Una tarde llegué a mi clase y mi proyector de diapositivas había desaparecido. Me dijeron que se lo había llevado el profesor de fotografía, así que fui rauda y veloz a su clase para reclamarlo. Ahí empezó todo.
¡Ding! primer asalto
- Hola, perdona, pero te has llevado mi proyector y no puedo empezar mi clase sin él.
- Pues tenemos un problema, yo también lo necesito.
- Vaya, pues... creo que es de mi clase, tú tendrías que pedir otro a material.
- No, es del centro.
Por no discutir (yo no estaba 100% segura de fuera mi proyector, y mejor no meter la pata) llegamos al acuerdo de que la primera hora lo tendría yo, la segunda él. Y a la hora y cinco minutos se presentó en mi clase:
- Eh, vengo a llevarme el proyector. Pero ya ves que he sido bueno y te lo he dejado más tiempo- (guiño de ojo).
Sí, guau, cinco minutos. Generoso. Me ha dado tiempo a explicar toooda la Historia del Arte en estos trescientos segundos.
¡Ding! Segundo asalto
A la semana siguiente, el proyector volvía a estar en clase de foto. Yo ya me había enterado de que era MI proyector y que el tío no tenía por falta de previsión. Y fui a rescatarlo, esta vez con más convicción.
- Hola, vengo por el proyector.
- Bueeeeno, te lo dejo porque he acabado ya con él y, fíjate, hasta te voy a ayudar a llevarlo a tu clase.
Es que el tío es pura generosidad. El problema llegó en mi clase.
- Bueno, ya está. ¿No necesitas nada más de mí?
- No, gracias.
- ¿Segura?
- Sí... ¿pssiii?
- ¿Estás segura, absolutamente segura, de que no necesitas nada más de mí?- con una media sonrisa y tono seductor.
Yo me bloquee, me escondí debajo de mi flequillo y miré al proyector. Y caí- bueno, falta el carro.
- ¿Ves como sí que necesitabas algo de mí? ay, ay... ¿cómo te llamas?- tono paternal.
- Misia- Tierra, trágame.
- Ah, Misia... Encantado. Voy por el carro y te lo traigo.
- NOOOO, ya voy yo en un minuto. Tú vete a tu clase.
Y se fue. Y entonces...
- Jijijiiji- mis quince señoras riéndose a coro.
- Misia, creo que este quería ligar contigo.
- Yoooo, yooooo... Noooooo... este... me tengo que ir a buscar eso.- Y huí.
¡Ding! tercer asalto.
Mi primera clase después de Semana Santa. Repetimos la escena del proyector, pero esta vez se lo arrebaté sin piedad. Me siguió hasta mi clase:
- Pero Misia, no entiendo porqué no podemos compartir las cosas... como los buenos compañeros. Yo compartiría mis cosas contigo.
A estas alturas yo ya estaba bastante mosqueada.- lo siento, pero necesito el proyector para dar toda mi clase y NO PUEDO NI QUIERO compartirlo. Pide uno para ti, que sé que no lo has hecho. Y vete ya a clase, que voy a empezar la mía.
- Bueno, mujer, pero me quedo contigo hablando hasta que acabes de poner todas las diapositivas y empieces de verdad.
Me siguió dando la vara con el compartir y blablabla. Acabé de colocar mis diapositivas y me fui a la mesa. Me siguió. Y saqué la carpeta con todos mis apuntes.
- Bueno, siento echarte... pero voy a empezar ya mi clase.
Él miró hacia abajo. Y siguió mirando hacia abajo. Tanto, que miré yo también hacia abajo. Y ahí estaban, enganchadas a la carpeta que acababa de sacar. Ellas. LAS BRAGAS. Sí, esas bragas que JM me había devuelto esa mañana después del
incidente pre-Semana Santa. Unas bragas con vocación escapista, la reencarnación de Houdini en ropa interior. Con un rapidísimo golpe de muñeca metí la carpeta (y recé por que también las bragas) en el bolso de nuevo. Y con la mayor naturalidad del mundo, y un poco borde, por eso de reafirmar, le dije:
- Lo dicho, que voy a empezar la clase.
Cuando se fue, mis alumnas volvieron a reirse:
- Jijij, profe, este lo sigue intentando.
- No creo, está casado y tiene dos niños preciosos.
- Uy, cariño... ¿desde cuando eso ha sido un impedimento?
Espero que mis señoras no tengan razón, porque el tío debe pensar que mira tú, le doy una de cal (no comparto, porque soy borde y porque yo lo valgo) y otra de arena (he exhibido mi ropa interior como fan quinceañera de grupo chungo). Jo. Yo lo único que quería era mi proyector.
P.D. Lo prometido es deuda. Así que como anuncié, dedicada especialmente a toda esa ropa interior con ansias de libertad, queda creada oficialmente la categoría "Paseando a miss Bragas".