MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!

martes, septiembre 04, 2007

Vecinos músicos

Qué bonita es la música... y que asco es tener un vecino músico. Los vecinos músicos no tocan: ensayan y eso significa oír la misma melodía repetida hasta la saciedad.

En mi casa tenía una vecina a la que le dio por el piano: se compró un piano y se apuntó al primer curso. No sé qué clase de profesor tuvo, pero la única canción que escuché a través del tabique fue una: Cruela de Vil. Eso sí, repetida mil veces durante dos años (repitió curso). La pobre vecina se atascaba siempre en el mismo sitio y lo único que yo escuchaba eran los acordes correspondientes a "Cruela de viiiil, cruela de viiiil... naná, naná, naná, naná... plonc" y con ese "plonc" se acababa la melodía. Después de estar dos años escuchando lo mismo y el mismo error, yo tenía ganas de bajar a su casa y acabar la maldita canción con la puñetera nota correcta. Pero antes de que me entrara el ataque de locura definitivo, ella abandonó y ahora tiene el soporte para tapetes y chuminadas más caro del barrio.
Este verano he sufrido a otro de mis vecinos músicos, éste en la casa de mis padres. Cuando era pequeña, mi vecino empezó a aprender a tocar el violín. Y, ¡Dios, qué mal suena el violín hasta que se aprende a tocar bien! Cuando después de muchos años de sufrimiento vecinal el señorito había aprendido a tocar bastante decentemente, va y... ¡digievoluciona en batería de rock! Ahora ensaya con sus tambores y con mucho ímpetu, usualmente a la hora de la siesta, con lo cual te acuerdas de su familia y del desgraciado que puso unas baquetas en sus manos por primera vez. Al menos mi madre ya lo tiene asumido:
Misia: jo, que pesado, ya está otra vez el de la batería.
Madre: sí, y siempre toca lo mismo.- que mi madre fuera una experta distinguiendo ritmos de percusión me desconcertó.
Misia: ¿Qué siempre toca lo mismo?
Madre: Sí, siempre hace el mismo ruido.
Aunque ahora que lo pienso, seguramente mis vecinos pensarán lo mismo de mí y de mis crótalos. Y es que, después de dos años de Cruela de Vil, ha llegado la venganza en forma de cacharrería oriental.

lunes, septiembre 03, 2007

Mil y un usos del tomate tunecino

Mi novio es el ser más caluroso sobre la faz de la tierra, así que nuestras primeras vacaciones juntos han sido una prueba de amor: hemos pasado una semana en la –según dicen– mejor playa de Túnez, en un hotel fantástico en medio de la nada al lado de un pueblecito de pescadores.

Pero como había sombrillas y hamacas, y el pueblecito resultó ser también el puerto pesquero más importante del país (lo que significa que nos hemos puesto morados de pescado ¡y gambas!)... pues mi amó estuvo más feliz que una perdiz.

El pueblecito estaba tan apartado de todo que no hemos ido a Cartago, ni hemos dormido en el desierto, ni hemos llegado a Tatooine, ni hemos comprado baratijas concurridísimos zocos… esas cosas típicas que hacer en Túnez. Básicamente nos hemos bañado, hemos tomado el sol, hemos bebido tés, hemos paseado por Mahdía y hemos descansado. Y además, en Túnez me he reencontrado con los tomates de mi infancia: rojos, carnosos y con olor y sabor intensos a tomate.

En el buffet del hotel nos los han servido preparados de mil maneras diferentes: Tal cual (sin aliñar), en ensalada, asado, relleno, con queso, a la plancha, salteado con berenjena, salteado con calabacín, en milhojas (tomate-queso-berenjena-queso-tomate-queso-berenjena)… Hubo un día que comí tomates en el desayuno, en la comida y en la cena.

Y entonces, una tarde… me picó una medusa. La cosa fue así: nadaba yo por las aguas cristalinas cuando noté como si un millón de dientecillos diminutos se clavaran en mi tobillo. Y otra vez. Y otra. Y otra. Llamé a mi amó pidiendo ayuda.

Él vino raudo, intrépido y valeroso, y echó un vistazo a mi pie, que enrojecía y se hinchaba por momentos. No había marcas de dientes ni sangre ni heridas: ¡tenía que ser una medusa! Pero tampoco había medusas a la vista… ¡no vimos ni una en toda la semana! Lo que sí vimos fue un puñetero tentáculo enredado en mi tobillo con varias vueltas. Dolía. Au.

Mientras yo me acordaba de los antepasados de la medusa y le deseaba una muerte lenta y dolorosa, mi novio –heroicamente y sin pensar en su propio bienestar– se dispuso a liberar mi pie del tentáculo urticante. Por suerte se acababa de poner protección solar factor 25 de ISDIN con “anti-medusas” y los restos de crema que aún había en sus manos cumplieron su misión y la cosa esa no le picó. (Sí, yo también me había untado del mismo potingue, pero ya hacía horas… y no repetí la dosis antes de bañarme). Salí del agua dolorida y cojeando.

En mi tobillo aparecieron multitud de marcas rojas. No dejaba de escocer.

Yo pensaba en Friends y en la cara que pondría la gente (*)… al final preguntamos en recepción si tenían algo que calmara el picor sin tener que recurrir a fluidos corporales… y me dieron dos tomates.

Yo conocía la aplicación del tomate como ingrediente en recetas de cocina... También leí hace mil años en la Ragazza que va muy bien ponérselo en el cutis para luchar contra las pieles grasas… y también oí una vez que sirve para refrescar la piel víctima de las quemaduras solares. Bueno, pues tomen nota, señores: contra las medusas también funciona.

Veamos el balance de agosto:

EN NEGATIVO: Me ha picado mi primera medusa chispas.

EN POSITIVO: He descansado de mi jefe habitual, he dirigido mi primer programa para el cual recluté a un equipo espectacular, me he escapado unos días a la playa en plan viaje de amor para desconectar del todo, he desconectado… y aún me quedan un par de días de vacaciones (empiezo el jueves). Ha sido un buen verano, señores.

PD: Por cierto, dos gallifantes al que adivine lo que es una "chorba frik".

(*) Ey, que lo del pis es broma y tal: no lo intenten en sus casas, que dice la wikipedia que si te pones orina escuece más.

jueves, agosto 30, 2007

Vuelo accidentado

El martes por la noche estaba en el aeropuerto de Palma para coger un vuelo de vuelta a Madrid. La supuesta hora de embarque pasó y el vuelo no salía. Ningún empleado de la compañía aérea venía a dar explicaciones sobre los motivos o el tiempo estimado de salida y, simplemente, en las pantallas la hora de embarque se iba retrasando cada vez más. La gente se empezó a poner muy nerviosa y, como dos horas después de la salida del vuelo, apareció un señor de la compañía: la que se le vino encima al pobre hombre fue fina, aunque supongo que no tan gorda como la del día anterior (había pasado lo mismo en el mismo vuelo) porque no tuvo que ir la Guardia Civil.
Así que entre gritos, protestas, nervios y mucha tensión (existían muchas posibilidades de que anularan el vuelo y los del día siguiente estaban llenos), por fin se consiguió que apareciera el libro de reclamaciones. Y todo el pasaje a rellenar hojitas, aunque sin dejar los gritos de lado.
Cuando estaba enfrascada en la tarea de volcar el supra-cabreo en unas cuantas frases, miré el móvil: las 23:54. Faltaban seis minutos para mi cumpleaños y estaba con una hoja de reclamaciones en las manos y atrapada en el aeropuerto, sin saber si podría estar al día siguiente en casa. Me entraron una tristeza y una congoja que me hicieron un nudo en la garganta y de golpe se me subieron las lágrimas al borde del ojo. Empecé a arengarme a mí misma: "Misia, no seas tonta y no llores, que ya no eres una cría. Que cumples treinta. Y las mujeres de treinta que rellenan hojas de reclamaciones son fuertes y no lloran por idioteces así". Y funcionó... al menos durante siete minutos. A las 00:01 sonó mi móvil, y apareció el nombre de mi chico en la pantallita:
- ¡FELICIDADES!
- Uh, uh... ¡BUAAHHHH!- nuevo récord: no conseguí aguantar las lágrimas ni cuatro segundos. Lo bueno es que la ñoñez y la tontería se me pasaron tan rápido como habían llegado (no hay nada mejor como que te escuche alguien al que quieres y que después te haga reir... aunque haber soltado esta frase me hace dudar de si la ñoñez no sigue ahí, agazapada).
Después de unas par horas más, el vuelo salió y me pasé la hora real de mi cumpleaños, las dos y pico, haciendo dos de las cosas que más me gustan: viajar y dormir. El cumpleaños empezó a arreglarse y se enderezó definitivamente durante el día. Seguí mi consigna de que en el cumpleaños hay que hacer cosas que te gustan y leí, bailé, cociné, comí cosas ricas y, sobre todo, estuve, leí, escuché y hablé con gente muy querida. Me gustan mis treinta.

lunes, agosto 27, 2007

Moreno glamour

Este año me he cubierto de gloria con mi piel. Debido a mis viajes de fin de semana por las Castillas y a las vacaciones por Francia, mi bronceado veraniego ha sido, digámoslo suavemente, desigual:
- Mi brazo izquierdo negro: la envidia de Sonia Monroy, Marc Ostarcevic, Jesús Vázquez y otros adictos a los rayos Uva. Es lo que tiene ser la conductora habitual, pero, sinceramente, el moreno camionero no me va.
- Brazo derecho bronceado, pero menos: es lo que tiene andar por la ciudad.
- Los pies a rayas: malditas sandalias...
- Piernas en gradación de colores: de más oscuro a más claro según se va subiendo por la pierna. Fruto de los largos distintos de mis faldas.
- Tripa blanca blanquísima: (ahí pone tripa blanca blanquísima): esa no había visto un rayo de sol en un año.
De esta guisa me plantifiqué en la playa, con mi bikini, mi bronceado a cachos y, para hacer más sangrante el momento, entre un montón de ejemplares mallorquines que llevaban expuestos al sol desde mayo, y que, ya no es que estuvieran morenísimos, es que por lo menos estaban uniformes. Yo estaba lo que se dice guapa-guapa (ejem).
Quince días de playa después, algo se ha arreglado, pero aún si pongo el brazo sobre la tripa parecen de dos personas distintas. Si a eso le sumamos las nuevas marcas del bikini, creo que mi sex-appeal sólo va a afectar a los osospandafílicos.

