Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!
¡Hola! Vengo a intentar cumplir mi propósito de año nuevo. Déjenme que recuerde el post anterior… sí, esto iba de escribir más. De contarles cosas monas y felices. De volver a darle vidilla al blog. De recuperar el humor.
Y qué mejor para ello que hablar de muertos.
De uno en concreto: Augusto Algueró.
Se murió ayer, así que ya habréis visto la noticia en la tele, en todos los periódicos, en Internet. Hasta los más despistados saben a estas alturas que este señor fue marido de Carmen Sevilla, que compuso Noelia, la eurovisiva Vivo Cantando y Penélope (o sea que tiene la culpa de que Pe se llame así).
No se me ocurre pasarme por la capilla ardiente que le han puesto en la Sgae, pero sí quiero hacer un pequeño homenaje desde aquí. Porque el señor Algueró está detrás de algunas cosas muy importantes.
Está detrás de un clásico de los karaokes de antes de que se inventaran los karaokes: La Chica Yeyé.
Está detrás de muchos de los temazos de Marisol.
(Tómbola no la pongo porque odio Tómbola)
Y está detrás de la banda sonora del Verano Azul que vivimos una y otra vez.
Estábamos cenando en casa tranquilamente (sopa de minestrone y quiche de jamón y queso, cortesía de Jónatan Sark) cuando, haciendo zapping, encontré esto:
Miré la pantalla hipnotizada y con una sonrisa feliz (y algo fanática) durante un par de minutos, y pregunté a los presentes si les apetecía ver la peli. Scarlett Witch dijo que sí, EmeA que también, el Hombre Malo que "uf" y Jona que le daba igual. Así que lo dejamos (ganó la mayoría).
Para los que no hayan visto la peli, argumento lleno de SPOILERS:
Anne es una princesa de viaje oficial por Europa. Su vida es un poco erial: el jefe de protocolo que viaja con ella es un viejo cascarrabias estirado, y la condesa que le hace de dama de compañía le pone drogas en la leche con galletas para que duerma del tirón, intentado prevenir lo que ocurrió después. Que fue que la princesa decidió escaparse a conocer Roma un poquito a su aire. Lo que pasa es que la vieja corrupia de la condesa ya le había dado las drogas, con lo que la princesa Anne se queda frita en cualquier parte y un periodista americano guapísimo que por allí pasaba la recoge y se la lleva a casa a dormir. Bradley, que así se llama el maromo, finge no reconocerla y se ofrece a hacerle de guía por Roma... pensando en escribir un reportaje y sacarse un pico. Para aumentar el precio, pide ayuda a su amigo fotógrafo y juerguista (una imagen vale más que mil palabras). La princesa, ajena al tema, se corta el pelo, liga con el simpático peluquero italiano (papelito que sirve para comprobar que los clichés sobre los italianos siguen siendo los mismos ahora que hace 56 años -la peli es del 53-), bebe champán para desayunar (escena que sirve para comprobar que los chistes sobre la lira siendo infinitamente pequeña son un clásico que duró desde el principio de los tiempos hasta la aparición del euro) y vino para cenar, aprende a montar en vespa, es detenida por la policía, recorre Roma, va a fiestas, es perseguida por un montón de agentes secretos de su país, se mete en peleas y se enamora. De Bradley, que también se enamora de ella. Y tras un par de besos llega el momento de elegir. Anne renuncia a Bradley, y al amor, por su país y su deber, y vuelve a palacio. Allí les mete un corte a los viejos que le amargan la vida. Y al día siguiente, en la recepción a la prensa, además de al corresponsal de ABC y de La Vanguardia, saluda al amigo fotógrafo (que le regala las fotos) y a Bradley. Se miran con arrobo, se sonríen estoicamente, y se despiden para siempre.
La princesa es Audrey Heburn y el periodista es Gregory Peck. Me encanta esta peli, tengo el poster de los dos montando en vespa en la cabecera de mi cama, poseo el dvd y creo que todo el mundo debería tenerlo en su casa.
Bueno, pues la cosa es que vimos la peli. Y nos pusimos a pesar en un posible remake. Lo que nos lleva a...
Vacaciones en Un Mundo Ideal
Aaron Eckhart en el papel de Bradley, el periodista americano.
Emma Roberts (la sobrina de Julia) en el papel de Anne, la princesa jovencita y mona.
Jack Black en el papel del fotógrafo juerguista.
Norah Ephron (Cuando Harry encontró a Sally, Algo para recordar, Tienes un email), dirigiendo.
Peeeero parece que no es de esto de lo que iba el juego. Esto iba de...
Vacaciones en Roma II
El periodista es Pierce Brosnan, la princesa es Millie Cyrus y el fotógrafo (gay) es Robin Williams, que les libra de la policía, les consigue acceso al palacio y les saca de apuros varios gracias a sus imitaciones. Dirigida por Jerry Bruckheimer, la persecución en vespa es una escena trepidante con varios helicópteros de la policía y espectaculares explosiones.
Vacaciones en Praga
Versión gótica dirigida por Tim Burton, con Jonnhy Depp como el periodista, Winona Ryder como la princesa y Helena Bonham-Carter (con bigote y barba) como el amigo fotógrafo. En lugar de vino beben absenta.
Vacaciones en New Jersey
De Kevin Smith, claro. Ben Affleck es el periodista, Jeniffer Love Hewitt es la princesa, Jay es el amigo juerguista y Smith se ha reservado para él el papel del peluquero.
Vacaciones en Manhattan
Woody Allen dirige e interpreta al fotógrafo amigo. Alan Alda interpreta al periodista retirado que conoce a la salida de un pequeño teatro a Scarlett Johanson, un pibón de princesa curvilínea y pizpireta que revoluciona las hormonas y el subconsciente de todos los hombres, mayores o menores de 60 años. Esta versión no tiene peluquero, sino una psiquiatra interpretada por Angélica Houston, la exmujer del periodista retirado.
Vacaciones en Hong Kong
Dirigida por John Woo, el vuelo de palomas y los disparos en slow motion no dejaron metraje suficiente para el correcto desarrollo del argumento, pese al buen hacer de Jean Claude Van Damme, de la china pequeñita de Tigre y Dragón como princesa y de Silvester Stallone como el amigo fotógrafo. Steven Seagal, que interpretaba al peluquero, propuso incluir en el guión ciertos cambios en la imagen del protagonista, que apareció así:
así:
y así:
La estartagema, motivada por un deseo de venganza de Seagal por cierto incidente del pasado, sólo ocasionó un aumento de la popularidad del belga. Y una nueva úlcera para Seagal.
Vacaciones en Carmel
En esta versión el periodista y la princesa no acaban juntos porque no pueden superar la muerte del amigo fotógrafo. Cada vez que se miran sienten que "no es lo mismo". Excelente trabajo interpretativo de Hillary Swank (princesa), Tim Robbins (periodista) y Morgan Freeman (fotógrafo). Críticas positivas sólo superadas por las recibidas por Sean Penn en el papel del intenso peluquero. Clint Eastwood es un gran director de actores.
Vacaciones en Fargo
Los hermanos Coen dirigen a Frances McDormand como la princesa, a George Clooney con bigote como el periodista, a John Turturro como el fotógrafo y a Javier Bardem con flequillo raro como el peluquero. Bardem se llevó el segundo Oscar y decidió no quitarse el flequillo nunca más.
Vacaciones en Harlem
La primera de dos adaptaciones por directores afroamericanos, en este caso Spike Lee. Matt Dillon es el periodista, Halle Berry la princesa y Samuel L. Jackson el fotógrafo. Sí, el periodista es blanco, por eso no pueden estar juntos al final.
Vacaciones en Queens
La segunda, ésta dirigida por John Singleton. Eddie Murphy, tras ser convencido de que no podía interpretar todo el cast él sólo, eligió el rol protagonista masculino: el periodista. Tras un arduo proceso de selección los otros dos papeles principales fueron a Martin Lawrence (el fotógrafo) y a Queen Latifah (la princesa).
Vacaciones en Seattle
Versión 100% años 90. El periodista es un colgadísimo River Phoenix -en uno de sus últimos y más celebrados papeles- y la princesa es Christina Ricci -una niña de 8 años entonces, pero el director (Ethan Hawke) consideró primordial mantener la diferencia de edad entre los protagonistas-. En esta versión el fotógrafo (Christian Slater) está liado con la peluquera (Courtney Love). Todos los personajes tienen un grupo y ellos mismos interpretan las canciones de la banda sonora. Al final todo se arregla, con la aparición en un bolso de la VISA platino del padre de la princesa.
Vacaciones en Sundance
La elogiadísima versión indie que dirigió Sofía Coppola, con Philip Seymour Hoffman como el periodista, Cloe Sevigny como la princesa y Bill Murray como el fotógrafo. La mitad del metraje es en japonés sin subtítulos, la otra en francés. La crítica la adora.
Vacaciones en Texas
Película con una cojonudísima banda sonora, dirigida por Tarantino (que también interpreta al peluquero). El periodista es Tom Selleck, la princesa Uma Thurman y el fotógrafo Steve Buscemi. La línea de diálogo "Who ya mothafukin' think ya mothafukin' are, a mothafukin' princess on holidays in mothafukin' Texas?" -que todos los personajes dicen en algún momento de la peli- se convierte en un clásico instantáneo comparable al legendario "You talkin' to me?".
