MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!

martes, mayo 31, 2011

Urgente

Hace unas semanas me fui de viaje de estudios con mis chavales (y unos cuantos más) a un lugar de la costa española de cuyo nombre no quiero acordarme. Acabé ahí no sé muy bien porqué, aún no tengo claro cómo me liaron. Bueno, sí: el resto de profesores/jefatura de estudios/dirección empezaron a dar la matraca con que "lo normal es que vayas tú de viaje, eres su tutora", "eres joven, si no lo haces ahora ¿cuándo?" y demás argumentos falaces con los que lo único que pretendían era que no les tocara a ellos.

La cuestión es que me vi embarcada en un viaje de estudios con adolescentes hormonados y acabé en ese hotel de la costa, rodeados de chavales hiperactivados, emocionados (y, recordemos, hormonados):

-¡Vámonos a la playa! - decía la niña de cuerpazo escultural.

- ¡No! ¡bajemos a la piscina del hotel! - decía el ligoncete que había avistado a las demás huéspedes del hotel.

- ¡Vámonos a la discoteca!- proponía la marchosa irredenta.

- Profe, ¿nos podemos ir de tiendas? ¿aquí hay Bershka, no? - decía un grupete de niñas ilusas.

- Profe, ¿nosotros nos podemos quedar en el hotel jugando a la Play? - imaginaos quién decía eso. Y sí, se habían traído la Play al viaje, con no sé cuántos mandos. Y unas cuantas PSPs, por si acaso.

Al final acababas dividiendo(te) y venciendo(ellos): un profe a la playa, otro a la piscina, otro de compras. Los de la play obligados a ir a algún sitio al aire libre, que sin sol no se sintetiza la vitamina D. Y para contentar a todos, por la noche a la discoteca en manada.

Una de las cosas curiosas eran esos tiempos medios: la transición de la vuelta de la piscina/playa hasta la discoteca. Teníamos que dar un tiempo mínimo de dos horas para que los chavales se ducharan, vistieran, peinaran y maquillaran. A ellos y ellas.

En uno de esos tiempos, mis compis se fueron a explorar el pueblo en busca de una discoteca que no fuera demasiado antro de perdición. Mientras tanto, yo me quedé en el hotel al cargo de todos nuestros monstruitos. Decidí arreglarme rápidamente (cinco minutos de ducha, cuatro de vestirme, tres para pintarme el ojo, tres para secarme el pelo) mientras ellos estaban entretenidos en las mismas tareas (pero multiplicando el tiempo por ocho) para después tranquilamente leer un poco en el hall.

Menuda ilusa. La tragedia estaba a la vuelta de la... puerta y yo no tenía ni idea. Estaba tranquilamente duchándome cuando empezaron a aporrear la puerta de mi habitación:

- PROFEEEEE, PROFEEEEEE, ¡CORRE!

- ¿Qué pasa? - contesté, desde mi ducha.

- PROFEEEE, QUE ES URGENTE. SAAAAAL - me gritaba una de las niñas, mientras daba golpes en la puerta de la habitación.

- Nena, Celeste, estoy en la ducha, ¿no puede esperar? ¿es tan urgente?

- SÍIII, PROFEEEE, ¡ES SÚPER URGENTE, SAAAAL! ¡HABITACIÓN 312!

Ostras. Me asusté un montón. Salí corriendo de la ducha, con algo de jabón aún en el cuerpo, agarré una toalla y sin secarme mucho me metí en los primeros pantalones que encontré y en la camiseta del pijama. Sin más ropa, salí corriendo al pasillo, con el pelo chorreando, descalza y con el corazón en un puño: ¿Qué habría pasado? ¿un accidente? ¿una caída por culpa del balconing? ¿una pelea?

Llegué corriendo a la habitación 312. Entré como alma que lleva el diablo y vi en la entrada del baño un charco de agua. Oh, dios, ya lo sabía: alguno había pisado el charquito, se había escurrido y se había roto la crisma. Oh, dios, ya imaginaba la sangre y...

- ¿¿QUÉ HA PASADO??

Tres chavales me miraron con cara de pena.

- Profe, es que... no funciona el secador.

- ¿Qué?

- Profe, que no funciona el secador. Que antes lo enchufábamos en el cuarto de baño y funcionaba, pero ha hecho ¡puf! y ya no funciona. En este enchufe de aquí sí, pero en el baño no.

- ¿Y eso era tan urgente? es que Celeste me ha dado un susto... me ha dicho que era urgentísimo.

- Nosotros le hemos dicho a Celeste que te avisara, pero vamos... es un poco exagerada ¿no?

Sobra decir que fui a la habitación de la tal Celeste para darle una clase teórica de qué es urgente y qué no es urgente:

- Que haya sangre y vísceras esparcidas, es urgente.

- Que un secador no funcione, NO es urgente.

- Que un alemán borracho haya violado a tu compañero el guapito, es urgente.

- Que se te rompa una uña y se estropee tu manicura, NO es urgente.

- Que caiga una nave espacial sobre la terraza, aplaste a uno de tus compañeros y que después un alien se haga un bolso con tu compañera la marchosa, es urgente.

- Que se acabe tu crema bronceadora, NO es urgente.

Creo que soltarle todo eso hecha un basilisco (un basilisco aún chorreante, eso sí) le hizo reflexionar. Un poco. Supongo que lo justo como para pensarse dos veces ir a aporrear mi puerta porque hubiera una pelusa en su habitación.

Y tuvo suerte de que la lección de Barrio Sésamo "niños-vamos-a-aprender-qué-es-urgente-y-qué-no-es-urgente-para-no-matar-de-un-infarto-a-la-profe" fuera sólo teórica, porque os juro que yo visualizaba esto:


Se me va a gastar el zen de tanto usarlo.

lunes, mayo 23, 2011

Con tiroides y a lo loco

Como conté en el post anterior, he estado últimamente un poco pocha. Después de estar durante meses muy cansada y no tirar de mi cuerpo decidí ir mi médico, que me mandó unos análisis. A la siguiente visita, ya con resultados, me miró, miró mis análisis, chasqueó la lengua y me dijo que tenía el tiroides descontrolaíto del todo. Empezó a preguntarme si tenía otros síntomas, aparte del cansancio y yo dije que no.

Ja.

Ella me empezó a preguntar:

- ¿Nervios alterados e hiperactivación?

- Sí , pero pensaba que era el estrés del trabajo.

- ¿Irritabilidad y cambio de carácter?

- Sí, pero pensé que era por los alumnos.

- ¿Insomnio?

- Sí, pero pensé que era el estrés.

- ¿Estás adelgazando?

- No, la verdad es que estoy estable... y ahora que lo pienso, es muy raro: últimamente me he dado a la mala vida de la comida basura. Y además como en cantidades industriales. La verdad es que es raro que no me haya puesto como una foca, ahora que lo pienso.

- ¿Palpitaciones?

- No. Bueno, no sé, ¿eso qué es exactamente?

- Sentir latir el corazón fuerte.

- Ah, pues entonces sí. ¿Eso no es normal?

- NO. NO ES NORMAL. ¿Temblor de manos?

- Sí, pero yo es que tengo mal pulso... siempre supe que cirujana, como mi padre y mi hermano, no iba a ser... - me hizo extender las manos y me puso una hoja de papel encima: la hoja se meneaba como las caderas de Shakira.

- Te voy a medir el pulso... ¡vaya! ¡100 pulsaciones por minuto en reposo! Sólo una pregunta... ¿desde cuándo llevas así?

Ni me acuerdo. Quizás desde hace un año, con las oposiciones. Pensé que era normal estar estresada y cansada: ¡estaba de oposiciones! aunque es verdad que de otoño hasta ahora he ido empeorando.

Total, que salí de la médico con una cita para la especialista, una receta de tranquilizantes (de la que pasé ampliamente) y la prohibición de hacer cualquier deporte ("¡mira tus pulsaciones! ¡ni se te ocurra moverte mucho ni hacer nada de deporte! tal y como llevas el corazón, te puede dar un colapso") y un acojonamiento en el cuerpo importante.

