MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!

jueves, julio 11, 2013

Fracasos

Hace unos días fui al instituto a cerrar mi curso: dejé los exámenes de septiembre preparados en un cajón, vacié mi taquilla, quité la etiqueta con mi nombre, borré mis archivos del ordenador, devolví los libros de texto y di a los conserjes mi juego de llaves. Generalmente son cosas que hago en septiembre, pero este año mi contrato ha acabado el 30 de junio y no corregiré los exámenes de septiembre de mis chicos. Y he tenido suerte, porque he trabajado, que es más de lo que pueden decir muchos de mis compañeros interinos.

Hacer todo ese ritual es como borrar tus huellas y no dejar ni rastro de que has pasado por allí. Da un poco de pena marcharse una y otra vez de sitios en los que has estado tan bien. Siempre me da pena irme de un instituto, he tenido suerte y he ido cayendo en sitios con profesores y jefes de estudios agradables, que me han valorado, y con alumnos que me han querido y me han apreciado. Pero bueno, así es la vida. Sé que algunos alumnos seguirán acordándose de mí para bien. Algunos me han ido escribiendo después de dejar su instituto y me alegra saber que las cosas les van bien y tener noticias suyas.

Otros, en cambio, sé que me recordarán para mal. En las clases te puedes encontrar varias actitudes hacia ti como profesor: hay alumnos que te adoran, a los que les caes bien y a los que les encanta tu forma de enseñar. A otros les das igual, eres un profesor más, uno del montón. Pasas por su vida sin pena ni gloria e indiferencia es la palabra que definiría su actitud hacia ti. Y hay otros alumnos que definitivamente te odian o te desprecian. Te detestan con todo su ser y se nota. Da igual lo que hagas, da igual que intentes ser agradable con ellos o que hagas el pino. Da igual. Les caes mal, nada podrá cambiar ese hecho y algunos se empeñan en demostrártelo en cuanto tienen ocasión.

Tengo la suerte de que la mayor parte de mis alumnos sean del primer y segundo grupo, pero cada año me encuentro con algunos que me odian. Al principio eso me afectaba, pero al poco tiempo comprendí que el ambiente de clase es como cualquier faceta de la vida: no le vas a gustar a todo el mundo, es cuestión de química o de incompatibilidad de caracteres o de lo que sea. Pero hay gente a la que le caes mal y a la que no le vas a gustar nunca. Hay que aprender a aceptarlo y que te resbale, porque convertir la vida en un puñetero concurso de popularidad es agotador y tarea estéril.

La cuestión es que cada vez me preocupa menos caerle mal a un par de alumnos. Va en paralelo con que cada vez me importe menos lo que opina cierta gente de mí. Lo que me preocupa es cuando ese disgusto que tienen los alumnos hacia mí como persona se traslada al terreno académico. Cuando deciden que, como les caigo mal, van a pasar de mi asignatura. O, como me ha pasado este año, deciden que no les gusto, así que yo les debo tener manía en consecuencia y entonces no merece la pena intentar aprobar mi asignatura porque les voy a suspender porque les tengo manía. Supongo que no es necesario aclararlo, pero ese razonamiento es una estupidez como una casa, al menos en mi caso. Jamás he suspendido a nadie injustamente y porque "le tuviera manía". Pero algunos adolescentes (y adultos) son así y les encanta tener razones externas a las que achacar su fracaso. Que la profesora me tenga manía es una excusa estupenda para ni siquiera intentarlo y justificarme ante los demás y ante mí mismo por fallar estrepitosamente - y, ojo, no estoy diciendo que en algún caso no sea verdad, que ya sabemos que hay muchas clases de profesores por ahí y algunos no son todo lo justos que deberían ser. De hecho hay algunos que son unos auténticos... bueno, a rellenar por el lector. Pero detrás del ¿80%? de los "¡es que me tiene manía!" no hay más que una excusa.

Este rollo viene porque este año he tenido un grupito de cuatro adolescentes en clase así. Mientras toda la clase estaba de buen rollo y no ha habido un mísero problema de disciplina, mientras todos sus compañeros participaban y teníamos unas clases de historia con debates, preguntas, mucho trabajo y bastantes risas, al fondo cuatro adolescentes se han quedado marginadas, envenenándose las unas a las otras con lo mucho que yo las odiaba (¿?). Ni siquiera sé cómo empezó. ¿Quizás porque les llamaba la atención si usaban el móvil en clase o si jugaban al ahorcado? la cosa es que su idea de que yo les tenía manía ha ido creciendo a lo largo del curso como una bola de nieve, alimentada entre ellas. Al principio de curso, tras los primeros exámenes, pensé que dos de ellas no iban a tener problemas en pasar de curso. Pero comenzaron a meterse en esa dinámica peligrosa de "nos tiene manía" y bajó su rendimiento: malos exámenes, trabajos copiados, actitud de pasotismo total. En las clases se rindieron y se pasaban las horas pasándose notitas o haciendo garabatos. Empezaron a faltar a clase y, tras una bronca tremenda en la que se demostró que no me respetaban ni lo más mínimo, desaparecieron, sólo para volver el último día y hacer un examen final de pena.

Esas chicas son mi fracaso de este año. A lo largo del curso lo he intentado todo con ellas: ser dialogante, ser estricta, ser agradable, tener conversaciones con ellas a solas, en grupo, cambiarles de sitio, ser sarcástica, pasar de sus provocaciones o reaccionar... nada ha funcionado. Yo no soy responsable de su actitud y me da igual que me odien, pero sí siento como un fracaso no haber sabido hacerles ver que no importaba nuestra relación personal, si yo les parecía una petarda cantamañanas o una genio de la enseñanza. Que el aprobar y el aprender estaba en su mano. Llevo semanas preguntándome qué más pude hacer, en qué momento se acabó de fastidiar el asunto y si podría haber hecho algo más para salvar el curso con ellas. Preguntándome qué haré cuando esto me vuelva a pasar (que me volverá a pasar) porque todo lo que intenté fue en balde.  Pero me niego a pensar que estas cosas son inevitables.