viernes, agosto 24, 2007

Sonrisa de miss

Hace unos días recibí un mensaje de una antigua compañera de clase, considerada amiga hasta que me hizo una buena jugarreta en el terreno de la investigación (tengo el dudoso honor de ser el primer cadáver que dejó en la cuneta en su ascenso profesional). Tres años después, recibo un mensaje buenrollista "Hola, Misia. Voy a Mallorca la semana que viene, a ver si quedamos. ¿Qué tiempo hace?". Al ver que lo mandaba ella, flipé mucho y dudé entre mandarle el parte meteorológico o mandarla a la mierda.
Dos días después, entré en una tienda palmesana con mi madre. Después de estar eligiendo durante un buen rato un vestido con ayuda de la dependienta, ésta me dice, con una gran sonrisa:
- ¿Tú ibas al colegio tal?
- Um, sí.
- Claro, tú eres Misia.
- Em, sí. - y volví a mirarla bien. Se me encendió la lucecita y la sonrisa se me quedó helada en la cara.- y tu eres A., ¿no?
- Sí, cuánto tiempo, pero te he reconocido porque estás igual - mientras seguía sonriendo.
A. estaba en mi curso, pero en otra clase. Ella y otros amiguitos me hicieron la vida imposible en el cole, supongo que porque yo no era lo suficientemente mona, ni lo suficientemente guay, ni lo suficientemente pija (gracias a Dios). Y dieciséis años después la tenía delante de mí, sonriéndome como una miss y diciéndome que seguía igual (y si ella sigue siendo igual de mala, eso equivale a "sigues siendo igual de pringada").
A. me preguntó por mi vida (qué gran momento cuando me preguntó si me había quedado en Madrid porque algún madrileño me había robado el corazón, la peazo de hortera) y por un momento tuve la tentación de contarle la verdad, es decir, que todo me va muy bien. Pero cuando fui a abrir la boca me di cuenta de que no me apetecía que aquella idiota supiera nada de mi vida y que en realidad me la suda mucho lo que piense de mí (ups, ¿yo he dicho eso?).
Eso sí, después de estos dos encuentros, las dudas y la estupefacción me invaden, a partes iguales: ¿por qué ellas pueden sonreir como misses y tener el buenrollismo por bandera cuando en determinado momento se portaron fatal? ¿y por qué a mí, que tuve que aguantar sus imbecilidades y malas jugadas, la sonrisa se me queda torcida y tan poco natural como la de joker?
P.D. Cuando al salir de la tienda le conté la historia a mi madre, ella me dijo "bah, hija mía, pero ella tiene juanetes en los pies". Una genio, mi madre.
P.D.2 ¿Recuerdan "francés útil"? Pues aquí tienen la otra visión de la historia.

martes, agosto 21, 2007

Peligros varios

Mi hermana pequeña ha vuelto ya de la ciudad autónoma donde ha pasado el verano haciendo un estudio de impacto ambiental. Entre las aventuras que nos ha contado a su regreso, mi preferida es la de la sandía.

Tras tardar como una hora en cruzar la frontera con Marruecos para ir a la playa, estaban los 5 ocupantes del coche tan asfixiados que decidieron parar en un zoco a comprar una sandía. Se trataba de una escala no prevista, y Ro iba vestida como para ir a una playa española: bikini, culotte blanco y camiseta de tirantes.

Midiendo mi hermana casi un metro ochenta y siendo delgadísima, rubísima y con los ojos muy azules, su llegada al zoco causó sensación. El problema no fueron los hombres, que pensarían lo que pensaran pero como mucho miraban, sino una señora mayor vestida de blanco que se acercó a mi hermana y le empezó a decir cosas en árabe mientras la apuntaba con el dedo.

Ro dice que pasó miedo, y yo le digo que es una inconsciente y que la culpa es suya (haberse envuelto con una toalla de playa antes de bajar del coche, yo que sé).

Hoy por la tarde cojo un avión a Túnez con mi novio, vamos a pasar una semana en una playa maravillosa y aprovecharemos para hacer alguna excursión por el país. Para que no me ocurriera algo parecido a lo de Ro, busqué información sobre las medidas a tomar. Encontré cosas como que no se debe salir con la ropa de baño más allá de los hoteles, que para visitar las mezquitas y similares hay que taparse las rodillas y los hombros… en fin, lo normal.

Y aquí encontré el siguiente texto:

“Visitar Túnez no entraña grandes problemas, pero hay que ser consciente de las amenazas terroristas. En 2002 se produjo un grave atentado en Djerba, cuya autoría fue reivindicada por Al Qaeda.”

Sí, vale, no entrañará grandes problemas y mi novio dice que según esos datos más peligroso es quedarse en Madrid… pero que quieren que les diga, era más feliz antes de “ser consciente” (si al final pasa algo, ha sido un enorme placer quedarse a dormir con ustedes).

De lo que seguro no hay riesgo es de encontrarme frente a frente con unas tetas tan aterradoras como las de una señora, en Fuengirola, que apuntaban al norte en todo lugar y situación (maldita silicona, qué miedo por favorrr). Hala, vuelvo en una semana.

lunes, agosto 20, 2007

Francés útil

Como ya os conté, me llevé al Anómalo a Francia porque dijo que sabía hablar francés. Cuando nos tropezamos con el primer paisano, inició la comunicación:
- Bonyur, ¿Es que vu parlé español u anglé?
Y la conversación pasó a los terrenos más conocidos del inglés, idioma al que maltrato mucho-mucho-mucho pero con el que consigo comida, habitación y que me indiquen donde está el baño.
- Anómalo, ¿pero tú no decías que hablabas francés?
- Sí... en una ocasión... curso de planeta-agostín... fascículos... el tres...
Así que tuve que aprender el idioma sobre la marcha. Y tengo mi lista de francés útil:
Payant: hay que pagar. Si estaba pintado en el suelo y Bichito se paraba a su lado, había que payant en una maquina para que una grúa maligna no se lo llevase.
Cedez le passage: ceda el paso. Muy, muy importante ya que la construcción de rotondas es el deporte nacional. Había rotondas simples, dobles y hasta triples. Y no, no conseguí entender cómo funcionaban éstas últimas y algunas las pasé "un poquito por encima".
Du pein: el pan. Absolutamente imprescindible, porque hay mucho pein en Francia. El mejor, el pein de chocolat, una napolitana de chocolate de toda la vida.
Chien: perro. Siempre puedes decir "mira que mono es ese chien" y queda súper francés.
Un cagó d´oh: ni idea aproximada de como se escribe, pero sirve para que en el restaurante te traigan una jarra/ botella de agua del grifo. Muy útil si vas con presupuesto pelao.
Le pelouses: césped. Te piden que no lo pises. Siempre hay que aprender alguna palabra difícil e intelectual.
Como veis, he conseguido captar la esencia del idioma y sus conceptos básicos. De aquí a traducir a Balzac.

viernes, agosto 17, 2007

Los Chungos de Nuestra Vida: El Enfadica

Hace unas semanas recibimos este chungo, pero con los viajecitos y demás tenemos la sección un poco abandonada. ¡Pero los chungos no descansan ni en verano! Así que aquí tenéis una nueva entrega de "Los Chungos de Nuestra Vida", esta vez cortesía de Estrella (por cierto, muchos besos para ella y para sus compañeros de laboratorio). Ella ya sabe que el suyo no alcanza los grados de chunguez del Mimo o el Mongo, pero para Estrella fue un chungo y con eso nos vale. Enjoy!

Antes del actual, he tenido dos novios digamos "de verdad" (los tonteos infantiles no cuentan). El primero, que es del que voy a hablar, lo conocí en COU y estaba dentro del grupo de nuevas adquisiciones porque repetía. Como la mayoría del grupo de nuevas adquisiciones, me pareció un poco extraño. Quizá por esa vena rara que tenía me empezó a gustar (tengo el gusto desviado), y extrañamente yo parecía gustarle a él también, porque empezó una fase de tonteo evidente que mis amigas presenciaban con interés y un cucurucho de palomitas. Fue, como dijo una de ellas, una fase de "que si sí, que si no, que si no me quiero enterar".

No sé ni cómo, pero un día empezamos a salir. No habían pasado ni dos semanas de estar juntos, cuando en un recreo se lo presenté a una amiga con la que siempre había coincidido desde 1º de primaria. Dicen que el roce hace el cariño, pero lo cierto es que la chica era un poco bocazas.

-Ay, qué bien que estéis juntos, hacéis buena pareja -nos dice.

Hasta ahí bien. Recordemos que estábamos los 3: mi chungo, ella y yo. Y entonces, ella sigue hablando:

-¿Y el Tontín? Tía, qué pena, con lo majo que es. Si es que eres tonta, tenías que haber salido con él.

Arrrrrggggg!! El Tontín era un vecino con el que estuve tonteando el verano anterior y que ella se encargó de presionar para que me pidiera salir cuando a mí todavía no me había entrado del todo por el ojillo. El resultado fue que él se plantó y me dijo que quería saber si le gustaba, y que si quería salir con él, pues bien, y si no, pues nada. Y claro, fue nada.

Pues ahí estábamos los tres, ella diciendo que por qué no había salido con el Tontín, mi chungo sin dar crédito a sus oídos, y yo callada como una tumba por no darle carrete a mi amiga y porque a ver, ¿qué puedes decir en una situación así?