Así que he estado los últimos meses de médicos, pruebas y tratamiento y ya estoy mucho mejor. Por una parte muy cabreada conmigo misma: ¿cómo mi cuerpo me pudo dar tantas señales y yo ni darme cuenta de que algo iba mal hasta mucho después?¿cómo podía estar tan alterada e histérica y parecerme normal? parece que con nuestro estilo de vida, todo se lo podemos achacar al estrés y eso lo disculpa todo, como si fuera normal. Y que nos zurzan si vamos renqueando por la vida. Por otra parte estoy sorprendida: he estado con unos picos hormonales impresionantes y, aunque he perdido a veces la paciencia antes de lo que yo lo suelo hacer, ¡he tenido el suficiente autocontrol como para no comerme a ningún niño! ¡y mi marido no se ha divorciado de mí! (el pobre es un bendito, ha aguantado a una señora esposa espídica total pero hecha un muermazo por el dichoso cansancio).

Ahora que el tratamiento está funcionando, he descubierto de nuevo la paz interior y una Misia zen da las clases. Los alumnos flipan: "profe, estás muy rara. No gritas ni aunque nos portemos mal. ¿Te pasa algo?". Yo me río y continúo dando mi clase. Sospecho que mis alumnos creen que me doy a las drogas antes de entrar en el aula. Y estoy contenta, por fin me encuentro bien, como siempre, ya no estoy tan cansada y además he podido volver a hacer deporte (el primer día que volví a la piscina y le conté esto al monitor se asustó un poco. Y para asustarle más le solté un "bueno, y si me da un patatús en la piscina no pasa nada: te tiras y me sacas. Me da igual que hayas acabado de comer ¿eh?". Justa venganza por lo del huevo).

Lo que tengo claro es que después esta enfermedad y su tratamiento me voy a convertir en una superheroína, porque, de una manera u otra, voy a sacar un superpoder:

- Por el tratamiento estoy engordando a marchas forzadas. No me está sirviendo ni la dieta ni la vuelta al ejercicio. A este paso, me convertiré en la mujer hipopótamo y podré detener a los malos aplastándoles bajo mi peso.

- Si esto me rebrota, me tendrán que meter en el cuerpo yodo radiactivo para dejarme totalmente KO el tiroides. A mí me parece que es como matar moscas a cañonazos, pero qué c*ño... ¡yodo radioactivo! ¡la materia de la que están hechos los superhéroes! a lo mejor la radioactividad se combina con el cetro de la cursilidad y mi superpoder será hacer que los malos lloren cuando vean anuncios de niños bailando y perritos envueltos en papel higiénico.

En fin. Sea como sea, Speedygirl, ya me puedes ir haciendo un hueco en tu troupe de superhéroes. Vamos a armar una que los X-men se van a quedar a la altura del betún.

sábado, mayo 14, 2011

Artemisia

En los últimos tiempos he estado medio pocha, así que estoy bastante desconectada del mundo, del blog y de muchas de las cosas que suelo hacer normalmente. Me he perdido todas las exposiciones de la temporada y me da la impresión de que en los últimos meses no he hecho nada interesante con mi vida.

Ya me encuentro mejor y voy arrancando poco a poco y eso tiene recompensa: hoy me ha pasado algo tan maravilloso como inesperado (maravilloso para mí, ya veréis qué chorrada es).

Estaba dando un paseo por Madrid a primera hora de la tarde cuando sin darme cuenta me he encontrado frente a la fundación Caja Madrid. Del edificio colgaba un cartelón enorme anunciando la exposición actual: heroínas. Vi en la prensa de lo que trataba y pensé en ir, ya que el tema me gustaba y el par de obras que vi en los anuncios me parecieron interesantes. Pero no encontraba el momento o las ganas. Hoy por primera vez en meses me ha apetecido y he entrado a verla.

Magas. Bien. Pintura de finales del XIX. Bien. Y de repente...

La Santa Catalina de Caravaggio. Me encanta Caravaggio. Y volver a verla... esa luz, ese volumen, esa expresividad.

He subido las escaleras pensando que ya merecía la pena haber entrado, sólo por ver algo de Caravaggio. Que por fin volvía a no ser indiferente, después de mi mala racha. Que me alegraba de estar ahí. He girado a la izquierda y me he encontrado con Sofonisba Anguissola (con su autorretrato, en realidad). Pero los ojos se me han ido tres cuadros más allá...

Y la he visto a ella y se me ha encogido el estómago, ni me imaginé que estaría allí.


El autorretrato (como alegoría de la pintura) de Artemisia Gentileschi, la pintora de la que sale mi nick. Una de mis artistas favoritas. El cuadro que tengo de fondo en el twitter. Su autorretrato. Nunca lo había visto en directo. Es de los Windsor y no es tan fácil acceder a él (egoístas. Tenéis muchos. Regaladmelo).

Me he plantado delante del cuadro y no me he movido en más de quince minutos, empapándome de todos los detalles y disfrutándolo. Estaba muy emocionada (pero emocionada bien, por fin, después de una época de alteración de la mala) y sé que soy una boba, pero no he podido que un par de lagrimones como puños se me cayeran. El cuadro es estupendo y significa mucho para mí. Menos mal que en esos momentos la exposición estaba medio vacía y los pocos que pasaban ni reparaban en el cuadro y menos en mí.

A mi pesar, me he movido (empezaba a ser sospechosa de robo para la de seguridad... y no digo yo que no lo pensara) y he acabado de ver la exposición. Después he ido a hacerle otra visita a Artemisia y me he ido (al concierto de Ara Malikian en la fnac, por cierto. Muy chulo).

En fin. Qué bueno es estar bien, enarbolando mi cetro de la cursilidad y alterándome como fan de Justin Bieber frente a su repelente ídolo, pero delante de la mía.

martes, mayo 10, 2011

Giro (al este) inesperado


Ayer me encontré dos veces al jefe de los obreros del apartamento de enfrente de los ascensores. Sé que es el jefe porque a un tío así no le puede mandar nadie. Es así:


Con un toque de esto:


Sólo que con un poco más de pinta de venir del país del este.

Dreamy...

Sonaba esta música.



¿¡Por qué!? ¿¡¡POR QUÉ!!?

viernes, mayo 06, 2011

Dissociative musicality disorder


En uno de los apartamentos de mi edificio están haciendo obras. En concreto, en uno de mi mismo piso. En más concreto todavía, en el que está enfrente de los ascensores.

Paso por delante varias veces cada día, así que llevo unas semanas escuchando el progreso de las reformas y disfrutando de la cuidada selección musical que ponen los obreros para amenizar su trabajo. A partir del tercer día empecé a tomar notas de mis observaciones.

Voy a compartir con vosotros las notas de la semana pasada.

LUNES

Ruido: del infierno.
Música: Hero, de Mariah Carey (la he tenido que buscar).



MARTES

Ruido: del infierno.
Música: Think Twice de Celine Dion (ésta también).



MIÉRCOLES

Ruido: del infierno.
Música: One Moment in Time de Whitney Houston (ésta no: soy de la generación que vio El Guardaespaldas en el cine).



JUEVES

Ruido: del infierno.
Música: When de Shania Twain (ni zorra, en serio).



VIERNES

Ruido: del infierno.
Música: Pero Me Acuerdo de Ti, de Christina Aguilera.



SÁBADO

Ruido: ninguno (no hay obreros, yay!).
Música: Evaristo, de Extremo Duro



Perdonad mi francés, pero… WHAT THE FUCK??

martes, abril 26, 2011

No se puede molar más que Enric


También podéis commentar este post en el blog de Molinos, porque es ¡nuestro primer post a 4 manos y sincronizado... chispas!

Moli: Cuando eres protoadolescente carpetera, te gustan los guapos que están de moda. En mi época Rob Lowe, Tom Cruise, a algunas Patrick Swayze… eso tipo de chulazos.