En fin. Seguramente ellas me recordarán como "la puta de historia". Yo las recordaré como las alumnas con las que fracasé en el curso 2012-2013.

miércoles, junio 26, 2013

Hace diez años

El mes de junio de 2003 fue completamente distinto a este. Calor, hizo mucho calor. Ese mes de junio ya presagiaba que la Península iba a ser barrida ese verano por una impresionante ola de calor. Recuerdo lo mal que lo pasamos en las clases de aquel máster que estábamos haciendo ese año, en aquel aula especial sin aire acondicionado. Era complicado atender a aquellos profesores, con cosas interesantes que contar, pero que lo hacían a primera hora de la tarde... y con aquel calor. Media clase dormitaba, la otra media se pasaba notitas.

Yo tuve suerte, me libré de gran parte de la ola de calor de ese verano. Gracias a la confluencia de cuatro factores: una amiga en el extranjero, los ahorros que tenía en una cuenta que me había abierto mi abuelo cuando hice la primera comunión (y que mi padre se había encargado de nutrir años tras año, poquito a poquito), mi estupidez eligiendo novios y un venazo de dramaqueenismo épico.

En aquel máster había conocido a A. A era un chileno guapísimo (bueno, a mí me parecía guapísimo), simpático y listo que me deslumbró en cuanto le conocí. Menudo flechazo. A pesar de tener veintitantos años, mi cerebro se evaporó y me puse tonta como una niña de catorce. No podía hacer otra cosa más que mirarle arrobada y como si hubiera visto una aparición mariana. Lo curioso es que, a pesar de que mi cerebro brillaba por su ausencia, llamé la atención de A y acabamos medio liados. Durante cinco meses estuve envuelta en una de las relaciones más extrañas que he tenido en mi vida y que me dejó de nuevo para el arrastre (digo de nuevo, porque fue después del chungazo de mi vida y yo aún estaba recomponiéndome de aquella catástrofe vital). 

Resumiendo, que allá por junio del 2003 estaba yo hecha un guiñapo después de aquel desastre chileno - desastre que seguía cada día presente en mi vida, ya que íbamos a clase juntos y salíamos de fiesta juntos - y decidi que necesitaba un cambio de aires. Inmediato. Hablé con el director del máster para que me diera permiso para perderme las últimas clases. Contacté con mi amiga Maya, que estaba viviendo en el DF y con mi amiga Nanuk, que se iba a pasar allí el verano, y me saqué un billete para el DF. En menos de dos semanas pasé de estar llorando en Madrid sin saber qué hacer a estar en el Zócalo en pleno DF.

Dramaqueenismo del bueno. Si vas a hacer una espantá, mejor irte a un país exótico en otro continente que a Albacete. La sensación no es exactamente la misma.

Tras estar unos días por el DF y alrededores, cogimos nuestras mochilas y nos fuimos a dar una vuelta por el país. Fuimos en plan tirado porque el dinero no daba para más, viajando en los buses económicos, comiendo en mercados y puestos callejeros y alojándonos en albergues y moteles infectos, como aquel del baño diminuto, que era todo en uno: la alcachofa de la ducha estaba literalmente encima del water. Al menos podías estar segura de que el water estaba más o menos limpio, porque le caía encima toda la espuma del champú o del gel. Ese fue mejor que aquel en el que en la cisterna había una capa de moho verde maloliente y que estaba tan limpio que ni siquiera nos desvestimos para dormir. Para rematar, estaba encima de un mercado y a las cuatro nos despertó un señor con un concierto de marimba y a las cinco un señor vendiendo pornografía a voces.

La cuestión es que nos recorrimos gran parte del sur de México y más:

Teotihuacán,


Guanajuato, Oaxaca,
Palenque,
 
o Chiapas.
 Desde Chiapas, pasamos a Guatemala,

Chichicastenango,

el lago Atitlán,

la costa guatemalteca del Pacífico (mi primer baño en el Pacífico. Bofetón que me dio la ola, oigan),

un breve garbeo por Honduras,

Livingstone, en la costa caribeña de Guatemala,


Tikal (esos puntitos de arriba somos Nanuk y yo).



 Yde nuevo México, esta vez entrando por Yucatán.


Tulum (no me he podido resistir. Arriba, nuestra cabaña. Debajo, lo que veía desde la cama),
Chichén-Itzá,
la ruta puuc o Campeche.

Durante más de mes y medio, Nanuk, Maya y yo estuvimos viajando por México y Guatemala, pasando por Honduras y Belice. Vimos todas las ruinas mayas y no mayas por las que pasamos (qué se puede esperar de tres historiadoras, dos de ellas especializadas en Mesoamérica). Y creedme, fueron muchas ruinas mayas. Muchísimas ruinas mayas (y por este comentario podéis deducir que la que no estaba especializada en Mesoamérica era yo). Fuimos a algunas de las zonas que salen en todos los clásicos de Antropología. Vimos ciudades coloniales, volcanes, cenotes y playas de ensueño. Nos lo pasamos muy bien las tres juntas, nos reímos lo que no está escrito. Fue un viaje estupendo, en el que acabé saturada de color, picante, vida... y ruinas mayas.

Volví a Madrid un mes y medio después, curada, feliz y sin acordarme siquiera de la existencia del chunguito chileno. Ahora, si me acuerdo de él, sonrío por tres cosas: lo surrealista que fue nuestra historia, lo boba que fui yo y el maravilloso viaje que me trajo mi vena de dramaqueenismo, una de las mejores experiencias que he vivido. 

Y es que... quién dice que el dramaqueenismo no trae cosas buenas a la vida.

viernes, junio 14, 2013

Maldita


Hoy voy a contar una historia que me sucedió hace unos meses. Algunos de vosotros me la habréis oído de viva voz, así que como post nuevo será un asco, pero la situación fue tan rara que la quiero dejar registrada en algún sitio para no olvidarme de ella.

