Desde hace meses, doy clases de danza oriental. Tengo alumnas de edades comprendidas entre los 16 y los 65 años: el ritmo, la gracia, la facilidad para aprender, la flexibilidad, el interés o las condiciones físicas están desigualmente repartidas entre ellas y tengo alumnas buenas y otras menos buenas, pero creo que puedo decir que todas han ido aprendiendo algo a lo largo del curso, cada una a su ritmo y dentro de sus posibilidades.
¿Todas? No. Una alumna se me resiste, como aldea gala frente a los romanos. Cuando la conocí, supe que iba a ser difícil: si yo le decía "saca la cadera hacia la derecha" ella se quedaba recta, rígida, y se balanceaba levemente, en bloque, como un rascacielos rozado por el viento. Un simple velo se convertía en sus manos en un arma mortal con el que daba latigazos a diestro y siniestro: os puedo asegurar, por propia experiencia, que el reborde de pedrería de su velo lanzado contra la cara duele mogollón. Ni Indiana Jones con su látigo haría tanto daño. Eso explica que cada vez que saca el velo sus compañeras se aparten y se forme un vacío a su alrededor, como los agujeros negros pero al revés.
Llevo tres meses preparando una coreografía con ese grupo de alumnas. Les he dado una copia de la canción, una hoja con los pasos explicados segundo a segundo para que practiquen en casa, hemos ensayado horas y horas. Todas se la han aprendido... menos ella, que aparte de tener una movilidad "reducida" y no tener ritmo (cosas subsanables con esfuerzo), nunca practica, me ignora y siempre va a su bola.
Minuto 0:10
Alumnas: dan la espalda al público, llevan el velo al cuello y lo van desplegando poco a poco.
Ella: de cara al público, me mira.
Misia: "cariño, al otro lado, date media vuelta, guapa" y "venga, chicas, ahora del tirón, no voy a parar la música pase lo que pase".
Minuto 0:20
Alumnas: giran y se ponen a mirar al público.
Ella: se ha dado la vuelta y continúa mirando a la pared.
Misia: "cariño, vuelve a mirarme".
Minuto 0:30
Alumnas: mueven la caderita y hacen una figura con el velo que se llama "la mariposa"
Ella: por fin mira al público. En vez de parecer una mariposa, se asemeja más a una polilla. O a un murciélago. No acabo de verlo claro.
Misia: "Emmm... umm... bien, pero ¿no podrías estirar un poquitito más los brazos?".
Minuto 0:45
Alumnas: cogen el velo y de un tirón se lo quitan del cuello y bailan.
Ella: tira del velo, pero no sale.
Misia: ...
Minuto 1:00
Alumnas: dan vueltas moviendo el velo.
Ella: sigue enredada en el velo.
Misia: venga, Misi, no seas cruel y no te rías, que es tu alumna, coñe... compostura.
Minuto 1:10
Alumnas: hacen más giros y más movimientos de cadera.
Ella: el velo sigue enredado, ahora envolviendo toda su cabeza y hace frenéticos movimientos para deshacerse de él.
Misia: ¿río o lloro?
Minuto 1:20
Alumnas: paso a la izquierda, cruce de velo...
Ella: Por fin se ve su cabeza. Y el velo ya está en sus manos, más o menos desenredado.
Misia: uf, menos mal. Un poco más y llamamos a los bomberos para liberarla.
Minuto 1:30
Alumnas: vuelta a la derecha, vuelta a la izquierda.
Ella: vuelta a la izquierda, vuelta a la derecha.
Misia: casi...
Minuto 1:45
Alumnas: suave movimiento de brazos hacia la derecha.
Ella: lanzamiento nada-suave de brazo hacia la izquierda. Su Compañera N. da salto hacia atrás para esquivar el brazo mortífero.
Misia: "E., el otro brazo... y cuidado, no me lesiones a N."- ni Rocky lo habría hecho mejor.
Minuto 2:00
Alumnas: todas juntas se encaminan al centro del escenario.
Ella: se queda sola en lateral del escenario.
Misia: "cariño, al centro, al centro"- le sonrío, a ver si le sirve de aliento. Me malinterpreta y se va al centro del círculo que estaban formando todas sus compañeras, para lo que debe dar un empujón a dos de ellas.