Be: Puede ser incluso peor, pueden gustarte los cara-de-niños, como Kirk Cameron, Morten Harket (el de A-Ha) o incluso Alejandro Sanz (y avergonzarte de ello toda tu vida).

Moli: Luego poco a poco, según tus hormonas se van alineando y consigues establecer algún tipo de control sobre tus gustos (esto es, dejas de estar mediatizado por lo que dicen los demás) te lanzas a los clásicos: Paul, James Dean, Marlon Brando para otras…

Be: Estableces los cimientos del fenotipo que te molará después: Cary Grant y Gregory Peck si te van los morenos, Paul Newman y Robert Redford si tiendes a los rubios.

Moli: Más o menos todos son lo mismo: son guapos. O Atractivos. O las dos cosas a la vez. Es decir, lo que importa es el físico. No vas más allá…esos tíos son guapos y punto. Como eres mema, ni siquiera te fijas mucho en el cuerpo.

Be: Bueno, igual sí que te fijas, Y tienes una etapa en la que te flipa Jean Claude Van Damme. Y te sabes los diálogos de sus pelis. Y las coreografías. Y también se las saben tus hermanas, que son pequeñas y viven mediatizadas por lo que tú les trasmites. Pero luego creces.

Moli: Luego creces, te haces mayor, aprendes cositas variadas y chupis y un día te encuentras diciendo: dios mío, como me pone ese tío. Y ese tío ni es guapo, ni atractivo ni nada de nada.

Be: Pero cada vez que habla te tiemblan las rodillas. Por lo que dice y por cómo lo dice. Ya te molan los hombres y además te molan los hombres interesantes. Los hombres que molan mil.


Moli: Como Enric. No se puede molar más que él. Incluso cosas que en cualquier otro tío restarían mil puntos en atractivo, en su caso no restan sino que suman. Para empezar es periodista, como todo el mundo sabe una profesión de muy dudosa reputación.

Be: Eso si eres Moli y te dedicas a los libros de colores. Si eres Be y tú misma eres periodista… desde pequeña has querido ser periodista y te molan los periodistas. Veías Lou Grant y te molaba. Veías Todos los Hombres del Presidente y te molaba. Y luego creciste, y tus periodistas referente dejaron de ser "de ficción".

Moli: Por principio, un periodista es un tío que habla de todo sin tener ni puta idea. Pues no, Enric es la excepción que confirma la regla. Sólo habla de lo que sabe…y si no tiene ni idea, lo dice. "Ni idea". Por supuesto, no tiene ningún futuro como tertuliano. Es corresponsal. Eso mola mil. Seguro que en la realidad, no mola ni la mitad de lo que uno se imagina, pero es una profesión molona. "Corresponsal", como "subcampeón", suena guay.

Be: La verdad es que puede molar mucho o ser un bluf. Enric ha sido corresponsal en Londres, París, Nueva York, Washington y Roma, y ahora mismo en Jerusalén, y no ha sido un bluf nunca. Los periodistas pueden no saber de nada o saber de todo, pueden ser ir de guays o ser auténticos, pueden chupar el culo del poder/la empresa/el viento que sople o no casarse con nadie. Enric está en el lado bueno de todas esas "oes".

Moli: Enric escribe unos libros más o menos podríamos llamar de viajes… pero sin ser de viajes. Van de las ciudades donde ha vivido. Ciudades molonas, claro… Londres, Nueva York y Roma. Enric escribe tan bien que probablemente si escribiera sobre Tomelloso, Fonz o Lepe sus libros molarían igual… aunque es posible que los comprara menos gente. El mundo está lleno de snobs.

Be: Enric ha cubierto guerras (y le han dado premios por ello), ha vivido la Historia y la ha contado, ha sabido ver historias y también las ha contado. Ha leído, ha viajado, ha vivido… y le ha aprovechado, porque es un tío curioso.

Moli: Pero curioso de verdad, por todo. Puede hablarte sobre la historia de los Nicks o contarte algo sobre Jack el destripador o sobre como Berlusconi se hizo construir una gruta igual a la de una peli de James Bond. Todo lo que cuenta resulta interesante para el que lee y supongo que para el que le escucha. Hay algunos tíos que tienen esa capacidad, pero son muy pocos. Enric hace que hasta el fútbol italiano mole…con la grima que dan los futbolistas italianos.

Be: Enric es uno de esos tíos en los que Moli y yo estamos de acuerdo. La inspiración para el post nos llegó con una entrevista/cuestionario que le hizo la revista GQ. En general las revistas de tíos me parecen lamentables. Es una opinión como cualquier otra que viene muy mediatizada por una entrevista a un escritor que leí una vez en GQ y que básicamente era "he quedado con él, y hemos ido a cenar, y le he hecho muchas preguntas chupis y él las ha contestado a ritmo vertiginoso", pero sin poner las preguntas ni las respuestas. Lamentable. No sé, a lo mejor es mala suerte y en realidad las revistas de tíos molan, pero la entrevista a Enric era lamentable también. Pero él… él molaba mil. Os hemos preparado una selección de las preguntas.

GQ: Imprescindibles en tu armario. EG: Camisas. Muchas. De las de botones en el cuello.

GQ: Un complemento. EG: Pañuelos. Suelo llevar encima una cantidad absurda.

Moli: Es un tío que reconoce que es maniático. La mayoría de los hombres lo son. No pasa nada. Tenéis manías rarunas y absurdas que os condicionan la existencia. Lo aceptamos cuando convivimos con vosotros, perooooo… ¿Por qué no aprendéis de Enric y lo aceptáis? Él dice: "soy un maniático de las camisas y los pañuelos. Necesito tener una cantidad ingente de camisas planchadas con botones en el cuello y muchos pañuelos". Así de sencillo. No lo niega en plan "noooo... qué dices… yo no tengo ninguna manía" al tiempo que comprueba por cuarta vez que ha cerrado bien todas las puertas del coche o comprueba que el pantalón no tenga la costura no sé cómo sino no sé cuándo.

GQ: ¿Sigues alguna rutina de imagen? EG: Higiene básica.

Be: Seguro que huele a jabón, maaaadre mía.

GQ: Un referente de estilo. EG: Procuro no parecerme a gente como Gadafi o Berlusconi.

Moli: Otra cosa chula. Si le preguntas a un tío a que otro tío le gustaría parecerse, el 90% dirá: "no sé, yo es que de tíos no entiendo". Una respuesta idiota, dicho con cariño. El otro 10 % es posible que digan Paul Newman cuando en realidad querrían ser Madonna… pero ese es otro tema. A Enric le hacen esa pregunta y dice: "Procuro no parecerme a gente como Gadafi o Berlusconi". Fabuloso.

Be: Para mí además significa que no se parece a mi ex, y eso son puntos extra.

GQ: Tu programa de TV favorito. EG: Sufro una lamentable adicción a 'House'.

Be: Buen gusto.

GQ: Tu icono femenino. EG: Charlotte Rampling.

Be: Sí señor. Llega a decir "la Pataki" y me da un chungo.

GQ: ¿Qué suena en tu iPod? EG: No tengo iPod.

Moli: Enric no es un enfermo de los cachivaches electrónicos, y eso está muy bien. Seguro que tiene móvil y obviamente ordenador, pero fuera de eso, dudo mucho que maneje nada más ni sepa para que sirven. Es decir, nunca te verás obligada a regalarle algo con un nombre muy largo formado por una aleatoria combinación de HD XP o Full lo que sea. Por supuesto, Enric no hace bricolaje y jamás pediría una amoladora ni un detector de metales.

GQ: Gadget sin el que no podrías vivir. EG: Whisky. Si la respuesta es poco tecnológica, echamos un chip en el vaso.

Moli: Encima ingenioso y bebe. Los tíos abstemios están bien para que te lleven a casa, pero siempre mola que se mojen el piquito y más si son ingeniosos, entonces tendrán una conversación aún mejor.

