MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!

lunes, mayo 24, 2010

New Doctor, even bigger in the inside!


¿Qué se hace después de que 9.001 personas entren en un solo día a leer tu blog? Si te llamas Misia, decir que ya si eso vuelves después de los exámenes y seguir estudiando tu oposición. Si te llamas Be, rogar a Misia que no desaparezca y se escriba algo. Y Misia se escribió algo, y luego otro algo... y aquí estoy yo, por fin, con la sensación de que hay unas cuantas personas más viendo esto que la última vez. A ver cuántos quedáis después de leer este post -moderadamente friki- sobre el Dr.Who que me voy a marcar (espero que muchos).

Que sepáis que mi lavadora hace cosas raras. Empezó tardando milenios en finalizar cualquier programa de lavado, continuó no vaciando bien, siguió parándose cuando le daba la gana... y ha terminado por dalekizarse. La pantallita en la que solían salir números ahora muestra símbolos extraños y esperamos que en cualquier momento exclame: "Ex-ter-min-ate! Ex-ter-min-ate!"

Y como en la nueva temporada del Dr. Who los Daleks han pasado de ser así...

(híbrido de salerito y tanque)
...a ser así...

(híbrido de salerito y cafetera nespresso)
...y yo a la lavadora la veo cada día más pinta (y modos) de salero vintage, pues me he ha venido la inspiración: mi segundo post sobre el Doctor (el primero, aquí). Por si acaso voy a ir creándole su propia etiqueta.

Y es que llevamos ocho episodios de la nueva temporada de Doctor Who, y los Daleks de la era espacial no son las únicas novedades: tenemos nuevo Doctor. Y nueva chica.


Esa cosa azul es la Tardis, la máquina del tiempo que es más grande por dentro que por fuera, como todo el mundo hace notar la primera vez que entra (aunque en esta temporada nadie ha dicho esa frase ni una sola vez, señal de que el mundo se va a acabar).

Pensé que la nueva "reencarnación" del Doctor no me iba a gustar. Lo primero, porque Matt Smith tiene veintitantos años (pocossssssss!). Lo segundo, porque siempre suspiraré al acordarme de Eccleston. Lo tercero, porque hay un trozo de mi corazón que pertenecerá a Tennant por siempre jamás. Pero ninguna de estas cosas ha sido óbice, parangón ni cortapisa para que Smith me mooooole.

La chica se llama Amelia Pond, es pelirroja, es lista y está un poco loca, ¿qué hay mejor que eso? Sé de uno que pidió una tal que así en su última carta a los Reyes (por cierto, visiten el twin-post del artista).

Me gustan: ella es mona y sexi y él es el Señor del Tiempo que siempre llega tarde. Al final de su primer encuentro, Amy le se queja de que no se puede confiar en la gente: "People lie!". Y el Doctor le contesta: "Am I people? Do I look like people?" La respuesta obvia es NO, Doctor, tú no eres "gente", tú eres mucho más.

La nueva temporada empezó muy bien, aunque lleva momentos mejores y peores. El primer episodio me hizo superfeliz ("You look human" "No, you look Time-lord"). El segundo me hizo llorar (y reir: "We are in a MOUTH?" "Yes, but on the plus side, roomy"). El tercero me emocionó con su épica garrafón (y ese Dalek de camuflaje ofreciéndose a hacer una taza de té). Luego llegó River Song, que me da un poco de miedo, y con ella los ángeles llorones, que me dan más miedo aún. Después, vampiros en Venecia. El que menos me gustó fue uno con "sueños". Y el último (de momento) es de los que dan miedito y ha terminado en un estupendo cliffhanger.


Yo llevo al día mis citas con el Doctor, pero si tú aún no le conoces, ésta es tu oportunidad: acaba de empezar una nueva temporada, con nuevas caras, nuevas tramas, nuevas historias de pasar miedo. Es el momento perfecto para subirse al tren (o a la Tardis).

Por ejemplo: resulta que hace unas semanas estaba Neil Gaiman (ese hombre) en casa con su hija pequeña. La niña ya no es tan niña -tiene como 15 años- y aquel día tenía visitas: tres amigos, chicos, okupando el salón. Pasaba el tiempo y los chavales no se iban, y Neil miraba impaciente el reloj... hasta que llegó la hora. Neil salió de su despacho, pidió disculpas a su hija y sus amigos por la interrupción, atravesó el salón, se sentó en el sofá y puso la tele.

Era el primer episodio del nuevo Doctor. La hija de Gaiman es fan entregada de la serie, pero temía que un exceso de frikismo pudiera resultar poco atractivo, así que vio el programa con las clásicas ganas de querer esconderse detrás del sofá... sólo que esta vez con el miedo se mezclaba esa sensación tan familiar de angustia adolescente de que un progenitor nos avergüence ante nuestros amigos (sentimiento por otra parte no exclusivo de la adolescencia: mi madre aún disfruta contando batallitas vergonzosas de mi infancia).

Y todo para nada, porque al terminar el episodio los chavalines eran nuevos fanes del Doctor, pensaban que el padre de su amiga era aún más guay que antes (lo que es mucho decir: ¡¡es Neil Gaiman!!) y a ella la miraban con ojos aún más amorosos (esto ya es una licecia literaria mía).

Así que ya lo sabéis, haced como yo: entregaos al Doctor. Es aún más grande por dentro.

viernes, mayo 21, 2010

Lofyu II: ¿fin de la historia?

¿Os acordáis de Lofyu? He aquí la segunda parte de la historia.

En los últimos tiempos Lofyu ha estado muy tranquilo. Sobre todo desde una conversación que tuvimos después de Semana Santa. Imaginaos: clase de Geografía, yo escribiendo en la pizarra, él en la última fila. De repente, la voz de Lofyu rompe el silencio:

- Profe, ¿qué has comido esta Semana Santa? - y de nuevo se hizo el silencio.

Dejé la tiza. Me giré despacito. Subí la ceja y me puse en jarras:

- Lofyu, por un casual ¿me estás llamando gorda?

La clase estalló en una carcajada. Lofyu se puso rojo.

- Yo no... no... profe... yo no... - balbuceó.

- Lofyu, me acabas de llamar gorda, así que cállate - yo estaba muerta de la risa por dentro y a saber qué me quería decir Lofyu, pero ya he aprendido que es mejor cortarle rápido y no intentar indagar.

- Que yo no.... yo no...

- ¡Scht! volvamos al sector primario, que ahí sí hay vacas de verdad.


De eso hace más de un mes. Lofyu ha faltado bastante y cuando ha estado, ha estado muy discreto (para ser él) . Hasta hoy. Al comienzo de la tutoría se me acerca y me dice:

- Profe, tengo que hablar contigo.

- Claro, dime.


- No. Después. Al final de la clase. A solas.
- me ha musitado, muy misterioso.

- ¿...? vale, Lofyu, luego hablamos.

Al final de la clase Lofyu ha esperado hasta que nos hemos quedado solos (sus compañeros han huido en desbandada, era última hora) y se ha acercado.

- Profe...

- Dime, Lofyu.

- Tengo que contarte algo... porque... yo... - estaba muy serio, mirándome con cara de tristeza - yo...

- ¿Vas a decirme que te marchas a tu país?

- Hala, ¿Cómo lo sabes? - su cara ha mutado a sorpresa.

- Ah, me he enterado por ahí. - me lo había chivado el jefe de estudios.

- Ya, bueno, me marcho a mi país y quería... yo, profe, es que me voy... y... y... es que... quería decirte...

Justo en ese momento ha entrado en el aula uno de sus amigos de la otra clase.

- ¡Vámonos, Lofyu!

Interrumpido por su compañero, Lofyu me ha mirado de nuevo, ha suspirado, ha cerrado su boca, ha desistido de decirme cualquier cosa que quisiera decirme y se ha marchado.