Volvimos a clase y él no dijo ni media. Ni siquiera cuando le pregunté si estaba bien, que tenía mala cara. Ni tampoco en lo que quedó de día, ni al siguiente ni al otro. Y yo estaba desesperada, porque no conseguía hacerle hablar del tema, ni entendía que por aquella conversación estuviera cabreado conmigo, que no había hecho nada, y lo peor es que si lo dejaba estar con su enfado y no le decía nada, parecía que se enfadaba más y me miraba con malos ojos...

Al fin conseguí sonsacarle y me dijo que parecía que me daba igual que mi amiga dijera eso, y que si él no me importaba y no sé cuántas cosas más. Además estaba muy enfadado porque yo quería que me fuera a buscar a mi casa cuando quedábamos. Al final solucionamos el conflicto, quedábamos a medio camino entre mi casa y la suya, y todo iba bien. Superé mi pánico al primer beso y se lo di una noche al despedirnos.

Nos sentábamos en un banco en el frío invernal y hablábamos y cantábamos. Y un día, así sin avisar, se enfada otra vez. Y otra vez las mismas.

Además, siempre que se enfadaba conmigo venía una chica que a él le había gustado mucho y que se había enrollado con él por darle celos a su novio y que le había dejado hecho polvo, y era con la única que hablaba. A mí eso me ponía de los nervios. Total, que los días pasaban y yo seguía sin saber qué hacer, y él enfadado conmigo pero no con la otra. Hasta que un día hablamos, él me cuenta la colección de resentimientos acumulados desde la vez anterior que hicimos las paces, incluso me echa en cara que le di el primer beso el día que hacíamos un mes, que por qué ese ajustamiento al calendario... Así que en ese momento decidimos que lo mejor era cortar. Él, por todos esos agravios. Yo, porque estaba harta de sus enfados y de pasar frío sentada en un banco en pleno invierno.

Pasé las vacaciones de Navidad en una tristeza constante, porque pensaba que no le vería nunca más en la vida (menuda tontería, estábamos juntos en clase y vivíamos en el mismo sitio) y yo le quería mucho. Así que me armé de valor y, como él estaba totalmente en contra del romanticismo clásico, y nunca me venía a buscar porque a ver por qué iba a tener que acompañarme él a casa y no al revés, y que las fechas son cadenas que nos imponemos y demás... en fin, decidí que tenía que decirle que le quería pese a todo.

-Chungo, he visto un anuncio en la tele donde nos aconsejaban decir las cosas y no guardárnoslas para nosotros. Así que he pensado que estaría bien decirte esto: te quiero.

-Mmm, gracias.

Y ahí se quedó la historia. Yo, como había cumplido mi objetivo, me quedé tan contenta. Mi hermana y mis amigas no veían las cosas con tanto optimismo. Poco después de eso, él me dijo que le había impresionado mucho que se lo dijera, y que lo había pensado y que quería que volviéramos y tal. Y volvimos.

Esa vez parecía que todo iba bien, incluso hacía menos frío por las noches. Decíamos que la vez anterior no contaba, y que ya estaríamos juntos siempre.

Un fin de semana no quedamos porque él tenía que hacer alguna cosa y yo me tenía que ir a no sé dónde. El lunes, entre clase y clase, se volvió en su silla (él se sentaba con un compañero y yo detrás con una amiga) y me empezó a explicar con pelos y señales que le había sido totalmente imposible llamarme o mandarme un mensaje y que por eso no había dado señales de vida en todo el fin de semana. Yo, que no quería buscarle tres pies al gato a nada por no tener un nuevo conflicto, le dije que no tenía por qué darme explicaciones de nada. Error. Se dio la vuelta todo enfadado, silencio sepulcral de nuevo entre los dos.

Como si tuviera un sensor, en el siguiente descanso estaba la otra tía hablando con él. Yo ya estaba hasta el gorro, y pasé de él y su enfado a propósito, sabiendo que eso le iba a cabrear más todavía. Un día al acabar las clases, nos quedamos allí dentro para hablar/discutir, mis amigas esperaban fuera...

Tuvimos una discusión melodramática total, en la que nos hicimos muchos reproches y hablamos con tono poco amistoso. Vamos, que dejamos bien claro que no queríamos volver a estar juntos, entonces me di la vuelta para irme a buscar a mis amigas... y descubro a la profesora de química!!! Que yo creo que se retrasó recogiendo sus papeles por quedarse escuchando ¬¬ qué vergüenza pasé en ese momento...

Ese día llegué a mi casa llorando y en general me costó un poco recuperarme de mi primer amor. Eso sí, a partir de entonces he tenido muy claro que no quería repetir esa experiencia en la vida.

PD: Chungo, si has leído esto por alguna remota casualidad, no te ofendas mucho. Sabes que te aprecio pero que lo pasé mal con todo esto.

jueves, agosto 16, 2007

Francia no es sólo París

Ya he vuelto de Francia. Me fui hace un par de semanas con ese pequeño gran coche que es mi Bichito y poco dinero. Como consecuencia directa de lo segundo, Bichito iba cargado de tienda de campaña, sacos de dormir, aislantes, camping gas y comida enlatada, ensobrada y/o deshidratada comprada en Carreful (lo sé, marca francesa... todo vuelve al origen). Todo en plan muy cutre, porque la economía está fatal y si el plan elegido era el de hotel, no llegábamos ni a Biarritz.
Como ya os conté, yo de francés no hablo ni una palabra. Así que cuando el Anómalo me dijo "eh, que yo sé hablar francés", me lo llevé. Misión: copiloto, manejo de tontón y, sobre todo, intérprete. Bueno, y ya que estaba allí, hacer la cena en el camping gas, dar martillazos a las piquetas de la tienda de campaña, aplicar sus habilidades en el tetris para cargar el maletero... Yo lo llamo acompañar en un viaje, él lo llama explotación... pequeñas diferencias semánticas sin importancia.
Hemos estado dos semanitas recorriendo Francia (no hemos ido a París), desde el País Vasco Francés hasta Normandía y Bretaña, llegando a Rouen y el Mont Saint-Michel, pasando por la Dordoña o el Valle del Loira. Yo entusiasmada de lado a lado y de iglesia a iglesia y martirizando al Anómalo hablándole de arbotantes y de arcos apuntados. Le llevé a ver tantas iglesias góticas, que ya se plantó:
- ¡No puedo máaaas! Ya hemos visto chopocientas iglesias, ¡hasta sé mejor que tú misma qué c*** es el gótico flamboyant!

- Jo, Anómalo, lo siento, tienes razón.

Y le llevé a ver iglesias románicas.
Han pasado varios días desde nuestro regreso y de vez en cuando aún se le pierde la mirada en el infinito, una voz profunda le sale de no sé donde y dice como en trance:
- En ocasiones veo iglesias francesas.

Pero se le saca del trance con un buen grito y ya está.

Hemos estado en un montón de sitios, pero elijo alguno de los míos:
- La duna de Pyla: es una duna graaaande, mide kilóooooometros y, como avanza, se traga hoteles. A ver si avanza un poco más y se traga los puestecitos de alrededor que venden souvenirs horteras. Rodeada de mar y pinos, es todo lo que una duna podría querer llegar a ser.


- La Catedral de Chartres: sin palabras. Es tan bonita, tan impresionante, tan... ¡gótica! Lo mejor es que cuando llegamos había un concierto de órgano que multiplicó por tres el efecto. Entre la música y las vidrieras parecía que estaba en otra época.


- La casa de Monet en Giverny: jardines y gente. Nenúfares y japoneses. Sauces y cámaras fotográficas. Casa de Monet y turistas alemanes. Pero aún así, es precioso.


- Saint Emilion: pueblecito medieval rodeado de viñedos. Yo me quiero ir allí a ser terrateniente en un chateau de esos, a caminar con un vestido vaporoso y pamela entre los viñedos y a vivir la vida. Jo.

En resumen: hemos recorrido unos 3500 kilómetros en dos semanas, la gente ha sido encantadora, hemos pateado un montón de ciudades francesas y cuando la economía lo ha permitido hemos comido galettes, croasanes con almendra, terrine y algún plato raro del cual no debía haber sabido nunca la traducción. También hemos probado vinos muy buenos (oh, gracias, catas gratis de promoción). Pero después de dos semanas de viaje y de conocer no sé cuantos suelos de camping, llegamos a Madrid hechos un asco (nos planteamos meternos en la lavadora tal y como llegamos, pero el coche no cabía) y cansadísimos; tanto, que nos hemos tenido que tomar unas vacaciones de las vacaciones y nos hemos venido a Palma, a descansar un poco. Hale.

miércoles, agosto 15, 2007

Feliz cumpleaños a mí

Tal día como hoy, hace 30 años, nací yo.


El día 15 de agosto del 77 hacía frío en Madrid. La gente dormía con mantas y, a eso de las nueve de la mañana, yo nacía (a lo mejor por eso he salido friolera). Para compensar, la gente que me rodea me da calorcito: dos llamadas, cinco mensajes de móvil de lo más cariñoso y un par de felicitaciones vía msn, y aún no llevo dos horas de cumpleaños.

Comparto día con Ben Affleck, Melinda Gates, Alejandro González Iñárritu, Napoleón Bonaparte y Sir Walter Scott, solo que yo nací en 1977, el año que se estrenó La Guerra de las Galaxias, y ellos un poco antes.

Al día siguiente de nacer yo, se moría Elvis Presley, y a los tres días, Groucho Marx.

Treinta años… Pues la verdad, no siento nada especial (al menos de momento). Los mismos (según la wikipedia) que Sara Michelle Gellar, Orlando Bloom, Lyv Tyler, Shakira, Raul el futbolista y una actriz porno que se llama Devon.

Será que soy superficial y cada día me gusto más… lo que me apetece es celebrarlo.

Esta tarde, picnic en el Retiro, y a primeros de Septiembre, cuando Madrid vuelva a estar lleno…

¡¡¡FIESTA!!!

martes, agosto 14, 2007

Jessica Calba

Puede contener espoilers (pero pocos).