Vacaciones en Sunnydale
Divertimento de Josh Whedon ideado para Internet que, por aclamación popular, se estrena en los cines de todo el mundo con un macroevento global. El periodista es Nathan Fillion, la princesa es Michelle Trachtenberg y el amigo fotógrafo es un überfrinkable Seth Green. El peluquero ligoncete está interpretado por un Neil Patrick Harris vestido con bata blanca y gafas de buzo que canta todo el tiempo. También David Boreanaz, James Masters, Anthony Stewart Head y Nicholas Brendon aparecen en pequeños papeles, como parte del cuerpo de baile de agentes secretos que persiguen a la princesa.
Vacaciones en Naboo
La gran obra de George Lucas del s. XXI. Todos los personajes están generados por ordenador menos la princesa, interpretada por Natalie Portman, que mira a todas partes con aire desorientado. El periodista es un CGI de un joven Harrison Ford. El fotógrafo es Jar Jar Bing, que esta vez sí consigue ganarse a la audiencia. La princesa termina fugándose en su nave, porque no entiende cómo puede ser la princesa de una república.
Vacaciones en DisneyWorld
La chica es Ashley Tisdale (que se llevó el papel tras una dura competencia con Zac Efron), el chico está interpretado por los Jonas Brothers (por los tres, que se vieron incapaces de aprenderse el guión completo y optaron por repartirse el texto) mientras que el papel del amigo fotógrafo fue adaptado para ajustarlo a la medida del perro Beethoven. Las hermanas Olsen hacen un cameo como las condesas drogadoras de colacaos.
Vacaciones en Pensilvania en los 80
Judd Apatow versiona el clásico con Michael Cera en el rol de la princesa, Christine Bell en el del periodista y Bill Hader (ñamñamñam) en el del fotógrafo. Seth Rogen se llevó un Spirit Award por su interpretación del peluquero.
Vacaciones en Santa Monica
El conocido director Alan Smithee dirige a David Haselhoff (como Bradley), a Paris Hilton (como la princesa Anne) y a Joey Tribbiani -de Los Años de Nuestra Vida- (como el fotógrafo). Las escenas a cámara lenta de la fotógrafa (Pamela Anderson) corriendo por la playa fueron record de visualizaciones en youtube antes incluso de la primera proyección de la película.
Vacaciones en Broadway
La triunfadora de los Tonys, Oscars y Grammys de su año, para más gloria de Baz Luhrmann. Kristin Chenoweth es la princesa, Hugh Jackman el periodista, Nathan Lane el fotógrafo y Angela Lansbury la condesa drogadora de galletas (un papel por el que las actrices de carácter se han peleado a lo largo de los años).
Vacaciones en Marte
John Carpenter dirige a Bruce Campbell en el papel del periodista espacial, Katee Sackhoff en el rol de la princesa estelar, Scott Bakula como el fotógrafo de la nave y Jason Momoa como el peluquero (oficio que desempeña siempre sin camiseta).
Vacaciones en Raticulí
Dirigida por Paul Haggis, y protagonizada por Tom Cruise y Katie Holmes. Jason Lee es el fotógrafo y John Travolta el peluquero. Y no digo más.
Vacaciones en downtown Chicago
Comedia ochentera. Una de las obras mas celebradas de John Hughes, la pareja protagonista es Robert Downey Jr y Molly Ringwald. El fotógrafo es Anthony Michael Hall y el peluquero Emilio Estevez.
Vacaciones en Los Angeles
Comedia ochentera. Estrenada por las mismas fechas que la anterior, tienen poco en común más allá del título y el referente. La dirigió Chris Columbus, y contaba la historia de amor entre Michael J. Fox y Elisabeth Shue. El fotógrafo es Val Kilmer y el peluquero Tom Hanks.
No hay versión sueca, porque el cast se suicidó el día antes de empezar el rodaje, pero hay varias versiones inglesas:
Vacaciones en Londres
Del equipo de guionistas/productores/directores de Cuatro bodas y un funeral y Love Actually, con Colin Firth en el papel interpretado originalmente por Gregory Peck y Emma Watson en el rol de Audrey Hepburn. Rupert Everett hace del fotógrafo (hetero) y Be ha visto la peli siete veces en el cine.
Vacaciones en Manchester
De Ken Loach: Keira Knightley (la princesa) llega a la ciudad, entra en un pub y dice que el futbol no le gusta, y le dan una paliza que la dejan inconsiente. Allí la encuentra Robert Carlyle (el periodista) que la lleva a su casa. El peluquero es Jamie Bell (Billy Elliot) y el fotógrafo es Colm Meaney. Acaba fatal, porque todo es lucha de clases.
Vacaciones en Stratford Upon Avon
La película no la dirige Kenneth Branagh porque el muy pesado se habia empeñado en protagonizarla tambien y no me da la gana. Así que la dirijo yo (Be). Vamos a lo importante: el periodista es Hugh Laurie, el peluquero Patrick Stewart y el fotógrafo Stephen Fry. La princesa es Talulah Riley por incomparecencia de Gemma Arterton, secuestrada en la habitación de mi compañero de piso.
Y como en QaD apoyamos el cine español, aquí tenéis las versiones españolas. Empezamos por las clásicas:
Vacaciones en Torremolinos
Arturo Fernández es el galán (pues claro, chatines), Nadiuska es la princesa exótica, Alfredo Landa el amigo fotógrafo y Fernando Esteso el peluquero gay. Rafaela Aparicio es la encargada de drogar las galletas en esta adaptación. Dirige Mariano Ozores (quién si no).
Vacaciones en el Escorial
Alberto Closas (periodista) conoce a Marisol (princesa) y se enamoran. López Vazquez les saca las fotos y Tony LeBlanc les corta el pelo mientras Sara Montiel les envenena el colacao. Una obra maestra de Berlanga.
Vacaciones con Pili y Mili
Versión con dos princesas (Pili y Mili) y dos periodistas (Manolo y Ramón, el Dúo Dinámico). El amigo es Joselito y el peluquero -barbero en realidad- es Pepe Isbert. El director prefiere permanecer en el anonimato.
Y ya en el siglo XXI:
Vacaciones en la Zarzuela
Garci dirige esta adaptación de tinte clásico. Los actores son desconocidos con un sorprendente parecido a personajes reales: El periodista de raza es el doble de Jaime Peñafiel, el amigo fotógrafo es Luis María Ansón (interpretándose a sí mismo) y la actriz que hace de la princesa podría ser confundida con la Infanta Elena por el mismo Froilán. La condesa se parece terriblemente a la duquesa de Alba ("Una lecheeeee con gaaalleeeeetaaaaaaas..."), pero las drogas nunca llegan a su destino. Garci introduce una variación en el guión: el periodista se despide de la princesa recordándole que su padre le debe mil duros.
Vacaciones en Madrid
En esta adaptación la princesa es un príncipe: el más efebo que nunca Gael García Bernal. El periodista es una mujer: una Chus Lampreave que disfruta disfrazándose de obispo para cenar. El fotógrafo se convierte en un guardia civil transexual interpretado por Rossi de Palma. Loles León es el jefe de protocolo y Carmen Maura la condesa que le droga las galletas. Dirige, cómo no, Almodóvar.
Y terminamos con:
Vacaciones en Chueca
Dirigida por Albacete y Menkes y con guión de Lucía Echebarría y Elvira Lindo. Eloy Azorín es el príncipe de un país del este que viene a Madrid en visita de Estado, se suelta el pelo y conoce al periodista oso Javier Cámara. Pepón Nieto es el amigo fotógrafo, Liberto Rabal el peluquero, Lola Dueñas la que droga el colacao y Eusebio Poncela el jefe de protocolo que da mucho miedo. La crítica internacional la reconoce unánimemente como la versión más fiel al espíritu original.
Ha pasado un nuevo día del Pilar, una nueva celebración familiar con mi madre y sus hermanas solteras. A los que esperen encontrar porno lesbico incestuoso, como otros años, mala suerte porque esta vez nadie me ha metido mano. En el lado (aún más) positivo, ha sido un día grande para el folcklore español.
Puede que la culpa sea de que el día anterior no me iba la Play para jugar al SingStar, el caso es que nada más comer nos pusimos a cantar jotas.
"En el alto el Pirineo soñé que la nieve ardía, y por soñar imposibles, pensé que tu me querías".
"Pulida magallonera Anda y dile al Santo Cristo que cuando me llame al cielo que me cante la olivera".
"Cuando vuelva de la siega asómate a la ventana, que a un segador no le importa que le dé el sol cara a cara".
"Ruinas de Montearagón, sierras de Gratal y Guara, fuentes de Marcelo y Jara, Huesca de mi corazón".
"Quisiera, quisiera, quisiera volverme yedra y subir, y subir, y subir por las paredes, y entrar en, y entrar en, y entrar en tu habitación por ver el, por ver el, por ver el dormir que tienes".