Así que me he quedado sin saber qué era lo que rondaba por su cabeza y qué me iba a contar. Aunque la verdad, ha sido un alivio... a ver si Lofyu se ha envalentonado pensando en los miles de kilómetros que nos van a separar dentro de un mes y me monta una escenita del diván... o me dice que sí, que mis caderas son de la anchura de Ecuador.

miércoles, mayo 19, 2010

El meneíto

El domingo por la tarde me llevé un susto de muerte. Cuando entré en el blog para ver los comentarios de mi último post, había un montón más de golpe. Me pareció raro, así que me metí en las estadísticas de visitas. Entonces sí que casi me da un chungo: la columna que mide las visitas se había elevado hasta la estratosfera, multiplicando por diez las visitas que tenemos normalmente. Como soy una torpe, agarré el móvil y llamé a Be:

- Be, ¡heeelp! ¡que no sé que ha pasado! ¡que algo ha pasado en el blog que hay muchas visitas!

- Será que nos ha enlazado Griselda.

- Bueno, sí, pero tiene que ser algo más, que otras veces nos había enlazado y no se había subido tanto.

- ¿Tanto? ¿a qué te refieres?

- ¡A muchas! bueno, no sé, a lo mejor soy una torpe y estoy mirando el total del mes o algo.

- Espera que lo miro... ¡¡¡AAAAGHHHH!!! ¡Pero tía! A ver la procedencia... Menéame. Ya está.

- Hala.

- Jajaja, pues después de esto, yo no pienso postear la siguiente, jajaja.

- Jo. Pues no pensaba en escribir en un tiempo, que estoy agobiada con las opos.

Pues eso. Que el domingo menearon mi post del viernes, la gente lo empezó a votar, estuvo entre los más populares del día, entró un montón de gente en el blog y yo aluciné mucho. No me puedo quejar: siempre es halagador que, primero, alguien piense que tu post merece la pena y que va a gustar. Y segundo, que a mucha otra gente le guste y lo menee (asumo la parte negativa, que no se le puede gustar a todo el mundo y que no todos los comentarios van ser positivos... y eso que he tenido mucha suerte).

No es nuestra primera experiencia con Menéame: en algún momento un blog tomó prestado el post que hicimos Be (como Candygirl) y yo para cosas de frikis* y lo meneó. Pero el Quédate como tal creo que no había aparecido por ahí (al menos que nosotras nos enterásemos).

Sé que este subidón de visitas ha sido efímero y que el 99,99% de los que visitaron este blog por el método meneador no volverán por aquí. Pero me preocupa ese 0,01%. Y es que, claro, llegaron aquí por un post serio... ¡para uno que escribimos en serio por aquí! así que si alguien de los nuevos ha decidido quedarse a dormir, le tengo que contar que se va a encontrar con cuatro bloggeras (algunas más prolíficas que otras), un lenguaje raro (los conceptos básicos QaD, con joyas como frinkar, raca o lover), armas (¡bate de purpurina, cetro de la cursilidad!) y un montón de habituales estupendos. Que somos bastante gansas, un poquito petardas, demasiado drama-queens, pero majas, así en general.

Pues eso, que bienvenidos.

(Y con esto y un bizcocho, nos quitamos la presión de postear después del mogollón).

*Lo de ese post ha sido uno de nuestros grandes éxitos: conocemos a gente a la que le ha llegado en forma de cadena al mail. Brutal.

viernes, mayo 14, 2010

El síndrome Belén Esteban

Como profesora, las preguntas de los alumnos que más me cuesta responder convincentemente son sobre porqué hay que estudiar cosas que a ellos les parecen inútiles o absurdas, como la Historia o la Geografía. Yo tengo claro qué me aportan a mí, pero de todas las razones que hay para estudiar estas cosas, yo les hago hincapié en lo necesarias que son estas disciplinas para comprender el mundo en el que viven: las coordenadas de espacio y tiempo, que al fin y al cabo son las que tratan la Geografía y la Historia, nos ayudan a conocer el sitio que ocupamos en el mundo y a comprender de dónde vienen todas nuestras realidades. Que todo eso les puede parecer ajeno y absurdo, pero que muchas de las cosas que estudian tienen que ver con su vida real y que, quieran o no, les afectan.

Por ejemplo, ¿quieres saber por qué tienes a tu lado a un compañero que viene de Ecuador? ¿por qué habla el mismo idioma que tú? ¿quieres entender por qué un señor, por nacer con el apellido Borbón, va a ser "rey" y el Estado Español le va a dar mucha pasta (que vendrá de los impuestos que tú pagues de mayor)? ¿por qué lo que digan unos señores europeos en Bruselas va a repercutir - y mucho - en tu vida? Todo eso es geografía. Todo eso es Historia.

Algunos entienden qué quiero decir, otros no. Yo no llevo mal las preguntas, las protestas... son críos. Es normal. Donde me desarman del todo y me dejan sin respuestas es cuando me dicen que todo eso les da igual. Que para qué quieren saber dónde está Marruecos, si no van a ir nunca. Para qué conocer el tipo de elecciones que hay en España, si ellos no tienen la intención de votar jamás. Que les resbala que haya una guerra en Irak, que media África se esté muriendo de hambre o que la Unión Europea diga "bla". Si ni siquiera les interesa eso, imaginaos lo complicado que me resulta hacer que se interesen por lo que hacían señores de hace cinco siglos, por muy apasionante que yo intente pintarlo.

Y, Lo que llevo peor con diferencia, es esa actitud de orgullo con el que exhiben su ignorancia y su cortedad de miras. Esa actitud de "no sirve para nada, no me interesa. Eso que cuentas y a lo que dedicas tu vida es una mierda. Yo quiero jugar a la Play/ irme de compras al Centro Comercial y ya". La tienen conmigo, que enseño Historia, pero también que los profes de lengua, de biología, de matemáticas. El desprecio por los libros, por el Arte, por la Cultura, por las Ciencias... no es algo tan raro, y puede conmigo.

Últimamente esa actitud está más de moda que nunca. Tenemos una perfecta encarnación en la dichosa Belén Esteban, que no sabe nada, no quiere saber nada y se jacta de ello. La mala educación, la zafiedad y la ignorancia puestos en un pedestal día tras día. Todo el mundo la aplaude porque ella es "auténtica" (signifique lo que signifique eso). Conozco a mucha gente a la que le gusta ver a la Esteban y es curioso, porque hay toda clase de personas entre su público. Entre ellos, los que más me llaman la atención son dos tipos: la gente que tiene (o cree que tiene) más educación que ella y la ve como un divertimento, incluso algunos como un consuelo (yo soy mejor que ella), o los que son como ella, que han visto como la ignorancia y la mala educación también te pueden hacer triunfar en la vida y que hay que sentirse orgulloso de ello. Eso me da miedo: que se extienda y que sirva de ejemplo a más bobos, que opinen que el no saber nada es estupendo. Que el presumir de ser zafio e inculto se convierta en políticamente correcto y sea bien visto.



"Eh, que yo no quiero ayuda de nadie, que no necesito ayuda, leche" dice la Esteban en un momento de estos cuatro minutos de despropósitos. "Como yo no he pillado esa revolución -la industrial- tres narices me importa"- un argumento que podría haber empleado uno de mis peores alumnos.
En fin... lo grande es que estoy convencida de que la mayor parte del público (y muchos de los de las mesas) no tenían ni idea de que la chica estaba metiendo la zarpa hasta el fondo y más allá y reían y aplaudían porque lo decía el regidor.