Hace unos días pasé una noche fatal. Tenía algo de fiebre, así que dormí muy mal y me desperté un montón de veces a lo largo de la noche. Esperaba tener un aspecto horrible al día siguiente, pero me miro al espejo y, ¡oh sorpresa!, veo las ojeras pero veo también que me he levantado con el pelo perfecto. Ya sabéis, uno de esos días.

De la ilusión, las ojeras se me redujeron a la mitad. Así de importante es tener el pelo bien. Por eso no entiendo lo que ha pasado en los Cuatro Fantásticos con el pelo de Jessica Alba.

Tengo un amigo que dice que a él Jessica no le gusta, que cómo le va a molar un producto que está "pensado para gustar". Pues a mí sí me gusta: me parece una niña monísima, con un tipazo y con una cara preciosa.

Entonces, ¿por qué le han hecho esto?

Mi peluca de poliéster de cuando fui Barbie Malibú era muchísimo más natural.

Venga, en serio, si lo que querían era a París Hilton, pues haberla contratado, que en ella este look amorfo choca menos, más que nada porque ya lo lleva ella por voluntad propia.

Ese pelo no tiene remedio. El recogido de la boda lleva tantos kilos de laca que el polvo y los mosquitos se quedan pegados a su paso.

(Si alguien tiene la foto en la que sale de espaldas, antes de la boda, que la mande a quedateadormir@gmail.com, plis).

No mejora ni con coleta…

¿Qué es eso? ¿Una peluca? ¿¿¡¡Por qué se abulta!!?? ¿Es que es de lana? ¿O quizá lleva algo escondido debajo?

En fin, la peli está entretenida y tal... lo que pasa es que el pelo de Sue Storm no me dejó concentrarme. Valoración:

Lo peor: el pelo de la Chica Invisible.
Lo segundo peor: las lentillas azules de la Chica Invisible.
Lo mejor: las gafas de la Chica Invisible.
Lo que sobra: un montón de dientes en la boca de la novia ciega de La Cosa, que parece recién salida de Cambio Radical.
Lo coherente: que los trajes de novia sean, los dos, tan feos.
Lo más surrealista: ¿porqué aprovechan que están en China para hacer una boda japonesa? (Y mega-hortera... Tampoco tengo foto del evento, con esos tremendos labios rojos, pero estoy prestísima a actualizar en cuanto me provean de material).

Me quedan dos cosas por decir antes de terminar el post:

1. Señores Productores: Cuando el personaje con es más fácil que se identifiquen las chicas modernas es la Antorcha Humana, que es poco más que un chulillo de discoteca, a lo mejor es el momento de empezar a plantearse actualizar un poquitín a la señorita Invisible. No, en serio. Le han puesto esas maravillosas gafas para que no parezca una rubia tonta, pero según es el personaje (no parece que lea ni use nunca el ordenador) no es posible imaginar que uso les dará ella.

2. Jessica, bonita, cuando una ve que su look es menos natural que el de Silver Surfer (chiste robado creo que a Jónatan Sark)… hay que HACER ALGO AL RESPECTO, y no solamente gritar por dentro
¡¡¡Ojalá mi pelo fuera invisible!!!

Mucho Mejor.

lunes, agosto 13, 2007

Maruja

Maruja es viuda. Habla de su marido con muchísimo amor. Le gusta contar que él estaba muy raro sin bigote, y que sólo se lo afeitaba cuando estaban enfadados. Él murió joven, con sesenta años, y Maruja pensó que ella iría detrás en poco tiempo. “Por si acaso”, quemó todas las cartas que él le había escrito. Ahora, 25 años después, le apetece releerlas y le da rabia.

Vivían en Melilla, pero él se murió mientras estaban pasando la Navidad en Málaga y ella se quedó allí. Total...

Está un poco sorda. Tiene unos cacharritos que se los pone y lo oye todo, pero no le gusta usarlos para ver la tele. Prefiere ponerse sus cascos inalámbricos… Lo malo es cuando se le olvida volver a ponerse los cacharritos e intenta cosas como hablar por teléfono.

Maruja tiene tres nietos: una chica medio gótica con antecedentes de baile flamenco y gimnasia rítmica que vive en Madrid, un chico con nombre de estrella del heavy que vive en Sevilla, y mi novio, que itinera por Al-Ándalus. Cuando van a visitarla les prepara comida para varios regimientos, y hace tortilla de patatas y unas croquetas espectaculares y gambas a la plancha con salsita por encima. Ella come poco.

Sus nietos la tienen educada en el más puro marxismo, así que a Maruja le parece lo normal que duerman en la misma habitación con sus novias cuando van a verla.

Llegamos a Fuengirola el lunes por la noche. Nos había preparado la cena y se quedó charlando con nosotros en la terraza hasta las tres de la mañana. Si no están sus nietos no suele salir allí, porque le da por ponerse a pensar.

Una noche nos pusimos a ordenar fotos antiguas. Ella paseando con su marido por el Puerto de Melilla, mi novio con puños de Mazinger Z, su marido sin bigote (estaban peleados), ella con gabardina de espía de la Gestapo en Suiza, mi novio con pinta de niño manga, el padre de mi novio vestido de yeyé, mi novio con una gorra más grande que todo él.

Después de esas visitas Maruja se pasa unos días rara. Se siente un poco sola y da vueltas por la casa buscando cosas que hacer para estar entretenida.

Estoy deseando volver para hablar de "lo bien que trabaja" Charles Bronson.

martes, julio 31, 2007

VA-CA-CIO-NESSSSSSSS

Aún quedan cuatro días para que me den las vacaciones de mi trabajo habitual y tome posesión de mi primer (y probablemente último) programa MIO.

Cuatro días en que la previsión del tiempo para hoy augura 37ºC y el aire acondicionado de la radio, por su parte, 16º.

Cuatro días de aguantar una becaria que no sabe escribir titulares, ni entradillas, ni textos en general… y que cuando intentas enseñarle (y arreglar sus destrozos), en lugar de aprender (o al menos callarse) sueltan un “yo esto no lo firmo” entre dientes y pasan el resto del día sin pegar palo al agua.

Cuatro días de ser testigo de cómo la otra becaria se está quemando a fuerza de sobrecarga de trabajo, pero no tiene webs de decirle a la no firmante que deje de escaquearse. (Yo me limito a ignorarla y dejar que se hunda sola. Me quedan cuatro días, qué quieren)

Cuatro días de aguantar los encantadores comentarios machistas de mi jefe (¿sabían que las mujeres cuando nos quedamos embarazadas culpamos a nuestros maridos de toda la angustia y sufrimiento físico y mental que pasamos, y como ellos no lo sienten físicamente nosotras decidimos vengarnos despiadadamente, cada una a su retorcida manera? Yo tampoco. Menos mal que está él para iluminarme, a mí y al resto del equipo exclusivamente femenino).

Y encima… encima…

Ayer día 30 funcionaba (será que aún no han en pezado), pero casi es peor vivir en la incertidumbre de no saber si mañana tendré que subir y bajar cuatro pisos andando. (Sí, mi novio asegura que me muevo por telekinesis, ¡pero no es cierto!)

NE-CE-SI-TO-VA-CA-CIO-NES

sábado, julio 28, 2007

Checo útil

Hace unos añitos, me fui a Praga a pasar unas vacaciones. Justo antes de irme, Be, que tiene amigas checas, me dio una lista escrita en una hoja de cuadros. Según ella, contenía todo lo que una chica soltera debía saber en Praga. Por ejemplo, incluía recomendaciones culinarias (gracias a ella me enteré de que el bramboraky es una especie de masa de patata rallada con huevos, ajo y especias, que se comen con la mano y que están buenísimas).
Pero lo mejor de la lista era lo que llamó "Checo útil", una lista de palabras y expresiones para sobrevivir en Praga. La lista sólo contenía los siguientes términos en checo:
- Hola/ adiós.
- Por favor/ gracias
-¿Qué tal?
- Sí/no/bien
- ¿Cómo te llamas?
- ¡Qué bueno está!
- ¿Tienes novia?
- Una cerveza
- ¿donde está el pub más próximo?
-¿Cómo llego a....?
- Kalimotxo
- Vamos a beber algo.
La lista estaba genial, para un viaje idílico y lleno de jovenzuelos checos. La lástima es que mi viaje no comenzó así y cuando en el aeropuerto de Praga un policía ultra-serio me cacheó y registró mi maleta (¡palpó todas mis bragas una por una! las que iban en la maleta, me refiero) por mucho que miré en la lista no encontré nada apropiado que decir. Porque era un peazo de maromo, pero no creo que se hubiera tomado muy bien que le dijera "Hola, ¿Qué tal? por favor, ¿cómo llego al pub más próximo... ¿tienes novia? em... ¡vamos a beber algo! ¡kalimotxo y una cerveza! por cierto... ¡qué bueno estás!"
Hoy me voy a Francia, sin lista de francés útil, espero que a Bichito y a mí no nos haga falta. Volveré en un par de semanas, hasta entonces...
¡ORVUÁ!

viernes, julio 27, 2007

Los Chungos de Nuestra Vida: El Mongo

Hoy es Hacha de Chershire quien comparte con nosotros su grandísimo chungo. Hacha no tiene blog (aún), pero se ha marcado tres grandiosos posts (1, 2 y 3) en el blog de su hermana, nuestra queridísima Gato de Chershire. Disfruten.
Os lo juro. Lo he intentado y me ha costado escribir y reescribir y al final la historia de mi chungo seguía pareciendo la 3ª parte de la Biblia, así que la resumo en unas frasecillas:

a) Chica tremenda conoce a gordito con pelo largo aficionado al punk, al manga, a la cerveza y a la Play Station. Se le cae la baba porque parece misterioso pero luego resulta ser que sólo es simple. Anécdota real con su padre: "Niño, ¿Hay algún coche detrás, que no veo bien para aparcar?". "No". Boooooonk. "¿Tú es que eres tonto???". "Joder, papá, era una moto y me has preguntao por un coche".