Me han dicho que ésta última es Navarra, pero que demonios, son vecinos. Y como mi madre es cualquier cosa menos una rompeespañas, hicimos una minivuelta a España. Primero, una cosita leonesa y nana de mi infancia (la verdad es que casi todo lo que sale aquí lo es):
"Al lado de mi cabaña tengo una huerta y un madroñal, al lado de mi cabaña tengo una huerta y un madroñal; con la cabaña y la huerta, leré, y los madroños, leré, te quiero más".
Luego, a Galicia:
"Catro vellos mariñeiros, todos metidos nun bote. Boga, boga, mariñeiro, imos pra Viveiro, xa se ve San Roque. Ailalelo ... Os mariñeiros traballan de noite coa luz da lúa. Dá gusto velos chegare pola mañá cedo cheirando a frescura. Ailalelo ..."
"Eu namorar, eu namorar, eu namoreime, eu namoreime na beira do mar, enguedellar, enguedellar, enguedelleime, enguedelleime na beira do mar. Eu namoreime dunha rapaciña, xa non me puiden desenamorar. Eu namorar... Enguedelleime dunha rapaciña, xa non me puiden desenguedellar."
"Ondiñas veñen, ondiñas veñen, ondiñas veñen e van. Non te vaias rianxeira, que te vas a marear. A Virxe de Guadalupe cando vai pola ribeira, descalciña pola area, parece unha rianxeira"
Después, un toque de la Asturias minera...
"En el pozo María Luisa, tranlaralará, tranlará, tranlará. murieron cuatro mineros. Mira, mira Maruxina mira, mira como vengo yo. murieron cuatro mineros. Mira, mira Maruxina mira, mira como vengo yo"
A estas alturas, mi hermana Ro -a la que en su etapa de bebé mis padres cantaron infinitamente menos que a mí- se quería tirar por la ventana, pensando qué habría hecho ella en otra vida para merecerse una familia así. Mi padre no, a él le mola este rollo, y además sus chicas cantamos muy bien (modestia aparte). De hecho él hizo la primera de las aportaciones de la zona del País Vasco:
"Boga, boga mariñela mariñela joan behar degu urrutira urrutira bai Indietara, bai Indietara".
La segunda fue cosa de mi madre:
"He subido a Begoña y he preguntado: Sí es que ha habido algún hombre que ha muerto amando. Me han respondido, me han respondido: Mujeres a millares, hombres no ha habido. Confesé con un fraile de la Ribera. Me puso en penitencia que te quisiera. Y yo te quise, y yo te quise, porque la penitencia ha de cumplirse".
Luego bajamos a Andalucía a hacerle una visita a Lorca:
"De los cuatro muleros que van al campo, el de la mula torda, moreno y alto. De los cuatro muleros que van al agua, el de la mula torda me roba el alma. De los cuatro muleros que van al río, el de la mula torda es mi marío"
Y, de pronto, saltamos a Canarias.
"Virgen de Candelaria la más morena, la más morena la que tiende su manto sobre la arena, sobre la arena. Quiero que te pongas la mantilla blanca quiero que te pongas la mantilla azul quiero que te pongas la recolorada quiero que te pongas la que sabes tú"
"Palmero, sube a La Palma, catai, catai o dile a la palmerita, chupai, chumai. Que se asome a la ventana, catai, catai que mi amor la solicita, chupai, chumai. Palmero, sube a La Palma, catai, catai. A la cara te miro pa’que me entiendas, catai, catai porque también los ojos sirven de lengua, chupai, chumai. A la cara te miro pa’que me entiendas, catai, catai.
"Esta noche no alumbra la farola del mar esta noche no alumbra porque no tiene gas Porque no tiene gas porque no tiene gas esta noche no alumbra la farola del mar"
Y así, de forma tan sencilla y feliz, pasó la Be Family el día del Pilar.
(No me pidan más post, que tengo que ir a trabajar y este finde de tres días me ha dejado hecha puré).
(Ni yo ni nadie que conozca sale en ninguno de los videos).
(Agradezco colaboración para detectar errores o faltas de ortografía en las letras de las canciones, en especial las que no están en castellano).
Llevo toda la semana con pochez griposa. No ha llegado la sangre al río ni la gripe A a mi cuerpo (creo), porque no he tenido fiebre, pero he estado toda la semana hecha un guiñapo, sin faltar al trabajo porque al fin y al cabo es un simple catarro y tirándome en el sillón según llegaba del curro para abrazar mi mantita y descansar.
Se me han juntado un montón de horas en el sofá, sin cabeza para leer y con la infumable tele de la tarde. Mi Anómalo me había dejado hace meses The Big Bang Theory en el disco duro del ordenador como recomendación, pero a pesar de todo lo bueno que había oído de la serie no encontraba el momento de empezarla. Pero cualquier pereza se vence si se trata de NO ver Sálvame, así que me enchufé el primer capítulo.
Pues me ha pasado lo que me pasa siempre: me da una pereza horrorosa empezar una serie nueva por propia iniciativa, pero una vez que empiezo me engancho y tengo que verla ya, toda, inmediatamente, entera. Me pasó con la primera temporada de In treatment (vi tantas horas seguidas que al final la que necesitaba a Paul Weston era yo, totalmente mimetizada con los pacientes). Y me ha pasado con The Big Bang Theory: en tres tardes me he visto los diecisiete capítulos de la primera temporada, los veintitrés de la segunda y un par de la tercera (modo azafata del un, dos, tres on: cuarenta y dos capítulos, a unos veinte minutos por capítulo, dan un resultado de ochocientos cuarenta minutos - sonrisa - modo azafata del un, dos, tres off). Me lo he pasado bomba y me he reído a carcajadas, me he hecho fan total de la serie (¡y de Sheldon! ¡y de Leonard! ¡y de Penny! ¡y de Raj! ¡y de Penny y Sheldon!) y estoy deseando que me lleguen los nuevos capítulos.
Así he pasado estas tardes, dopada y aplastada contra el sillón, envuelta en una manta y sólo sacando el bracito para darle al ratón y poner otro capítulo y para llegar hasta los kleenex. Hoy ya saldré por la tarde de casa porque a) ya estoy mejor y b) ¡ya no me quedan capítulos de The Big Bang Theory! ¡drama, drama!
En fin, que estoy contenta por estar mejor, odio estar malita y lo de los constipados es muy incómodo. Pero sinceramente, creo que el que estará más aliviado por mi recuperación será mi chico, que tiene más paciencia que un santo y me ha cuidado estos días (aunque sospecho que su paciencia empezó a agotarse cuando le pedí que me cantara el soft kitty, warm kitty. Se negó en redondo ¡y aún no sé porqué! ¡No es justo! ).
"Aclamación popular" significa que Toayita, MariCalpi y Raulbayushi se interesaron por la historia en twitter, que esto no es el Parlamento y no hacen falta 500.000 firmas para pedir algo.
Lo que os voy a contar hoy, amiguitos, es una historia terrible, vergonzante y de lo más embarazosa.
Es todas esas cosas, pero no inédita. Es lo que mi querida Perri llama un "momento sandía", así que lo conté en su blog a long long time ago. Y ahora lo voy a contar aquí.
Primero hay que definir lo que es un "momento sandía", para lo cual copipasteo la explicación que la propia Perri daba en su post:
"en un momento de la peli -Dirty Dancing- (para los que podais seguir viviendo sin haberla visto) baby... que es más pava que pavo... quiere ir a ver que hacen los trabajadores del centro de vacaciones en su tiempo libre... se acerca a su bungalow y por el camino se encuentra con uno que le da una sandía y le dice que la acompañe (a grandes rasgos).... cuando llega a la fiesta donde todos se frotan como si se fuese a acabar el mundo, patrick le pregunta que qué hace alli y ella con voz de miss pava de la cosecha 1969 le dice: "he venido a traer una sandía", y claro se da cuenta de lo estúpida que ha sido su respuesta y quiere morir...
... pues eso, cuando debido a los nervios u a otros factores haces algo asín... que a ti misma/o te da la impresión que te ha hecho quedar como un gilipollas y que la otra persona no va a volver ni a hablarte... "momento sandía"... "
Eso es un "momento sandía".
Y ahora paso a contaros el mío, no sin antes advertiros de que me retrata como la pava que erasoyfuisoy whatever.
En fin, allá va (voy a tirar un poco de lo que escribí para La Perri, que aún me tiemblan las manos al pensar en ello).
Fue mi primer "momento sandía". Yo tenía 12 años, casi 13, y me gustaba un chico guapísimo (y "mayor", él tenía 15, casi 16) al que llamaremos Jacob (como el lobo de Crepúsculo). Jacob era de mi grupo de scouts, y tenía un cuerpazo que cegaba de lujuria mis ojos preadolescentes.
Inciso: soy consciente de que, para los no iniciados en el escultismo, haber sido scout supone por sí mismo llevar una marca. Podría explicaros que tener que llevar camisas caqui, pantalones de pana marrón y sombreros "cuatro bollos" como los del guardabosques del Oso Yogi quedaba largamente compensado por lo bien que lo pasábamos recorriendo los montes de Es-paña! y haciendo vivac bajo las estrellas. Pero no. Dejemos que el haber cantado himnos mientras izábamos banderas con flores de lis quede eclipsado por el trago embarazoso-agobioso-terrible conseguido por méritos propios que es un "momento sandía". Fin del inciso.