Entendedme: yo no critico a la gente que no sabe. Yo no sé mucho de tantísimas cosas... tampoco creo que tenga que ser motivo de vergüenza el no haber estudiado, el no hablar correctamente o el tener lagunas de conocimiento. Lo que me revienta es la actitud contraria, la exhibición con orgullo de la ignorancia y el menosprecio a cualquier cosa que huela a sapiencia. Me duele el desprecio a la educación, en todos sus sentidos. Me duele... y me da una pena que me muero.

jueves, mayo 13, 2010

Becarios nuevos (yay!)


Yo tuve una suerte atroz cuando era becaria. Mi jefe consideraba que él no tenía por qué enseñar nada a nadie, pero esperaba que los becarios sacáramos un montón de trabajo adelante. Y yo me encontré, becaria, marginada por el jefe y enseñando a otros becarios. Desde que dejé de serlo yo, he tenido a mi cargo como una docena de becarios que no me ha dado la gana que se sintieran dejados de la mano de dios. Les he dedicado tiempo, les he echado broncas, les he enseñado. Hace poco me enteré de que también he hecho llorar a más de una y más de dos... pero, lágrimas o no, sigo en contacto con la mayoría (y aparentemente me quieren bastante).

Ahora tenemos dos becarios nuevos, un chico y una chica.

Él, llamémosle Flandul, es tirando a lento. No tonto, sólo... lento. Hay que explicarle las cosas muy bien para asegurarse de que las ha entendido. Si no, va y actúa conforme a la información que cree que tiene y hace las cosas mal.

También es lento explicándose. Tarda cinco minutos en preguntar una duda, da argumentos larguísimos para justificar cada paso que da, se remonta a los íberos para explicar que tiene un problema con el programa de edición de vídeos. El primer rapapolvo que le eché fue para decirle que todos tenemos mucho trabajo y que si nos puede hacer la pregunta en tres palabras que no use 20.

Pero tiene ganas, y pone empeño, y no es tonto y en cuanto pierda el miedo y coja soltura lo hará bien.

Ella, llamémosla Arsaquilloarriquitaun (AQA), es una listilla. Llegó con una actitud de yo-de-esto-controlo que la hacía parecer prometedoramente eficaz, pero no: se ha quedado en triste sabelotodo. Cuando AQA la caga (varias veces al día, es nueva, es normal) interrumpe a quien quiera que se lo haga notar con miles de explicaciones por las cuales a) no está mal, o b) no es culpa suya. Las explicaciones son largaaas (y tramposas), y algunos compañeros han dejado de decirle cuando algo está mal simplemente para ahorrarse el rollo.

Yo no: el otro día, tras asegurarme de que entre mis funciones está poner las pilas a los becarios, le dije que cuando eres becaria y un compañero que sí sabe como se hacen las cosas te está explicando lo que has hecho mal, lo que tienes que hacer es callarte y tomar nota. Y luego ya si eso.

AQA es Sevillana hardcore (al salir del curro en lugar de cañas toma manzanillas), tiene un acento cerrado y se dirije a los compañeros como "cariño", "corazón" y "shurrete": la editora se ha planteado seriamente envenenarla.

A mí el acento me da lo mismo, me agobia más el perfume que se pone. En el que se BAÑA. Huele dulce e intensísimo, como de abuela zorrón pija. Y marea. Y genera dolores de cabeza a medio equipo.

He tenido la mala suerte de trabajar con un par de personas con problemas de olor corporal y nunca he tenido los webs de decirles que el desodorante es un producto inventado por dios para hacernos más felices y que merece la pena que lo prueben; pues con ésta me he planteado seriamente decirle que su colonia apesta.

Pero de momento no voy a hacer nada, porque creo que es el Síndrome Pre-Menstrual que habla por mí y no quiero hacer llorar a ninguna persona/churrete más.

martes, mayo 11, 2010

Corchetes y nenes

La última vez que estuve en Palma quedé una tarde con Quelitas. Fuimos a su casa con sus dos nenes (el niño de cuatro años y la nena de cinco meses) y según entramos por la puerta Quelitas cometió una insensatez:

- Hala, Misia, toma a la nena - me puso a la bebita en brazos- y ponle en pijama y cámbiale el pañal.

- ¿Quéeee??

- Es fácil. Te dejo aquí todo lo que necesitas. Yo me voy a hacer la cena para el nene. - y se perdió en el pasillo hacia la cocina.

Ahí me quedé yo, en shock y entrando en momento pánico. Paralizada. Con esa cosita preciosa y sonriente que me miraba y meneaba los piececitos, un montón de ropita diminuta alrededor y mucho susto en el cuerpo. Aclaro: los bebés que he tenido cerca de mayor han venido de visita. Mis primas pequeñas vivían en Madrid, así que no he tenido demasiado contacto con bebés. Por tanto, en mi vida había cambiado un pañal. Y en ese momento no sólo tenía que cambiar un pañal, sino el kit completo de bebé.

- ¿Que-Quelitas, tú estás seguuuuraaa de que yo voy a saber???

- Que sí, boba, es fácil - me gritó Quelitas desde la cocina.

Suspiré. Miré a esa cosita pequeña que se agitaba y volví a tomar aire.

- Bueno, bebita, aquí estamos, tú y yo solas. Bueno, tú, yo y unas toallitas. Así que pordiospordios, no llores, que soy novata.

Despacito, fui quitando ropita. En principio podía parecer sencillísimo, pero como había empezado a operar con la nena cogida con las dos manos, tuve que ir maniobrando para colocarla encima de mis piernas, sobre el sofá o casi haciendo el pino para ir quitando las distintas capas. Yo estaba desesperada, porque según quitaba una capa, aparecía otra. Yo ya no sabía si me habían dado una niña o una cebollita francesa.

Agradecí mil veces su labor a los creadores de los automáticos y mil veces maldije esa pequeña camiseta interior: ¿cómo esa cabeza grande había podido entrar por este cuello chiquito?

Finalmente llegué al meollo de la cuestión: el pañal. Lo quité, rezando para que no hubiera regalitos sorpresa (demasiado para mi primera vez) y suspiré de alivio al ver que no. Limpié a la nena y puse el pañal y después el pijama, que gracias a dios era un modelo como de stripper: totalmente abierto por los lados y con muchos corchetes. Cuando estaba abrochando los últimos, llegó Quelitas.

- A ver... uy, tenías que haber puesto el body antes del pijama y el pañal está suelto. Hala. - en dos nanosegundos consiguió desvestir a la nena otra vez (sí, lo que yo había tardado diez minutos en hacer, ella lo había conseguido en medio momento). Arregló el desaguisado y me la dio - acaba. ¿Ves como no es tan difícil?

Después de la experiencia de jugar a las muñecas con una de verdad, me puse a jugar con el nene, que durante toda la operación me había estado observando e iba trayéndome juguetes, y más juguetes, aunque yo no podía más que hablar con él, porque el resto de mis sentidos estaban puestos en abrochar corchetes. El nene me enseñó que existe algo parecido a una spidergirl (ni idea de que existía), demostré lo torpe que puedo llegar a ser cazando mariposas y vimos a Baloo y Mowgli.

Al final de la tarde me sentí muy, muy orgullosa. Muy orgullosa... y muy torpe, por no saber hacer las cosas y muy acojonada. Es decir, ¿y yo pretendo tener nenes? ¡si no tengo ni idea de estas cosas, si me sentí una inútil! ¿Se supone que eso del instinto maternal te dice cuándo está lo suficientemente apretado el pañal? ¿se supone que te da la habilidad de un malabarista para coger al niño de forma experta? ¿esas cosas se aprenden? ¿cuánto tardan en aprenderse? ¿hay buenos libros de instrucciones?

jueves, mayo 06, 2010

Las hermanas Brontë son guerreras


Actualizo rapidísimamente para colgar otro youtube. "¿Otro? Nooooooo!", gritaban ellos mientras sus ordenadores se colgaban. "Pues sí, otro", contestó ella feliz y despreocupada. Porque las Brontë sisters rule!!

martes, mayo 04, 2010

Hombres G: de las pilas del casete a la batería del ipod


Querida Misia, no sé si vas a poder perdonarme por lo que voy a hacer a continuación... pero es inevitable. Te voy a llenar esto de youtubes de los Hombres G. Pero te quiero mucho. Como la trucha al trucho. (¿Cuela?)

