Retomamos donde lo dejamos ayer: un año y medio de trabajo de pico y pala del Chunguito Poeta y una Misia medio agilipollá que se lo empieza a plantear. Este post va dedicado a Elvisina y Lolaina, que estuvieron en primera fila observando toda la historia... sin poder parar de reir.
Os puedo parecer un poco loca (de hecho algún cable se me debió cruzar) pero sopesé la situación y en una decisión totalmente racional decidí darle una oportunidad e intentarlo con él. Fue la primera vez - y última - que un tío me ha tenido que "convencer" para salir con él. Siempre he tenido claro quién me gustaba y quién no y he actuado en consecuencia: si me gustaba era sí, si no me gustaba era no. Esta fue la primera vez que un tío que no me gustaba en un principio me convenció para estar con él con sus argumentos e incluso empecé a encontrarle su punto. Y eso tiene su mérito. Si se hubiera dedicado a ser comercial, en vez de economista, realmente hubiera hecho una fortuna.
Los más alucinados por el comienzo de mi relación con el drama king supremo eran SUS amigos. Todos sacudían la cabeza y nos miraban ojipláticos. Uno de ellos me cogió por banda a solas y empezó a interrogarme: "no lo entiendo, primero Raquel Alberta, que es guapísima, y ahora tú... ¿me quieres explicar qué le veis? porque mira que es feo, perdona que te lo diga... es que no lo entiendo, no lo entiendo". Yo me reía, y decía eso de "bueno, tiene muchas cosas buenas...".
Cuando un tío me gusta, aunque no sea nada guapo, yo siempre le empiezo a ver atractivo y me puede llegar a parecer la persona más frinkable del mundo. Pero con mi chunguito poeta... no había nada que hacer, no había por donde cogerlo: era muy feo y punto. Pero como le tenía cariño, yo le veía feo, claro, era inevitable, pero no me importaba. Era MI feo.
Estuvimos juntos un fin de semana. Me decía que hasta conocerme no se había encontrado a una mujer a la que imaginara como madre de sus hijos, ¡ni siquiera a Raquel Alberta!
Un segundo fin de semana. A esas alturas me decía que me imaginaba entrando vestida de novia en la catedral de ________ (rellenar con una de las ciudades más feas de Castilla la Mancha). Y yo agobiá, porque le imaginaba vestido de bodorrio, con su vena palpitando y, claro, llorando a moco tendido mientras recitaba un cursi poema de los suyos.
Unos días después, como era verano, yo me fui un mes a Palma. Mientras tanto hablábamos por teléfono y nos mandábamos mails, como siempre. Yo no lo vi venir mucho, pero un peligro nos acechaba. Un oscuro pasajero iba en su interior y no iba a dejar que estuviéramos tranquilos. Un oscuro pasajero que era...
... ¡El ansia de drama!
El drama es una droga muy potente, hay gente que es adicta a los momentos intensos y los provoca o se los inventa para tener sus dosis. Eso hizo mi chunguito. Las ansias de drama del chunguito poeta empezaron a desbocarse, y el primer síntoma fue el día de su cumpleaños, cuando le llamé por la noche para felicitarle por la noche:
- ¡Hoooolaaa, Chunguito poetaaaa, de nuevo felicidades!
- ...
- ¿Chunguito Poeta, estás ahí?
- Uh, uh.... BUAAAAAHHHHHH - mi chunguito Poeta lloraba desconsoladamente al otro lado de la línea.
- ¿Qué te pasa, chunguito poeta? es tu cumpleaños, debería ser un día feliz...
- Es que, es que... BUAAAAAAAHHHH, ¡Raquel Alberta no me ha llamado para mi cumpleaños! buaaaaaaah.
Ostras. Llamas a tu chico para felicitarle en su cumpleaños y te solloza sin parar porque su ex no le ha llamado. Si pensáis que le mandé al carajo en ese momentos, es que no sabéis qué tonta he podido llegar a ser en determinados momentos de mi vida. Puse mi chip amiga on y le consolé durante una larga hora al teléfono, porque ¡oh, pobre! su ex- novia no le había llamado.