Minuto 2:15
Alumnas: dejan el velo en el suelo.
Ella: lo deja en el suelo.
Misia: "¡muy bien, muy bien!"-por fin algo al unísono, hay que premiarlo. Creo que, ahora sin velo, todo irá mejor. Craso error, claro.
Minuto 2:30
Alumnas: ochos adelante, ochos atrás.
Ella: el pañuelo de monedas se le va resbalando desde las caderas.
Misia: preveo la catástrofe y le aviso- "E., cuidado con el pañuelo, te vas a caer, quítatelo".
Minuto 2:45
Alumnas: siguen bailando.
Ella: No me ha hecho caso. El pañuelo se resbala hasta sus tobillos, se tropieza y ella no se cae porque su compañera H. amortigua la caída.
Minuto 3:25
Alumnas: recogen el velo todas a la vez.
Ella: todas no, claro.
Misia: "¡el velo, el velo... recoge el velo del suelo!". Lo hace. Latigazo en cara de compañera N., la misma a la que casi noquea con el puñetazo. ¿Estaría muy mal que la profesora se echara a llorar? Pero no voy a parar la música, a ver si esto acaba ya.
Minuto 3:50
Alumnas: más vueltas de velo.
Ella: Se enreda de nuevo en el velo.
Misia: ¿Otra vez? ¿otra vez? no puedo verlo, no puedo verlo. Y me giro hacia la pared.
Minuto 4:05
Alumnas: ¡AAAAGGGGGHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Misia: me rindo. Paro la música y vuelvo a mirar a mis alumnas.



Yo dije 24. Y tiene…
Tiene 18 y le echan más de 26. O sea, un drama.


Porra antequerana (parecido al salmorejo, alimento del amor), almejas, chopos, boquerones, aceitunas y ensalada de pimientos. Dependiendo del día, cambiamos las almejas por coquinas y los chopos por calamares. Los chanquetes son fijos, aunque también ilegales y los restaurantes los han quitado de la carta. Ñamñamñam.
De la nada habían aparecido un montón de adolescentes, que se congregaban alrededor de un escenario. Allí tocaba un grupo de chavales de colegio de lo más pijo. En total, un par de temas propios y mil versiones de… ¿de quién? Venga, adivinen, que es fácil… mil versiones de… El Canto del Loco.
Pero la sorpresa mayúscula llegó cuando descubrimos el lugar donde se expendían las bebidas…
En serio. Porque el lugar donde se celebraba la fiesta era…
¿No lo leen? Veamos si con un poco más de detalle…
Traduzco: HERMANDAD DEL SANTO CRISTO CORONADO DE ESPINAS Y NUESTRA SEÑORA DE GRACIA Y ESPERANZA
Como Catwoman, el dibujito más sexy que pueda existir ¡WOW! 
Como Mary Jane de soltera, o sea MUY coqueta.
Como Akemi, la inquilina de Maison Ikkoku… ¡pero sólo algunos días!
Como Harley Quinn, pero en sentido figurado.
Como Hulka, la… Uy, no, éste no. ¡Rápido, otro dibujo antes de que Eme empiece a gritar “DEMASIADA INFORMACIÓN!!!”! Uno en que salga en el juzgado… sí, eso.
Como Hulka, la superheroína abogada y soltera que además practica mucho el sexo. (¡Aaaargh, lo he vuelto a hacer!)
Como Oráculo (vamos, Barbara Gordon). Para poder hacer un reportaje digno en 30 minutos partiendo de cero conocimiento (digamos, por poner un ejemplo sacado de la vida real, sobre Black Sabbath), hay que llevarse bien con las máquinas. Y a mí se me dan, ya sea el portátil de mi padre, la cámara digital de mi madre, el fax de la redacción o la lavadora de la Perri.
Como Lisa Simpson, la gran progre buenista de cuatro dedos.
Como Candy Candy, pero sin ser huérfana y sin ver morir a Anthony más que por la tele. Eso sí: lloro en el cine, en el teatro y hasta en el sofá de casa…
Como Cactus, que por cierto está supersonriente por salir por fin en este blog de mujeres fuertes (¡ya era hora!).
Como a Poison Ivy (y, ahora que me fijo, a muchas de las otras chicas de la lista).
Como a la Bruja Madrina, que mola infinito. 