Acabo de volver de un concierto en el teatro Compac Gran Vía -me han regalado dos entradas porque soy muy buena y adorable-, y estoy levitando.

Cualquiera que se quede a dormir con relativa asiduidad sabe que me encantan los Hombres G. Tengo todos sus cds y algunos de sus vinilos, salen en mi TopTen de canciones de ruptura, si hasta estoy en un grupo en Facebook que pide a los señores de Playstation un SingStar Hombres G!! (por cierto, estamos a punto de llegar a los 200: ¡¡¡únete!!!)

Hace unos años esperaba el bus cerca de casapadres con una mamá joven (relativamente, en realidad: era algo mayor que yo) y su hija. La niña jugaba, enredaba, parloteaba, y le pedía a su madre que le cantara cosas. Me hizo gracia, me recordó a mí (la niña, no la madre). El caso es que la madre se puso a cantarle (yo también obligaba a la mía a ese tipo de cosas). ¿Y qué cantaba? Hombres G.

-Que bonito, mami, ¿qué es?
-Hombres G, María. Un grupo de cuando mamá era casi tan pequeña como tú.

La hija se quedó callada, pensando en el misterio misterioso de que su madre hubiera sido pequeña alguna vez. La madre se quedó callada, pensando quizá en eso mismo. Yo me quedé callada, maldiciendo por dentro que la vida no sea un musical y no poder ponerme a cantar yo también (no hay bebé, no hay excusa).

Seguro que a las dos les molaría el SingStar Hombres G, a ver si al final Sony se abre al sentido común y abraza la verdad, y sale.

Aunque lo más probable es que la selección de canciones me decepcione. ¿Cómo no hacerlo? Los primeros discos son tan buenos que casi todo son temazos, pero también en los últimos tiempos han escrito cancionzacas imprescindibles.

En fin, que sigo levitando por el concierto, donde por cierto han tocado temas que no suelen tocar, algunas muy muy viejos... Los comparto con vosotros:

PLAYLIST de Hombres G, Teatro Compac Gran Vía de Madrid (3.05.10)

Lo noto


Mi coche


El secreto de vivir
Ésta es nueva: subiré el video si me pasa Coco el que ella grabó.

Si yo no te tengo a ti


Un par de palabras


La playa


Morir entre semana
Ésta también es nueva, y también es posible que pueda ponérosla por aquí... si Obi-Coco cumple su parte.

Sólo al llover


Ésta es tu vida


Por qué no ser amigos


Solo otra vez


Separados


¿Qué soy yo para ti?


Hace un año


Dos imanes


Te quiero


Indiana


Nassau


Voy a pasármelo bien


(BISES)

Me siento bien


Vete de mí
Pues eso, que también es nueva. Obiiiiiii!

No te puedo besar


Temblando


Venezia


No te escaparás


Marta tiene un marcapasos


Devuélveme a mi chica


Y así fue el concierto.

A mi lado se sentó mi alma gemela. No le había visto nunca antes, pero estamos conectados. Si estábamos sentados movía la pierna al mismo ritmo que yo. Cuando estábamos de pie, durante las más marchosas, bailaba y daba saltitos. Se sabía TODAS las letras. Hizo un par de vídeos con el móvil (de última generación). Le dio la mano a su muy madurita esposa.

Era un señor trajeado de no menos de 50 años.

Hoy (para mí, ya "ayer" para vosotros) fue el estreno, les queda por delante una semana de conciertos. Id, si podéis. Qué felicidad.

lunes, abril 26, 2010

Nuestros amigos los delfines, esos mamíferos resbalosos

(Datos llegados a sus pantallas
directamente de la wikipedia)
Los delfines son cetáceos odontocetos que miden entre 2 y 9 metros de largo, dependiendo de la especie, con el cuerpo fusiforme y la cabeza grande, el hocico alargado y un solo orificio respiratorio en la parte superior de la cabeza. Son bonitos y juguetones, y les gusta hacer burbujas preciosas y jugar con ellas.



Los delfines son considerados uno de los animales más inteligentes de la Tierra. Además son carnívoros. Y violentos.



Son unos animales muy sociales. Y muy sexuales. Vamos, que les gusta frinkar.



Habitan relativamente cerca de las costas y a menudo interactúan con el hombre (y la mujer). Y pueden ser unos guarros.



La verdad es que son unos bichos bastante humanos.

Post dedicado a Ro, mi "lil sis".

viernes, abril 23, 2010

Homenaje a Bichito

Y con este post, hacemos pleno de actualizaciones en esta semana (de lunes a viernes, no nos flipemos). Creo que hacía... puf... que no lo conseguíamos.

Hay varias cosas grandes en el mundo blog.

La primera es que puedes enlazar siete blogs distintos en una sola frase sin que te tiemble el pulso. Por ejemplo: este fin de semana Gato y Rebi se fueron a casa de Perli y Zagloso, pero este último abandonó su isla para venir a casa e ir a una despedida de soltero con Anómalo mientras yo me iba de cañas con Miss X. Ele.

La segunda es que puedes conocer tres aspectos distintos de los mismos acontecimientos (aquí y aquí. Eso sí, puntualizo: no fui yo quien cogió las zapatillas del Zagloso y ni tampoco soy la culpable del momento pizza).
Ahí va mi versión.

Con Gato y Rebilated en Palma y el Zagloso en Madrid, llegó la nube de ceniza volcánica a nuestro espacio aéreo, pero sólo al norte del país. El domingo por la mañana yo dejé en el aeropuerto a un Zagloso triunfante con un vuelo confirmado hacia Palma. Una hora y un poco de ceniza después, fui a buscar al aeropuerto a un Zagloso cabreado con un vuelo anulado y con un billete de barco esperando en Valencia para unas cuantas horas después.

En un mes yo tenía que llevar a Bichito en un último viaje a Palma (se lo queda Hermano), pero vista la situación, hicimos un cambio rápido de planes:

- Zagloso, te llevas tú a Bichito a Valencia, os embarcamos a los dos en el barco a Palma y matamos dos pájaros de un tiro: tú llegas al barco y yo me ahorro el viaje a Palma (que no me importa ir, pero tan cerca de las oposiciones es un fastidio).

En quince minutos yo vacié a Bichito de mis cosas (los cds, el callejero de Madrid, el bolso roto que llevo en el maletero porque sigo buscando un zapatero que me lo arregle, las bolsas reutilizables del Carrefour) y lo cargamos con cajas que yo había etiquetado hace tiempo con el nombre de Hermano (Hermano: dvd. Hermano: trastos. Hermano: libros. Hermano: halcón milenario). El Zagloso se montó en Bichito y salió zumbando a Valencia.

Y me dio penilla. Mi Bichito. Mi coche. Mi bolilla azul. Hombre, que hasta tiene su propia etiqueta en el blog. Según se perdía en la lejanía, me acordé de lo unidos que hemos estado Bichito y yo en los últimos años, viviendo aventuras maravillosas...

Como aquella vez que lo perdí en Logroño.

O la vez que lo estampé contra un bolardo.

O la vez que se me cayó en una zanja llena de ortigas (y lo tuvo que sacar mi suegro).

O todas las ocasiones en las que le han roto el retrovisor aquí en Chonilandia.

O el momento en el que lo encajé entre una pared y dos columnas y no había manera de sacarlo (y lo tuvo que sacar mi suegro).