¿Dónde estábamos? Ah, sí. Estábamos en que me molaba Jacob hasta el infinito y más allá. Todo empezó cuando nos tocó hacer de novios en la función de Navidad, y mi colocón de feromonas adolescentes fue in crescendo hasta final de curso.
Llegó final de curso y unos amigos de Jacob de los scouts que iban a mi cole le invitaron a nuestra fiesta. Ese día los pequeños cantaban y bailaban, las monjas ponían música de los Hombres G y el enorme patio se llenaba de puestecillos que vendían de todo: desde perritos calientes a pasteles, pasando por libros, marcos para fotos o plantas (de interior y exterior).
El caso es que Jacob estaba invitado, yo había sido informada por nuestro común amigo T y estaba DE LOS NERVIOS. Porque el chico tardaba. Llegaron T y los demás, llegó su hermano, llegaron sus amigos, pero ÉL no llegaba.
Pasó media hora, y nada. Pasó una hora, y nada. Pasó una hora y media, y nada. Mi ansiedad subía por momentos... y tuve una idea "genial". Jacob no iba a venir, eso estaba claro, y yo necesitaba hacer algo. Tenía que pasar a la acción, tomar el toro por los cuernos, declararle mi amor de manera que no pudiera resistirse a mis encantos... y decidí comprarle una planta.
Le compré una bonita, verde, ni grande ni pequeña. Un ficus.
Oh, Dios.
Se lo di a su hermano, que puso cara de flipar infinito según me oyó decir: "Dásela a Jacob de mi parte". Yo seguía colocada por la adrenalina.
Y entonces... entonces... vi a Jacob entrar en el colegio. Bajaba por el paseo de entrada... se dirigía hacia nosotros... sonreía... Yo miré el ficus, se me bajó el colocón y decidí encerrarme en el baño hasta que se fuera.
Lo cual fue como a la media hora. ¿Qué iba a hacer el pobre con una planta de interior en una fiesta en un colegio? No podía bailar, no podía jugar al fútbol, no podía ni coger un perrito caliente y una cocacola a la vez, j*der. No sé cómo no lo dejó por ahí tirado. Era muy buena persona, supongo.
Jacob se fue a casa, y a la media hora lo hice yo. Desolada, repitiéndome el mantra "le he dado un tiesto, dios mío, un tiesto" ("¡¡¡he traído una sandía!!!"), y apoyada moralmente por 2 amigas. Iba fijándome en todas las papeleras de la calle (por donde sabía que él había pasado) para ver si descubría al pobre ficus. No estaba. Supongo que se la daría a su madre. O a su perro.
No sé qué pasaría por la cabeza de Jacob, pero 15 días después nos fuimos de campamento y ese chico de cuerpo de sioux (al que mis amigas conocen como "El Del Tiesto") me dio mi primer beso verdadero. Mis primeros besos verdaderos. Fue supertierno y superguarro (para los estándares de la época) a la vez. Un campamento genial.
Desde entonces he repetido los "momentos sandía" a intervalos regulares, unos con final feliz y otros no. También me encuentro a Jacob cada cierto tiempo. Han pasado miles de años, miles de "momentos sandía" y miles de chicos... pero siempre que le veo vuelvo a revivir el Momento Tiesto, me quedo helada y no puedo decirle nada más que "Hola".
Y esta es la historia.
Hace años, Coco -testiga presencial de los hechos- solía contar la historia para torturarme. Por mi parte, como es un "momento sandía" legendario, forma parte de mi repertorio de momentos de autoescarnio. Pero aún ahora, eones después, me sigue provocando esa sensación que Gato definió una vez como de "me odio a mí misma locamente".
Con el tiempo descubrí que "lo del tiesto" tiene efectos colaterales sorprendentes, y que me ha ganado algunos corazones a lo largo de los años (el de I-boy, por ejemplo, uno bien importante).
Bente Winter, prota de una serie de 29 libros que me encantaba de peque, es una chica danesa huérfana de madre. Su vida cambia (y la historia de los libros empieza) cuando su padre, ingeniero, es destinado a Chile y decide que su hija se quede en Dinamarca, estudiando en un internado.
Primera parte: el pensionado de Egeborg
Es un cole bastante guay. Es mixto, los directores son demasiado encantadores para ser reales (los Frank, que son un matrimonio superperfecto en plan los padres de "La Tribu de los Brady" pero sin hijos), la escuela es superchula, está en medio de un bosque superchulo, con un lago superchulo, con montañas superchulas, con actividades superchulas y alumnos listos y simpáticos... y al principio Bente odia estar allí.
Está triste, echa de menos a su padre, se siente abandonada, discute con todos... y sólo está a gusto paseando sola por el bosque. De hecho los compañeros de Bente la "rebautizan" Puck, como el duende de Shakespeare, por su tendencia a desaparecer en el bosque cada vez que puede.
Pero todo esto pasa en el primer libro. Al principio del primer libro. Porque Puck en seguida hace amigos: Karen, la más complicada y aparentemente gruñona... y en realidad llena de problemas familiares a la que Bente se gana y se hacen las mejores amigas. Inger, la más seria y estudiosa y calmada... y aburrida. Navío, la más alocada y diver y cuya frase preferida es "¡formidablemente palpitante!". Alboroto y Cavador, los chicos más traviesos del cole, que tienen con Puck unos piques competitivos que siempre gana ella (¡me encantaba que ganaran las chicas!). Anelisse, la pija y pelín repelente hija del hacendado dueño de la finca de al lado del internado.
Puck deja de estar enfadada con el mundo, le coge el gusto a Egeborg, hace amigos y se convierte en la líder del grupichi guay del cole. A partir de aquí es una sucesión de aventuras chachis, misterios resueltos, malvados derrotados, vistorias deportivas, nuevos amigos. Puck es perfecta, lo hace todo bien, es la más lista, la mejor esquiadora, la mejor patinadora, la que nada más rápido, la corredora más veloz. Se gana a mayores y pequeños, baja los humos a los listillos (mayores y pequeños) y come chocolate.
Y así pasan los meses, los años y los libros, todo esto salpicado de alguna que otra visita de su padre, que por cierto en el libro 11 se vuelve a casar con Ellen, la profe preferida de Puck.
Y no, después de la boda tampoco se la llevan con ellos a Chile: Puck se queda en Dinamarca y sigue estudiando, ganando carreras, resolviendo misterios y atrapando ladrones y contrabandistas. Y cuando termina el cole en Egeborg se marcha a Copenhague.
Segunda parte: el instituto Clara Moeller
Puck, Karen y Navío siguen estudiando y viviendo juntas. Van a clase, aprenden cosas nuevas, siguen nuevas normas y reciben nuevos castigos cuando las rompen, hacen nuevas amigas (como Torbellino y Karina), corren aventuras nuevas pero parecidas a las de la primera parte... con un pequeño componente más: los chicos.
En la primera parte había chicos, sí, pero eran amiguetes y ya está, no había novios por ningún lado. En esta parte hacen su aparición las fiestas, los bailes, las citas, los novietes... pero no para Puck.
Mientras todas hacen planes de futuro, personales y profesionales, y algunas hasta se comprometen para casarse... nuestra heroína sigue ayudando a sus amigas en sus cosas, descubriendo misterios y atrapando secuestradores, defendiendo a compañeras (no recuerdo si era una princesa india o africana) de ataques racistas de otras compañeras, dando chascos a profesoras malvadas... pero no se enamora hasta el último libro de la colección.
Yo, que caí rendida a los encantos de Alboroto desde casi su primera aparición, no entendía que a Puck no le molara. Se reencuentran en el libro 26, "Puck y los Contrabandistas", pero nada, oye. Siguen siendo amigos y ya. Un trauma.
Un trauma casi como que sea la pedorra de Amy y no Jo la que se quede con Laurie en "Mujercitas", para entendernos.
Y es que no es hasta "Adiós, Puck" que Bente conoce a Ole Bang.
Y a pesar del nombre, se enamora de él.
Ole es el hijo del jefe de su padre, es alto, guapo, listo, trabajador, deportista, y con los ojos azules.
Y entonces el coeficiente intelectual de Puck baja 100 puntos de golpe. Se vuelve torpe, no sabe cómo actuar, está hecha un lío, llora, está de los nervios...
Por suerte para ella, su adorado Ole no se fija en esas cosas. Él la ayuda con el misterio que tiene entre manos, gana una importantísima competición de remo, triunfa en su trabajo y la tranquiliza cuando ella sufre un miniataque y está toda llorosa por la inseguridad ("Ole, que yo te he dado un beso y tú a mí no... y sólo me hablas del misterio que me estás ayudando a resolver, ¡buaaaaaaaaaaa!"). Ole, en vez de sacar el lexatín, le seca las lágrimas... y la besa.
Y, a pesar de que todos nos alegramos por Puck, el último libro de la colección es anticlimático. Bente no se lo piensa dos veces y ¡dos semanas después de conocer a Ole! se pira con su padre, su madrastra y su prometido a la India sin haber terminado los estudios.