Un día cualquiera a una hora muy normal iba sentada en el metro, leyendo en mi kindle (¿os he contado ya lo encantada que estoy con mi trastito? hala, pues ya lo he dicho). El vagón no iba demasiado lleno, pero había gente de pie. En una de las estaciones subió un tío que parecía muy normal: unos treinta, camisa, chinos, pelo medio largo repeinado hacia atrás, mochila al hombro. Pero nada más entrar, una chica y él se liaron a voces: 

- Oye, ten cuidado, que me has dado un mochilazo - le dijo la chica.

- ¡Es tu culpa, estás en medio y no me dejabas pasar! si te hubieras apartado del paso no te hubiera dado - le contestó él, medio gritando. Para ser fiel a la verdad, debería escribir todas sus intervenciones en mayúsculas, pero saldríais corriendo.

- Hombre, pero tampoco es para que me empujes y me des con la mochila.

- ¡Que es tu culpa! si no fueras por ahí, así, con esa actitud de adolescente, de niñata, no te pasaría nada, pero vas comportándote como una adolescente...- la chica tenía la edad de una adolescente... en cada pata.

- Tío, que yo no he hecho nada.

- ¡Cualquiera, eres una cualquiera! Una vulgar cualquiera... - y siguió remugando un rato más

Creo que todo el vagón estaba flipando. El tío, que parecía normal, había resultado ser como un coche de carreras: de 0 a cien, de normal a energúmeno grosero, en dos segundos.

Pues el energúmeno grosero se sentó a mi lado en un asiento que había quedado libre. Y, con mi imán de locos funcionando a toda potencia, el tío pensó que era buena idea comenzar una conversación conmigo:

- ¿Has visto? - empezó a hablarme con tono normal - la tía esa, comportándose como una adolescente, siendo una cualquiera... esto no se debería permitir, porque no tiene razón, porque es una cualquiera - el tío no dejaba de mirarme y de intentar realmente hablar conmigo, a pesar de que, visto que el tío era cuanto menos raro, yo no despegaba los ojos de mi kindle - estar en medio, haciéndose la niñata, porque es una cualquiera... ¿verdad?

Ya fue malo que fuera insultando a la gente, pero que encima intentara hacerme cómplice a mí e intentar que le diera la razón... Levanté los ojos del kindle, le miré y con mi voz más suave y dulce, sólo le dije:

- Maleducado.

Sí. Soy hija de mi madre, qué pasa.

En ese momento se despertó la bestia:

- VAYA, ¿LA DEFIENDES? ¿ERES SU HERMANA? SÍIIII, TENEMOS AQUÍ A UNA HERMANA DE LA UNA CUALQUIERA. SÍ, ERES SU HERMANA... ¡HERMANA DE LA UNA CUALQUIERA! TÚ TAMBIÉN ERES... ¡UNA CUALQUIERA!

Y comenzó a gritarme las cosas más extrañas que han usado en la vida para insultarme, porque si pensáis que "hermana de la una cualquiera" es raro, se puede poner aún peor:

- ¡POSEÍDA! ¡ESTÁS POSEÍDA! ¡ERES UNA P*TA! ¡MALDIIITA! ¡ESTÁS MALDIIIITA!

Bueno, sí, vale. "P*ta" no es original. Pero sí "poseída". Y "maldiiiiita". En ese contexto, y como historiadora, le habría agradecido que al "p*ta" le hubiera agregado un "de Babilonia". Con sus gritos en plan pastor evangelista y su vocabulario del exorcista, hubiera quedado muy propio. Y, oye, una puede estar acostumbrada a que la llamen "p*ta", pero "gran p*ta de Babilonia"... hubiera sido genial. Si te van a insultar, que no se queden en los lugares comunes. 

La cuestión es que el tío seguía gritándome en el vagón de metro, insultándome sin parar. El tío hasta se puso de pie a mi lado para poder gritarme desde arriba. La gente del vagón nos miraba alucinada. Yo no decía ni una palabra, ni me movía. Y el tío seguía y seguía:

- ¡MALDIIIITA! QUÉ TE PASA? ¿NO TIENES NADA QUE DECIR?

Y, naturalmente, sólo le miré y con mi tono de voz normal, le dije:

- Maleducado.

Cosa que, evidentemente, le cabreó más. Dobló el volumen de su voz, se pasó a los "hija de puta" y blablabla. Cada vez más amenazante. Allí estaba yo, sentadita en mi asiento del metro, con el libro electrónico en mi regazo y esperando a que el tío montara una pira en el pasillo del vagón para quemarme por bruja, porque aquello estaba alcanzando dimensiones bíblicas. 

En ese momento, lo único que pude pensar es que había estado en situaciones peores con algún alumno en clase y que, bueno, ahí seguía. Y me dio un momento "encantador de perros" de pensar que lo peor que te puede pasar es que te huelan el miedo y que no hay que achantarse. Así que, con toda mi energía tranquila, como dice César Millán, sonreí. Sonreí porque la situación era absurda. Sonreí, porque me estaba llamando "maldita y poseída" y porque me parecía haber aterrizado en Salem. Y sonreí porque sabía que era lo que más le iba a joder a ese tío, que desde que había entrado por la puerta, sólo había insultado e intentado achantar a un par de mujeres. Sonreí y...

- ¿AHORA TE RÍES? TE VOY A METER UN PAR DE HOSTIAS QUE TE VOY A DESMONTAR. ¡PUTA MALDITA!

Ni me moví. De esas veces que piensas "quesealoquediosquiera", pero ni me moví. No iba a darle esa satisfacción. Bueno, calculé el poder destructivo de mi libro electrónico, pero es bastante bajo. Además, lo llevo envuelto en la funda blanca de flores rosas, quinta esencia de la cursilidad. Miedo, lo que se dice miedo, no da.

Y ni me moví yo, ni se movió nadie del vagón. Ni se movió él. Sí, continuó gritándome y amenazándome hasta que llegó a su parada, que, gracias a Dios, era la siguiente. Pero al menos no me dio ese par de hostias. El momento en el que se bajó - sí, continuaba gritándome desde el andén - y las puertas se cerraron, respiré aliviada.

