol en la espalda... y en un buen libro.

Y aquí me falla la visión. Siempre tengo más o menos claro qué libro me voy a leer después del que tengo entre las manos, pero ahora estoy bastante perdida y necesito ideas. Cada vez que acabo de estudiar y de pasar épocas de agobio necesito para recuperarme libros de determinado tipo:

- Necesito que sean libros felices o bonitos (nada demasiado amargo, ni desengañado de la vida).

- Necesito que no tengan una prosa demasiado difícil de seguir (con el cansancio de los exámenes parece que mi CI baja y necesita un tiempo un tiempo para recuperarse... y a esos autores que retuercen las frases y la gramática o que hacen libros muy arduos es mejor dejarlos para otro momento, porque el cerebrito no me da durante una temporada).

- Necesito que sean buenos libros (en un momento de estos me leo uno de alguno de esos best-sellers mal escritos y simplones pero tremendamente populares y me cabreo).

¿Alguna idea o recomendación, para completar mi visión piscinera?

lunes, junio 29, 2009

Final de curso

He tenido un mes de junio un poco ocupado. Las evaluaciones en el instituto, mis exámenes de la uned, actuaciones de baile, cañas y cenas de despedida, mis enfados con algunos de mis vagos alumnos, visitas variadas en casa... no ha sido un mes malo, al contrario, pero sí muy cansado. Se me han descuadrado los horarios de sueño, no he conseguido dormir demasiado y voy renqueando de un lado a otro del puro cansancio.

Pero lo peor, con diferencia, es el agotamiento mental. Después de los exámenes siempre me quedo sin cerebro y mi capacidad de hablar coherentemente se esfuma: confundo las palabras, me salen frases inconexas y suelto muchas absurdeces. El otro día mi amiga Adalias flipaba y se reía porque le cuando pretendía decirle (lo prometo) "mira qué pañuelo más bonito" me salió un "déjame en paz". Incluso en sueños estoy fatal. Una noche mi chico oyó un ruido rarísimo y se levantó a ver si le había pasado algo a la gatina. Yo, que estaba dormida como un cesto, alcancé a decirle:

- No pasa nada, es sólo un señor imitando a un calabacín.

Y me quedé tan ancha. Dormida y ancha. Dormida, ancha y absurda. Eso sí, al día siguiente el cachondeíto que tuve en casa fue pequeño, porque aunque yo no me acordaba de mucho mi chico ya se encargó de contarlo.

En fin, que ya estoy de vacaciones, recuperando mi CI y preparada para disfrutar de todos los planes que tenía en mente durante todo este mes. Porque en todos estos días de cansancio, reuniones de evaluación interminables y nervios, sólo tenía la mente puesta en el 26 de junio, mi último día de trabajo y en el montón de cosas que quiero hacer en Madrid, desde ahora hasta el 11 de julio, día en el que me voy a Palma.

Quiero ir a la exposición de Sorolla, a la de los mundos del Islam y la de Annie Leibovitz (la de Matisse ya la hemos visto). Tengo un par de pelis de cine pendientes. Y unos cuantos tochazos por leer, de esos novelones largos y fáciles de lectura de verano. Me voy a hartar de ver espectáculos de danza oriental en el megafestival que se está montando en Madrid. Y, lo mejor, voy a tomar clases con algunos de los maestros míticos de Egipto.

Odaliscas de Matisse, en el Thyssen

Estoy en ese momento dulce del comienzo de las vacaciones, con muchos planes interesantes en mente y con el descanso que tanto necesitaba mimando mi cuerpo. Qué buen rollo.

martes, mayo 05, 2009

La vida es un poema


Y últimamente mucho más.

Para empezar, estoy más sensible, más receptiva, tengo un estado de ánimo que hace que la poesía me llegue mucho más. Para continuar, veo señales en todas partes, relaciono conceptos con poemas, enlazo cosas, ato cabos. Y me encanta.

Si un día un chico superinteligentísimo me dice que la mía es la conversación más interesante en 40 km a la redonda, yo pienso en Lope de Vega:

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno oscuras?


Enseguida pienso que es inseguridad y decido que, "si tan inteligente es, tendrá razón". Al poco rato me hago consciente de la sobrez que me invade y decido que la razón está en el punto medio y lo dejo en que "no estoy mal".

Si otro día veo cómo, en uno de mis episodios de invasión de mariposas, me busca quien a lo mejor no debería. Objetivamente no debería. Y no sé para quién es peor… Y me acuerdo de Pedro Salinas:

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor alguna vez.


Y una noche que paso horas hablando por teléfono con un amigo, y pierdo horas de sueño -los dos las perdemos- por contarnos nuestra vida y conocernos más, llega Benedetti:

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

Y cuando hago cosas sin pensar -por las mariposas, las águilas calvas o el simple día a día- y me agobio, o me siento tentada a verlo todo negro… viene Goytisolo a hablarme al oído:

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
(…)
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.


Y le creo.