b) Pasan dos años juntos y de pronto a él se le ocurre dejar lo que está estudiando e irse a Madrid a hacer periodismo. Su padre le paga todo al grito de "Este niño es gilipollas!", su frase preferida.

c) El gordito pierde casi 20 kilos porque en Madrid no tiene la nevera al lado, se pone de moda el pelo madrileño y de pronto es el que parte la pana entre las modernillas de Madrid.

d) Conoce a una putilla de tres al cuarto que OS LO JURO NO VALÍA UN DURO pero gritaba a los cuatro vientos que era virgen. Se pone a salir con las dos. Hasta que nos vamos a chocar en su casa de la playa y se deshace de una, YO. Luego se tira a la niñata, que de virgen tenía lo que yo de rubia y, defraudado, la deja. Se come a cuantas puede, incluyendo a su prima, vecina puerta con puerta.

d) A esto la tremenda, Yo, no se ha enterao de la misa la mitad, y cuando viene llorando lo que la echa de menos se lo tira. Y se queda preñada. Y deciden tenerlo contra viento y marea porque se quieren mucho.

e) Embarazada. Soy un saco de papas. El oso del retiro, como me decía mi hermano. Y entonces empiezo a enterarme de tooooodo y lo más divertido es que me trago a su prima todos los días metida en la casa. Qué guaaapo.

f) Tengo a mi bebé, el niño se va a Punta Cana y se lía con la típica modernilla guarra que se cepillan todos los de la clase.

g) A la tremenda le mola un amigo, al amigo la tremenda, me entero de otros cuernos y me lío con amigo.

h) El mongo llama y llama, boicotea psicológicamente, no se ocupa de la niña para que yo no vea a mi amigo, y se excusa "porque se muere sin mí".

i) Vuelvo con el mongo y aún aguanto una relación de mierda durante año y medio hasta que descubro que no hay nada que nos una más que cariño, y a la vez un poquito de odio y de desprecio por hacerme sentir tan poca cosa.

j) J de joder qué chunga soy yo, que he aguantao a un gilipollas durante casi 7 años!!! Menos mal que ha venido un psicólogo sexual que me ha arreglao en una noche los complejos y el exceso de hormonas en el cuerpo. Ains qué completo. Luego se fue por donde vino...pero quién quiere un hombre???? Yo me he pasao a la nutella...

jueves, julio 26, 2007

Cosas que no sirven para nada

Hay ciertos gustos que no cambian con la edad. Hace unos cuantos años me colgué de un amigo y compañero de clase. Era historiador, como yo, y además se había especializado en epigrafía maya: incluso había aprendido choltí (una lengua maya que hablan sólo unos pocos miles de guatemaltecos en el mundo) para poder traducir bien los glifos. Yo babeaba cuando me decía algo incomprensible en choltí, que lo mismo era “pásame la tortilla”. Sí, lo admito: yo era así de lela.

En aquella época, a su vez, otro amigo me tiraba a mí los trastos. Se le llevaban los demonios cuando le hablaba del epigrafista y siempre decía lo mismo:

- ¿Epigrafía maya? ¿choltí? ¿¿PERO PARA QUÉ SIRVE ESO?? No lo entiendo: ¡¡yo al menos te puedo hacer la declaración de la renta!! – (era economista).

Han pasado bastantes años de aquello, lo del epigrafista se me pasó pronto, pero no lo de que me gusten ciertas cosas que servir, servir, lo que se dice servir… pues no mucho. Pero me quedo embobada cuando me cuentan anécdotas de cine clásico o historietas de filósofos presocráticos. Rara que es una, que prefiere tener eso a alguien que le haga la declaración de la renta.

Por eso he encontrado el blog perfecto para mí: se llama Conocimientos que no sirven para nada y los autores son el Mago y Anómalo. Cosas que no sirven de mucho (de esas que están entre la cultura general y conocimientos un poco raros) pero escritas de una forma amena y muy divertida: no puedo dejar de recomendároslo.

miércoles, julio 25, 2007

Mi novio, el pretecnológico

Cuando mi novio era pequeño sacaba dieces en preteconología, asignatura que consistía, básicamente, en construir cacharros. Y ahí se quedó: le sacas de la catapulta y es como uno de estos viejecitos analfabetos que salen en las noticias.

Ayer iba justa de tiempo al mediodía, porque tenía una reunión bastante importante, y le pedí que pusiera agua al fuego para hacer la pasta fresca.

Fue a la cocina. Volvió a la habitación.
(ÉL) -Amó, ¿este cazo o éste?
(YO) -El grande mejor.
Me gritó desde la cocina.
-¿Le pongo sal?
-¡Sí!
Y volvió.
-Ya está, cariño.
A los 20 segundos escuchamos una explosión.

Corrimos a la cocina. HABÍA TROZOS DE CRISTAL POR TODAS PARTES.

-¡Uy! ¡Si ha estallado el cristal!
-Cariño… ¿has encendido el fuego sin levantar la encimera?
-Eeeeeer… Mmmmm…

Lo primero que he hecho ha sido cagarme en su madre, que al fin y al cabo es la que tiene la culpa de la inutilidad del hijo. Después he recogido y luego, en cuanto he conseguido controlar al espíritu de Mónica Geller-Bing, me he ido corriendo a trabajar (sin comer). Le he dejado terminando de recoger con unas instrucciones MUY PRECISAS, para que no se cargara nada más. Después de la reunión le llamo para que me diga la marca de la cocina y buscar repuestos.

-Dice “Gasistas S.A.”
-Buscamos la marca de la cocina, no de los instaladores. Mira bien, cariño.
-Sí, sí, “Gasistas S.A.”
-Vale.

Hago un google y en la página Web de “Gasistas S.A.” sólo me dice que fabrican acometidas, armarios de regulación, módulos de presión y medición e instalaciones soterrables.

Decido llamar a mi madre, que trabaja en el gremio.

(MADRE)-¿Si?
(YO)-Mamá… ¡mi novio es tonto!
-¿Qué ha pasado?
-¿Te acuerdas de que mi cocina NUEVA es de gas y tiene una especie de encimera de cristal? Vale, pues “tenía”. ¡Mi novio ha encendido el fuego sin levantar la tapa de la cocina, y el cristal ha explotado!
-Pero, ¿por qué?
-No sé… Pensaría que era una especie de vitrocerámica de gas de la era espacial.
-¡Jajajajaja! ¡Tu novio es un cachondo! Y tú le habrás gritado…
-A ver, me dirás…
-Ay pobre... Hija, es un hombre, y los hombres son así.
-Mamá, encima no le defiendas. Que no es tonto, joder.
-Pero es que es físico, no ingeniero.
(¿Os he dicho ya que mi madre es ingeniero?)
-Mamá, eso no es excusa…
-Los hombres son así, hija. Piensa en tu padre.
-Mamá… Mira, tú búscame los repuestos, luego te llamo.

¿De verdad son así los hombres? ¿No hay remedio ni esperanza?

Se lo he contado a mis compañeras de la radio. Se han reído mucho y hemos hecho frente común.

(1)-Si es que los hombres son así…
(2)-¡Consuélate! El mío tiene visiones: el otro día fuimos a la casa nueva y le dije que teníamos que comprar una plancha y me dijo: “Qué va, si hay una”. Y yo: “Habrá una si la has comprado tú, porque la casa está vacía”. “Que no, que hay una en un armario”. Y se puso a mirar en los armarios… Yo creo que mezcla la casa con la de sus padres.
(3)-¡Eso le pasa al mío! Siempre que va a por un vaso abre el armario de encima del fregadero, porque allí están en casa de su madre, aunque nosotros los tenemos en la pared de enfrente. ¡Y lo va a hacer siempre! Pero a mí no me preocupa: ya se cansará.
(YO)-Ya, pero encender el fuego debajo de un cristal…
(4)-Jo, Be, no le dejes nunca… ¡Lo que nos queda por reírnos!

Ya… Todo sea por el bien de la comunidad.

martes, julio 24, 2007

Sexy

Hace un par de días me fui de rebajas al centro de Madrid. Qué ilusa, en muchas de las tiendas la colección otoño-invierno ya ocupaba la mayor parte de las estanterías. Pero bueno, ya metida en harina cogí un catálogo de la nueva temporada de Mango... y menuda sorpresa me llevé. No, no se trata de que Pe y Mo sean modelos-diseñadoras-reclamo o leches en esta temporada, sino de que ella sea una de las modelos centrales del catálogo:



Se llama Crystal Renn y según diversas webs mide 1,74 y pesa 75 kilos.

Y me parece preciosa.

Dentro del catálogo, una pequeña entradilla preside sus fotos: "Why not? La modelo Crystal Renn te muestra cómo sacar el mejor partido a tus curvas. ¿Por qué no?". Sí, el texto es algo envenenado y seguramente estas fotos son sólo una estrategia de márketing para atraer a niñas rellenitas a la tienda y que compren, compren y compren. A ellas, a nosotras, a las que no somos modelos de 50 kilos, a las chicas de andar por casa, a esas a las que las inseguridades atacan de vez en cuando, también nos acercan la ilusión de ser reconocidas preciosas, y sexys, a pesar de tener algún kilo de más según los cánones oficiales. Con la imagen de Crystal en la retina vas a la tienda, te meten el sueño en una bolsa de papel, previo paso por caja, y a casa.

Sí, sé que es para vender más, pero me da igual, porque las fotos me han gustado. Porque estas cosas me ayudan un poco. Alguna vez me han dicho que tengo un ideal de la belleza posmoderno. Me encantan las mujeres delgadas, me encantaría tener esa constitución. Yo tengo mis curvas, muy contundentes según las épocas de mi vida, pero después de que me presenten a la señorita de la izquierda como ideal de belleza durante años, he acabado pensando que algo que se salga de esa delgadez no es tan atractivo.

La vida real me desmiente eso, lo sé: a una de las mujeres más sexys que conozco le sobran unos diez kilos y mis amigos suelen tachar de "palos" a las mujeres a las que yo envidio por su delgadez. Pero después de tanto bombardeo de fotos, de anuncios, de tías buenas de vientre liso y culo perfecto, me cuesta sentirme sexy cuando dentro de un conjunto de ropa interior precioso me rebosa un michelín por los laterales. Es desalentador.