Be: La gente abstemia no es de fiar.

GQ: ¿Utilizas redes sociales? EG: No.

Be: Menos mal, porque si lee este post me muero.

GQ: Tu táctica de seducción. EG: Creo que hay que saber cuándo largarse.

Moli: Pues a sus libros solo hay que ponerles un pero: son demasiado cortos. Podrían tener, por ejemplo, 37 páginas más, así por que sí. Sin razón, 37 páginas más.

GQ: El momento GQ de tu vida. EG: Como la revista se llama GQ, deduzco que se tratará de un buen momento. Si es así, cuando nació mi hija.

Moli: Eso es tierno. Aunque claro, más tierno es cuando sabes que su hija murió luego y él ha contado una vez que no puede llorar, que ni siquiera lloró cuando murió su hija. Eso es tierno y de tener un par de cojones. Los hipersensibles no lloran.

GQ: ¿Qué tiene que tener un hombre GQ? EG: Siguiendo con las deducciones, diría que con un cerebro funcional y un poco de ironía se puede ir tirando.

Be: Pues mira, sí. Pero tú vas más que tirando.

Moli: Y antes de que alguien nos tire por tierra nuestro post laudatorio sacando a relucir las orejas de Enric, hay que decir que mola tanto que se las perdonamos.

Be: No es que se las perdone, es que me encantan.

Moli: Y a mí se me ocurre que es un sitio tan bueno como otro cualquiera para agarrar un tío cuando, digamos, bueno, vas a marcarle el ritmo, en caso de que hubiera que marcárselo, que no creo.

Be: Moli, que tengo amigos que nos leen que trabajan con él… Aunque la verdad es que yo tampoco creo.

GQ: Un hombre GQ. EG: ¿Se acepta Baruch Spinoza?

Las dos: NO. No se puede molar más que Enric.

lunes, abril 18, 2011

Prejuicios: Top Ten de Pelirrojos Sexis (me he quedado con diez, pero había más)


El otro día (bueno, era "el otro día" cuando empecé a escribir el post, pero como yo soy así ahora es más bien "hace tres semanas") estuve en una cena un poco especial. Todo el mundo sentado a esa mesa comiendo tallarines tenía blog. Y twitter. Y el que no tenía un móvil con conexión a Internet tenía una cámara digital con la que inmortalizar el acontecimiento (somos una generación con taras).

En las fotos se ve a media mesa tuiteando la cena en tiempo real, como si fuera la ceremonia de los Oscar. Yo incluida. Es lo que tiene, que la mesa era muy larga y las conversaciones cruzadas impedían que pudiera preguntarle a Zor de viva voz qué había pedido de postre (y me quedé sin probar su tarta de tres chocolates).

Pero no se crean que todo el uso que hice de tuiter aquella noche fue malo. Cuando escuché a uno de mis co-comensales decir que NO EXISTEN LOS PELIRROJOS SEXIS, solicité a tuiteros e internautas (¡esa gentuza!) que me ayudaran a encontrar ejemplos para apoyar mi postura (la contraria). Acudieron en mi ayuda Chica de la tienda, Greenaldo, Gacela, El Gran Fonseca, Nuria S, Walita, Lothi (1 y 2), ECDLC, JanisJoplin, Anijol (1, 2 y 3), Molinos y Paloma –mil perdones si alguien se me escapa, soy de natural despistada–.

Además de sugerencias fassscinantes como Veronica Mengod, Tilda Swinton o el Gordo Cabrón de Austin Powers, los apuntes son espectaculares. Especial mención para Lothi, que reivindica a los hermanos Pontipee, "Sobre todo Adam y Benjamin. Y Frank." (Note to self: ¡¡Es necesario un revisionado de Siete novias para siete hermanos!! ¡¡Y que venga Lothi!!).

Os agradezco infinito las aportaciones, sin las cuales este post no habría sido. Pero empecemos con el tema que nos ocupa que son los hombres con el pelo rojo. Y su sexidad. Porque decir que los pelirrojos no son sexis es un PREJUICIO.



La problemática con los pelirrojos es que son muy fácilmente disfrazables de rubios, lo cual viene bien para seducir a personas con prejuicios -ved el video, por diox, que es buenísimo (gracias Somo)-, pero malo para acabar con ellos.

Por ejemplo, Robert Redford es pelirrojo.


Y en fin, sexi es un rato. ¡Prejuicios!

Ese prejuicio no arraigó demasiado entre miles de niñas de mi edad, que encontrábamos monérrimo a Rick Astley.

Qué queréis que os diga, eran otros tiempos.

Luego llegó a nuestras vidas Eric Stoltz, Keith en Una Maravilla con Clase, y nos pareció bien.

Aunque ahora nos regale imágenes como ésta:


Así que soy una mujer sin prejuicios, dispuesta a abrazar la sexidad de los pelirrojos, sobre todo si se parecen a estos:

10: Eddie Redmayne

Para hacer de Jack de Los Pilares de la Tierra (sí, he leído la novela, como todo hijo de vecino, y recuerdo la descripción del vello púbico -y lo que no era vello púbico- del arquitecto empotrador) hacía falta un buen pelirrojo. No he visto la serie, pero éste me parece estupendamente.

9: Simon Woods

Sí, es Mr.Bingley. Pero es más cosas. Y es muy mono.

8: Kevin McKidd

Es escocés, y eso para mí significa puntos extra (me pone el acento que no os hacéis una idea). Es Owen de Anatomía de Grey y Lucius Vorenus en Roma. Además hizo de Vronski en una versión de Ana Karenina que debo ver. Kevin me parece francamente bien y además ha tocado muchos de los palos que me gustan.

7: Michael C. Hall

Dexter. ¿Cuándo un psicópata de Florida ha estado tan bueno? (Mi experiencia en el sector es muy limitada, así que podéis ilustrarme).

6: El Principe Harry

Sí, vale, es un cretino hijo de Lady di que se saca fotos tocando las tetas a tías y chupando los pezoncillos de sus amigos y se disfraza de nazi por hacer la gracia (aunque esto casi hace que me caiga mejor), pero no estamos hablando de eso. ¿De qué estábamos hablando?

5: Paul Bettany

Uno de los que suele camuflarse como rubio, pero es pelirrojo. Hay una corriente de pensamiento que lo califica de creepy, pero a mí me flipa. Y no (sólo) porque la primera vez que le viera fuera como un desnudísimo Geoffrey Chaucer. Está guapo de rubio, pero mejor tirando a pelirrojo que tirando a albino.

4: Ewan McGregor

Se dice Yúan (más o menos). Es pelirrojo. Y es la caña.

3: Jamie Bamber

Cpt. Lee 'Apollo' Adama de Battlestar Galactica (serie que no he visto porque mis amigos no me avisaron de esto), Lt. Jack Foley de Hermanos de Sangre (serie que no he visto aunque mis amigos me han insistido). Jamie está mejor cuanta menos cara de niño tiene. O sea, barba sí, por favor. ¡Más barba y menos ropa!

2: Damian Lewis

El teniente Winters de Band of Brothers, el ligeramente psicópata Charlie Crews de Life, Jonesy en The Dreamcatcher (que suele ser cruelmente vapuleada, pero a mí me mola mucho), ¡y además ha salido en Phineas y Ferb!) ¿Sexi? Total.

1: Glen Hansard

Ser irlandés también da puntos. Glen es cantante, guitarrista y el prota de Once, una peli preciosa que me recomendó Molinos (que ahora ha prometido pasarme los discos). Mega hombre, mega pinta de empotrar, mega sexi.

Y para aquellos que a pesar de todos estos diez buenos argumentos se sigan atreviendo a decir que los pelirrojos no son sexis, una cosa más: Chuck Norris es pelirrojo. Tú verás lo que dices.

viernes, abril 08, 2011

Modo predictivo on

Hace unos días me compré un móvil nuevo, un smartphone que aún no manejo bien (y con el que estoy haciendo unas cuantas pifias). Sin ir más lejos, ayer Be me contaba un mal rollo por el Whatsapp y de repente debió pensar que me había vuelto loca.