En fin. ¿Sabéis lo que más me fastidió de toda la situación? Lo que más me fastidió no fueron los insultos de ese tío, que claramente debía ser un misógino resentido con las mujeres. No me fastidió - ni me sorprendió - que nadie dijera o hiciera nada. Lo que me jodió de verdad fue la conversación de la pareja que tenía al lado:

- ¡Hay que ver cómo se ha puesto ese tipo! ¡Qué barbaridad! - dijo la mujer.

- Algo habrá hecho ella - dijo él, con todo el desprecio del mundo.

Y ahora vas, y lo cascas.

lunes, junio 03, 2013

El delantal

Hace unas semanas una alumna me regaló un delantal. Cuando lo recibí me quedé a cuadros, porque por mucho que me estrujé el cerebro, era incapaz de recordar si, entre todas las chorradas que suelto en clase, alguna había sido sobre mi escasa habilidad para cocinar o sobre mis recientes incursiones en el mundo de la repostería. Que, a ver, me han regalado cosas raras mis alumnos (aún recuerdo el jardincito zen, con su rastrillito, su arena, sus piedrecitas...) pero generalmente tienen su porqué (en el caso del jardincito zen, podría ser porque tengo alumnos muy místicos. O podría ser que me ven como una persona calmada y en equilibrio, imbuida de la filosofía oriental. O quizás porque cuando empiezan a pelearse y hablar todos a la vez, levanto las manos y les grito "¡ZEN! que haya zen". No me entienden y no tiene mucho sentido - ninguno- pero les desconcierta y se callan. Bueno, en fin, que nunca sabremos por qué insondable razón me regalaron un jardincito zen comprado en los chinos.

El delantal es verde, con una gran L de prácticas pintada en el centro y está rodeada con consejos más o menos ingeniosos ("usa la tapa, puede salvar vidas", "en caso de duda llama a tu madre" y cosas así). La verdad es que es chulo, pero me hace gracia que la chavalita que me lo regaló haya asumido que a) soy un desastre en la cocina y b) en ese caso, quiero aprender a cocinar. 

Inciso: la chica tiene fama de estar loca entre sus compañeros. Yo creo que no, de hecho es muy maja, pero creo que sus compañeros han confundido estar loca con ser un poco bruja y ahora me explico. Fin del inciso.

Desde que el delantal ha entrado en mi casa, yo no doy pie con bola cocinando. A ver, no soy Nesita, Pétalo, Cattz o Anijol, pero me defiendo en la cocina. Hasta ahora.

Primero intenté hacer la receta de muffins de limón y chocolate blanco de Inés. La masa estupenda y con un sabor riquísimo. Todo bien, hasta que me di cuenta cuando ya estaban en el horno de que me había olvidado ponerles sus cien gramos de mantequilla fundida. Milagrosamente, estaban bien ricos. Con textura extraña, pero ricos... no me quiero imaginar cómo deben estar con la receta bien hecha. Corran a comprobarlo.

Después, haciendo un bizcocho, agarré el bote del azúcar y le eché a la mezcla de huevos y naranja (y no me acuerdo qué más) cuarto de kilo de azúcar. Todo bien, si hubiera sido realmente el bote del azúcar con azúcar dentro. En realidad, era el bote de pan rallado con pan rallado dentro. Deliciosa mezcla para un bizcocho.

Hoy he intentado hacer ensaladilla rusa. Receta fácil, ¿no? Bien. Pues he quemado las patatas y las zanahorias al hervirlas en abundante agua, que se ha quedado en no-abundante agua, más bien en no-agua, en un despiste. 

Tanto despiste y fallo culinario a la vez no es normal, porque vale que yo soy cafre en la cocina, pero no tanto. Así que no sé qué hacer con el delantal, porque me temo que tiene algo que ver, me ha traído la maldición de la novata... y yo esa fase ya la pasé. Así que ¿qué hago con él? ¿lo quemo o lo exorcizo?

En fin, voy a pensarlo mientras juego con mi jardincito zen y llega el señor de Telepizza.

jueves, marzo 14, 2013

Tremenda chapa sobre profesores y oposiciones

Alguna vez he expresado por aquí la frustración que sentimos los profesores ante la campaña de desprestigio al que nos están sometiendo los políticos. Hoy ha tocado vivir otro episodio lamentable. La Comunidad de Madrid, como argumento de apoyo a su plan de cambiar el baremo de puntuación para trabajar como interino, ha publicado una serie de datos sobre los exámenes de oposición a maestro que fueron el año pasado. La Comunidad no se ha limitado a publicar una estadística sobre aprobados y suspensos o sobre las materias en las que más flojean los aspirantes a maestros. No. También ha publicado su propia antología del disparate para poner en ridículo a los candidatos y reforzar su tesis de que esa gente no puede enseñar nada a nuestros niños. Las respuestas proporcionadas son lamentables (y me da a mí que más de una fue dada de coña) pero no es difícil encontrar a gente con un nivel lamentable entre más de 14.000 aspirantes. Pero se quiere generalizar y hacer pensar que TODOS los que suspendieron tienen ese nivel de ignorancia, cosa que no es cierta, para legitimar su reforma. Entre otras cosas, la Comunidad olvida mencionar que hubo gente que pasó esa fase de conocimientos básicos pero que no aprobó la siguiente. Olvida que hubo multitud de denuncias por irregularidades en ese examen. Olvida comentar que ese examen se planificó con sólo cinco meses de antelación y sin temario definido. Y, ojo, no estoy defendiendo a los maestros que no estén preparados, yo soy la primera que no quiere compañeros que no estén al nivel, sólo estoy diciendo que las cosas no son tan blancas o negras como se presentan.

La Comunidad ha presentado estos datos para justificar el cambio de baremo de la lista de interinos, tanto en el cuerpo de maestros de primaria e infantil como en el de profesores de secundaria. A partir de ahora el criterio que va a primar para trabajar con interino va a ser la nota del examen (un 80%). El gobierno regional pretende reclutar sólo a los mejores y que nadie que no haya aprobado trabaje como interino. Hasta aquí, bien. Me parece estupendo que quieran dar los mejores profesores a nuestros niños y adolescentes. Pero las cosas no son tan simples como se pintan. Una aclaración: a partir de ahora voy a hablar sólo del proceso selectivo de los profesores de secundaria, que es el que conozco bien porque lo he sufrido. 