O la vez en la que me salí de la carretera para ver un paisaje bonito y voló por los aires porque no calculé bien eso del escalón.

O la ocasión en la que lo estampé contra el pegollo de un hórreo (y lo tuvo que sacar mi suegro).

Jo. Voy a echar de menos a Bichito.

Lo que no tengo tan claro es que él me vaya a añorar a mí.

jueves, abril 22, 2010

Compañeros de aventuras: Jessica Lake


En la partida me acompañan el Hombre Malo (que es, básicamente, Dios), Jónatan Sark (el crítico viperino), Punto de Luz (la arqueóloga), Mr.Daine (el director de la Ópera que además es alemán y nazi, Xisca (la actriz de cine mudo morfinómana) y mi becaria MeriBella, que ha escrito una cosita para presentaros a su personaje:

My name is Jessica Lake, pero nací con el nombre de Jessica Kamala el 19 de Noviembre de 1912. Crecí en casa de los Stevens, una adinerada familia de San Francisco para la que mi madre, una india analfabeta de la tribu Yakama, trabajó durante años como sirvienta. De ella me quedan mi lengua materna, que nunca volveré a hablar, y una daga tallada por mis antepasados de la que jamás me separo. Nunca supe quién fue mi padre. El ser rechazada por los míos, que me consideraban distinta por mis ojos y mi piel claros, y tan diferente también de aquellos entre los que crecí, me llevó a tener un carácter huraño y pocas habilidades sociales.

De Gloria Stevens, la hija de los Señores, aprendí casi todo lo que sé. Ella fue siempre buena con mi madre y conmigo. Me enseñó a leer y a escribir, a "hablar" francés y a tocar la flauta.

Gloria se marchó a Europa hace siete años, pocos meses antes de la muerte de mi madre. Cerró la casa de San Francisco, y yo pasé a ganarme la vida cosiendo para Teresa Logan, una viuda rica y la mejor amiga de infancia de Gloria, y sus conocidas. Ahora ya sólo ellas dos conocen mi secreto: que soy mitad india. Esto me hace odiarlas tanto como quererlas, ya que son las únicas me han ayudado durante estos siete largos años.

Hace poco Gloria ha reaparecido. Casada. Y quiere verme. Las ganas de volver a verla y el miedo a que su marido (extremadamente conservador, según he oído) no me acepte, me han hecho dudar durante semanas entre aceptar su invitación o no.

Aunque ahora las cosas empiezan a irme mejor. Tuve contacto con el teatro cuando me contrataron como ayudante de vestuario. Pronto, mis dotes para el baile y la música, y mi buen oído para copiar acentos me abrieron muchas puertas para debutar como actriz. Mi determinación a triunfar exclusivamente por mi talento, me cerró otras. Finalmente el año pasado estrené una obra de Shakespeare, pero una crítica demoledora impidió que mi carrera terminara de despegar. Amante del arte como Gloria me enseñó, y ávida lectora, mato las horas muertas hasta mi próximo estreno teatral escuchando a Wagner en la Ópera de la ciudad y leyendo novelas pulp.

Mientras me siento en el tren que me llevará a casa de Gloria pienso si he metido los polvos de arroz en mi baúl, y me coloco mis guantes nuevos para tapar mis estropeadas manos de costurera. Al mirar a mi alrededor, me pregunto si aun estaré a tiempo de bajarme del vagón...

AVISO A NAVEGANTES Y SOBRE TODO AL HOMBRE MALO: llevo una daga atada al muslo y no dudaré en utilizarla. Como vengan a comerme el bebé gótico de Be (*) o cualquier otro bicho me hago el harakiri. Va en serio. Si me van a matar que sea alguien normal (un hombre guapo preferiblemente). Y si no, haberme dejado tener poderes mágicos.

(*) NOTA DE BE: se refiere a My Little Cthulhu, que ocupa un lugar de honor en nuestro saloncito friki. Es que nos tememos que aparezca en cualquier momento...

miércoles, abril 21, 2010

Adiós, paciencia, adiós

Hay situaciones que la desquician a una. Yo suelo tener paciencia. Bastante paciencia. Incluso en algunas ocasiones demasiada paciencia. A veces además se mezcla la paciencia con mi pavez, creando situaciones absurdas y totalmente insostenibles. Por ejemplo, cuando era más jovencita y salía de marcha con mis amigas, ellas se reían de / se desesperaban por/ se aprovechaban de que yo no era capaz de ser borde cuando los tíos nos entraban. Mientras ellas los despachaban con una frase destemplada, a mí me daba muchísimo reparo soltar una bordería (además, me suele faltar rapidez e ingenio). A menudo trataba de hacer entender educadamente que el asunto no me interesaba. Muchos lo captaban, pero los insistentes o poco perceptivos debían pensar "si no me ha insultado ya, es que le intereso" o "ha dicho ajá. Eso es que mi monólogo de quince minutos la está encandilando... ¡vamos a por quince minutos más!". Yo lo pasaba fatal, porque:

a) A veces no me interesaba lo que me estaban contando: he tenido que aguantar charlas sobre mecánica de coches, ex-novias, necesidades fisiológicas o la profundidad de los libros de Paulho Coello.

b) me daba rabia no ser más vehemente y que la persona que tenía enfrente se pudiera llevar un chasco.

c) ¡el chico mono que sí me interesaba pensaría que me iba a liar con el que no me interesaba nada!

Generalmente la situación acababa despidiéndonos de buen rollo, o conmigo huyendo al baño, o siendo arrastrada del brazo por una amiga rescatadora. Y con la bella S. diciéndome "¡voy a tener que darte lecciones de bordería!". En fin, supongo que con la experiencia aprendes a manejar mejor esas situaciones (y el lado bueno es que, hablando así se descubre a gente muy agradable... algunos de los cuales acabaron siendo buenos amigos míos). ¿Por qué cuento esta chorrada? Pues porque llevo años pensando que tenía paciencia y aguantaba bien los rollos ajenos. Pero me he topado con algo que ha conseguido acabar con mi paciencia y mi pavez, :

LOS TELEOPERADORES DE JAZZTEL

Desde hace meses, cada día nos llaman una, dos o tres veces al teléfono fijo los de Jazztel para ofrecernos ofertas, a horas rarísimas, pero preferentemente, a la hora SAGRADA de la siesta.

Al principio yo era extremadamente educada, como suelo ser con los teleoperadores: ya sé que es un trabajo ingrato, mal pagado y en el que tienes que aguantar muchas tonterías. No me voy a poner yo borde para empeorarlo en principio.

Los primeros días escuché sus ofertas e intenté despacharlos con un "lo siento, estoy contenta con mi compañía y su oferta no me interesa, gracias". Pero no se daban por vencidos: no sólo siguen llamando todos los días, sino que además, por mucho que intentes ser cortés, ellos insisten "pero no es por la oferta, es por su bien...". A la decimoséptima vez, tienes que decir rápido "losientonomeinteresagraciasvoyacolgarlosientoadiós" sin darles tiempo a responder para salvaguardar tu autoimagen de persona educada.

El asunto no mejora y siguen llamando. En serio. Todos los días. Varias veces. Y la táctica de chica educada se me descoloca, según el día, lo profundamente concentrada (o dormida) que estuviera, el pie con el que me levante, el spm o el grado de desesperación y hartura en el que me encuentre. Y cambio de táctica:

Versión ahorremos sufrimientos al teleoperador: Ay, pobre, no me leas el formulario que ya sé lo que me vas a contar. Ahórratelo. Te voy a decir que no. Adiós. Lo siento.

Versión corta: Clong (ruido de colgar directamente).