Donde yo quise decir: "Jo, ostras, sorry"...

... Be leyó "Jo, ostras, aprehensión".

Lo del teclado predictivo me desconcierta.

Así que aviso a la panda de twitter: si me leeis cosas extrañas, ya sabéis que estoy pegándome con este teclado con menos poderes intuitivos que los videntes de la tele .

lunes, marzo 21, 2011

Nivel dos de ahogamiento: monitor

Sigo en clase de natación, aún no he abandonado. El monitor (desde ahora llamémosle... em... Monitor) que me da clase es majete, aunque desde el primer día que le vi, estoy en un mar de dudas. Desde que me saludó no pude apartar un pensamiento de mi cabeza:

¿De qué conozco yo a este tío?

Monitor me suena un montón. De hecho me quiere sonar de una noche de copas y bailoteo. Va a sonar fatal, pero me da la impresión de que este tío me entró en algún momento del pleistoceno. ¿O sólo se parece a algún tío que intentó ligar con nosotras sin éxito? no sé, la noche (y el tiempo y las copas) me confunden. La cuestión es que le visualizo perfectamente en el sitio de la música molona y la gente pasada de rosca hablándome al oído con tono zalamero. La siguiente pregunta es la siguiente: ¿se acuerda él de algo semejante? ¿le sueno? ¿o definitivamente me confundo de tío o de vida?

A veces esas dudas me hacen sentir un poco incómoda. Esa incomodidad un día se convirtió en inmensa vergüenza por algo que pasó. Yo estaba metida en la piscina, agarrada al bordillo esperando a que me diera instrucciones (¡cuatro largos de crowl haciendo el pino en el fondo de la piscina y cantando la Marsellesa!), hasta que llegó y se acuclilló. Con las piernas abiertas. Fui a mirarle a la cara, pero en el camino desde el bordillo a su cara, mis ojos tropezaron con algo.

Subí a su cara. No me lo podía creer, tenía que comprobarlo, así que eché un segundo rápido vistazo, pero sin otra intención.

Sí.

¡Un huevo, con sus pelillos y todo asomaba por sus pantalones cortos!

Bajé la vista, me agarré aún más con las manitas a mi bordillo y clavé mis ojos en su textura rugosa. La del bordillo, claro está. Pero este tío ¿a cuánta gente habrá enseñado su genital? ¿no será consciente que desde abajo, si no lleva ropa interior o la lleva muy holgada, si se pone así, se le ven los huevos? ¿será un despiste? ¿una extraña táctica de acercamiento sexual? ¿¿necesidad de libertad y de airear a sus pequeños? ¿hippismo rebelde? Mientras yo pensaba todo esto, intentaba no mirar hacia arriba, porque si no controlas, a veces los ojos se van sin querer a ciertas cosas que no deberías mirar, como unas tetas demasiado exhuberantes o un accidente o grano enorme o un huevo traicionero. Y me repetía como un mantra "miraelbordillo, elbordilloestuamigo, québonitoypocopeludoestubordillo).

- Y blablabla, coges estas pesas y haces cuatro largos de espalda... ¿ok?

-

- Misia, ¿te has enterado seguro?

- Sísisisisi.

Me puse a nadar rápidamente, para quitarme el shock de encima. Verle el huevo a mi monitor, ese mismo que pienso que intentó ligar conmigo años atrás, me hizo sentir un pelín incómoda. A mitad de la piscina la incomodidad se transformó en sentimiento de ridiculez y me entró un ataque de risa. Me tuve que agarrar a la corchera porque de la risa empecé a tragar agua y a boquear.

De vuelta a mi bordillo, Monitor me advirtió:

- ¡Eh! no te ahogues, que acabo de merendar y no pienso tirarme a la piscina a buscarte.

Encima de que fue culpa de su huevo, no del mío.

martes, marzo 08, 2011

Testimonios escalofriantes: mi novio era Gadafi


Después de unas semanas apasionantes y, si tu trabajo es contar lo que pasa en el mundo, estupendas, Egipto consiguió echar a Hosni Mubarak. El éxito de la revolución en el país que durante años ha marcado el pulso del mundo árabe dio un nuevo impulso a las revueltas por la zona.

Yemen, Bahrein, Libia… Cada país ha reaccionado de una forma diferente, pero Gadafi ha pasado semanas ignorando las protestas, acusando a los manifestantes de tomar drogas, perdiendo embajadores por todo el mundo, bombardeando aéreamente a su propio pueblo, negándolo, contratando mercenarios, negándolo, violando derechos humanos, negándolo de nuevo en aburridísimos discursos de HORAS por la tele… y esta perriodista que les habla ha estado viendo todos los días esta cara:

Y lo que es más importante: ¡¡este pelo!!

Y mientras contaba cosas muy profesionalmente, una pequeña parte de mi cerebro se preguntaba: "¿A quién me recuerda este tío?"

Hasta que una noche mi teléfono sonó, y era un ex del jurásico, y algo hizo clic: ¡¡No es que me recuerde, es que son clavaos!!

Mi ex, al que llamaremos mi Gadafi para simplificar, lleva el pelo así.

Y le parece el culmen de la elegancia. Le va el look étnico:


Aunque es súper de Madrid y sus padres gallegos. Y no lleva uniformes, pero sí camisas como de este estilo.

Con el cuello así, y tal. En plan mestizaje. Y es megafan de los fulares.






Creo que aún no tiene una enfermera bielorrusa, pero no por falta de ganas.

Lo que sí tiene es su propia guardia amazónica. Después de un montón de años encadenando una novia con otra, mi Gadafi decidió "recuperar el tiempo perdido". En estos meses ha ido reclutando no sé si 200 pero sí muchas mujeres que probablemente a estas alturas ya sean expertas en artes marciales, uso de armas de fuego, armas blancas, pilotos de aviones de combate y hasta francotiradoras de élite.


Aunque dudo que su motivación para dominar todas esas técnicas haya sido precisamente defender la vida de mi Gadafi. Más bien todo lo contrario: es lo que tiene que tu lema vital sea "yo a los palacios subí, yo a las cabañas bajé, y en todas partes dejé memoria amarga de mí – y me encanta". (*)

Y tampoco creo que sean vírgenes.

Y ya paro, que parezco Isabel Pisano escribiendo de Yasir Arafat.

(*) Por suerte, yo soy muy anterior a esa época.

viernes, febrero 18, 2011

Degenerados

Estaba contando a mis alumnos pequeños (13 - 14 años) ciertas costumbres de la Edad Media y les estaba hablando de la edad temprana en la que algunos matrimonios se celebraban.

- Y sí, en la Edad Media, algunas chicas de vuestra edad ya estaban casadas.

La indignación cundió por la clase:

- ¿¿Qué????

- ¡Pero si eran pequeños!

- ¡Qué burros!

- ¡Esta gente de la Edad Media eran unos bárbaros – palabra que aprendieron cinco temas atrás y les encanta – y unos... parias! – palabra que han aprendido este tema. Aunque aún no la controlan demasiado.

- ¡Hala!

- Pero profe, eso es... ped... ped... ped... ¡PEDIATRÍA!

Los pediatras. Esos degenerados.

lunes, febrero 14, 2011

Nivel de ahogamiento dos: culazo&co

Yo también tengo señoras en la pisci, como Molinos. En el vestuario, tres señoras del tamaño de morsas marinas y de la edad de un galápago viejo, hablaban y reían de una forma en la que yo sólo podía pensar “estoy en un post de Molinos. Si de repente veo aparecer a una chica con un bañador transparente y un trasto de música de agua fulminando a estas viejas con la mirada, será ella”.

Pero como siempre las cosas pueden volverse más terribles, una se fue y se despidió de su desnuda compañera al grito de “¡ADIÓS, CULAZOOOOO!” mientras le daba una palmada en el susodicho.

Repito la asociación: tamaño de morsa, edad de tortuga vieja y desnudez.