Pero bueno, a lo que venía todo esto: me han gustado las fotos porque una cadena de moda importante y que siempre ha enarbolado un cánon de belleza muy delgado, reconoce (aunque sea por razones comerciales) que algo fuera de ese cánon puede resultar tremendamente sexy. A ver si, a fuerza de verlo, me lo acabo creyendo yo también, que a mi sexy y a mi autoestima les vendrá de perlas.

lunes, julio 23, 2007

53 horas después

Sin espoilers (creo).

Estaba segura de que esta última entrega de Harry Potter no me iba a gustar, pero finalmente el pequeño ejercicio de sadismo de J.K.Rowling me ha hecho sufrir y me ha encantado a partes iguales. Me he reído, he llorado un montón y me he comido las uñas casi hasta los codos.

Se atan muchos cabos (¿todos?) y muere mucha gente (algunas de las muertes hacen sufrir pero mucho mucho, porque Joanne Kathleen se emplea especialmente a fondo cuanto más queridos nos son los muertos). Y hay una escena de ojos negros contra ojos verdes que es maravillosa, sin más.

Lean Harry Potter and the Deathly Hallows, sin más miedo que perder a algunos de sus personajes preferidos.

sábado, julio 21, 2007

viernes, julio 20, 2007

Crónicas de Ro: Bicho a la barbacoa

Mi hermana pequeña tiene su primer trabajo de verano: está de becaria haciendo un estudio de impacto ambiental para el puerto de una ciudad autónoma. Hablamos por teléfono, pero además me escribe emails donde me cuenta que allí la gente trabaja cuando quiere y nunca sabes si van a abrir las tiendas, cómo revoluciona Marruecos presentándose en los zocos con demasiada poca ropa (iban a la playa y ¡¡¡ella no sabía que se iban a parar a comprar sandías!!!), esas cosas.

Además, me ha enviado esto para ustedes. Espero que lo disfruten. Ah, se llama Ro, a ver si se anima y nos manda más.


Querida Be:

Me estoy poniendo al día con tu blog. Iba a dejarte un comentario respecto a lo de las cucarachas, pero me piden contraseña o algo. No sé, ya probaré, pero de todos modos te lo mando por aquí y si lo quieres poner, todo tuyo.

En la residencia vive también un grupo de guardias civiles, y por cierto, estoy perdiendo todo el respeto que pudiera tener alguna vez hacia estos hombres de verde. A lo que iba, son como 6, de 30 a 50 años, y hay uno que es como MacGyver pero sin atractivo alguno. Siempre nos sorprende con algo nuevo: si hay arroz o rollitos para comer, él tiene soja en su cuarto, y así mil.

Lo mejor fue el otro día, que estábamos como siempre de sobremesa después de la cena, y tras pimplarnos una botellita de ron "Capitán Morgan" (comprado por él, cualquiera hubiera comprado Brugal...), pues escucho que iba a su cuarto a por la raqueta, y yo que estaba a otra conversación flipo y me imagino que iba a por su raqueta de pádel o lo que fuera...

Pero no, fue a por una raqueta electrocutamosquitos, porque había alguno rondando (por cierto, mi sangre no les debe de gustar por aquí abajo, porque no me ha picado ninguno!). Era un raqueta tamaño las de pádel, que cuando el bicho atraviesa con cualquier parte de su cuerpo las redecillas que tiene se fríe...

Pues no cazó ningún mosquito, pero nos encontramos una sorpresita en el baño común (por eso yo voy siempre al de mi cuarto...): una cucaracha de las que te gustan tanto... marroncita-dorada, y ENORME, y no se le ocurre otra cosa que experimentar con ella y su raqueta, ¡qué asco!

Se puso a darle vueltas en el aire como si fuera una tortilla para que la pobre se friera bien (por los dos lados ). Y lo grabaron.

Este tío tendrá treinta y muchos, y es más raro... sólo decirte que en su portátil tiene la canción de "amo a laura"... Dice que yo doy su perfil de chica, salvo porque me gusta salir y bebo... Menudo tío raro... Ya te contaré mas anécdotas porque con estos no me aburro nunca. La verdad es que son muy majos. (¡Si quieres hachís puedo intentar que me lo cuelen en la aduana!)

Bueno, guapa, hablamos prontito. ¡¡¡Mil besos!!!

Ro.

miércoles, julio 18, 2007

Dias de radio

No sé si debería escribir este post, teniendo en cuenta lo que pasó a raíz de un post en el que decía lo mucho que me molaba vivir en Malasaña… Pero en fin: si acabo trabajando en la hoja parroquial de un pueblo de Cuenca ya sabré que no tengo que hacerlo más.

Ya os conté en el post de la montaña de basura que hace un tiempo fui a dar una charla a un Instituto, para hablar de periodismo a los alumnos de un amigo mío. Les dije que ser periodista consiste básicamente en contar cosas, les hablé de la responsabilidad que conlleva el poder de crear opinión, les mostré que muchas de las cosas que ellos “saben” vienen filtradas por los periodistas que se lo cuentan, y hablamos de algunos momentos en los que el periodismo cambió el mundo. Y les hablé de la radio.



Y les hablé bien, porque me encanta mi trabajo. Independientemente del estrés continuo, de los problemas varios de cada momento, de los microsueldos, de las inevitables diferencias con la línea editorial, del cansancio que tengo encima que hace que necesite unas vacaciones como el respirar… me encanta.

Llevo tres años currando en esto y he hecho casi de todo: desde picar cortes a editar boletines, desde dar las noticias en una radio musical a hacer crónicas de bolsa, desde hablar de talasoterapia en un magacine a cubrir manifestaciones en directo, desde entrevistar a Radio Futura, Antonio Gala, Victoria Abril u Oscar Jaenada a reportajes de trasplantes de corazón, de los sin techo de Gran Vía, de los prerrafaelitas o de la batalla naval veraniega de Vallecas. Lo único que no he hecho es poner música en plan radio fórmula. Y he disfrutado con todo.

He aprendido a contar las cosas con sonidos, a encontrar la mejor forma entre cien de decir algo y la música que mejor expresa cada cosa, que puedo escribir en diez minutos un boletín de cinco, que sesenta simples segundos dan para muchísimo.

Por eso me jode, me jode, me jode, cuando pasan cosas que hacen que no me apetezca nada ir a trabajar. Gritad conmigo: Antoñitaaa!!!

(Más cosas del autor del dibu, como siempre, aquí y aquí).

martes, julio 17, 2007

Arte Contemporáneo

Hoy me ha tocado enseñar el Reina Sofía a unos profesores estadounidenses. Un suplicio, oigan. Por lo general odio enseñar arte contemporáneo, porque algunos de sus movimientos y artistas no me gustan. Lo peor no es que no me agraden: lo peor es que no los comprendo. Y es difícil hablar con pasión y convencimiento de cosas que no se comparten. A veces me siento como un abogado que tuviera un cliente culpable y que habla en otro idioma, por lo que no tiene ni idea de qué le explica y, a pesar de todo, tiene que iniciar una defensa convincente.
Así que explicar cierto arte contemporáneo es un horror para mí, tenga los alumnos que tenga:
2) Si los alumnos no tienen ni idea de arte contemporáneo es complicado explicar porqué ciertas cosas están en un museo y valen millones. Como os decía, a veces no lo comprendo ni yo, como para convencer a alguien...
2) Si los alumnos saben de arte contemporáneo existe el riesgo de que hagan preguntas muy difíciles y me breen, porque como el tema no me interesa, no sé tanto sobre ello.
Los profesores-alumnos de hoy eran del primer tipo de alumnos, al igual que casi todas mis señoras-alumnas de toda la vida. Y serán yanquis, y profesores, pero han tenido las mismas respuestas que de mis señoras amas de casa de Carabanchel. Porque con el tiempo, me he dado cuenta de que hay tres respuestas al arte contemporáneo (sobre todo abstracto) entre la gente que no está acostumbrada a ver este tipo de arte:
Respuesta Ole Mi Niño: "Qué tomadura de pelo. Mi hijo/nieto de tres años lo podría hacer igualito... incluso mejor".
Respuesta Decora Tu Vida: "Qué barbaridad. Yo nunca lo pondría en mi casa. Ni aunque me lo regalen". En el caso de las más osadas se sustituye por "uy, no sé qué es, pero el color va genial con el sillón de mi salón".
Respuesta Money-Money: "¿Y cuánto puede valer esto? porque mira que me pongo a pintar tres puntos y una raya y me hago rica...". Hoy he tenido una nueva variante en esta categoría, subtipo el-delito-en-la-sangre: "¿sabes si se conocen todos los cuadros de Miró? ¿no podría aparecer uno, como por casualidad, en mi desván? digo yo que nadie notaría la diferencia".

Hala, explícale a una señora de Wisconsin porqué con un solo cuadro de estos se podría comprar unas cuantas granjas de chopocientas hectáreas.

En fin, que espero tardar mucho en volver al Reina Sofía, al menos con gente que me pida explicaciones. Porque al próximo que me pregunte, le suelto un "no sé, pero es bonito" y me quedo tan pancha.

viernes, julio 13, 2007

Me llamo Be y soy xenófoba de las cucarachas

Que quede clara una cosa: esos putos bichos me dan un asco que me muero. Todos. Escribiendo este post me he enterado de que existen más de cinco mil especies de cucarachas y que una a la que se le corte la cabeza puede sobrevivir unos nueve días (al final se morirá, pero de hambre). Se me encoge el estómago sólo de escribirlo, para que os hagáis una idea del sufrimiento que me producen. Espero que entendáis que no ponga fotos en este post y los sustituya por enlaces para los masoquistas o para los insensibles a quienes estos bichos no impresionen.

