Este fin de semana tenemos fiesta en casa de Miss X, que ha decidido celebrar su cumpleaños con una fiesta de temática Hollywood glamour. El asunto es disfrazarse de un personaje del cine clásico glamouroso para ir a la fiesta. Cuando nos lo comentó, un montón de mujeres impresionantes y glamourosas se me pasaron por la cabeza...

Buah. Imposible llegar a parecerme a algo remotamente parecido: es obvio que me falta belleza, vestuario y estilo, ¡pero es que ni siquiera tengo habilidad para arreglarme el pelo y maquillarme así! Pero en fin: como asumo mi derrota desde ya, and como from lost tu de river, he decidido disfrazarme de mi favorita de todos los tiempos:
Haciendo un repaso de mi preparación para la fiesta, me ha salido una lista que hace presagiar lo peor:
- Vestido: tengo un vestido palabra de honor negro. No es de satén, no es tan largo como el de la foto, no tiene lazo, no tiene raja en la falda. Vamos, que los dos vestidos se parecen como un huevo a una castaña, pero tendrá que colar.
- Zapatos: tengo unos zapatos negros con pulserita al tobillo. Les faltan algunos centímetros de tacón y les sobra una capa de roña de la última vez que me los puse en una noche lluviosa en Madrid. Pero cuelan.
- Guantes: me he comprado un par de guantes negros largos. Les falta brillo, pero sinceramente no les puedo pedir demasiado a unos guantes de los chinos de cinco euros. Eso sí, tengo que hacer un trabajo de introspección y buscar el glamour en mi interior, porque después de probarme uno e intentar quitármelo, la frase de Miss X ha sido "parece que llevas un guante de látex de cirujano". Y jo, se trata que parezca un guante glamouroso de alfombra roja, no que voy a meter el brazo por el cul de una vaca.
- Collar: algo encontraré. Sino haré una visita express a mis amigos los chinos para encontrar algo que luzca, aunque me arriesgue a que se me hinche el cuello y me salgan ronchas de la alergia.
- Estola: la tira al principio de la canción, de piel blanca y satén negro. Nada. No creo que la gatina se deje llevar bajo el concepto de "estola peluda".
- Pelo: melena larga tengo. Melena larga pelirroja, no. Melena larga pelirroja perfecta-con ondas maravillosas, menos aún.
Como he dicho, soy una torrrrpe con cuestiones de pelo, así que estoy viendo que en mi intento de imitar las ondas glamourosas, en vez de esto:

- Vestido: tengo un vestido palabra de honor negro. No es de satén, no es tan largo como el de la foto, no tiene lazo, no tiene raja en la falda. Vamos, que los dos vestidos se parecen como un huevo a una castaña, pero tendrá que colar.
- Zapatos: tengo unos zapatos negros con pulserita al tobillo. Les faltan algunos centímetros de tacón y les sobra una capa de roña de la última vez que me los puse en una noche lluviosa en Madrid. Pero cuelan.
- Guantes: me he comprado un par de guantes negros largos. Les falta brillo, pero sinceramente no les puedo pedir demasiado a unos guantes de los chinos de cinco euros. Eso sí, tengo que hacer un trabajo de introspección y buscar el glamour en mi interior, porque después de probarme uno e intentar quitármelo, la frase de Miss X ha sido "parece que llevas un guante de látex de cirujano". Y jo, se trata que parezca un guante glamouroso de alfombra roja, no que voy a meter el brazo por el cul de una vaca.
Esta sí. Me voy a empollar (de nuevo) el vídeo... sí, confieso que me lo sé de memoria
- Collar: algo encontraré. Sino haré una visita express a mis amigos los chinos para encontrar algo que luzca, aunque me arriesgue a que se me hinche el cuello y me salgan ronchas de la alergia.
- Estola: la tira al principio de la canción, de piel blanca y satén negro. Nada. No creo que la gatina se deje llevar bajo el concepto de "estola peluda".
- Pelo: melena larga tengo. Melena larga pelirroja, no. Melena larga pelirroja perfecta-con ondas maravillosas, menos aún.
Como he dicho, soy una torrrrpe con cuestiones de pelo, así que estoy viendo que en mi intento de imitar las ondas glamourosas, en vez de esto:

Estoy por llevar un cartelito a la fiesta que ponga "VOY DE GILDA": será la única manera fiable de que alguien pueda llegar a captar de quién voy.