Yo estaba estupefacta, pero aún aluciné más cuando Culazo decidió corresponder como se debía a su amiga y le dedicó un bailecito meneando sus tetas ombligueras, sus tres barrigas debajo y, claro, su culazo mientras ella misma se daba azotitos en el trasero y gritaba en el vestuario “AAUUUHHH”. Me reí un poco interiormente ante las escena, no lo pude evitar.

Ese día me olvidé el peine y el cepillo en casa y no pude desenredármelo. Me lo sequé para no coger una pulmonía, me lo mesé un poco con los dedos... y salí de mi primer día de la piscina peor que la duquesa de Alba en un bad hair day.


Fue un castigo divino por haberme reído de Culazo y tocaculazo, seguro.

jueves, febrero 10, 2011

Nivel dos de ahogamiento

Últimamente tengo la espalda pochapochísima. De vez en cuando me duelen la lumbares cosa mala, lo que hace que me mueva como una tortuga artítrica. Con las vacaciones de Navidades aparqué el baile y al cabo de unos días mi espalda se fue arrugando y tuve un par de momentos de levantarme y quedarme encasquillada en un ángulo de sesenta grados. Parece que tengo que hacer más ejercicio para fortalecer la espalda, así que decidí retomar la natación. Sé nadar, pero para coger el ritmo y obligarme un poco, preferí ir a clases.

Fui a hacer la prueba de nivel hace unas semanas a la piscina:

- Haz tres largos: uno a crol, otro a braza y el último a espalda.

Tres largos después...

- Emm, bueno, nadas bien, te voy a poner en el nivel alto, pero la verdad es que te falla un poco la respiración.

¿Que me fallaba un poco la respiración? ¿UN POCO? el chico fue muy diplomático, porque casi me ahogo después de los tres largos. Y no por no saber nadar, sino por mi deplorable estado de forma y mi lamentable capacidad pulmonar.

Así que con estos antecedentes fui a la primera clase un poco acogotada. Me imaginaba hordas de nadadores expertos pasándome por la calle a toda velocidad y mirándome mal por ser tremendamente lenta. Con todos estos pensamientos de agobio en la cabeza llegué al sitio de la pisci donde era mi clase.

Decir que había un montón de gente sería inexacto. No había mucha gente esperando. ¿Un par? no. Más bien, nadie esperando. Porque, como más tarde averigüé, la clase es muy pequeña: Soy yo. Bueno, y el monitor. El monitor y yo.

El chaval me tuvo cuarenta y cinco minutos nadando sin parar. “Claro, como estás sola no tienes descanso... ¿no te iría bien otra hora, para que estés menos solita y sea menos aburrido?” me preguntó, con voz melosa. Luego me di cuenta de que su horario laboral acaba cuando mi clase termina... y si estoy yo ahí no puede escaparse un ratillo antes. Pero para fastidio del pobre monitor, ese es el único horario que me va realmente bien, así que le tengo ahí, hastiado dándome clase a mí sola. A mí no me importa demasiado lo de estar sola y, en contra de todos los pronósticos, aún no me he ahogado en mitad de la piscina, hundida por el peso de mi propia cabeza. Pero creo que el monitor va a vengarse de mí, porque al acabar la primera clase: me dijo:

- He pensado que un día a la semana te voy a poner a hacer abdominales. Y sentadillas. Y...

Eso sí, que quede constancia de que estoy aprendiendo mucho. Estoy aprendiendo exactamente cómo colocar los brazos en crol y cosas así. Y, bueno, la enseñanza más importante: la importancia del color. Me explico. Estaba yo nadando mi primer largo a espaldas y oí así como distorsionado y a lo lejos “nooooOOOOOOUUUUUUuu”. No lo relacioné conmigo y dos segundos después oí “plonc”. Eso sí que no lo oí distorsionado ni a lo lejos. Lo oí bien alto y clarito, exactamente a la vez que mi cabeza impactaba contra el bordillo y hacía un daño que te cag*s. Así que la primera enseñanza útil de mi monitor fue “¿ves los colores de las cosas estas que separan las calles? Mira de reojo y si las ves de color rojo, PARA”.

Anda, si resulta que lo de los colorines tiene razón de ser y no es sólo para hacer bonito.

sábado, febrero 05, 2011

Con ella llegó la revolución

Este post va de hacer risas tontas sobre un asunto serio. Otros hacen risas negras y listas, como uno de los manifestantes que tuiteaba el otro día desde la plaza Tahrir: Want to laugh? I'm thinking to myself, "if I get arrested, moms going to kill me... And Mubarak"

Tengo el pasaporte caducado. Eso para un periodista es una cosa muy lamentable, porque mi trabajo es contar cosas desde la Bolsa, o desde el Ministerio de Economía, o desde la redacción de mi tele, pero imagínate que me mandan a Egipto a contar la revolución de estos días. Que me hubiera encantado, pero no hubiera podido por no tener el pasaporte en regla (*).

Así que mientras me decido a entrar de lleno en el proceso de renovación (mi dni está caducado también) me he puesto a hojear el pasaporte. Y me he encontrado algunos sellos.


Verano del 2007, viaje de superamor a un Túnez lleno de peces, picaduras de medusa y tomates, en Mahdía, el mayor puerto pesquero del país. Diciembre de 2010, un joven tunecino llamado Mohamed Bouazizi protesta después de que su puesto callejero de frutas fuera confiscado, dejándole sin trabajo, sin fuente de ingresos, sin medio de mantener a su familia, quemándose a lo bonzo. Su acción, unida al descontento de la gente por la subida de los precios de los alimentos básicos, la crisis económica y la corrupción en el país, dieron lugar a una revolución sin precedentes que consiguió derrocar a Ben Alí.


Verano de 2009, viaje de aventuras, turismo y gastronomía con Maricalpi, me dejé medio corazón en El Cairo y el otro medio en el Nilo. Enero de 2011, contagiados por la exitosa revuelta de Túnez y con un poco de ayuda en Internet, Egipto ruge. Una multitud de manifestantes, con gran presencia de mujeres, de jóvenes, de familias, protesta contra el régimen de Hosni Mubarak. Durante días se hacen fuertes en la plaza Tahrir, desafiando a las cargas policiales, a la falta de comida y agua, a los cortes de las telecomunicaciones móviles e Internet. El punto álgido es la "marcha del millón de hombres", la manifestación multitudinaria del 28 de enero. En este caso el presidente se resiste a dejar el poder, y manda a sus hombres, organizados, a enfrentarse con los manifestantes (¿qué pasa? ahora no soy periodista, soy bloguera). Armados con palos, piedras, cócteles molotov y en algunos casos armas de fuego, se enfrentan a la multitud. Tras unos días de acoso a la prensa internacional y detenciones de activistas y trabajadores de las organizaciones de derechos humanos, el gobierno promete el cambio, sí, pero con tiempo de tomar represalias y llevar a cabo un Tiananmen con cuentagotas. Cientos de miles de egipcios siguen protestando, pidiendo el cambio "ya", confiando en que pueden cambiar las cosas.

¿Casualidad? No lo creo.

Con este mismo pasaporte he viajado a Cuba, Roma, Londres, Estambul, y ya hay quien se pregunta si imitarán los cubanos a Egipto. Aquí hay una pauta, y no soy la única que la ve.

¿Qué opináis? ¿Será Cuba la próxima en caer? ¿Le seguirá Turquía y luego Londres? ¿Y después Cádiz?

Y, sobre todo, ¿dónde voy este verano?

(*) No me han mandado a El Cairo, pero lo he contado desde aquí con ayuda de nuestra corresponsal, de la agencia Reuters, de Al Jazeera y de twitter, lo mejor posible en esas condiciones. Y lo he vivido con una ilusión que hace mucho que no sentía. Hasta el 2 de febrero, mi mensaje de gtalk era "en la tele pero soñando con Egipto", 3 de febrero lo cambié a "en la tele pero sufriendo con Egipto", y ayer volvía a ser "soñando".