(Música, y empezamos: )

Puedo con las arañas, con las avispas y hasta con las eventuales garrapatas de mis perros. Las polillas gigantes me lo hacen pasar un poco mal, como pueden atestiguar los asistentes a la barbacoa que clausuró mi mudanza (¡¡es que la muy mamona medía como 12 centímetros!!), pero las cucarachas me dan un asco que me muero.

No me pasa como a Lorz, que mantiene la compostura y la sangre fría... mientras grita con voz aguda “UNACUQUIIII!!!”. Yo no. A mí se me corta la respiración y muevo los brazos como aspas de molino sin poder siquiera gritar para desahogarme.

Una calurosa noche de verano, hace años, estaba yo esperando en Moncloa el autobús que me llevaría a casapadres cuando vi una cucaracha negra cerca de mi pie. Me agobié pero poco, lo justo para poder apartarme sin pegar un grito. Entonces vi otra, a pocos pasos. Y otra. Y otra. Y muchas más. Ahí sí me agobié. Había decenas de cucarachas grandes, negras y asquerosas correteando por la acera. Yo llevaba sandalias, y al visualizar el peligro de que una rozase mi pie… ¡EW! El caso es que mi atención estaba en aquel suelo, en controlar que ninguno de aquellos bichos se me acercara a menos de un metro. Y en la valla del Ejército del Aire, porque las cucarachas salían en racimos por entre las piedras, y no eran decenas, eran cientos. Vi que una se acercaba al bolso que una chica había dejado en el suelo a sus pies. La avisé, y ella… ella sonrió y dijo con acento inglés: “Sólo buscan comida”. “Mejor tú que yo”, le respondí con mi mejor acento de la Irlanda profunda.

Pensé que aquella escena era el culmen del Asco. Pero no.

Unos años después, La Familia De Los Itinerantes Veraneos decidió pasar un mes en un pueblecito de Almería (sí, ése en el que las jovencitas bailaban con el diablo a medianoche). Hacía un calor monumental, mis hermanas y yo nos duchábamos 3 veces al día… y una nueva variedad de bichos asquerosos salían de sus escondrijos. Eran marrones, grandísimos (más de 5 cm!!!) y como cosa positiva puedo decir que tenían la delicadeza de aparecer de uno en uno: las cucarachas americanas. Las cucarachas negras eran asquerosas, sí, pero éstas eran mucho peores: las muy hijasdeputa volaban.

Ese verano descubrí que si les echas Baygon Verde en pleno vuelo, les explota la cabeza y sale un líquido marrón.

Hola, me llamo Be y soy xenófoba de las cucarachas: cucarachas hijas de puta americanas, Go Home!

PD: Somo, no hagas espoilers, que lo del Abuelo Chan va en otro post!!

jueves, julio 12, 2007

Una herencia de gafas sucias

Decía Oscar Wilde que para saber como será una mujer dentro de veinte años basta con fijarse en su madre. Tenía razón.

(También decía que el acabar indefectiblemente pareciéndonos a nuestras madres es la tragedia de las mujeres. Y la de los hombres, no hacerlo).

De jovencita, mi madre se desesperaba porque mi abuela siempre llevaba las gafas sucias. Le decía: “Mamá, qué desastre, no sé cómo puedes ver algo con esto”. Y se las limpiaba.

Hacia los trece años me di cuenta de que mi madre SIEMPRE llevaba las gafas sucias. Y me desesperaba. No hacía más que regañarla: “Mamá, hija, qué desastre. Te vas a quedar ciega”. Y se las limpiaba.

Y ahora… Ahora son mis gafas las que están siempre sucias. Y como no espero tener a corto plazo una hija que me limpie las gafas pero soy una chica de recursos, he buscado soluciones.

Lo tengo comprobado: lo que mejor va para limpiar mis gafas son las camisetas de chico de H&M de 3,90€.

miércoles, julio 11, 2007

El poder hipnótico de la tele

¿Creéis en el poder hipnótico de la tele? yo sí, desde luego. Hay ciertas cosas en la tele que me emboban y que no puedo dejar de mirar. Yo no me engancho al diario de Patricia o a Supervivientes. Lo mío es más difícil de explicar, porque lo que me suele hipnotizar son chorradas poco interesantes y de nivel morbo de menos tres, pero que tienen un poder de atracción sobre mí como el de los imanes gigantescos que salen en los dibujos animados sobre una caja de caudales (de dibujos animados, claro).
Hace años, cuando llegaba de marcha temprano (las siete-ocho de la mañana es temprano. Mi padre nunca pudo rebatir ese argumento) me ponía la tele mientras comía algo y veía el programa de los teletubbies. Es la cosa más repetitiva (repetían misma escena más de cuatro veces al grito de "¡otra vez!") y cursi ("¡abrazo fuerte!") del mundo: normal, es un programa pensado para bebés. Pero a mí me encantaba. No me iba a dormir hasta que acababa, y eso, habiendo dormido cero, con alcohol en el cuerpo y después de haber bailado durante horas, es masoquismo puro y duro.
No me había sentido tan hipnotizada/idiotizada por un programa estúpido hasta que llegaron ellas, las focas de teletienda. Por las mañanas, a eso de las 8:25, en el intermedio del telediario de telecinco, ponen un anuncio de teletienda. Durante meses han puesto uno de colchones que rozaba el absurdo y el horror: mantas de leopardo, pelos cardados, gente hortera sobre las camas. Pero lo mejor del anuncio eran las demostraciones de firmeza: un chino saltaba y daba vueltas sobre sí mismo mientras su compañera leía y pasaba de él.

Pero mi escena preferida era la de las focas: en el lado derecho del colchón había una foca subida y de repente llegaba corriendo otra foca y, alehop, de un salto se subía a ocupar su lugar. Oye, la otra ni se inmutaba.



Las focas en cuestión

Pues una cosa tan absurda me ha tenido enganchada durante meses. Todas estas mañanas me quedaba a ver la foca, porque a pesar de haberla visto centenares de veces me hacía gracia y me iba al trabajo como más contentilla, con un sonrisa al comprobar que la foca se había subido con su consabido saltito al colchón con su compi de acuario. Estúpido, lo sé, pero a veces me da por cosas raras como estas.

Ahora me han cambiado el anuncio de los colchones por uno de fajas, ya no tengo focas en el desayuno y, la verdad, no es lo mismo. Me falta algo por las mañanas.

lunes, julio 09, 2007

Doble espectáculo

Hace unos días fui a ver a mis compañeras de danza oriental, que presentaban un espectáculo en un auditorio pequeño pero muy chulo. La actuación se había anunciado en un centro de mayores cercano, por lo que el teatrito se había llenado de señores viejos aburridos y deseosos de ver no exactamente danza oriental sino carnes femeninas en movimiento, me temo.

Cuando acabó la actuación, que estuvo genial, todo el mundo aplaudió a rabiar. Yo estaba ahí, entusiasmada, aplaudiendo a mis compañeras y me levanté del asiento, uno de esos abatibles tipo cine. El asiento volvió a su posición original rápidamente y con mucha fuerza. Entonces noté cómo mi falda roja (que tiene un montón de vuelo y de la que quiero apuntar que es preciosa, aunque eso no aporte nada al relato) fue propulsada hacia arriba por el asiento. Tan arriba que me rozó la cabeza. Me quedé helada, procesando la información, pero sin acabar de creérmelo:


- Um, evidentemente, si mi falda ha rozado mi cabeza, no estaba ni tapando mi trasero ni ocultando mi...

(modo Janice de friends on) OH, DIOS MÍO, OH DIOS MÍO (modo Janice de friends off)

¿Me he puesto las braguitas de estampado psicodélico o... ? ¿llevo tanga? ¡llevo tanga! AAHHHHHHGGGGHHHHH, NOOOOOOOOOOO, POR QUÉEEEEEEEEEEE!!!!!! ¿por qué me haces esto? ¿por qué he tenido que enseñar el culo en un teatro???? ¡¿¿¿y no podía llevar bragas, para enseñar menos trozo de trasero que con el maldito tanga??!! aunque ... ¿me habrá visto alguien?? la fila de atrás, la fila de atrás, no quiero mirar... ¿habrá viej... ? no quiero mirar, no quiero mirar... ¿se habrá notado algo? ¿se habrá visto algo? a lo mejor nadie se ha dado cuenta... no sé si lo quiero saber...

Se impuso mi lado masoquista y no lo pude evitar: me giré con cara circunspecta. Y detrás de mí había dos filas de viejos señores que me miraban y se reían, tal que así:


Jo. Dos espectáculos por el precio de uno. Esto no es justo.

viernes, julio 06, 2007

Los Chungos de Nuestra Vida: El Desertor

Aquí tenemos otra entrega de Los Chungos de Nuestra Vida. Para variar, esta vez lo cuelgo yo: preveíamos que Be no iba a tener internet tan pronto y como compartía (ejem, ejem) conexión con su vecino y para captarla, Be tenía que colocarse haciendo el pino sobre su mesilla de noche y con una sola mano sujetar el portátil en un ángulo agudo, con una orientación noroeste-infinito y mirando a la tercera estrella empezando por la derecha de la constelación de virgo... pues no era plan. Concluyo, que me lío: menos mal que vuelve a estar conectada, así no se nos hernia y... este chungo lo cuelgo yo.

Sin más rollos, os dejo con el chungo de Yaiza, que es un chungo que se merece una somanta de capones hasta el infinito y más allá.