En la última oposición de secundaria, que fue en junio, aprobaron muy poquitos profesores, alrededor del 10-15% de todos los que nos presentamos (al menos en mi especialidad). Muy pocos de los aprobados obtuvieron plaza (en mi especialidad hubo once plazas libres para casi tres mil candidatos). Según la lógica de la Comunidad, el 90-85% de los que se presentaron a la oposición no están preparados para ser profesores, ya que suspendieron. ¿Es eso un argumento válido? No. Porque en el caso de las oposiciones de profesores de secundaria, la Comunidad determinó que sólo un pequeño porcentaje de opositores podía aprobar la primera fase, el resto suspendía irremediablemente, aunque hubieran hecho un buen examen. Me explico: la primera fase podía hacerla cualquiera que cumpliera los requisitos de la convocatoria (tener una licenciatura, el CAP y todo eso). Se trataba de un examen teórico, de temas largos a desarrollar y un examen práctico y era eliminatorio. La segunda fase consistía en un examen oral en el que se presentaba una programación y una unidad didáctica. Cada examen oral duraba una hora y pico, tiempo durante el cual todo el tribunal estaba pendiente un solo opositor. Pero se determinó que la segunda fase de la oposición debía realizarse en un máximo de dos días, por lo que cada tribunal tuvo que aprobar a un porcentaje bajo de gente (que osciló entre un 4% y 20% de los opositores, según los tribunales) para poder realizar los exámenes orales a tiempo. Es decir, no pudieron aprobar la primera fase a más de 16 personas por tribunal - como tope, de hecho la mayor parte de tribunales aprobaron a muchos menos - porque sino no daba tiempo material a hacer los exámenes orales en dos días. Eso significa que hubo mucha gente que hizo muy buen examen escrito pero que se quedó fuera porque se decidió aprobar sólo a los tres, cuatro o quince mejores para amoldarse a los tiempos (otra de las injusticias de las oposiciones es la disparidad de criterios entre tribunales. Algunos aprueban a tres y otros a quince... misterios de la vida). En fin, lo que trato de decir que es si alguien os dice "suspendí la primera fase de la oposición de profesor de secundaria" jamás penséis que es un manta. Puede que hiciera un examen estupendo. Pero a veces eso no es suficiente para aprobar. 

Sería gracioso que yo empleara este sistema en clase: "sois cuarenta. Con criterios justos y objetivos, habéis aprobado dieciocho, llegáis bien a los conocimientos que se exigen. Pero como son demasiados aprobados, vamos a poner la nota de corte en un... ocho. Por tanto, habéis aprobado tres y el resto, suspensos. Y el ocho se ha convertido en un aprobadito justo, un cinco ¿eh? no te vayas a creer que eres bueno, ni nada de eso. Hala, con Dios".

La cuestión es que ahora prácticamente sólo va a contar la nota para la lista de interinos y apenas cuentan la experiencia y los méritos (por ejemplo, ahora mi segunda licenciatura, mi máster o mis cursos de didáctica no se valoran en esa lista). Bueno. Hay gente malintencionada que dice que este cambio, más que para seleccionar a los mejores profesores, es para ahorrar dinero. A la gente con experiencia hay que pagarles trienios y sexenios. A los recién licenciados que están en paro y tienen todo el tiempo del mundo para preparar la oposición no. Quién sabe. Yo sólo espero que, si van a aplicar este baremo para la lista de profesores de secundaria, realmente dejen aprobar a los que se lo merezcan, no sólo al pequeño porcentaje que ellos decidan.

Y una última cosa. Ya que el gobierno regional tiene este loable afán por seleccionar a los mejores profesores disponibles, yo propondría  que los profesores irlandeses, británicos o estadounidenses que están contratando para participar en el programa de bilingüismo pasaran la misma prueba de conocimientos que nosotros. Si no ¿cómo van a demostrar que son los mejores, que es lo que la Comunidad quiere para nuestros alumnos? Por ahora han demostrado que saben inglés y ... y... pues eso, que saben hablar inglés. Si pasan el proceso de oposiciones habrán demostrado que son lo que nuestros alumnos necesitan y, además, podrán cobrar lo mismo que los profesores de aquí (sí, a los pobres les pagan menos) y trabajar las mismas horas (sí, los pobres trabajan más horas).

En fin. ¿Por qué será que acabamos hablando siempre de dinero cuando hablamos de educación?

jueves, febrero 14, 2013

Extreme makeover Pope edition


El Papa lo deja. Desde que anunciara el lunes su renuncia, la decisión de Benedicto XVI se ha llevado titulares y ha abierto informativos (incluído los económicos como el mío), ha sido trending topic de distintas formas en varios idiomas y ha dado tema a un buen puñado de tertulianos. 

La heroína, sin discusión, es Giovanna Chirri, la corresponsal de la agencia Ansa en el Vaticano que fue la primera en dar la noticia gracias a su dominio del latín (los Papas es lo que tienen, que dimiten en latín). No sé vosotros, pero yo la única persona que conozco capaz de eso es Jónatan Sark, y aún así sospecho que depende del día.

Las teorías conspiranoicas surgen de debajo de las piedras (Iker Jiménez se frota las manos pensando en todos los programas que se le han solucionado de repente). Los ocultistas de salón desempolvan su Nostradamus y echan cuentas: ¿después de Ratzinger toca Papa negro y después... el Anticristo, o aún quedan un par más? Los chistes en twitter (esa red social que está para eso) a costa de la decisión sin precedentes se han multiplicado hasta el infinito. Las preguntas son muchas y variadas: ¿Esto se puede hacer?  ¿Por qué no se ha hecho antes? ¿Por qué se hace ahora? ¿Es verdad que Benedicto Equis Uve Palito se va por presiones de ciertas facciones del Vaticano? ¿Quién va a ser el nuevo Papa? ¿Qué hará el ex-Papa con tanto tiempo libre? ¿Cuánto cobra un Papa jubilado

Muchos hablan de la sucesión del Papa, pero pocos se centran en lo importante: la dimisión de Benedicto XVI deja un vacío, un vacío que se puede rellenar con una cara nueva, fresca, sexi. Es decir: Georg Gaenswein, el George Clooney  del Vaticano.