Sabía que estaba. Lo que no esperaba es que, según entré a la sala donde estaban los periodistas y políticos invitados, me encontré de frente con él. Guapísimo. Con un traje que le quedaba como un guante. Con unas gafas supermolonas. Mmmmmmm!

A lo largo de los años ha renacido varias veces, con cara y personalidad nuevas.

También me mola bastante un
Supongo que cada uno de los doce (de los enemil, si miramos
(No es mío, lo he robado y ya no recuerdo de dónde, pero va firmado y lleva una direccion: http://mimi-na.deviantart.com. Autor, si usted quiere lo quito pero es que... es taaaaaaaan mono...)
El terrorista malo salvaje de Juego de Patriotas, el mezquino Boromir en El Señor de los Anillos, el sexi Vronsky de Ana Karenina. Sean, que además es irlandés, ha demostrado que tiene cualidades para ser un demonio de los buenos. Aunque vaya a ser el demasiado centrado en el honor Ned Stark de Juego de Tronos.
Ya lo ha hecho antes y molaba, cuando volvía del revés a Alyssa Milano en Embrujadas. Es malo, y tierno, y vicioso, y dulce, y duro, y vulnerable y mezcla, como dice el Hombre Malo, el mal con la miel. Cuando hizo de malo en los 4 Fantásticos fue una debacle así que algo tendrá que hacer para compensarnos: búsquese un demonio, caballero.
Al que diga que es blandito, le remito a
Huelga decir que mi superpreferido de los hermanos Winchester (aparte de ser el que sabe actuar). Este tío tiene una gran vis cómica, aparte de ser tremendamente atractivo. Acabo de verle en una cosa gore en 3D haciendo de perturbado, y estaba seeeeexi. Es muy probable que su demonio tentador no se pareciera en-na-da a los otros nueve (o diez) de esta lista, pero estoy segura de que sería trrrrrremendo.
No estoy hablando de House (ph-lease), no seamos vulgares. Estoy hablando de Laurie, el actor inglés que todo lo puede, el que es House, sí, pero también el señor de cara de puerro de Sentido y Sensibilidad, el perfecto Bertie Wooster, y eso sin mencionar Blackadder. Y todo siendo mono y sexi y sabiendo que, si él se lo propone, no hay manera -ni ganas- de escapar.
El chico sexi de las cejas gordas del SNL (Saturday Night Live). A mí es difícil tentarme si no me haces reir -aunque odio a los payasos, y es que no es lo mismo-. Este tío es grande. Por un lado abusa de la sonrisa de tío simpático, pero por otro eso le da un aire buenrollista-perturbador. Si se lo propusiera, tendría los ojos más perturbadores de la tele y del mundo.
Por la foto podría parecer un anuncio de Abercrobie o un atleta de college americano. Por eso le pillaron hace mil años -allá por el 95- para hacer de sosías de John John Kennedy en un horror sensaciondeviviriense (Central Park West). Pero es mucho más que eso. Es el Capitain Jack Harkness, de
De policía, de loco, de superhéroe verde, de nazi, de cura: Edward es genial. Y si quiere hacer de demonio tentador será el mejor demonio tentador posible, porque tiene la capacidad de provocar ternura, simpatía, atracción, miedo. A mí me pone infinito de policía, de loco, de superhéroe verde, de nazi o de cura. Y de demonio, ni te cuento.
Un demonio tiene que ser morboso, y no hay nadie en este mundo más morboso que él. ¿Sí lo hay? A ver, nombrad uno. ¿Ves? Imposible. Además es guapo y sabe cantar y
Es oscuro, canalla, seguro de sí, tiene una sonrisa espectacular y parece capaz de lo mejor y de lo peor. Y ahora molaría que apareciera LaPerri y contara como le tiró los tejos (él a ella) en un evento laboral en el extranjero y como ella no se murió del infarto porque es una mujer de mundo. Si resulta ser un demonio y me tienta, pienso caer.
Esta lista tenía que tener un representante patrio, y ninguno de los nombres que salieron en el brainstorming (Resines, Jesús Bonilla, Karra Elejalde, Arturo Fernández) me terminaba de molar. Y entonces sonó Enrique San Francisco. Me encanta. Me ponía mil en mis tiempos universitarios y una vez me lo encontré en una tienda y estuve a punto de regalarle un tiesto, no os digo más. Lo veo perfectamente de demonio, con esa actitud de haber estado en todas partes y haberlo probado todo y ser el perfecto acompañante para pasear por el lado oscuro.