Versión reivindicativa: ¡Bórreme de su ordenador! ¡no quiero información de sus ofertas! ¡no me llame más! ¡voy a llamar a la agencia de protección de datos! ¡a Telefónica! ¡A Letizia! ¡A Jazztel! ¡a la policía! ¡al congreso de los diputados! ¡al Papa y a los obispos de Roma! ¡a los marcianos!

Versión Lo que el viento se llevo: ¡Estoy harta! ¡dejen de llamarme! ¡son unos pesados! ¡a Dios pongo por testigo que, aunque me regalaran la conexión, aunque fueran la última compañía de internet sobre la faz de la Tierra, no les contrataría ni una mísera tarifa básica!

Versión suplicando por mi vida:
Por favor, por favor, por favor. No me llame más. Me llama todos los días. A la hora de la siesta. Y estoy desquiciada. Por favor, por favor, por favor. Escriba en su ordenador: "señora desesperada. Riesgo de suicidio. No llamar más".


La versión de hoy ha sido "Jamie Lee Curtis, la reina del grito": ¡AAAAAAAAAAAAGHHHHHHHHHHHHH! ¡JAZZTEL NOOOOOOOOOOO! (entonación de terror, como si en vez de Jazztel, me hubiera encontrado de frente con Freddy Krueger, Jason o hacienda). Y colgar.

Aún no he insultado a ningún teleoperador, pero como sigan así me temo que mi compostura y mi solidaridad por su mierda de trabajo se me van a acabar y acabaré mentándoles a la madre, cosa que lamentaré profundamente.

Aunque estoy segura de esto es mi culpa. Estoy segura de que algún teleoperador ha escrito en la casilla de observaciones al lado de mi nombre: "individua con trastorno de identidad disociativo. Seguir llamando a ver si una de sus múltiples personalidades se aviene a coger nuestra oferta algún día de estos".

Post-post: por dios, si alguien sabe qué hay que hacer para que estos pesados no vuelvan a llamar ¡que me lo cuente!

martes, abril 20, 2010

Mi primera partida, chispas


San Francisco, 1934.

Me llamo Theresa Logan, nací hace 45 años en una familia acomodada de Frisco. Soy lo que podríamos llamar una "viuda alegre", pero no siempre fue así.

Me casé a los 22 con el amor de mi vida, aunque nunca pudimos tener hijos. Lo sentimos, pero no nos dejamos hundir por ello. Mi marido tenía mucho dinero y durante años hicimos de centro de la vida social no sólo de San Francisco, sino de toda California. Y entonces llegó el crack. Las empresas de Paul se hundieron, lo perdimos todo... él perdió hasta la cabeza, y se suicidó.

Yo decidí sobrevivir. Siempre fui guapa y tuve don de gentes, y mis amigos y conocidos no olvidaron los favores que les había hecho. No me dejé llevar por el desastre. Me mantuve a flote. Seguí manteniendo una buena posición y me dediqué a vivir bien, montando fiestas y divirtiéndome lo máximo posible. Hice amigos nuevos, como las mafias de contrabando de alcohol (mucha ley seca, pero... ¿qué es una fiesta sin champagne?): en el submundo del hampa me llaman Queen Tequila, pero poca gente sabe quién soy en realidad.

Dos años después de la muerte de Paul me volví a casar. Con Alfred, otro señor forrado cuya fortuna no sólo no sufrió en el 29, sino que se creció más y más. Murió al año de casarnos y me lo dejó todo a mí. Tengo cierta "reputación" (normal: dos maridos muertos, una vida dedicada a pasarlo bien, contactos en la mafia), pero de momento no he tenido ningún problema con la justicia.

Conocí a Gloria Stevens en el colegio. Gloria era una de mis mejores amigas; éramos muy parecidas, sólo que dentro de la "vida social" ella estaba más interesada en el mundillo de la cultura: ópera, ballet, teatro, la Universidad de Berkley. Estaba metida en todo, conocía a todo el mundo, para todo recogía fondos. Llevo sin verla unos siete años. Y ahora, de pronto, vuelve a aparecer en mi vida.

Gloria me ha invitado a pasar el fin de semana en la islita donde vive con su nuevo marido en la costa de Oregón. También ha invitado al director de programación de la ópera de San Francisco, a una vieja gloria del cine mudo de la que se dice que ha vendido su alma a la morfina, al crítico cultural más viperino de toda la prensa californiana, a una famosa arqueóloga que viste pantalones y con la que mantuve una "estrecha amistad" hace un tiempo y una joven costurera aspirante a actriz a la que conozco desde niña.

Nos encontramos los seis en el tren, en departamento que Gloria ha reservado para nosotros. Parece que va a ser un fin de semana interesante.

(Si me deja el Hombre Malo os iré contando lo que pasa)

lunes, abril 19, 2010

10 things I love about 10 Things I Hate About You


1- La serie está basada en una peli que me gustó MUCHO, y ha conseguido molarme mil y que no apriete los dientes acordándome del original ni una vez. Diez años después de la peli de Julia Stiles y Heath Ledger, pierde las referencias a Shakespeare (que estaban traidísimas por los pelos) y gana en frescura sin pretensiones.

2- El planteamiento es el mismo, dos hermanas muy diferentes (una -aparentemente- inteligente con inquietudes político-sociales, otra -aparentemente- superficial interesada en ropa y chicos) y su vida en el instituto. La activista no tiene interés en salir con chicos, la pequeña se muere de ganas y el padre es un ginecólogo preocupado por que sus hijas no se empiecen a reproducir demasiado pronto. No hay madre.

3- La hija mayor, Kat, es morena y está más pirada que la de la peli. La hija menor, Bianca, es más guapa y más divina que la de la peli. Las diferencias entre los plantamientos vitales de las hermanas causan diálogos del tipo:

Bianca: ¿Patrick te ha invitado a una cita alguna vez?
Kat: No, pero si quisiera se lo pediria yo. ¿No has oido hablar del feminismo?
Bianca: ¿Es eso que mató al romanticismo?

O:

Kat: No es una cita exactamente...
Bianca: Para saber si es una cita hay dos claves: a) si ha hecho planes y b) si paga él.
Kat: ¿He aparecido en Mad Men sin darme cuenta?

4- El padre -que por cierto es el único actor que repite papel- tiene presentaciones de powerpoint sobre partos para enseñar a los novietes de sus hijas antes de cada cita.

5- Chastity Church, un papel que en la peli no decía nada (más que "soy una pedorra") y que en la serie tiene mucha miga: jefa de animadoras, la chica más guapa, más popular y más poderosa... da MIEDO.

6- ¿He dicho ya que la serie tiene animadoras? Así se soluciona una de las grandes carencias de la peli: ¡todo mola más con animadoras!

7- Joey, el quarterback, ex-novio de Chastity y actual interés romántico de Bianca, es un hallazgo. Mucho más interesante que el jerk odiable de la peli original. ¿En serio colaba que se hubiera frinkado a la hermana mayor y que la pequeña bebiera los vientos por él? ¡¡Pero si era un calamar!!

8- Cameron. El amigo altísimo y con cara de despistado enamorado de Bianca, en la peli se llevaba el gato al agua y en la serie... parece que de momento no. Pero promete momentos memorables.

9- Patrick Verona -el chico malote que le mola a la hermana mayor- es definido por el padre como "deep voiced man-boy". Y es que, además de una moto y una cazadora de cuero, tiene una voz profunda que es una de las características principales del personaje. Es tan genial que, para hacerle justicia, si 10 Things I Hate About You se doblara al español el personaje de Verona debería estar interpretado por Constantino Romero o Ramón Langa (aunque tal y como se hacen aquí las cosas, lo más probable sería que lo doblara Dani Martín).

10- Ah, y está interpretado por Ethan Peck. ¿Os suena el apellido? Es el nieto de Gregory Peck, y ya le adoro casi tanto como a su abuelo. Pero sólo casi.