Encuentro poesía en las canciones, en el trabajo, en lo que me dicen por el msn… y me río de quien diga que la poesía no es vital. Como Celaya.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Porque no es "sólo poesía".

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos.

Ya sé que llevo un tiempo llorando por aquí -que para eso es mi blog y lloro si quiero-, pero a pesar de las cosas me gusta mi vida. ¿Se me nota? Me gusta mi familia, me gusta mi trabajo, me gustan mis amigos, me gustan mis amores, me gustan mis mariposas. ¡Cómo no me va a gustar mi vida, si últimamente se ha puesto al rojo vivo!

Porque vivir se ha puesto al rojo vivo.
(Siempre la sangre, oh Dios, fue colorada.)
Digo vivir, vivir como si nada
hubiese de quedar de lo que escribo.

Una buena forma de vivir, que me lo ha dicho Blas de Otero.

miércoles, abril 29, 2009

Pedí mariposas... y me dieron águilas calvas


Si es que hay que tener cuidado con lo que se desea…

Yo quería palabras de las que hacen que te vuelen mariposas por el estómago y aledaños. Y me llegaron palabras. Conversaciones, sms, emails, mensajes de facebook, charlas de café, skypes, msn, gtalks, mesas camilla, postales, teléfonos… Mariposas y más mariposas que van creciendo y multiplicándose.


Palabras sobre libros e historias que me parecían sexis e irresistibles (mariposas). Palabras sabias, expertas y a la vez auténticas (mariposas nocturnas). Palabras de despedida, tristes y bonitas que se llevaron trozos de mí (polillas). Palabras especialmente dedicadas, palabras que me hacen sentir especial y mágica cada vez que llegan (luciérnagas). Palabras que duelen (avispas). Palabras guarras, cargadas de intención (bandadas de golondrinas). Palabras dichas como sin pensar que hacen que quiera saltar sobre la mesa y tirar los platos al suelo (esto ya no son mariposas, sino águilas calvas de dos metros y medio de envergadura, y plumas, y la cabeza blanca).

Me encanta.

Pero.

Pero... ¿es esto lo que quiero?

¿Llegará un momento en que me canse de tanta montaña rusa? ¿Qué pida una relación de esas confortables, de las de abrazarse mucho y leerse la mente y pasear al sol del retiro…? ¿O me plantearé una temporada de celibato emocional voluntario, con sexo quizá pero sin involucrarme mucho de forma personal, buscando relámpagos sin mariposas?

No creo (creo) pero dice Ele (de loquera) que necesito tranquilidad. Y yo estoy que no sé si cortarme las venas o dejármelas largas. Pero tengo la siguiente petición (que no anula la anterior): quiero chicos que se recreen en los besos. [Sí, StreetGirl, culo veo, culo quiero]

viernes, abril 17, 2009

Tres YouTubes que me han hecho feliz esta semana

(y toda ayuda es poca)

En el puesto Nº3, este maravilloso video de Susan Boyle cantando I Dreamed a Dream llegado a QaD gracias a Lily y que a estas alturas habréis visto todos (it's SOOOO last Tuesday):



En el lugar Nº2, el trailer de la que Sark dice (y me da que tiene razón) que va a ser mi próxima serie favorita: GLEE.



Y con el Nº1, y gracias al Hombre Malo... un momento que si no te hace sonreir es que estás muerto por dentro:



Yo casi lloré...

lunes, marzo 09, 2009

Con los cinco sentidos


(Adoro a mis compañeros de piso, pero a veces echo de menos cosas de vivir con chicas. Al Hombre Malo puedo pedirle masajes en los pies, pero que me acaricie la espalda mientras vemos Soap como que no. Mis hermanas y yo hacíamos sesiones de cosquillas en la espalda mientras veíamos la tele por la noche con turnos organizados: cambiábamos de lugar cada vez que había anuncios. Así que aprovechando que Cattz estaba de visita le pedí cosquillas y me dijo que sí. Le pedí que me dejara contarlo aquí y me dijo que sí. Me puse a recordar y se me ocurrió este post)

Vista

Los Prerrafaelitas son visualmente lujuriosos, si te gustan las cosas bonitas te apasionarán, con sus cuentos de hadas, su Arturiada y sus mujeres perturbadoras. Prometo post sobre la exposición 'La bella durmiente', de pintura inglesa del siglo XIX en el Museo del Prado que vi ayer y me llenó el corazón de colores.

Un amigo me pasa este video con la sugerencia implícita de que TENGO que aprender bachata:



Que digan lo que digan: éste es un video porno. Me encanta.

Oído

For my lover – Tracy Chapman


Take this waltz – Leonard Cohen


The one I love – REM


Le temps de vivre – Georges Moustaki


Secret Smile – Semisonic


Fight Song – The Appleseed Cast


Olfato

Me despierto y es por la mañana. Abro los ojos, inspiro hondo… puedo olerlo cerca, en algún punto de la almohada. Es un olor indefinible, mezcla de jabón, desodorante, ropa limpia por un detergente y un suavizante que no son los míos, colonia suave… y olor a él. Sonrío, cierro los ojos y sigo soñando.