Que no es que estudiara medicina ni nada, era como una especie de título de filosofía y letras de un centro para chicas, pero es que cuando toma la decisión ella dice: "Ole no me va a querer más por tener un diploma". Y claro, para una chica que se ha pasado la vida superando a los chicos en ingenio, en destreza, y en deportes... pues puf.
Y cuando se va a la India a vivir en plan superamor se despide de sus amigas, que van a despedirla tristísimas, en plan "hasta nunca" ("¿Crees que volveremos a verla, Karen?""No, Navío, la India queda muy lejos"). Se despiden en el aeropuerto, ellas venga a llorar, ella mucho menos afectada porque sólo piensa en Ole. Y claro, para una chica que ha vivido unos añitos con su padre lejos y con Navío, Karen, Inger y las otras casi como única familia... pues puf.
Vamos, que como me apuntó Xisca la otra noche dan ganas de coger la pluma que dejara Lisbeth Werner (que no es una señora de verdad sino el alias de Carlo Andersen y Knud Meister -que se encargó del final de la serie cuando Anderson se murió y al que yo culpo de todos los desastres-) y continuar la historia donde la dejaron.
Lo que nunca se escribió: diez años después
Una fondona Puck pilla a Ole frinkándose a la vicepresidenta de la compañía, una que sí acabó los estudios y no dejó de practicar esos deportes que tan bien se le daban.
Entonces se da cuenta de que igual hubiera sido bueno terminar los estudios. Decide plantar a los dos hombres de su vida -el dejado de su padre y Ole-, salir de la puta India y volver a Dinamarca.
Intenta recuperar a sus amigas, proceso que le lleva tiempo porque hace mucho que dejó de contestar a sus cartas y ya casi no se acuerda ni de sus nombres. Al final las encuentra, y se reunen, y ellas la ayudan a no darse a la autodestrucción total (ya sea en forma de drogas o de comida basura).
Vuelve a Egeborg, donde los Frank le dan trabajo de profe de danés (eso no se le ha olvidado). Puck se pone en forma nadando en el lago, corriendo por el bosque, montando a caballo con su amiga Anelisse -que sigue siendo una pija-, esquiando y patinando. Además retoma la fotografía, se presenta a concursos y gana algún premio.
Y entonces, sólo entonces, cuando vuelve a ser una persona independiente, cuando vuelve a tener vida propia (interior y exterior), cuando vuelve a practicar actividades que le gustan, cuando vuelve a ser creativa, cuando vuelve a sobresalir en cosas... se reencuentra con Alboroto. Que es exitosísimo también en lo que quiera que haga. Y al que siempre le ha gustado Puck por lo que era, una chica súper, una "pre-mujer fuerte".
Cuando me independicé escribí con rotulador rosa en el espejo de mi cuarto malasañero uno de mis poemas preferidos. Es del poeta americano William Carlos Williams, dicen que parece un post-it que garabateas y dejas en la nevera para que lo lea tu novio y dice tal que así:
This is just to say
I have eaten the plums that were in the icebox
and which you were probably saving for breakfast
Forgive me they were delicious so sweet and so cold
Es sólo decirte
Me he comido las ciruelas que estaban en la hielera
las que tu probablemente guardabas para el desayuno.
Perdóname, estaban ricas, tan dulces y tan frías.
La cutre traducción es mía, sorry.
Al mudarme a la casa "nueva" ni pensé en escribirlo. Pero hace como dos meses, sin saber por qué, agarré un rotu rosa y… allí está, en el espejo de mi cuarto.
Animaos, pequeños visitantes anónimos, commentaristas habituales, amigos, mirones silenciosos. ¿Qué os inspira este poema? ¿Qué os hace pensar, qué os hace sentir? Dejádmelo en los comments, psicoanalicemos lo tortuoso de mi mente.
Os pongo lo que me inspira a mí a continuación, pero oculto. Para desvelar lo que mi maligna mente piensa sólo tenéis que seleccionar el área en blanco de aquí debajo.
· Va de vivir la vida, de disfrutar las cosas sin pensarlo mucho, tal como vienen, tal como te apetecen. (Quiero una ciruela, me la como. Quiero un beso, lo doy)
· De que vivir así puede fastidiar a los demás, a los que te importan, y luego hay que pedir perdón. (Para ti eran importantes las ciruelas… pues me las he zampado)
· Va de que las relaciones tienen una parte de desnivel que se puede intentar salvar para que no haya "ese espacio entre los dos". (Por eso te dejo la notita)
· Que nos podemos poner muy tiquismiquis y que una tontería sin pensar puede joderlo todo. (Al fin y al cabo sólo son ciruelas, te pido disculpas pero pensando que no es para tanto)
· Va de sexo. (Deliciosas, dulces, frías… Y encima ciruelas, que son una fruta de lo más veraniega, jugosa y morbosa)
Sí, vale, a lo mejor soy una cursi. Pero al menos no es Bécquer.
Para aquellos que aún no hayan oido hablar de la prometedora serie Los Estados Unidos de Tara –donde Toni Collette borda a una amantísima esposa y madre de familia con personalidad múltiple–, voy a subtitular este post:
Los frikis también patinan
Estaba yo anoche tranquilamente viendo en diferido el programa libre masculino de los Campeonatos Europeos de Patinaje Artístico en compañía de Jónatan Sark (que no se quejó casi nada, lo que en sarkiense significa que le gustó, y no en el fondo sino en la misma superficie) cuando…
Pero no, no empecemos por ahí. Empecemos por cuando mi compañero de piso el Hombre Malo se refugió en su habitación. Fue después de que yo, en un intento por que empatizara con los patinadores, le pedí que se visualizara patinando y que cómo serían sus mallas.
-Pues yo llevaría mi máscara, y un tanga de leopardo y cogería a Jona así en alto mientras hago el ejpagár y él pone pose como de volador… ¿qué c*ño digo? ¡¡Me voy a mi cueva!!
Y se fue.
Pues eso, que yo intentaba ver lo que hacían los patinadores mientras Sark criticaba duramente la elección musical.
-¿Pero esto qué es? Espero que cambie la música, porque cómo sea todo así… ¿Por qué no me dejarán a mí elegirles la música? Miguel Bosé quedaría bien. Primero "Amante Bandido", luego "Don Diablo" y luego "Bambú". Lo que pasa es que no recuerdo cómo era la música de "Bambú", igual no pega. Y ABBA. ABBA quedaría genial, primero "Gimme, gimme, gimme", luego una lenta, para terminar con "Dancing Queen". No sé cómo estos tíos no se han dado cuenta. ¿Sabes lo que también quedaría bien? Cole Porter. ¡Qué fuerte! ¿Te das cuenta de lo que suena? ¡Cole Porter! ¡Este francés me ha hecho caso!
En fin, almas gemelas. El caso es que ganó Brian Joubert, un francés que me parece súperatractivo y que no era el que tenía tanto en común (musicalmente) con Sark. Me encanta, llevaba unas mallas espantosas pero fíjense que nariz tan interesante.
El segundo fue el italiano Samuel Contesti. Gracias a la maravillosa Paloma del Río me enteré (últimamente no estoy muy puesta de estas cosas) que este chavalín acaba de dejar tirada a la Federación Francesa para irse a competir por Italia, a pesar de que todavía no tiene ni la ciudadanía. Estas cosas que pasan en el patinaje y que no pasan en otros deportes… Bueno, pues Samuel Contesti se marcó un programa libre que si lo pilla Clint Eastwood le mete un tiro entre las cejas. Él quería parecer un súperduro machote del oeste y lo que parecía era un pastor de ovejas de Nueva Zelanda.
Y el bronce fue para Kevin Van Der Perren, belga y el motivo por el que Sark se quedó hasta el final. Bueno, yo creo que también tenía curiosidad por ver quién ganaba, pero él decía que era por verle bien el traje. En fin, señores, no puedo definirlo. Ni explicarlo. Ni explicármelo. Sólo puedo ponerles el video.
También puedo ponerles un par de fotos fijas:
¿Qué le ha pasado a este pobre? ¿Se ha hecho un lío o al no poder decidir de qué quería vestirse se ha puesto un poco de todo? ¿Cada una de sus personalidades tiraba hacia un referente y no hay ninguna dominante que haya ganado a las demás? ¿Alguien me sabe decir cuántas personalidades tiene, según las referencias que aparecen en las mallas de este patinador? ¿Le habrán hecho pagar derechos? ¿A cuánta gente? ¿Qué es esa especie de ubre de vaca espacial que hay sobre su pectoral derecho?
Para que luego digan que el patinaje sobre hielo es un rollo para tías.
Yo siempre fui una chica Ragazza (que sí, que ya lo saben, que ya se lo he dicho 1, 2, 3, 4 veces). Pero es que sin ese pozo de sabiduría acompañándome a lo largo de los años, sin su apoyo en el periodo más crítico de la vida de toda mujer (el pavo), sin Ragazza apuntalando pilares fundamentales, hoy yo no sería como soy.