Aunque yo le veo más un aire a Ryan Gosling

El Pájaro Espino y La Señora han preparado el camino. Creo que estamos preparados para tener un Papa guapo. Y Monseñor Gaenswein es el candidato perfecto.

Está guapo en falda

Está guapo en pantalones

Tiene experiencia mediática y bonitos ojos azules

Sonrie superbien

Estoy dispuesta a apostarme dos bolsas de kikos (qué queréis, estamos en crisis) a que con Monseñor Gaenswein de Papa disminuirían las críticas sobre que la Iglesia necesita modernizarse. Aunque sea por la dificultad añadida para concentrarse.

Es un claro ejemplo de crisis (sucesoria) como oportunidad (de renovarse) que Efe ilustra así: 


Me recuerda a algo así como de hace mucho, mucho tiempo,
en una galaxia muy lejana, pero no sé a qué... 

Si no os gusta Georg podemos buscar otro candidato. Es factible: durante la visita a Madrid de las juventudes del Papa era costumbre entre las lugareñas jugar al veo-veo pero con "un cura sexi" en lugar de "una cosita". ¡Hay cantera!

PP (de "post post", no de "papa"): ¡Se me había pasado acreditar el dibujito! Realizado seximente por Efe Morningstar cuyo tuiter es éste y su blog éste otro. Pásense por allí de visita, trolleo, turismo sexual.

martes, febrero 12, 2013

¡Caminito de chuches para Moli!


Una, porque me hace reir hasta que me duele la tripa.
Otra (bueno, dos), porque desde que introdujo los gintónics en mi vida mi cuerpo y yo somos más felices y no conocemos la palabra resaca (casi).


Otro puñadito, por llevarme a cenas de bloggeras donde conocí a Amanita, a AnnieHall y a SaraMarron. Felicidad total.


Unos ositos, porque llena los saraos de chicos guapos y encantadores, y eso siempre se agradece.

Una cocacola, porque coincidamos o no (en libros, pelis, hombres...) las conversaciones al respecto siempre molan.


Un montón de chicles de sandía, porque sus princezaz son adorables y molonas y quisieron a Perrito a primera vista.


Unas nubes, porque me enseñó que Bruce es siempre buena idea y ahora cada vez que dudo qué música pinchar en el trabajo, pongo a Bruce.

Fresas, porque sus molidocumentales sirven de GPS en una proporción asustente de mi citas.

Y una piruleta (mi chuche preferida), porque en la vida real mola aún más que en Internet.


¡Feliz cumple, Moli!


También encontraréis caminitos de chuches aquí, aquí y aquí. ¡Porque ella lo vale!

jueves, enero 10, 2013

Messi, no te sueltes la melena


En mi familia o eres del Madrid o te mandan a dormir con los perros, pero por algún extraño motivo mis hermanas y yo nos empeñamos en llevar a casapadres, una y otra vez, novios del Barça.

A pesar de esa pequeña infidelidad, las tres tenemos un corazón blanco como la nieve... que los señores del fútbol se empeñan en romper una y otra vez. Y ahora paso a modo hooligan.

Los señores del fútbol marginan a los madridistas. El balón de oro se lo han dado a superpocos jugadores de este equipo: en 1957 a Di Stéfano, en 1958 a Kopa, en 1959 a Di Stéfano otra vez, en 2000 a Luis Figo, en 2002 a Ronaldo y en 2006 a Cannavaro. A mí esto me parece poquísimo. 

Los señores del fútbol también marginan a los futbolistas españoles. ¿Alguien se acuerda de quién es Luisito Suárez? Yo no. Pero es el único Balón de Oro español, se lo dieron en 1960 y además era del Barça. TODO MAL.

Este año se lo han dado otra vez a Messi (que por cierto me acabo de enterar que se llama Lionel, ya le vale). Y van cuatro años, que vamos a repasar en fotografías.

Messi, Balón de Oro 2009:

Leo va a la boda de un amigo del insti

Messi, Balón de Oro 2010:

Mi primer look "de gala", chispas

Messi, Balón de Oro 2011:

Tres piezas de terciopelo, o el día que Messi dio gracias
por estar sentado debajo del chorro del aire acondicionado

Messi, Balón de Oro 2012:

Fantasía a topos, by Dolce & Gabbana

Nada parecido a esto, ¿eh?

(DIOS)

Nada. 

Y eso sin entrar en los estilismos capilares...

De esta sucesión de modelitos se deduce una cosa: ¡Messi se está soltando! 

¡Nooooooooo!

La escalada del horror sólo puede terminar de una manera. El año que viene, cuando los señores del fútbol le vuelvan a regalar el premio, Lionel se pondrá esto:
Messi, balón de Oro 2013 según Efe Morningstar

O esto:

Messi, Balón de Oro 2013 según yo y el paint

Ustedes verán, señores del fútbol, ustedes verán.

martes, noviembre 06, 2012

Team Fernando



No recuerdo lo que le pasaba a Rodolfo Sancho en ASdC, sólo recuerdo que, como Mariano Alameda, me daba muchísima pereza (yo era de Miranda y Mateo, de Rubén y Santi y de Turbo y su oso, grandes parejas de las que escribí tiempo ha). 

Mucho mejor que el original, donde va a parar
He tenido que preguntar al Sr Google para poder contaros que Rodolfo Sancho se llamaba Nico y que era un futbolista de la cantera del Madrid muy presionado por su padre (que por cierto era Carlos Sobera) (en la serie, en la realidad era Sancho Gracia, de eso sí me acuerdo). 

No he visto MIR, no he visto Amar en tiempos revueltos y no he visto La Señora, así que me ha pillado de super sorpresa lo bueno que está el rey Fernando de Aragón que interpreta en TVE.


