MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!
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viernes, abril 08, 2011

Modo predictivo on

Hace unos días me compré un móvil nuevo, un smartphone que aún no manejo bien (y con el que estoy haciendo unas cuantas pifias). Sin ir más lejos, ayer Be me contaba un mal rollo por el Whatsapp y de repente debió pensar que me había vuelto loca.

Donde yo quise decir: "Jo, ostras, sorry"...

... Be leyó "Jo, ostras, aprehensión".

Lo del teclado predictivo me desconcierta.

Así que aviso a la panda de twitter: si me leeis cosas extrañas, ya sabéis que estoy pegándome con este teclado con menos poderes intuitivos que los videntes de la tele .

jueves, octubre 07, 2010

Cheque-bebé

Misma clase del momento "servicio". Una semana después. Hoy toca hablar sobre el estado y su papel económico. Les hablo de impuestos, de ayudas y subvenciones, de prestaciones y toda la pesca. En determinado momento, les suelto:

- Un ejemplo de lo que os estoy contando es el cheque-bebé: cada vez que tienes un hijo, el Estado te da 2.500 niños.

Y por eso se suprimió el cheque-bebé: los padres beneficiados las pasaban canutas para meter a 2.501 niños en 80 metros cuadrados.

(Sobra decir que, de nuevo, la carcajada se oyó hasta en Tombuctú. Los de Mali me van a presentar una queja, por exceso de ruido).

jueves, septiembre 30, 2010

Comienzo de curso

Ya ha empezado el nuevo curso. En los primeros días toca hacer exámenes, pedir ejercicios y preguntar mucho en clase para hacerse una idea del nivel de los alumnos. Hay que tantear cómo son los grupos y conocer a todos los chavales. Eso pasa por aprenderse los nombres de todos con la mayor celeridad posible, aunque simplemente sea por razones prácticas: es mucho más sencillo decir "¡Gwendi, cállate!" que "¡niña de la camiseta rosa de la tercera fila, cállate!".

Yo soy bastante buena aprendiéndome los nombres de los alumnos, tengo buena memoria para eso. El primer día paso lista y voy preguntando, alumno por alumno, cómo quieren que les llame o cómo se pronuncia su nombre y lo apunto. Puede parecer absurdo, pero el 75% de mis alumnos tienen dos nombres, muchos de ellos no usuales por aquí, con pronunciación rara (nunca acierto con los pobres alumnos chinos) o con ortografías extrañas (puede parecer sencillo escribir "Estefanía", pero no os podéis ni imaginar cuántas variaciones que incluyen nn, y, St, ff, ph he podido llegar a ver en ese simple nombre, que lees Steffannya y te quedas de piedra). Así me evito algunas jugaditas cutres de intento de escaqueo:

- Kevin, haz el ejercicio.

- ...

- Kevin, he dicho que hagas el ejercicio.

- ¿Quién, yo?

- Sí, tú. ¿No te llamas Kevin?

- No, yo soy Jonathan.

- A ver... en la lista pone que eres Kevin Jonathan.

- Ya, pero me llaman Jonathan.

- De acuerdo, Jonathan, haz el ejercicio... ahora que lo pienso... ¿tú no me firmaste el examen como Kevin?

- Sí, bueno, todo el mundo me llama Kevin.

Yo voy conociendo a los alumnos... y ellos me van conociendo a mí. El segundo día de clase, expliqué el tema de la actividad económica y la diferencia entre bienes y servicios. Me lié a poner ejemplos y no sé muy bien cómo, me encontré diciendo:

- A ver, chicos, si yo os digo que yo os hago un servicio ¿a qué me refiero?

Evidentemente, el campo semántico de "educación" no fue el primero que se les pasó por la cabeza a esa clase llena de adolescentes hormonados y la carcajada se oyó hasta en Tombuctú.

Me temo que este año va a ser de traca.

lunes, junio 07, 2010

Modo destructor on

Hay días (o épocas) en los que una está torpe con una misma y va dándose contra todas las esquinas de la casa o derramando fideos sobre el propio pelo (y sobre cachopos). Una de las verdades de la vida es que la torpeza duele, bien físicamente (por incrustarte la esquina de la puerta entre los dedos de los pies, por meter el dedín sin querer en el agua hirviendo), bien anímicamente (ah, esa sensación de ridículo infernal que a veces se siente al haber sido una torpe en público).