Puedo notarlo desde el otro lado de la mesa, por encima del olor -delicioso de otra manera- de la comida. Es algo suave, huele a limpio, a que es un olor familiar, antiguo, que conozco. Siento el impulso de acercarme y respirar más de eso tan bueno, pero no lo hago. Un rato después, ya en la calle, me arrimo, de puntillas, hasta su cuello… y respiro hondo.

Mmm…

Gusto

Un punto salado, un punto dulce, un punto a nueces, un punto inusual. Un toque de granada. Y una salsa suave de nueces y crema y queso. Y chiles poblanos rellenos de carne y frutos secos.

Bizcocho de chocolate relleno de chocolate caliente que se sale al partirlo. Más chocolate, del fuerte, derretido en el plato. Me meto en la boca una cucharada de todo y un poco de helado de vainilla, muy rico, del que tiene semillas, más por el contraste de temperatura que de sabor. Tengo que cerrar los ojos de lo fuerte que es la sensación.

Ron añejo, azúcar de caña, hierbabuena… hielo y sifón.

Tacto

Me siento de espaldas a Cattz, me levanto la camiseta por encima de los hombros y cierro los ojos. Noto como unas manos frías y muy muy suaves se apoyan en mi cuello. Y empiezan a deslizarse, despaaacio, por mi columna vertebral, bajando hasta el borde del pantalón para volver a subir por los costados, donde ya casi no es espalda. Cosquillas con movimientos verticales, desde mi nuca hasta el final de la espalda… cosquillas en círculos rodeando mis omóplatos, alrededor de mis hombros, trazando espirales sobre mis costillas… cosquillas horizontales que cruzan mi espalda por la línea donde estaría el sujetador si lo llevara… cosquillas simétricas cuando las manos de Cattz dibujan diagonales, bajando suavemente de la columna hacia fuera, hasta la piel más sensible de los laterales. Las puntas de sus dedos se mueven centímetro a centímetro, recorren mi piel dejando a su paso la carne de gallina. Mi respiración se hace más lenta, más profunda, más calmada, mientras las manos frías de Cattz acarician mi espalda arriba y abajo, por todas partes, causando gustito, endorfinas segregadas, felicidad.

martes, enero 27, 2009

SSS

Llevo una temporada muy cansada, debido a los ensayos de la compañía de danza oriental, que son en fin de semana: los sábados bailo de doce a una y media y de cuatro a once, y los domingos de cuatro a ocho y media. No estoy cansada por los ensayos en sí, sino porque el horario me ha hecho aparcar uno de los momentos más placenteros (y necesarios) de la semana, la SSS:

¡La Siesta Sagrada del Sábado!

Me encanta echarme los sábados después de comer en mi enorme sofá, tumbarme todo lo larga que soy, arroparme con mi mantita y dejar que los ojos se me vayan cerrando hasta que empiezo a oír sólo una palabra de cada tres de la peli de la tele. Y me quedo inconsciente... hasta dos o tres horas después, despertando generalmente con una película diferente a la del comienzo. A veces me levanto atontolinada, pero la mayor parte de ocasiones despierto fresca como una rosa y descansada de toda la semana. Y a correr el resto del finde y la semana.

Lo primero que me llevé a mi casa Ikea y lo último que me traje de vuelta a Chonilandia fue mi mantita, mientras mi chico flipaba conmigo por verme cargando con la mantita* de un lado a otro, al grito de "¡la mantita hace hogaaaar!" (¿he dicho alguna vez que soy una cursi medio pirada?). No es de extrañar que a mi grito mi chico responda siempre con un "¡Estás looooooooooooca!". Oye, pero no me ha dejado todavía, así que tan mal no debo estar. O eso, o es masoquista. Aunque ahora que lo pienso se ha ido a la otra punta del país... ¿tendrá algo que ver?

En fin, dejémoslo en que mi chico esto de la siesta no lo entiende. Para él es una pérdida de tiempo y no le gusta, pero yo mi SSS no la perdono, para algo es sagrada. Así que el pobre se aguantaba y aprovechaba el tiempo para ver series: durante mis siestas se vio "El ala oeste de la Casa Blanca" entera... y cuando se le acabó me apresuré a regalarle "Los soprano" (seis temporadas, a una media de 700 minutos cada una: ¡calculad cuánto tiempo de siesta me autorregalé!).

Lo que es la vida, ahora que vivo otra vez sola y que podría dormirme unas siestas sabatinas brutales, porque tengo al novio en Barcelona, resulto que no puedo dormir porque estoy ensayando. ¡Ah, mundo cruel!

*En realidad tengo tres mantitas: una de invierno, una de entretiempo tirando a frío y otra de entretiempo tirando a calor. Lo sé, soy una obsesa.