Creo que a Rodolfo Sancho le ha pasado como a George Clooney, que con las patas de gallo le ha llegado la pinta de empotrar. Ayer fue la boda con Isabel, evento televisivo menos camp de lo que parece y que, a pesar de ello, tenía a todas las chicas de mi tele pegadas al televisor.

No es gerontofilia ni daddy issues, es el puro hecho objetivo:

¿Alguien prefiere esto...


... a esto?


¿O esto...


... a esto?


No lo creo. Megafeliz de que vayan a renovar 13 episodios más.

viernes, octubre 19, 2012

Comeduras de coco

Tras dar mil vueltas en la cama, he acabado levantándome. Tengo un asunto rondando en la cabeza y no puedo dormir.

Digamos que alguien, al que apenas conozco, ha metido la pata. Justo cuando yo pasaba por allí, así que acabé ejerciendo de apagafuegos. Hasta aquí, ningún problema. El problema es que esa persona ha decidido por su cuenta y riesgo tapar su error, involucrándome a mí y, lo más grande, echándome a mí toda la culpa de la situación desagradable: dice que da igual que se haya equivocado, que lo único importante es que yo no he escondido su metedura de pata. Todo esto argumentado en una discusión lamentable en la que yo me llevé todos los calificativos desagradables.

La situación me ha fastidiado: odio discutir y las escenitas, odio que me echen la bronca en general, pero si además es por algo injusto es que me saca de mis casillas. Odio que me tachen de cosas que no soy.  Pero lo que más me ha fastidiado es que todo esto me ha puesto en una situación incómoda en la que tengo que decidir qué hago, elegir entre dos opciones que no veo nada claras. 

La primera opción es la correcta según las reglas. Es la decisión justa. Alguien no ha hecho las cosas como las tenía que hacer y eso tiene sus consecuencias. Es más, tratando de tapar su error lo ha empeorado bastante. Y encima esa persona me ha tratado fatal, intentando volver la situación contra mí, así que no me hace ninguna ilusión intentar echarle un cable más allá de lo razonable.

La segunda opción no es la correcta según las reglas. Supone tener que tapar un desaguisado del que no soy responsable. Quizás eso me pondría en una situación complicada a mí. Y podría sentar un peligroso precedente con ese alguien, que podría pensar que con una bronca puede avasallarme y manejarme, algo muy peligroso por si en el futuro esto se convierte en una costumbre. Si tomara esta decisión, yo no lo haría por sentirme avasallada, aunque creo que la otra persona lo malinterpretaría y pensaría que me he asustado. La única razón que veo para tomar este camino sería ahorrarle problemas a ese alguien, aunque opine que no se lo merece. No es la opción que considero más justa, pero sí la más altruista.

Así que aquí estoy, insomne perdida, dándole vueltas a la cabeza y sin poder dormir, porque no sé cuál es el camino correcto e intentando decidir qué hacer.

Y seguro que ese alguien está durmiendo a pierna suelta en su cama. Ains. Qué asco de comeduras de coco.

martes, octubre 16, 2012

New season


- Hoy hace dos años que nos casamos.

- Ya... dos años casados y juntos casi seis. Ya hemos durado tanto como Perdidos - evidentemente, esto lo dijo el Anómalo.

- Sí, pero aún no llegamos a la duración del Ala Oeste de la Casa Blanca... ¡ni de CSI!

- ¡Dioooos! ¡¡CSI!! ¡Las bodas de Grissom!

- Y de matrimonio por ahora llevamos nada, dos temporadas. Como las series malas, que se cancelan enseguida.

- Eh, ¡que no todas las series que duran poco son malas! mira Flight of the Conchords, que duró dos temporadas, pero porque no podían seguir el ritmo de producción.

- Vale, o Studio 60, que duró una.

En fin. Sin entrar en pasteladas y cursilerías, han sido unos años estupendos. Ojalá sigamos así y sigamos viviendo aniversarios de boda hasta superar a "General Hospital" o "Days of our lifes".

Eemm... me refiero a superarles en duración, claro. Que en culebrón y drama no, gracias.

domingo, octubre 07, 2012

El chinaka

Hacía años que no iba al chinaka de Plaza España y en la última semana he ido dos veces. Y la última vi algo curioso que me hizo sonreir para el resto de la tarde. 

Pero antes de continuar debería explicar qué es eso del chinaka a los que no sean de Madrid o no lo conozcan. El chinaka es un restaurante chino bastante peculiar que está en los pasillos subterráneos de acceso al parking bajo la Plaza de España de Madrid. Si al decir "restaurante chino" os habéis imaginado dorados, tapicerías rojas y cascadas de luces, olvidadlo. Esto es como un bareto cutre pero gestionado por chinos, en el que comen chinos y en el que se sirve una carta reducida de platos. No hay pollo a las almendras o cerdo agridulce. Podéis pedir sopas de tallarines o wantun, pollo con verduras, arroz... y poco más. Bueno, sí, empanadillas a la plancha, que es lo que me hace ir allí. Esas empanadillas crean adicción y sacan el lado egoísta de todo el mundo: ¡hay que luchar por la última!

El restaurante siempre está lleno (es barato, está en el centro, es el chinaka), hay que comer rápido y largarse. O pedir la comida y largarse. Mientras se hace cola en la puerta, una china vendrá con una carta (un folio plastificado) y te tomará nota allí mismo, para ir más rápido. Si sois dos o uno, seguramente os acomodarán en una mesa con otra gente. Es lo que hay. Si te gusta, bien, sino no vayas.

El otro día estaba allí comiendo sola, delante de mi sopa y mis empanadillas, acordándome de todas las veces que iba hace milenios. ¿Cuántas docenas de empanadillas nos habremos comido entre Be y yo? incontables, me temo (también me acordé de cuando me robaron allí las tarjetas de crédito - unos hábiles, me quitaron la cartera, me sacaron las tarjetas y me volvieron a meter la cartera en el bolso. Tardé un par de horas en darme cuenta de que las tarjetas habían volado - pero mejor correr un tupido velo). Estaba en una mesita pequeña sola, en una esquina. Frente a mí otra chica sola en otra mesita pequeña. Las camareras gritaban, como casi siempre. Una de ellas pasó a un chico al restaurante y le hizo sentarse en la mesa de la otra chica. El chaval, que debía ser novato en esto, estaba flipado. 