También he pensado en
mi copto, con el que hablé el día antes de que empezaran las revueltas y del que no había vuelto a saber hasta este miércoles: "No te preocupes por mí, estoy con mi familia lejos de El Cairo. (…) la situación ha dejado de ser apasionante para ser peligrosa solamente (…) ¡Hablar contigo resulta muy peligroso porque al día siguiente pasan los líos!".

viernes, febrero 04, 2011

Dancing with myself

Últimamente, me está costando bastante escribir en el blog. Se me han cruzado un par de pensamientos inquietantes por la cabeza difíciles de controlar (¿qué pasaría si en el trabajo descubrieran? ¿me podría meter en problemas? ¿tiene algún sentido que escriba, así en general?). Creo que no soy la única, una de mis bloggers preferidas, Perlita de Huelga, está pensando en abandonar el blog (dear, no lo hagas. El tuyo suele ser el primer blog que nombro cuando alguien me pide recomendaciones. En serio. Me encanta como escribes y tu forma de contar las cosas y, de verdad, creo que tienes talento. Compártelo con nosotros y si tienes que dejar algo, deja algún foro, que seguro que no aprecian tus palabras como yo y sigue dándole a la tecla como Perli).

En resumen, que estoy un poco plof con lo de escribir, así que para motivarme he decidido escribir sobre algo que me encanta (aunque me va a salir un post bastante aburrido, aviso).

Baile.

No, no de los míos, que ya he dado mucho la lata. Sino sobre otro baile que me encanta, que fue el primer tipo de danza que me hizo exclamar "guau. Ojalá yo pudiera hacer eso". El ballet. Cuando lo descubrí tenía ya unos once-doce años y era una cría tímida y patosa que estaba muy frustrada porque cierto ejercicio de gimnasia deportiva no le salía después de estar cuatro años practicando. Pero esa es otra historia.

Un verano vino una compañía de danza a Palma, creo recordar que fue la compañía de ballet de Cuba, dirigida por Alicia Alonso y le pedí a mi madre que me llevara a ver el espectáculo. Salí emocionada. A partir de entonces me enamoré del ballet y fui a ver espectáculo tras espectáculo.

Pero nunca llegué a apuntarme clases de ballet. Supongo que esa cría regordeta pensó que ya era tarde para poder ponerse unas puntas y nunca pidió que le apuntaran a ballet. Supongo que pensó que con esos kilos de más y con esa gracia de menos nunca podría encajar dentro de un tutú. No me acuerdo. Pero leyó mil y una veces "hijos de jueves" (una novela juvenil sobre un crío y su hermana que bailaban. Se lo dejé a una ........ y nunca lo volví a ver. Aún añoro ese libro), robó a su padre las cintas de música de Tchaychovsky, Stravinsky o Rimsky-Korsakov, suspiró por Julio Bocca y dio la tabarra mucho a su mamá para ir a ver espectáculos de ballet.

Muchos años después, me sigue encantando el ballet. Lo alterno con danza contemporánea, que descubrí aún más tarde y que tiene cosas maravillosas. Quisiera ir mucho más a menudo y saber más sobre historia del baile y sobre técnica, pero voy aprendiendo poc a poc. Así que estoy encantada en estos meses, porque están saliendo bastantes documentales y pelis sobre el tema.

Primero, Black Swan, peli que en cuanto estrenen iré a ver a la carrera.

Seguimos con "El esfuerzo y el ánimo", un documental sobre cómo la Compañía de Maurice Béjart de Lausanne está viviendo tras la muerte de Béjart.



En tercer lugar, "La danza", sobre el Ballet de la Ópera de París.



Y finalmente (creo) "Pina", una peli en 3D con la obra de la coreógrafa Pina Bausch.



¿Cuántas se estrenarán en España? Posiblemente todas, aunque creo que sólo los privilegiados de Barcelona y Madrid podrán verlas todas.

"El esfuerzo y el ánimo" creo que se presentó en Barcelona pero no en Madrid, "La danza" está ahora en los Verdi, ver "Black Swan" no creo que sea un problema y con "Pina"... veremos.

lunes, enero 31, 2011

Perrito y sus taras


Perrito tiene dos años, un colmillo a la virulé, complejo de bajito, malas pulgas con los otros perros y dos o tres taras.

También tiene poderes, porque salir en todas las fotos con los ojos verde fosforito no es normal, yo creo que le pilló en la calle una tormenta eléctrica rara o algo así.

Perrito, el sexto Misfit. Ya iré investigando a ver cuál es su poder.

Pero ser maltratado, abandonado y atropellado puede dejar secuelas. Y en el caso de Perrito, son:

1- No le gusta estar sólo. Al principio de venirse a casa lloraba desconsolado cada vez que me iba a trabajar. Yo me acababa de mudar al edificio que tiene unos vecinos majetes pero un portero gilipollas. Todos los días me daba el parte, todos los días cronometraba el tiempo que Perrito pasaba llorando después de irme yo (5 minutos el día que más tiempo, señores, y no eran ladridos, eran lloros perrunos), todos los días me decía que lo que Perrito necesitaba era "libertad". Perrito dejó de llorar y el portero dejó de dar el coñazo, no sin que antes yo sacara a pasear a la pija que puede haber en mí (no en vano Mi Madre Mola Mil).

2- Pega como una niña. Como tiene la mandíbula rota y le faltan dos colmillos y varios dientes, Perrito tiene hándicaps. Con comida, huesos y juguetes no hay problema, pero tiene la boca "delicada" y al pelearse (jugando) con Gol lo nota. Así que en lugar de mordisquear, como los perris normales, pega con las patas. Así como pequeños manotazos perrunos. Como las niñas.

3- No sabe jugar al fútbol (ni a nada). Parece absurdo, pero a jugar también se aprende. Y como a Perrito nadie le había dedicado tiempo, pues no sabía. Íbamos al parque, yo le tiraba su donut (una rosquilla hecha del material de las pelotas de tenis, genial!) y él iba a buscarlo y en lugar de traerlo de vuelta lo escondía. Cuando fuimos al Retiro con Moli y las Princezaz, Perrito estaba muchísimo mejor, pero aun así notaron algo raro (es que son muy listas).


Costó varias sesiones de terapia con Punto de Luz y Vann que aprendiera el sencillo mecanismo "yo te lo tiro, tú me lo traes".

Poco a poco se le van notando menos las taras y Perrito va estando mejor. Y espero que para la primavera la diferencia sea tan grande como en estas fotos que enseñan el antes y el después de unos cuantos perros abandonados que, como el mío, han tenido la suerte de encontrar una casa/familia/vida nueva.

(Dice Efe que se va a pasar una temporada sin dibujarme nada, y mucho menos perros. Pero yo no me lo creo)

viernes, enero 28, 2011

Perrito y sus complejos


Perrito hace cosas que nunca había visto en mis perros anteriores. Pero claro, todos han sido perras menos Gol, que es un pastor alemán de 40 kilos. Veréis.

Yo me pongo el visón y acompaño a Perrito mientras él recorre sus dominios olisqueando absolutamente todos los árboles, esquinas y farolas (porque son suyos), hasta que encuentra uno que le gusta especialmente. Entonces levanta la patita, se retuerce, se escora infinitamente hacia arriba… y hace pis luchando contra la fuerza de la gravedad.

Eso mis perras no lo hacían. Ni Gol. Así que cuando el Hombre Malo me preguntó si Perrito hacía pis hacia arriba le pregunté, muy intrigada, que cómo lo sabía.

-Lo hacen los perros pequeños. Es para marcar el árbol y que los otros perros piensen que es más grande.
Por eso no lo hace Gol, porque el único perro en el vecindario más alto que él es el dogo de la esquina. Y porque si apunta hacia arriba, con lo grande que es, se le acaba el árbol. En fin.

Fenomenal, Perrito tiene complejos.