El primer número de la revista salió en noviembre de 1989. Yo tenía 12 años, y me lo regaló una tía mía que por aquel entonces trabajaba en una revista de moda "de las de mayores". Me encantó desde el minuto uno, a pesar de destacar en la portada a Mel Gibson, un tios que no me ha gustado nunca. David Summers, en cambio, sí.
Me pasé a "las de mayores" poco tiempo después, pero nunca abandoné del todo la Ragazza y en CasaPadres hay casi 100 números ordenaditos en algún altillo. Hace muchos años que no me la compro, sí, pero Sark suele (solía) regalármela cuando se acuerda (acordaba). Y la voy a echar de menos.
Porque Ragazza ha cerrado. Se acabó la Ragazza.
Ragazza is no more! Ragazza has ceased to be! Ragazza's expired and gone to meet it's maker! Ragazza's a stiff! Bereft of life, Ragazza rests in peace! (en fin) Ragazza es una ex-revista.
Me río, sí, pero por no llorar, porque esto es un drama humano. Mucho más. Señores de Hachette Filipacchi, la muerte de Ragazza tiene unas consecuencias terribles cuya magnitud ustedes no calculan:
¿Quién va a enseñar ahora a las niñas cómo llevar la regla sin líos ni traumas?
¿Cómo van a poder diferenciar, las pobres, entre las cosas monas y los horrores cuando vayan a Bershka o a Blanco evitando el peligro de acabar hechas unas chonis?
¿Cómo aprenderán a hacerse distintos estilismos (mañana, noche y fiesta) utilizando tres prendas de ropa, un pañuelo y un mismo lápiz de ojos?
¿Quién les contará cómo disimular un chupetón para que sus padres no se enteren de que en realidad anoche no estaban estudiando con su amiga Marta sino haciendo el mal?
¿Cómo descubrirán que la miel te deja el cutis estupendo si te la pones en plan mascarilla mientras te das un baño?
¿Dónde van a poder hacer tests inútiles en los que siempre acabarán en la categoría del medio, porque las otras dos son tan extremas que si te salen lo mejor que puedes hacer es ir a terapia?
¿A qué concurso se presentarán las que se presentaban a La Modelo del Año de Ragazza (Nieves Álvarez, Eugenia Silva, Vanesa Lorenzo, Esther Cañadas, Laura Ponte… y más, claro)?
¿Quién les va a recomendar pasar del novio que de vez en cuando les pone los cuernos con su amiga?
¿Y que manden a la amiga a la mierda?
¿Quién les va a explicar qué métodos anticonceptivos usar cuando encuentren uno nuevo?
¿De dónde sacarán unos horóscopos con previsiones sobre su futuro amoroso/sexual/familiar/institutil durante el próximo mes, con detalles como los días mejores y peores para ligar y hacer exámenes o que a una Leo le puede ir fenomenal con un Sagitario o un Capricornio pero jamás, jamás, jamás con un Tauro?
¿Quién les explicará cómo hacer amigos en la playa/en la academia de idiomas/el primer día de clase?
¿Quién aderezará toda esa sabiduría práctica con fotos sexis, entrevistas en profundidad y cotilleos frívolos de los actores/cantantes/modelos más monos del panorama actual (bueno, eso va en gustos, pero cada mes salían unos cuantos así que había donde elegir)?
¿Qué van a leer ahora las niñas en el autobús, la Loka (engendro que espero que hayan cerrado ya, nopor la crisis sino por orden de algún juez con sentido común y del gusto)?
¿Y dónde van a encontrar las pobrecitas milipocoeuristas treintañeras producciones de moda a precios asequibles?
Que sepan que han dejado ustedes huérfanas a un montón de niñas.
Hace más de un mes que lo sé -mis dealers me tienen bien informada-, pero hasta ahora que se acerca la fecha en que debería salir la de febrero no he querido pensarlo.
Bueno, lo pensé al leer en diciembre el número de enero (las revistas son así). Era el último: ya nadie volverá a escribir en ese Muro. Nunca más.
Peor: ya nadie entenderá las referencias al Muro de Ragazza. Habrá un abismo entre los que entiendan la frase "tía, no te pongas filosófica en plan muro de Ragazza" y los que no la entiendan.
Chicos/as, como último homenaje a la revista de mi adolescencia y de la de miles de niñas más, convirtamos los comments de este post en el último Muro de Ragazza. Dejad vuestras opiniones, como siempre, pero añadid una frase lapidaria, llena de sabiduría y filosofía (y quizá poesía), como las que salían en la página del Muro cada mes.
Empiezo yo:
"Los chicos son como los baños: o son una mierda, o están ocupados"
Nota explicatoria a los chicos solteros: El muro de Ragazza era una página llena de dedicatorias chorra de carpeta, dichos tontos y refranes tuneados salpicados de una o dos citas de famosos rollo Groucho Marx o Coco Chanel. En absoluto pienso que seáis una mierda. De hecho espero pasármelo muy bien con vosotros en los años venideros. Empezando en cuantito que me recupere de mi (no tan) recientemente fallecida relación, vaya. Atentamente, Be.
Hace años, viendo una peliculilla australiana que se llamaba Cosi -aquí la tradujeron, al más puro y lamentable estilo patrio, "Adorable Locura", puaj- que iba de un grupo de teatro de un psiquiátrico, dije que si un día me volvía loca sería como Cherry. Era terrorífica, tierna y violenta a partes iguales. Mis amigos me miraron raro, pero sólo medio segundo. Era una buena elección.
Cuando hace tres semanas vi Vicky, Cristina, Barcelona, me encantó el papel de Penélope, que está espléndida, divertida y muy auténtica. Después me preocupé, porque en varias críticas de la peli decían que Pe estaba genial "haciendo de loca". La preocupación, que tampoco es tanta, viene porque yo me había identificado mogollón con Maria Elena, la "loca".
Si le quitas todo eso de intentar matar a Javier Bardem cada diez minutos.
Y el poni que tiene de tener que cumplir las expectativas de cuando le dijeron que era un genio (yo lo llevo superbien).
Hum. ¿Será que a lo que yo considero ser interesante, variopinta y espontánea otras personas le ponen nombres diferentes?
La semana pasada se celebró –dentro y fuera de la blogosfera– el Día del Libro. Aunque Quédate a Dormir no hizo post al respecto, el evento no pasó desapercibido a sus bloggeras.
Yo, por ejemplo, aparte de pulirme lo que me quedaba de presupuesto de abril en las recomendaciones literarias de Sark –que no suele fallar–, recibí por duplicado (papel y formato digital) el regalo de los señores de Nórdica Libros para celebrar tan señalada fecha. Con el título "Un buen comienzo", se trataba de las primeras frases de 59 títulos fundamentales de la Literatura Universal de las cuales reconozco no sin rubor que sólo he leído 25 –¡y eso que soy filóloga!–.
Consciente de que algunas son "tramposillas" (ya sea por la traducción o por dónde han decidido que empieza el libro), selecciono diez entre las más facilitas:
1. En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme… 2. Todas las familias felices se parecen unas a otras, pero cada familia infeliz tiene un motivo para sentirse desgraciada… 3. Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia… 4. Un modesto joven se dirigía en pleno verano desde Hamburgo, su ciudad natal… 5. Pueden ustedes llamarme Ismael… 6. Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos… 7. Cuando, una mañana, Gregor Samsa se despertó de unos sueños agitados, se encontró en su cama convertido en un monstruoso bicho… 8. Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta. 9. Cuando yo tenía seis años vi una vez una lámina magnífica... 10. El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una sola vibración de las velas y permaneció inmóvil...
Ahora toca decepcionar a aquellos de nuestros lectores que más disfrutarían si esto fuera un concurso de los de hacerse los chupiguays (vosotros sabéis quiénes sois, y nosotras también lo sabemos, que os tenemos fichados). Se trata de un concurso "autorregulado": si seleccionan el espacio en blanco a continuación, descubrirán fácilmente las soluciones.
1. Miguel de Cervantes, Don Quijote de La Mancha; 2. Lev Tolstói, Ana Karenina; 3. J.D. Salinger, El guardián entre el centeno; 4. Thomas Mann,La montaña mágica; 5. Herman Melville, Moby Dick; 6. Pablo Neruda, 20 poemas de amor y una canción desesperada; 7. Franz Kafka, La metamorfosis; 8. Vladimir Nabokov, Lolita; 9. Antoine de Saint-Exupéry, El principito; 10. Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas.
Por supuesto len invito contarnos en los comments cuántos títulos han acertado sin mirar la solución. Pero en fin, que el verdadero meollo del asunto viene a continuación. Porque esta bloggera quiere aportar su granito de arena a tan magna iniciativa.
Con una pequeña variación, eso sí. Como han visto en el título del post, yo voy a proponer comienzos chic. O comienzos chick, ya que lo que yo les propongo son las primeras frases de algunas de mis novelas de chick lit favoritas. No resoplen aún, es un género con mucha morralla/mierda/caquita, sí… pero también con cosas muy molonas.
Reivindico la chick lit como perfecto libro de piscina (por mí, durante el mes de agosto que se metan el Ulises donde les quepa). Como literatura de evasión de calidad (sólo hay que buscar). Como género divertidísimo lleno de geniales escritoras de humor. Como placer culpable (por supuesto, sin limitarse a leer sólo esto, menudo rollo si no). ¡Vivan los placeres culpables!