Tenía yo la tierna edad de 14 años, despertándome a la pubertad, cuando me crucé en mi camino con un chungo. Si, el primero y ya un chungo. A lo mejor ha sido por eso por lo que me he convertido en una persona desconfiada, ya no solo con los hombres en materia de relaciones sentimentales sino con absolutamente todo el mundo. Pero no adelantaré acontecimientos.
Era verano, yo era joven (aún lo soy, pero entonces lo era más) y estaba veraneando en Pamplona. Yo no conocía a nadie allí así que como tampoco mis padres me daban mucha libertad para lanzarme a explorar mundo pasaba las horas tomando el sol en la azotea vecinal de un bloque que habían adaptado con una manguera para soportar el calor y al que podían acceder todos los vecinos. Pasados unos días, llamé la atención de un grupo de quinceañeros, con lo que comencé a hablar, supongo que atraídos por la revolución de hormonas que todos llevábamos encima.
Así que comenzamos a salir juntos por el barrio, 5 chicos y yo. Os podéis imaginar como estaba. Absolutamente pletórica, encantada de la vida, intentando ligar con todos y con ninguno a la vez y poniéndolos a todos de los nervios. (Ya se que está mal que yo lo diga, pero por aquel entonces estaba de muy buen ver). Hasta que al final, quien acabó cayendo en las redes de uno de ellos fui yo.
Comenzamos a vernos a solas, quedábamos por la mañana para patinar (el me enseñaba y yo le miraba embelesada), por la tarde nos íbamos a la piscina, por la noche paseábamos a la luz de la luna, arrumacos, besos, y yo no hacía más que pensar en él. Comenzamos tímidamente, un besito en la mejilla, uno en el cuello, una mano por la espalda, por la noche un poco más abajo que por la espalda, en la piscina ya os imagináis, bajo el agua el biquini es muy pequeño y yo respiraba con su presencia, con sus palabras que me adulaban, que me decían que ya no podría vivir sin mi, que me quería, y con 14 años que os voy a contar. Me lo creí absolutamente todo.
Hasta que un día me sugirió que nos olvidáramos de la piscina y que pasáramos la tarde en su casa, aprovechando que estaríamos solos y que quería enseñarme algunas cosas. Y aunque podría disculparme apelando a mi inocencia, en realidad no lo pensé dos veces y fui. Estaba encantada de que me enseñara su casa, su cuarto, su ordenador, todas sus cosas. Creo que ya no es necesario que os explique lo que pasó. Y esa noche yo me fui a casa, con una mezcla de culpabilidad y placer en el cuerpo.
Y sin embargo a partir de ese momento, las cosas comenzaron a cambiar. De repente ya no tenía tanto tiempo para pasar conmigo. Por las mañanas argumentaba que tenía que ir a ver a un pariente que, casualidad, había aparecido de repente. Unos días más tarde tampoco podíamos vernos ya por las noches porque decía tener que ir a patinar con sus amigos, para entrenarse para un concurso, hasta que un día, directamente ya no apareció cuando habíamos quedado.
Fui a su casa y nunca estaba, deambulaba sola por todo el barrio, todos los lugares por los que habíamos estado buscándole, de día y de noche. Le llamaba por teléfono. Pero no estaba en ningún sitio. Le preguntaba a los amigos y no sabían nada. Llegué hasta preocuparme por él, pensando que podía haberle pasado algo.
Y llegó el fin del verano y me toco irme de Pamplona sin poder verle, sin poder despedirme, sin saber nada de él.
Ese invierno pasó conmigo como alma en pena, sin entender nada, sin levantar cabeza en todo el invierno, llorando y cabreada con todo el mundo porque yo quería estar en Pamplona, con él, y no podía, y el mundo era culpable de todos mis males.
Hasta que a finales de mayo llegó una carta, y era de él, pidiéndome disculpas por su comportamiento y pidiéndome que lo entendiera, pero que tenía 15 años y cualquiera en su situación hubiera hecho lo mismo, el muy ...."chungo". Ah, además me mandaba una foto suya. Para que veáis de todos modos como estaba, me lo tragué todo, acepté sus disculpas y puse su foto en mi habitación. Total, que más daba. Casi con toda probabilidad no volvería a verle nunca. Y de hecho hasta el momento así ha sido.
Pero lo más alucinante de toda esta historia fue lo que pasó años 5 años después. Yo ya me había olvidado de todo, estaba feliz y tan tranquila, cuando suena el teléfono.
- Si dígame.
- Hola, ¿qué tal? soy "chungo"
- ¿Quién?
- No te acuerdas de mi, nos conocimos en Pamplona, un verano.
Cara de no poder creérmelo.
- Ah, si. Muy bien. ¿Cómo te va? y ¿donde has conseguido mi teléfono?
Explicaciones aparte y abreviando de repente me suelta.
- Verás es que te llamo porque estoy saliendo con una chica desde hace dos años y quería pedirte consejo.
A estas alturas yo ya estaba tan alucinada que tuve que sentarme.
- Pues tu dirás.
- Mira, es que la chica me dice que me quiere mucho, y estamos muy bien juntos, y yo estoy muy enamorado (y yo pensando, pues mira que bien) y es que no quiere hacer el amor conmigo, (ojoplática y con la boca abierta sigo atentamente escuchando) y estaba pensando que quizá tú podrías ayudarme o al menos decirme qué harías tú si estuvieras en la misma situación o qué crees que puede estar pasando, es que no sé que puedo hacer.
Ni que decir tiene que me quedé muda, y que por supuesto no contesté a su pregunta sino que muy diplomática le despedí colgándole el teléfono.
Nunca más he vuelto a saber de él. Aunque de vez en cuando, sobre todo cuando hablo con alguno de los amigos que ahora tengo de Pamplona, me acuerdo de aquello, por supuesto con una sonrisa, porque pensando en lo mal que lo pasé aquel verano, al final la historia acaba, para él, patéticamente.

jueves, julio 05, 2007

Misterios sin resolver

Expediente-X número 1:
Son más de las dos, estoy rodeada de cajas y con un hombre abrazándome mientras escribo desde mi propia conexión no pirateada: los de Imagenio nos dijeron que tardarían en venir a instalarnos el teléfono, la tele e Internet entre 10 y 15 días. Han tardado 5, contando con el fin e semana. ¿Milagro o error?
Expediente-X número 2:
Mi programa ha salido en Noche Hache, y estoy casi segura de que mi jefe no lo ha conseguido a base de conceder sus favores sexuales a influyentes personajes de Globomedia. ¿Entonces?
Expediente-X número 3:
¿Qué comía Makoto Nagano de pequeño, y a cuántas japonesitas se ha frinkado después de ganar el megaconcurso Sasuke?

Sean sinceras, señoritas, ¿no les resulta ni un poquito sexi un hombre capaz de hacer todas estas cosas, es decir, de salvarlas en caso de holocausto nuclear con ataque de aviesos zombies mutantes robóticos adolescentes del espacio exterior incluido?
¿No? No me digan que, como Mischa Barton, buscan un intelectual...

martes, julio 03, 2007

A/A

Qué bonito es esto del cambio de estaciones... pasan los días y de repente te encuentras en pleno invierno. Y sí, hablo del aire acondicionado, invento que si se usa moderadamente, mola, pero que en cuanto se abusa de él... ¡es la guerra!
En mi oficina, se abusa. Hemos conseguido que la llegada del frío polar se retrasase hasta que se limpiara el filtro del aire acondicionado. Como nadie quería limpiar el filtro y amenazaban con encenderlo así, en plan guarro para esparcir bichos, esporas, polvo y cochinadas varias, la empleada-choni-anteriormente-conocida-como-becaria-choni y yo nos subimos a la mesa para desmontar el trasto y a limpiar el a/a. Menos mal, porque teníamos un ecosistema autónomo montado ahí dentro que amenazaba con invadirnos y ser la nueva especie dominante en la Tierra.
En fin, que por fin se pudo encender el trasto y Siberia se ha trasladado a mi oficina. La guerra psicológica está montada. Los del traje, las menopáusicas y los pitopáusicos de un lado. Del otro, los demás. Como yo me congelo, y lo sé, la chaquetina es mi inseparable aliada en la oficina. Para qué protestar. Pero cuando ya estás a menos de 20 grados, con la chaquetina puesta y la menopáusica te dice que qué calor hace y que aún quiere bajarlo más... ñumpf. Quieres matar, porque más vale matar tú que morir a manos de un resfriado traicionero.
Como ladrones de guante blanco y el disimulo de Tamariz se asalta silenciosamente el cajón del mando del a/a. Y la temperatura cambia, así como quien no quiere la cosa. Y empiezan los gritos, de uno u otro bando. Tenemos muy desarrollada la táctica de guerrillas, aquí en la oficina. Ni que nos hubieran formado en Nicaragua.
Al final con tanto grito alrededor y tantas malas caras, una se plantea si el aire acondicionado no será un invento diabólico para fomentar el conflicto o algo así. Si se pusiera un aire acondicionado mundial, teníamos la Tercera Guerra asegurada.

lunes, julio 02, 2007

Prueba superada

Me he mudado. He dejado una terraza de 30 metros en Malasaña y un compañero de piso tirando a chungo por un armario de pared a pared, dos salones con la palabra "maratón" grabada a fuego y dos compañeros de piso monos monos monos que van a dar para muchos posts. Pero el proceso ha sido un estrés.

Lorz ha conseguido reflejar la mudanza con claridad y concisión en un post al que les remito. Yo sólo voy a contarles un par de cosas que he ido pensando y a darles 3 consejos.

Par de cosas que he ido pensando:
-
Una mudanza puede hacer tambalearse hasta las más firmes creencias de una persona: ayer llegué a pensar si no sería verdad que tengo demasiados zapatos.
- Los amigos son un regalazo, una grandísima suerte… y una tortura, porque sabes que no podrás tener suficientes primogénitos para agradecer debidamente a todos la ayuda prestada.

Tres consejos:
1.
No se pongan enfermos el día que tienen prevista la mudanza. El sufrimiento aumentaría de forma notable (sí, es posible).
2. Intenten que el traslado no coincida con el fin de semana de más calor hasta la fecha. De coincidir, beban agua en abundancia.
3. No planifiquen su mudanza el día del orgullo gay y, si no consiguen evitar la coincidencia espaciotemporal, consulten el recorrido de la cabalgata en lugar de intentar cruzar la zona cortada por 3 puntos distintos.

Gracias a todos, chicos. Os voy a hacer una cena que vais a alucinar.

(Y, ya puestos, gracias al vecino por dejar que le robe Internet unos días).