Hay otras épocas en las que, además de autocastigarse con la torpeza, una lleva el modo destructor on y va cargándose cosas a su paso: de repente parece que tus dedines se han convertido en pequeños terminators decididos a aniquilar la civilización a su paso. Lo peor es que su destrucción va a ser selectiva y no les vale con cualquier cosa, no: el desastre tiene preferencia por cosas nuevas o caras.

El miércoles me cargué una pulsera que acababa de comprar (me la cargué por torpe, por impaciente y por burra).

El sábado me cargué un top que acababa de comprar y que no había ni estrenado.

Ahora he cogido la cámara de fotos para hacer un post chorra y me acabo de cargar la pestañita que sostiene la batería de la cámara, ya no cierra y por tanto ya no funciona.

En fin, hay épocas en las que me deberían prohibir tocar cosas, así en general. Porque ya la torpeza no sólo me duele a mí: le duele a a mi bolsillo y a mi ánimo.

Emm... ¿alguien tiene un rollo de celo por ahí?

jueves, julio 30, 2009

Bloggera empanada soltera busca...


...compañero de piso. No sólo lo busco yo, también el Hombre Malo, ese ser -chupi- que vive al otro lado de la pared de mi armario. Porque Scottie, aka el Inglés Raruno Que Siempre Sonreía, ha vuelto a su isla. Y el Maravilloso Alemán Que Vino Después también ha vuelto a su tierra (a pesar de que Sark quería que lo hiciéramos personaje fijo, pero no pudo ser).

Así que tenemos una habitación libre. Es pequeñita y cuca, con un armario quizá demasiado pequeño para una chica -nada que no se solucione con un viajecito a Ikea-, una cama y un par de juegos de sábanas de Benetton. Y pedimos un compañero de piso majete, limpio, paciente y simpático (y que pague puntualmente su mensualidad).

Hasta ahora siempre hemos recurrido a amigos, o amigos de amigos, pero esta vez nos ha pillado el toro entre julio y agosto, así que decidimos poner un anuncio en elutópicopuntocom. Al llegar al trabajo se lo enseñé a Parker.

-Qué bien, vamos a ver tu casa.


-Que de luz, qué mono todo.


-Pero madre mía, Be, se te va a llenar la casa de frikis.


-Pero frikis-frikis, hija, qué barbaridad.


-Pero Be... ¿tú te has fijado lo que tienes ahí?


-Sí... Cerve y vinos de cocinar...


-Y ron de hacer mojitos...


-Ah, sí, un anuncio que nos encontramos un día en el buzón...

-Ya, lo que sea. Pero o lo explicas en el anuncio o que sepas que se te va a llenar la casa de frikis alcohólicos y cocainómanos.

Está claro, señores: estoy em-pa-na-da.

lunes, marzo 16, 2009

La horrenda noche de la lejíiiiiiia

Por fin ha pasado, ya he actuado con la compañía de danza oriental. Después de todos los nervios me he quedado agotada y dolorida (mi cuerpo se ha relajado y me duelen hasta las pestañas) pero estoy contenta. La función salió bien y tuvimos bastante público.

Pero no todo fue tranquilidad y buenos alimentos. No. Se trata de mí, no podía hacerlo todo bien, o por lo menos, normal. La lié parda, pero bien liada, una noche antes de la representación.

Así que, de la autora de "La espantosa noche de la estadística" llega...

LA HORRENDA NOCHE DE LA LEJÍIIIIIA

Al día siguiente era la famosa representación. Meses y meses ensayando y casi todo preparado. Sólo me faltaba acabar de preparar la ropa. El primer traje que llevaba era un bombacho blanco y top blanco con mangas anchas, con un fajín verde y un pañuelo marrón. Decidí lavarlos, porque de los ensayos estaban un poco guarros (vamos, que se podían mantener ellos solos de pie, incluso bailar algunos números. Se sabían las coreos mejor que yo...). Los metí en la lavadora, con programa de prendas delicadas y a 0 grados.

¡Erroooooooor! cuando saqué la ropa tenía un pañuelo marrón, un fajín verde, un bombacho blanco y, y, y... ¡UN TOP ROSA! Bueno, no del todo rosa: como las mangas y el cuerpo eran de diferente material, tenía el corpiño rosa y las mangas abombachadas blancas. No sé de dónde salió el rosa, si no había nada rojo. Supongo que del marrón, pero en fin.

Tuve un primer momento de histeria. Pero en el segundo momento pensé en mis clases de yoga e intenté centrarme, relajarme y recitar un mantra para tranquilizarme. Lo conseguí si consideramos "centrarse y relajarse" correr por toda la casa agitando los brazos con el top mojado golpeándome la cara y entendemos como "mantra para tranquilizarse" gritar "ohdiosohdiosohdiosohdiosohdiosohdiosohdios".