Unos días después, él aterrizó en Palma. Se había cogido un billete, cuando aún éramos simplemente amigos, para venir a pasar una semana a mi casa a finales de agosto. La relación había cambiado pero el billete no se podía devolver, así que vino a CasaPadres en Palma. Yo no quería decir que era mi novio-cosa porque era demasiado pronto, así que delante de mi familia seguimos como amigos.
Al día y medio de estar mi chunguito poeta en casa, mi padre me dijo cuando estábamos solos:
- Nena, no estaba segura de si este tipo era tu novio o no antes de venir. Pero ahora me he quedado más tranquilo porque sé que no lo es: ¡tú nunca tendrías tan mal gusto! Qué feo es, cojones.
Fue una de esas situaciones en la que estás entre la carcajada y el acojone.
La semana pasó bien, fue agradable y tranquila, aunque veía que él hacía todo lo posible para buscar drama, confrontación y situaciones sentimentalmente intensas. Y yo, que ya estaba harta de problemáticos e intensos, capeaba elegantemente sus ansias dramáticas. Eso desencadenó el final. Porque volvimos a la Península, sin ningún tipo de discusión o problema, y al fin de semana siguiente, "El hombre más feo del mundo" (como pasó a ser conocido por todas mis amistades) me dejó.
- Te quiero mucho, Misia. Eres maravillosa, me tratas genial... pero me he dado cuenta de que no estoy enamorado de ti.
Y desapareció. Dejó de escribirme, de llamarme, de responder mis mails... Desapareció.
No se puede decir que yo estuviera muy dolida por el fin de la relación, pero mi orgullo acabó pisoteado por los suelos, ¡no todos los días la deja a una el hombre más feo del mundo! Y llegado este punto quiero hacer unas puntualizaciones sobre porqué este chunguito poeta es un chungo:
Razón que NO convierte al chunguito poeta en chungo:
- Que me dejara por no estar enamorado de mí. Esas cosas pasan y son absolutamente comprensibles.
Razones que SÍ convierten al chunguito poeta en chungo:
- Su comportamiento antes de liarnos: Odio que la gente que hable a la ligera. Si yo me hubiera enamorado de él, sí que hubiera sido un drama de verdad para mí. Por no hablar de todos numeritos, lloros y los reproches por mala mujer, fría y dura que me tuve que tragar, mientras yo tenía que ir con mimo exquisito para no herir sus sentimientos.
- Su comportamiento después de dejarme: desapareció. De la tan cacareada amistad, tan imprescindible para él, no quedó nada. Simplemente, desapareció. Eso fue lo que más me dolió de toda esta historia.
Con el tiempo comprendí que por su parte eso no había sido amistad, sólo una búsqueda de emociones fuertes y de una idea del amor inexistente. Los "no" le estimulaban y eran un reto, los "sí" acababan aburriéndole. Hubo un tiempo en el que me sentí como un ñu al que han cazado, han cortado la cabeza, se la han disecado y la han colgado en una pared con otros animalicos. Aunque, sinceramente, no creo que mereciera la pena tanto esfuerzo por su parte (¡un año y medio!) para echar un par de polvos y pasar una semana en Palma de Mallorca.
Siempre hay que sacar el lado positivo de esta historia, y ésta también los tuvo:
- Aprendí que nunca hay que creer eso de "eres especial". Pamplinas. Al ver su comportamiento con otras chicas (si no te tengo te persigo, si te tengo te desprecio y te dejo) debí darme cuenta de que conmigo iba a ser exactamente igual, que yo no era en absoluto especial, por mucho que él dijera lo contrario.
-Pude escribir este post de lovers inspirada, en buena parte aunque no en exclusiva, en él.
- Todo lo que había hecho para salir conmigo había sido tan ridículo que fue fuente de risas para todo el grupo de amigos... aún hoy.
- Mis amigas tuvieron una nueva percepción sobre mí: "jo, tía, Misia, qué profunda eres. Porque hace falta ser muy profunda y nada superficial para salir con un tío tan feo como ese".
- Por último, después de estar con el hombre más feo del mundo...
¡SÓLO QUEDA MEJORAR!