¡Ah! Los dibujitos son de Efe.

jueves, enero 27, 2011

Perrito, de una vida perra a una suerte "loca"

(Gracias al Capitán Achab por el título)
Al principio no estaba segura de poder tener perro. La pereza y el caos son fuertes en mí, así que temía el momento en el que, a las equis semanas de hacerme cargo de Perrito, las responsabilidades me superaran. Darle de comer, bañarlo, cepillarlo, darle las pastillas, pasearlo tres veces al día. No tenía muy claro si podría hacerlo bien, y lo último que le faltaba al pobre, después de lo mal que lo ha pasado, era una dueña desastrosa. Pero bueno, llevamos tres meses y pico y la cosa va bien.

Incluso ahora en medio de la ola de frío polar: lo saco por la mañana vestida como si me fuera a escalar el Himalaya con Jesús Calleja, lo saco al mediodía antes de irme a trabajar vestida ya de perriodista económica y lo saco por la noche con mi Abrigo de Pasear a Perrito (AdePaP).

Mi AdePaP es un visón que le regaló mi abuelo a mi madre cuando cumplió los 18, que mi madre no usa desde que cumplió los 38 y que yo sólo me pongo de noche porque la última vez que lo adaptaron a la moda de la época era 1988 y cuando me lo pongo parezco salida de Regreso al Futuro (o Dinastía).

Pero lo uso porque, amigos, los hombres de las cavernas tenían razón. Porque los rusos tenían razón. Porque los Stark tenían razón. Las pieles son lo mejor que puede haber contra el frío. Me quito el abrigo de ir a trabajar y me pongo el de Pasear a Perrito y qué queréis que os diga: es otro rollo.

Aparte de que los pobres visoncitos ya estaban muertos antes de que yo naciera, y creo que da buen karma contribuir a que sus muertes no hayan sido en vano.

Así que me pongo mi visón ochentero, y salimos.

No sé si lo habréis adivinado por su pinta, pero Perrito es un tipo duro que no se fía de ningún otro perro.

Ha vivido en la calle ni se sabe cuánto tiempo, y le han debido de putear mucho. Así que, cuando se cruza por la calle con otro bicho peludo, básicamente gruñe. No muerde, no busca pelea (normal, con la mandíbula rota como la tiene no duraría ni medio asalto), pero no se fía.

Trata a menudo con tres perros:

1. Caníbal, el Yorkie Toy de mi exbecaria MeriBella, con el que protagonizó una maravillosa escena que el Capitán Achab describió como "violación carcelaria sobre hielo" en el parqué de mi salón para decidir quién mandaba.

2. África, la terrier de mi amiga Cris, en cuya casa Perrito hace pis según entra por la puerta. Dicen que es porque África le gusta y para los perros hacerse pis es como para los niños de 5 años tirar de las coletas.

3. Gol, mi pastor alemán de 40 kilos que vive en casapadres y al que Perrito se empeña en ladrar como si en vez de un perro de circo fuera un perro guardián. Gol le mira con infinita paciencia y suspira como diciendo: "Hay que ver cuánto ruido hace la merienda".

Sin embargo la gente le encanta.

Me sorprende que un bicho que ha sufrido tanto por culpa de las personas, al que le han hecho tantas putadas, sea tan sociable.

Todos los vagabundos de paso por el barrio le dan conversación (a mí no me dirigen la palabra) (no es que me importe) y él los mira como si los entendiera.

Los porteros hotel de 5* de la manzana de al lado hacen carreras para darle un premio perruno cada vez que pasamos por allí: Perrito llega emocionado como un loco y tras comerse su galleta se va feliz moviendo el culete.

Las señoras locas del barrio, ésas que llevan el pelo morado, ropas raras y miles de foulares al cuello, le adoran. Si van con sus perros y tienen un número variable que va de uno a tres perros pequeños con pinta de cabrones, no, porque Perrito les gruñe. Pero si van solas le hacen más fiesta que si fuera su nieto.

¿Por qué será?

Imaginemos un momento que es un día de mucho frío y yo llevo mi Abrigo de Pasear a Perrito. Y que llueve, por lo que Perrito lleva su chubasquero rojo con capucha.

Para mí que las viejas locas del barrio ya nos han aceptado como de los suyos.

Estamos superintegrados.

Una vez más, los dibujitos son de Efe.

miércoles, enero 26, 2011

Perrito y yo


Perrito es pequeño (10 kilos), peludo (está cubierto de pelo blanco y negro, y a poco que me descuide, también mis sofás, y mis jerseis y mis botas por dentro quedan cubiertos de ese pelo), suave (los mil cortes que tenía se le han ido curando, y el día que toca baño -con agua templada y champú para perros- además de suave huele a peluche durante 48 horas).

No es blando, ni por fuera ni por dentro. Cuando llegó se le veían las costillas, ahora tiene algo de carne en los huesos. No se sabe sentar, cuando le hago plantar el culo en el suelo para darle una galleta o antes de ponerle la correa para salir, se mueve incómodo como si le molestara esa postura tan rara. Creo que tiene alguna costilla rota y mal soldada, probablemente por culpa del mismo hijodeputa que le saltó dos colmillos de una patada.

Lo que tiene bonito son los ojos. Marrones, inteligentes, tristísimos.

Perrito tiene la mandíbula rota, el hocico torcido y un colmillo a la virulé, pero ahora que ya no está de los nervios parece que sonríe todo el tiempo. Es mimoso como no he visto otro perro. Si se queda dormido en el sofá se pone pegadito a mí y se acerca dormido si me separo. Si se duerme en el suelo pone la cabeza sobre mis pies. Si se duerme en mi cama se queda frito bocarriba, como sin creerse la suerte que ha tenido.

¿Han visto qué mono Perrito correteando versión Efe?

martes, enero 25, 2011

Perrito descubre el mundo


Desde hace tres meses y pico tengo un nuevo compañero de piso: Perrito.

Perrito llegó de repente. Yo estaba cenando la espectacular empanada de Sark en casa del Hombre Malo y HerrDaine cuando me llamó una compañera de curro. Era una emergencia: el perro que una vecina suya había encontrado abandonado, lleno de sangre, con la mandíbula inferior colgando y asustadísimo en una gasolinera de las afueras de Madrid necesitaba una casa y la necesitaba ya. O le encontraban una casa de acogida esa noche, o iba a una perrera. Y en su estado no hubiera aguantado en una jaula a la intemperie ni dos días.

Así que me lo trajo. Tembloroso, asustado, dolorido y frinkándose su mantita compulsivamente. Parecía un nervio con pelos, pero lo que tenía era un trauma gordísimo de perro maltratado.

Cuando llegó a mí ya no estaba lleno de sangre, pero sí flaquísimo, con un colmillo a la virulé y una expresión de miedo que recordaba a esto pero daba más penita que otra cosa. La primera vez que lo cogí en brazos y me lo puse en el regazo para ver la tele, Perrito no sabía qué iba a hacerle. Es como si no le hubieran acariciado nunca.

En principio se iba a quedar un par de semanas, mientras duraba el tratamiento con antibióticos y calmantes, el veterinario decidía si hace falta operarle de la mandíbula y las niñas de la perrera le encontraban otra casa. Las dos semanas se convirtieron en cuatro, las cuatro en seis, y al poco ya le había comprado una camita, un collar de perro pijo, otro collar para ir a la playa, miles de juguetes y el pienso más caro que me puedo permitir.

Pero no fue hasta que ya llevaba dos meses haciéndole compañía tres veces al día mientras pasea por su territorio…


…que me di cuenta que Perrito había llegado para quedarse. Estaba contándole esta historia a un amigo (Efe dice que fue él, y es muy posible que tenga razón): "Tiene el rabito retorcido y pinta de perro de circo, así que le he comprado un collar plateado como de perro de Paris Hilton". De pronto se empezó a reír y me dijo: "Ya es tu perro. Lo sabes, ¿no?"

Imágenes de Perrito cortesía de Efe Morningstar (ilustrador, mente preclara y muso).