Les traigo una selección de 10 títulos, fruto de una laboriosa investigación de casi 20 años. Antes de empezar tengan en cuenta que algunas traducciones son mías porque sólo tengo los libros en inglés. Y para la solución (y todo el rollo que pienso soltar de cada libro), ya saben, seleccionar la parte "en blanco".
Empecemos:
1.BUENOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO. NO: Beber más de catorce copas a la semana. Fumar. Gastar dinero en: máquinas para hacer pasta, máquinas para hacer helados, u otros aparatos culinarios que nunca utilizaré.
El Diario de Bridget Jones, de Helen Fielding. Poco hay que decir de este libro que ya es un clásico popular. Todo el mundo conoce la historia (aunque sea por las pelis). Y, diga lo que diga, los que lo odien lo seguirán odiando (sin ningún criterio, claro) y nada de lo que ellos digan podrá hacernos cambiar de idea a los que nos mola. He de decir, eso sí, que la novela tiene ya 12 años y ha envejecido regular.
2.Lunes 27 de enero. 58,6 kg (cuerpo todo grasa), 1 novio (¡hurra!), 3 polvos (¡hurra!), 2.100 calorías, 6000 calorías quemadas por los polvos, así que, calorías totales: 1.500 (ejemplar).
Bridget Jones: Sobreviviré, de Helen Fielding. No he podido resistirme. La segunda parte no mola tanto como la primera, pero entra dentro del canon. Me niego a aceptar que el destrozo causado por la señorita Fielding en sus columnas/continuación forme parte de la continuidad.
3.Vale. No te asustes. No te asustes. Sólo es la factura de la VISA. Es un trozo de papel y unos cuantos números. O sea, ¿cuánto miedo pueden dar unos números?
The Secret Dreamworld of a Shopaholic (Loca por las compras), de Sophie Kinsella. La historia de una chica inglesa cuyo mayor hobby son las compras, lo que la mete en muchos líos porque siempre gasta más de lo que debe/puede/tiene. Al principio odiaba esta novela de la angustia que me daba, pero acabé enganchándome y con los años he acabado teniendo los 5 libros de la saga (para abreviar, se va a vivir a EEUU, se casa, le sale una hermana secreta y tiene un niño), dos de ellos robados de un hotel.
Eso sí, todos me producen una ansiedad tremenda mientras los estoy leyendo. Creo que es por culpa de estos libros que le tengo pánico a las tarjetas de crédito (a las mías, se entiende) hasta el punto de no querer tener ninguna.
4.Desde hacía semanas se respiraba una atmósfera extraña en la revista Femme, una sensación de que algo no funcionaba bien.
Sushi para principiantes, de Marian Keyes. El primero de esta autora que leí. Va de una tía que dirige una revista de moda en Londres y se pega el susto de su vida cuando la que mandan al culo del mundo (Dublín) a lanzar una nueva revista allí. Y de su ayudante, que tiene que pasar de chica-para-todo en una revista tirando a provinciana al ambiente de las producciones de moda, las promociones con cosméticos y las fiestas con famosos. Keyes hace una chick lit muy irlandesa, y a mí me encanta Irlanda.
Muy recomendables las cuatro novelas que tiene en las que cuenta la historia de cuatro de las cinco hermanas Walsh (Claire, Rachel, Margaret y Anna, el libro con la de Helen aún está por escribir). Aviso a navegantes, los libros de Marian Keyes tienen unas escenas porno repartidas por la novela que pueden provocar sonrojos si alguien lo lee por encima de vuestro hombro en el metro.
5.A veces parece que todo lo que hago es mentir. Mi madre cree que estoy reprimiendo mis sentimientos sobre este asunto. Yo le he dicho: “No, mamá, en serio. Me parece bien. Mientras seas feliz, yo soy feliz”.
The Princess Diaries, de Meg Cabot. Éste es el libro en el que basaron (basaron, y un cuerno) con muchísima libertad (¡JA!) la peli "Princesa por Sorpresa", protagonizada por la inefable Anne Hathaway (link). Qué lástima, qué desperdicio, qué ganas de partir piernas con mi bate de baseball de purpurina. Porque The Princess Diaries es un libro divertidísimo, pensado para un público adolescente pero que se deja leer pero que muy bien, con un lenguaje total (que creo que no ha pasado bien la prueba de la traducción).
Vamos por el noveno libro de la saga de Mia Thermopolis, la chica neoyorquina a la que un buen día informan de que es la princesa heredera de un principado europeo tipo Mónaco. Sólo queda un libro más. A más o menos una entrega al año, hay un montón de lectoras de un rango de edad muy amplio esperando a ver cómo acaba todo. Y deseando que Mia termine con Michael y sean felices para siempre.
6.Quieren que lo ponga por escrito. Todo. Lo llaman “mi declaración”. Mi declaración de cómo sucedió todo, desde el principio. En la tele, cuando alguien presta declaración, siempre hay alguien sentado escribiéndolo todo mientras hablan, y todo lo que hay que hacer es firmarlo al final. Y además les dan café y donuts y tal. A mí sólo me han dado un montón de folios y un boli. Ni siquiera una coca Light.
When the Lightning Strikes (Cuando Cae el Rayo), de Meg Cabot. El primero de otra de las series de Meg. De mi serie favorita, además: se llama Missing, y va de una chica de Indiana, Jess, a la que un día le cae un rayo encima (bueno, la parada del bus en la que está frena un poco la descarga) y desde ese día tiene el poder de saber dónde están las personas desaparecidas, con sólo ver su imagen. Al principio lo utiliza, básicamente, para encontrar a los niños desaparecidos que salen en los cartones de leche en EEUU, pero luego pasan más cosas.
De esto han hecho una serie para la tele, que tampoco tiene nada que ver con la historia original. Pero qué mal han tratado los guionistas las obras de Meg hasta la fecha.
7.Top Ten de razones por las que no aguanto a mi hermana Lucy: 10- Me toca heredar su ropa usada, sujetadores incluidos. 9- Cuando me niego a ponerme su ropa usada, en especial sus sujetadores, me gano una charla sobre el derroche, los residuos y el medio ambiente. Vale, a mí me preocupa el medio ambiente, pero eso no significa que me tenga que poner los sujetadores viejos de mi hermana.
All American Girl, de Meg Cabot. Sí, otro de Meg. Me encanta esta mujer. Éste va de una chica que vive en Washington y un día por casualidad impide que un psicópata se cargue al Presidente. Sam se hace famosa de un día para otro hasta el punto de que ya no puede ni viajar en metro. Por ejemplo, la escayola que le ponen para curarle el brazo que se rompió impidiendo el atentado va al Smithsonian… En fin, una historia muy diver, para lectores ligeramente más mayores que Princesa Diaries (en la segunda parte ¡hay sexo!). Ah, algunos de sus libros para adolescentes han sido censurados/prohibidos en algunos institutos de EEUU, aunque luego los han descensurado/desprohibido. Meg dice que está muy decepcionada, porque siempre quiso ser una escritora súper de culto de esas que prohíben y censuran, como los que le molaban a ella en su época de instituto (parece que por allí esas cosas pasan bastante).
8.“¿Hola? ¿Hay alguien?” La chica del probador de al lado tiene voz de ardilla. “¿Hola?” Exactamente como la de una ardilla. Oigo acercarse a un vendedor. “Sí, señorita, ¿en qué puedo ayudarle?”. “Sí”, oigo la voz -de ardilla- de la chica al otro lado de la pared. “¿Tenéis estos vaqueros en algo más pequeño que la XXS?”
Size Twelve Is Not Fat (Una 44 no es gorda), de Meg Cabot. Ya termino con ella, lo prometo, pero es que es total. Porque Meg también escribe cosas para adultos. Ésta es la primera de una serie de tres novelas protagonizadas por Heather Wells, la tercera cantante teen más famosa de los 90 después de Britney y Cristina, que tras retirarse ha engordado un par de kilos y ha perdido todo su dinero. En realidad se lo ha mangado su madre, que se ha fugado a Argentina con su nuevo novio. Heather estudia en la universidad y trabaja de consejera en una residencia de estudiantes mientras comparte piso con el hermano de su ex novio (una especie de Backstreet Boy –el ex, no el hermano, el hermano es detective–). Y entonces empiezan los sucesos que harán que su lugar de trabajo sea conocido como "la Residencia de la Muerte".
Esta tía tiene un sentido del humor total. Si no os atrevéis con los libros, echad un vistazo a su blog (link). Buenísimo, desde las recomendaciones literarias, pasando por el repaso a las series (es fan de Gossip Girl, como Noel (link)) o realities que ve, hasta el post sobre cómo vivió ella el 11-S (vive en Nueva York con su marido y sus gatos). Y ya paro con ella.
9.El día de mi muerte empezó mal y enseguida se puso peor.
Undead and Unwed (Ni Muerta, Ni Casada), de Maryjanice Davidson. Maravillosa historia de una treintañera recien cumplida, amante de los zapatos y que vive en Minnesotta, a la que -días después de ser atacada por una extraña criatura a la salida de un restaurante- atropella un coche y se muere. Y a las pocas horas se despierta convertida en vampira. Pero no en cualquier vampira. Buajaja.