10 things I hate about you tuvo un primer final de temporada es-tu-pen-do. Y el comienzo de la segunda temporada -o segunda tanda, que hay cierta confusión al respecto- está molando mil también.

Pero yo no os estoy diciendo que os la bajéis, eh? Por si las sindes y tal.

miércoles, abril 14, 2010

Procrastinando


Procrastinar:
Diferir, aplazar.


Esto es el eterno retorno. Los exámenes vuelven una y otra vez a mi vida: cuando no son los exámenes de la UNED, es algo mucho peor: la dichosa oposición... puf. Sólo con escribir la palabreja (oposición, oposición) un escalofrío me recorre el espinazo, de la pura angustia.

Cuanto más se acerca la fecha, más voy estudiando... aunque me ha costado. No me cuesta estudiar, no. Estudiar, en sí, no me cuesta. Lo que me cuesta horrores es ponerme a estudiar. En ese momento entra en juego nuestra dichosa palabrita: "procrastinar". Palabrita que nunca sé pronunciar bien a la primera, siempre me dejo una r por el camino o meto una s de más... pero aunque no la pueda decir bien, sé ejecutarla, ejemplarizarla y ponerla en práctica a las mil maravillas.

Porque siempre se me ocurren mil cosas mejores que hacer antes que ponerme a estudiar.

"Jo, es que The Wire está tan emocionante... por un capitulillo más no va a pasar nada".

"Oh, voy a ordenar los cajones del escritorio, que sin orden no puedo estudiar. De paso clasifico las pinturas del estuche grande en lapiceros de colores, rotuladores y plastidecores".

"Es que si no voy hoy a la exposición se me va a pasar de fecha. En serio".

"Debería lavar los visillos de casa. Todos. Por eso de la primavera, es higiene imprescindible."

"Esta pila de cd´s... puf. Con estos clasificadores que están ahí... y la pila aquí... y los clasificadores ahí... y la pila aquí... aaaggggjhjjjj, ¡cd´s, meteos ya en los clasificadores por estilo de música y orden alfabético! bueno, si no podeis vosotros solos, yo os ayudo".

"¡Qué gran revolución! ¡Qué gran cambio de estructuras! ¿y si hago un cambio y, en vez de tener un cajón con braguitas y otro con sujetadores, hago una clasificación por conjuntos, por colores, por tipo de cierre y de tirantes? ¡cómo diantres he podido vivir así hasta ahora!"

"Tengo que ordenar, clasificar y meter en el ordenador los datos de todas estas facturas que llevan aquí sin clasificar desde el... puf, desde el 2004".

"Anda, ahora que me fijo, ¡qué sucios están los pomos de las puertas! Creo recordar que ahí fuera tengo un limpiametales. Y ya de paso cojo la pasta limpiajuntas de azulejos, porque ahora que las veo, lo necesitan".

"Uins, qué piel más desastrosa tengo. Me voy a exfoliar... y a poner una mascarilla después... y ya que estoy me pongo un tratamiento hidratante en el pelo... y ya que estoy me hago la manicura... ¿y por qué no la pedicura?... uy, cuánto pringue. Me voy a dar un baño caliente relajante para quitarme toda esta plasta".

Pues eso, que siempre se me ocurren mil cosas mejores que hacer antes que ponerme a estudiar.

De esas mil, como se puede ver, unas pocas están relacionadas con el ocio.

De esas mil, unas muchas están relacionadas con la limpieza y el orden.

De esas mil, unas cuantas son cosas peregrinas, inútiles y absurdas.

Es decir: es comprensible que prefiera leer o ver series a estudiar. Lo hago poco para procrastinar porque lo disfruto y me entran remordimientos. Lo sorprendente es que prefiero hacer cosas que odio (¡limpiar juntas de azulejos y metales!) a estudiar las oposiciones. Ya sabía que el asunto me angustiaba, pero a este paso me saco antes las oposiciones a maruja abrillantadora que las de profesora de secundaria.


Me siento taaan identificada...

En fin, que voy a dejar de procrastinar y ponerme a estudiar. Aunque ahora que lo pienso: ¡mejor escribo antes un post!

viernes, abril 09, 2010

Calendarios solidarios

En los últimos años han proliferado como setas los calendarios de despelote como "iniciativa solidaria".

¿Que somos maestras cántabras que queremos ayudar al tercer mundo? pues nos despelotamos y sacamos un calendario.

¿Que somos voluntarios cántabros de asociación protectora de animales y queremos ayudar a nuestros bichos? pues nos despelotamos y sacamos un calendario.

¿Que somos madres de Serradilla y queremos mejorar las instalaciones del cole de los niños? pues nos despelotamos y sacamos un calendario*.

Jo, no me he podido resistir a poner esta foto. ¡Es arte kitsch!

¿Que somos falleras y necesitamos dinero solidario para nuestra falla? pues nos despelotamos y sacamos un calendario.

Y así todos los colectivos habidos y por haber, que son todos tienen derecho al despelote.

Yo tengo que reconocer que todas estas iniciativas me dan un poco de risa. Sí, son todos súper solidarios y blablabla. Pero siempre me ha dado en la nariz que algo de exhibicionismo y bastante de ego hay en el asunto. "Oh, con el cuerpazo y la melena que tengo qué bien quedaría en una de esas fotos artísticas... pero no es por mí, ¿eh? yo lo hago por los negritos de África, por los pobres que tienen lepra o por la recuperación de la avutarda real. Lo que mole más".

Ahí vienen las risas, porque lo que tu te imaginas como una erótica foto de FHM o la Man con super iluminación, perfecto encuadre, gran atrezzo, elegante composición, maravilloso fotochó y fantástico fotógrafo... acaba siendo un cutrerío por obra y gracia de fotografos de tres al cuarto y una falta de gusto evidente. Manos, ramas y cosas raras tapando tus vergüencillas y corta-pegas imposibles hacen que tus fotos den más risa que animación.

En fin, pues en la moda "despelotémonos y saquemos un calendario, que es súper novedoso y lo vamos a petar", las últimas en apuntarse han sido las azafatas de air comet. El señor de la CEOE les debe un potosí de pasta, la nómina de nueve meses, así que unas cuantas se han lanzado a la piscina y se han quitado la ropa.

Ellas cuentan en los medios que lo hacen para "...reivindicar nuestros derechos y el dinero que nos debe Gerardo Díaz Ferrán...", aunque en la agencia que les organiza todo el tinglado dicen que es para "sanear su situación financiera". En fin.

Vayamos al calendario de las azafatas. Las chicas son jóvenes, guapas y con cuerpazo, claro. El problema es que no basta con la materia prima. Si unes los siguientes factores, es posible que asunto no quede todo lo bien que pensabas:

- Quieres hacer las fotos en tu ambiente laboral pero no te pueden hacer realmente las fotos dentro (¡o fuera!) del avión y te tienen que "pegar".

- Fotógrafo dudoso.

-Uso catastrófico del Photoshop.

- El surrealismo mal entendido.

Las fotos están divididas en dos tipos:

Fotos dentro del avión:


Tan pegada y repegada que parece que en vez de con cámara normal le han hecho la foto con un lector de aura.

Yo pasaba por aquí.


¿Dónde están mis tetas, matarile, rile, rile?

Cucú... tras. ¿Dónde estoy?

Pero las mejores, sin duda, son las fotos de FUERA DEL AVIÓN. Porque cuando tienes que fotografiar a unas cuantas pavas en doce sitios distintos en un espacio tan pequeño como el de un avión, debes dejar volar la imaginación... o a las azafatas.


Cuando calienta el sol, aquí en la playaaaaaa...


Esta pobre fue la que agradeció especialmente que las fotos fueran un corta-pega de photoshop

Después de esta tanda de fotos, no me queda más que recomendaros este post de Molinos. Imaginarse frinkando en la turbina o en el portaequipajes... como que no**.