En ese momento tenía claro el desastre: se suponía que yo tenía que salir de blanco impoluto al escenario e iba a salir rosa, porque no sabía bien si podría desteñir el desteñido y en caso de que no pudiera no sabía si habría en la tienda un top igual. Planeaba sobre mí una bronca de la directora de la compañía, evidentemente...

Pensé en mi madre: cada vez que pasaba algo de este tipo, decía la palabra mágica: lejía. Para desteñidos, lejía. Y en Hermano, que ponía Kalia para que su kimono fuera blancoblanquísimo. Os juro que hasta fui a este post by Gato for Mortadela de Luxe a ver si ponía algo de desteñidos, pero nada. Y era demasiado tarde para llamar a Gato, a Madre o a quien fuera que no estuviera en Nueva York.

Metí el top rosa en agua caliente, lejía y kalia.

Y me senté en el sillón a esperar. Diez minutos.

Fui a ver el top. Seguía rosa.

Volví al sillón.

Diez minutos después fui a ver el top, seguía rosa.

Me fui al sillón.

Llamé histérica a mi chico.

Fui a ver el top. Seguía rosa.

Intenté que la gatina no se bebiera el agua con lejía, kalia y algo de colorcillo rosa ("di no a las gatinas rosas").

Así durante una hora.

De repente, enmedio de todos los nervios, me vino una inspiración divina. Pensé que las cosas siempre pueden empeorar. Me acordé del maldito examen de estadística. Supe, en ese momento, que las notas habrían salido y que sería un suspenso como una casa. Después de un mes y pico esperando las notas, de haber mirado por internet esa misma mañana y que la dichosa nota siguiera sin salir, en ese momento me dio esa sensación y lo miré. Efectivamente, la nota había salido ¡y suspensa, claro!*

Si es que tengo una capacidad de ir añadiendo mi*rda y de ir empeorando las cosas que ni el Murphy ese.

Jo. Sabía que tenía muchas probabilidades de suspender, pero aún así se me juntó todo y empecé a suspirar, a hacer pucheritos y en un minuto el "ohdiosohdiosohdios" se transformó en un inmenso "buaaaaaaaahhhhhhh". Mis idas y venidas entre el sillón y la bañera se empezaron a ver más borrosas y ahora mismo podría hacer un exhaustivo y riguroso estudio científico demostrando que los lagrimones no eliminan los desteñidos rosas.

A las cuatro y media me fui a dormir, agotada de tanto viaje sillón-bañera, y me desperté a las ocho. En esas tres horas y media os juro que dormí, pero con la imagen de cierto top rosa fijada en mis sueños. Me fui a la bañera y mi top ya no era rosa.

Era rosita.

Resignada y con la fe perdida (a dios pongo por testigo que jamás volveré a confiar en la lejía) esperé dos interminables horas hasta que abrieran la tienda y cuando llamé, aleluya, había un top igual pero en blanco. En fin, toda una noche toledana resuelta en una llamada (y en un paseo de la tarjeta). Qué alivio.


Pasatiempo: Encuentra las siete diferencias



En fin... que todo ya pasó y ahora vuelvo a tener mis fines de semana para mí. De todo esto me quedo con dos cosas (Misia coge aliento y el cetro de la cursilidad, se lleva la mano al corazón como las misses y modo recoger un oscar on):

Primero, me quedo con las risas en los ensayos. Con mis compañeras. Con Adalias y la doctora B., tan absolutamente bellas por fuera y por dentro. Con un rosario de iniciales (L, V, S, C, N) que lo han hecho todo divertido y fácil.

Y en segundo lugar, y lo mejor de todo para mí, fue bailar sabiendo que estaban ahí mi familia y mis amigos. A todos los que vinisteis, muchísimas gracias. Fue muy importante para mí saber que estabais ahí y cada giro, cada movimiento, cada sonrisa fue pensando en vosotros. Muchas gracias por venir, de verdad. Espero que disfrutarais como yo.

Modo recoger un Oscar off.

*En cuanto al examen de estadística... lo único que me consuela es que me salió tan absolutamente mal que aunque hubiera contestado las dos famosas preguntas que dejé en blanco y las hubiera respondido bien, hubiera seguido suspensa. Pero bueno, el resto de exámenes los he aprobado y bien aprobados. Será que como la estadística es tan aburrida necesita unas vacaciones en un sitio animado como Mallorca. La llevaré a la playa y, si se tercia a la discoteca. Lo que sea con tal de que me apruebe de una vez.