¡Vampiros! ¡Chick Lit! ¡Zapatos! La culpa la tiene Sheena (link), porque conocí a Betsy a través de su blog (link). Además, ella me prestó los dos primeros libros. A partir de aquí ya todo es responsabilidad mía, y de Amazon.
10.San Francisco, por la noche. Me escabullo por el parking, intentando escapar. Pero mis botas resuenan en el cemento, retransmitiendo mi localización a cualquiera que esté escuchando. Y sé que están escuchando. Tomo nota mental de no volverme a poner estos zapatos si hay posibilidad de verme envuelta en una persecución.
The Spellman Files (Spellman & Asociados), de Lisa Lutz. Lo último que he leído. Estupenda novela sobre una familia de detectives privados en la que nadie tiene respeto por la intimidad de nadie. Todos parecen estar de acuerdo con esto hasta que la hija mayor, Isabel, decide dejar el negocio familiar. Me la recomendó Sark (fan de todo lo que tenga un detective dentro), y le ha gustado hasta a Efe. Es decir, recomendable hasta para aquellos a los que llevan un buen rato repitiendo chick lit entre dientes con cara de asco.
El domingo, un amigo que había venido a "ejercitar su vagancia en mi salón" me contó una cosa y me estropeó la tarde. Resulta que alguien le había contado que es imposible encontrar una imagen de un Frigodedo en Internet (ver aquí las explicaciones que ha dado en su propio blog).
No me lo podía creer, así que hice gúgels en varias direcciones. Frigodedo, Frigo dedo, Frigo polo dedo, polos Frigo 80.
Nada.
Probé en inglés: finger popsicle, finger icecream, finger frigo.
Nada.
Probé con finger wall’s (así se llama Frigo en Inglaterra). También probé con Miko (Frigo en Francia), Olá (Frigo en Portugal), HB (Frigo en Irlanda) y Algida (Frigo en Italia).
Nada.
Imposible encontrar nada en los archivos familiares: lo mío era el Frigurón y luego el Twister (o el Gran Pacific si había Cami, el MikoLapiz si había Miko y uno de naranja por fuera y fresa por dentro si era Avidesa). A mi hermana MeriLein le iba el FrigoPie, a Ro el Popeye de limón y el Negrito y mis padres siempre fueron de bombón helado.
Qué puede estar pasando:
a. El Frigodedo es, en realidad, una leyenda urbana. b. Nunca existió tal helado: es un recuerdo implantado en nuestras mentes. c. Alguien ha puesto gúgel en gúgel, se ha roto Internet y por eso se han perdido las fotos. d. Es una maniobra publicitaria para crear expectación antes del lanzamiento este verano del Frigodedo 2008.
Antes de perder los nervios de la impotencia, entré en dos páginas web (ésta y ésta), me fui a donde dice "contactar" y les dejé la siguiente petición:
Estimados señores de Frigo: me estoy volviendo loca buscando la imagen de un Frigodedo en Internet. Es increíble, pero parece que no hay ninguna. Sé que esta no es una consulta común, pero ¿no tendrán ustedes una fotografía de ese helado, por casualidad? De ser así, ¿sería posible que me la enviaran por email? Muchas gracias de antemano.
Aún no me han contestado.
Lectores, commentaristas, amigos, gente que se queda a dormir con distinta frecuencia: ¿alguien ha visto un Frigodedo?
Bienvenidos a una nueva sección en QaD. Una nueva sección que lleva un tiempo rondándome y que finalmente ve la luz porque, entre otras cosas, tengo un amigo que últimamente me habla de karma y me dice que mis malos sentimientos y ganas de matar gente no son buenos y que por algún lado tiene que salir. Y qué quieren que les diga, tengo miedo de reencarnarme en cucaracha, así que puede ser un buen momento para crear una sección positiva donde dar espacio a mi capacidad de amar y buenos sentimientos.
Y además tengo muchas ganas, que co*o. Voy a hablar de gente que mola. De gente que da ganas de sonreír. De personas a las que no sabes cuándo se hacen un hueco en tu vida y no sabes cómo ha sido pero echas de menos si faltan. Y eso que a algunos ni siquiera los conoces.
De gente a quien amar. Y no se crean que hay tantos.
En fin, ya iremos poco a poco definiendo el concepto. Hoy empezamos hablando de Paloma del Río.
Periodista madrileña (y compañera de promoción del tío del Profesor Negativo Jr), es la locutora que acompaña las retrasmisiones (generalmente en La 2) de gimnasia rítmica y artística, hípica, natación sincronizada… y, sobre todo, de patinaje sobre hielo. Su voz está totalmente asociada a los deportes que acompaña para cualquiera que los haya visto por la tele (en TVE, ojo), pero pocos saben que la dueña de esa voz se llama Paloma del Río.
Es cercana, amena, didáctica y respetuosa con el ritmo y los silencios propios de cada deporte. Y con ella descubrí lo mucho que mola el patinaje.
Mis amigas y yo solíamos ver las competiciones en la época de la facultad. Como parte de una tarde de chicas, sin hacer ni caso al locutor y siendo parte importante de la diversión nuestras cábalas sobre quién estaría liado con quién. Hasta que un día empezamos a escuchar.
Y aquello era súper ameno y cero técnico, porque Paloma del Río sabe que si “bastante difícil es conseguir audiencia transmitiendo un deporte minoritario, si encima te pones técnico… apaga y vámonos”.
Así que ella te cuenta lo que necesitas saber: quiénes son los rivales, qué se juegan, quién puede dar la sorpresa, por qué hacen según qué movimientos, que eso que mola tanto se llama la “espiral de la muerte”, que eso que acaba de hacer tal patinador es un triple loop, axel, lutz o salchow o que cual pirueta se llama así por el nombre de la patinadora que la inventó.
Y también te cuenta otras cosas que molan mil: quién está enfadado con su entrenador, si éste y aquélla salen juntos, si tal tiene novio, si cual entrenadora es durísima… (Ella lo llama “el HOLA”. Está suscrita a un montón de revistas de patinaje -y gimnasia- que no se editan en España para estar al día).
Y es expresiva, espontánea, lo vive, disfruta cuando uno lo hace bien, se le escapa el “mecachis” en antena si otro se cae. Eso mola mucho y yo soy fan, muy fan. En la temporada que pasé viviendo en Londres veía el patinaje por Eurosport, en inglés y sin Paloma y, señores, no era lo mismo.
Cuando me enganché al patinaje era la época en que comenzaba el duelo entre Eugeni Plushenko y Alexei Yagudin en hombres, y cuando Elena Berezhnaya y Antón Sikharulidze reinaban en parejas. No he encontrado ningún video de patinaje comentado por ella, así que voy a poner unos videos de estos últimos, mis patinadores preferidos, y debajo un par de cosas de las que me enteré gracias a Paloma.
Elena y Antón, programa corto año 2000:
Elena y Antón, programa largo 2000:
Elena y Antón, programa corto Juegos Olimpicos 2002:
Elena y Antón, programa largo Juegos Olimpicos 2002:
Del 98 al 2002 fueron los mejores. Lo dicen las cifras y lo digo yo… pero claro, yo soy fan.
Mientras salían a la pista, Paloma del Río contaba que Elena Berezhnaya y Antón Sikharulidze inicialmente patinaban con otras parejas, ella con Oleg Shliakov y él con María Petrova, y que un día, entrenando, Elena sufrió un golpe tremendo. La cuchilla del patín de Shliakov le abrió la cabeza mientras practicaban el camel spin. Estuvo en coma, hicieron falta dos operaciones para retirar todos los fragmentos de hueso de su cebrebro y perdió el habla durante un tiempo.
Cuando Antón conoció la noticia lo dejó todo por estar con ella: la llevó a San Petersburgo a rehabilitación, estuvo a su lado todo el tiempo, la ayudó a recobrarse totalmente y, sobre todo, a perderle miedo al hielo. Y así empezaron a competir juntos.
Durante la ejecución Paloma destacaba la perfecta sincronización que tenían, lo paralela al hielo que era su espiral de la muerte, lo altos que eran los lanzamientos y lo perfecto que eran sus saltos.
Y como en aquellos tiempos eran novios, mientras salían las notas Paloma del Río contaba también cómo veía que Antón estaba pendiente de Elena fuera de la pista, en el hotel, como le llevaba los patines, cómo la cuidaba muchísimo. Total, vamos.
Volviendo a Paloma del Río, lo primero que retransmitió por la tele fue un campeonato de tenis de mesa. Según ella, fue horroroso: estaba tan nerviosa que no atinaba a decir lo que tenía que decir, quería que saliera lo mejor posible, pero que acabase cuanto antes. “Se me escaparon algunas meteduras de pata de antología, como que el jugador se ha dejado las pelotas en la red...”. Fuera como fuese, al poco le encargaron el Campeonato de España de Gimnasia Rítmica. Desde entonces, Paloma dice que sólo hay un deporte que se le ha resistido: “El cricket; no puedo con él”.