* Las pobres madres de Serradilla tuvieron una historia rocambolesca: hicieron su calendario para sacar pasta para el cole de los niños, supongo que pensando que lo iban a petar... y acabaron enfangadas y debiendo 9.000 euros a la distribuidora. Lo grande de la historia es que la situación se salvó cuando ¡una web de porno casero! les dio los 9.000 euros que debían a cambio de un nuevo posado. Grande, grande. Para que luego la gente decente diga que el porno es malo...

** Ninguna azafata ha sido dañada en la realización de este post. No sabemos si en la realización de las fotos se cargaron a alguna intentando meterlas en maleteros... o la de la turbina murió de un ataque al corazón cuando se vio de esa guisa.

miércoles, abril 07, 2010

María Eugenia, la pava

A veces soy demasiado cortada y no me atrevo a decir ciertas cosas a la gente. Muchas veces ni siquiera son cosas importantes, pero me sigue dando un poco de reparo protestar, soltar algo ligeramente borde o incluso corregir ciertos errores, porque me da palo que la persona que tengo enfrente se pueda molestar o sentir mal. Antes esa absurdez mía era peor, ahora voy aprendiendo a soltar las cosas o incluso, voy aprendiendo a protestar. Pero aún así me siguen saliendo rasgos de mi "pavez" cuando menos me lo espero.

La última ha sido con el profesor de mates del instituto. Y viene arrastrando desde hace unos meses.

Cortinilla ondulada de traslación de tiempo...

Allá por septiembre, el profesor de mates de los alumnos de mi tutoría, me cogió por banda en un pasillo:

- Ah, pues tus alumnos, María Eugenia, blablablablabla... - ¿María Eugenia? ¡yo no me llamo María Eugenia, sino Misia! le habré entendido mal - son majos, pero blablablabla... ¿me entiendes, María Eugenia? - ahí me dio el ataque de educación malentendida y no me atreví a corregirle, me dio palo, para un profesor que se había aprendido mi nombre nada más llegar (aunque no fuera el mío, ejem).

Y claro, no me atreví a corregirle la primera vez...

Ni la segunda...

Ni la tercera...

A la cuarta ya no procedía...

Y evidentemente ahora ya, siete meses después, tras montones de conversaciones sobre los alumnos y después de haberme llamado decenas de veces María Eugenia (da la casualidad de que este profe es la típica persona que emplea mucho el nombre del interlocutor, con sus "¿entiendes, María Eugenia?", "mira lo que te cuento, María Eugenia", "es que, María Eugenia, no te creerás que...") es absurdo decirle que no, que no me llamo María Eugenia

Hoy ha pasado lo que tenía que pasar. Hoy ha venido a hablar conmigo el profesor de física:

- María Eugenia, ¿les puedes dar esto a tus alumnos?

Como no me marche pronto de este instituto, voy a tener que cambiarme el DNI.

lunes, abril 05, 2010

Revolución por una buena causa

(Aunque al principio no lo parezca, éste es un post de Servicio Social de Quédate a Dormir)

Cinco días de vacacionacas: de jueves a lunes ambos incluídos (sí, hoy no trabajo). Unas vacaciones que no sabéis la falta que me hacían, y que he aprovechado bien. He salido, he entrado, he dormido miles de horas, he leído cositas que tenía atrasadas, he cocinado, he besado a una chica (mamá, igual es mejor que no leas esto), he jugado a cosas, he hablado por los codos, he escuchado historias preciosas (algunas) y terribles (otras), he inaugurado la primavera rompiendo mi celibato voluntario, he ido de compras...

Que por cierto, aprovecho para decir que es mejor abstenerse de salir de tiendas en pleno subidón endorfínico, colocada de felicidad y con el guapo subido: te miras al espejo, todo te queda bien, y acabas llevandote media colección de cada tienda a la que entras. En fin.

El caso es que el sábado, aprovechando que los astros se aliaron para permitir un hueco sincronizado en nuestras agendas, quedé con dos de mis tortugas (Obi-Coco y Punto de Luz) y la sobredosis de buen rollo me va a durar días. Salimos a comer y de compras, y después fuimos a mi casa a comer helado y ver "Suéltate el pelo", la superchupi y surrealista segunda peli de los Hombres G.

David, Javi, Dani y Rafa han sido una constante durante la mayor parte de mis 32 años de vida. Conservo muchos de los vinilos y tengo toda su discografía en CD. He ido a varios conciertos suyos y sigo a los cuatro en twitter. Vi las dos pelis del grupo en el cine y ahora poseo los dvds. Me sé (casi) todas las canciones de memoria y entre los pedazos de sabiduría ajena que suelo citar los HombresG tienen un lugar de honor (y no sólo de las canciones: "Ahora vete, duerme y reposa, y no tengas miedo de ninguna cosa" -dicho por David en "Suéltate el Pelo"- es un gran clásico de mi repertorio).

Así que, cuando después de la peli conectamos el SingStar, notamos una carencia tremenda en la oferta de canciones del juego. No era una sorpresa, algunas de nosotras ya lo habíamos notado antes, pero aquel día que estábamos TAN predispuestas... casi dolió:

SEÑORES DE PLAYSTATION, ¿¡¡¡POR QUÉ NO HAY UN SINGSTAR DE LOS HOMBRES G!!!?

Es una pregunta vieja, ya hace unos meses me preguntaron en Formspring (mi juguete ya no tan nuevo, que van casi 350 preguntas) qué SingStars echaba en falta y la respuesta fue "Hombres G, Musicales y Un Pingüino en mi Ascensor", pero que no debe quedar sin respuesta.

Así que propongo (con permiso de mi coblogger más activa, Misia, que no es precisamente fan del grupo) crear una plataforma pro SingStar Hombres G, organizar una recogida de firmas, mandar una carta multitudinaria para los señores de PlayStation... incluso ¿alguien sabe que hay que hacer para montar un grupo de Facebook sobre el tema?

Mientras mi llamamiento espera respuesta (¿Eme A?), estaría bien empezar a crear la lista de temas (tarea complicada, quizá la razón de que los señores de la Play no hayan sacado el juego aún). La primera criba, pasar de los más de 100 a sólo 45, la he hecho yo. La segunda, reducir la selección a 25, la tenéis que hacer vosotros a partir de aquí (es una encuesta de respuesta múltiple: puedes eleccionar varias respuestas a la vez):


¿Qué canciones de los Hombres G incluirías en el SingStar definitivo de la banda?
Venezia
Vuelve a mí
Dejad que las niñas se acerquen a mí
Hace un año
Devuélveme a mi chica
Visite nuestro bar
Indiana
En la playa
Un par de palabras
Marta tiene un marcapasos
El ataque de las chicas cocodrilo
Él es... Rita la cantaora
Dos imanes
Una mujer de bandera
Sólo me faltas tú
Mis amigos
Solo otra vez
No, no, no
En mi coche
Y cayó la Bomba (fétida)
¿Qué te he hecho yo?
Temblando
Tengo una chica
No aguanto a tu prima
Nassau
Si no te tengo a ti
Suéltate el pelo
Será esta noche
He recuperado mi cabello
La madre de Ana
Voy a pasármelo bien
El último baile
Te necesito
Chico tienes que cuidarte
México
Dulce Belén
Ésta es tu vida
Estoy pintando tu sonrisa
Rita
Un minuto nada más
No te escaparás
Lo noto
¿Por qué no ser amigos?
¿Qué soy yo para ti?
Me siento bien

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A votar!!

Sólo a mí se me ocurre escribir un post participativo después de haber estado como tres semanas sin postear, pero tengo mucha fé en vosotros. ¡Si no os gustan Hombres G, mandad a vuestros amigos!