- Tranquilo, es lo normal en este sitio, y a mí no me molesta... además casi he acabado y me marcho ya. - le decía la chica. 

Y comenzaron a charlar. Y a reirse. Diez minutos después, antes de que ella se marchara, cambiaron sus números de teléfono (y de verdad, que hasta se hicieron llamadas perdidas, cosa que garantiza que no haya habido algún lapsus sin querer en una cifra). Llamadme idiota, pero eso me alegró el día, ver que hay oportunidades en los sitios en los que menos las esperas y que se abren puertas en lugares absurdos. Quizás el asunto no haya ido a más, pero...

Quiero creer que se han llamado. Y que han quedado. Y que se enamorarán. 

Y que en su aniversario irán al chinaka, a celebrar entre empanadillas y gritos de chinas que se conocieron.

lunes, agosto 06, 2012

La marea

Otro año que me ha dejado agotada. Porque menudo añito: entre el trabajo, las oposiciones, el inglés, la carrera, el baile y otras mandangas no he tenido ni tiempo de respirar. Mi vida social se ha reducido a la mínima expresión. Otro año que me ha dejado agotada y exprimida... y preguntándome mi vida siempre será así. Si tendré algún año más tranquilo en el que al acabar junio no esté exhausta y pensando que no voy a llegar a las vacaciones. Cada año me digo que todo esto es culpa mía, que siempre me meto en diez mil historias y que debería dejar algo. Pero ¿el qué? la mayor parte de ellas las hago para comer (mi trabajo) o para intentar asegurarme el trabajo en un futuro. ¿Qué me queda por quitar? ¿el baile? ¿el único rato de la semana en la que el tiempo es sólo para mí? ¿reducir aún más el tiempo para mis amigos? ni hablar. Y ahí voy dándole vueltas. Como cada año.

Este año, en medio del agobio, cuando estaba cansada de estudiar o trabajar, me daba cuatro minutos y ponía esta canción:

:

El verano pasado, por estas fechas, fuimos a la isla de Cabrera en lancha. Al salir del puerto, el patrón puso esta canción mientras íbamos saltando sobre las olas. Escucharla es recordar ese instante de felicidad absoluta, de sentir la sal en los labios y el sol en la piel, mi pelo despeinado al viento, mis manos en la espalda de mi marido, el azul del mar saturando mis ojos. Un momento perfecto que he saboreado miles de veces.

Un año después vuelvo a Mallorca, a descansar y a olvidarme de mi agotamiento. Seguro que aparece otro momento perfecto que me ayude a sobrellevar el año que viene, que también se avecina interesante.

(Y voy a intentar no hablar más de cansancios y preocupaciones, que estoy más pesada que una vaca en brazos).

lunes, julio 30, 2012

Algún día gobernarás el mundo

Conocerte ha sido toda una sorpresa para mí. Realmente, no pensaba que quedara gente como tú.

Tienes dieciocho años. Has estudiado toda tu vida en un colegio privadísimo y pasas ahora a una universidad privadísima. Dentro de dos años te marcharás a una universidad privadísima pero en Estados Unidos. Vives en un pueblo estupendísimo de las afueras de Madrid. Tienes una finca en el Sur donde cazar. Cochazo. Ropa carísima. Súper móvil. Lo tienes todo. No me malinterpretes, nada de eso me parece mal. Ni el cole, ni la finca, ni el móvil. Unos tienen la suerte de caer en familias en las que no les faltará de nada, otros no. 

Lo que me ha impresionado no es la riqueza. No, he conocido a mucha gente acomodada. Lo que me ha impresionado es que tengas dieciocho años y las ideas de un señor nacido en el 1900. Eres muy claro y vehemente expresándolas, así que me has dejado claro que para ti el aborto, cualquier aborto, es un asesinato que debería estar castigado y penado con cárcel. Que los homosexuales son unos degenerados. Que las corridas de toros son nuestra raíz como país y que deben ser subvencionadas. Que la caza es un deporte estupendo. "Son sólo animales", dices con desprecio. Crees que la mayoría de parados de este país son unos vagos que no tienen trabajo porque no quieren. Que las mujeres deben estar en casa cuidando a sus hijos, porque es su papel natural. Que la gente rica paga demasiados impuestos. Que no debería existir legislación como la que prohíbe el alcohol al volante, porque restringe la libertad personal. Y no sigo más, porque total, el resto de tus ideas van en esa línea. Y me ha sorprendido. Me explico, conozco mucha gente que es de derechas y tienen todo mi respeto. Algunos tienen las mismas ideas que tú, pero suavizadas. Pero nunca, nunca, había conocido a una persona tan joven con una visión tan arcaica de todo.

A ti también te ha sorprendido conocerme a mí. Has flipado cuando hemos hablado de política. O de cualquier cosa, en realidad. Me hizo mucha gracia cuando intentaste insultarme gritándome "¡ecologista! ¡que eres una ecologista!". Me da la impresión de que me ves como una roja peligrosa (y créeme, yo soy una persona bastante tibia, para bien o para mal). Supongo que la explicación a tu sorpresa es que siempre has estado en una burbuja. Todos tus amigos son como tú. Evidentemente, tu familia es como tú. Debe ser de las primeras veces que te sientas a hablar con gente que no es de tu esfera. Y has flipado, porque has comprobado que existe gente que no piensa como tú. 

Todo esto se quedaría en una anécdota y en una sorpresa mutua si no fuera por tu futuro. Tienes todas las oportunidades, tienes todos los contactos (tú lo sabes, sabes exactamente qué puede hacer tu padre por ti aparte de pagarte una educación), vas a tener todas las ayudas para ser alguien importante. Seguramente serás de los que tome decisiones. Decisiones sobre MI vida y eso es lo que me da miedo. Algún día gobernarás el mundo, sea en política o sea desde el mundo de las finanzas. 

¿Entenderías que eso me asuste?