MANAZAS

Yo, Be, me he cargado la plantilla milenaria de QaD por torpe y con un solo clic. Me autoflagelo ante mis copropietarias y me comprometo a dejarla lo más parecida posible, si no mejor. ¡Palabra!

jueves, enero 15, 2009

Yo fui una teenage stalker


Es mi secreto mejor guardado. Mejor guardado en la blogosfera, quiero decir, y no entiendo por que, porque me encanta contarlo.

Es el autoescarnio hecho post. Peor que reconocer que me pone Juan Pardo, que fui superfan de Rubén y Santi, que me he quedado encerrada en el portal de mi loquera.

Jo, qué ganas de contarlo.

Cuando tenía diecisiete o dieciocho años estaba loca por un cantante. Pero loca, loca.

Tenía todos sus discos. De hecho me los seguí comprando durante un tiempo después de que se me pasara la locura por él. Hoy sólo me siguen gustando el primero, el segundo y el cuarto (tiene nueve) y mi prefe es el segundo (precisamente el que he perdido).

Me gustaba tanto, pero tanto, que cuando salía una canción suya en la radio me ponía supernerviosa, y si resulta que estaba estudiando tenía que parar un rato porque durante los siguientes diez minutos me resultaba imposible concentrarme.

Me encantaba.

Ese cantante era Pedro Guerra.
(Portada del segundo disco)
No se confundan: yo era plenamente consciente de que el chico guapo no era. Y que tenía los dientes en arrecife. Y que nadie me iba a entender. Pero me encantaba.

Me ponía locamente, no daba grititos como las fanes de Take That, pero reconozco que se me aceleraba el pulso.

Les pongo tres de mis canciones preferidas, y les aseguro que Pedro Guerra es grandísimo en directo. Inmenso.





(Y esto es para Xisca, una rareza que igual le gusta)

Bueno, el caso es que cada vez que salía en la tele o en la radio mi familia y amigos me avisaban para que le viera/escuchara. Y así un día vi una entrevista suya en Madrid Directo en la que contaba que le gustaba mucho Madrid, a pesar de que seguía pillando millones de resfriados todos los inviernos por culpa tiempo helador, y que vivía "por allí" (sentado en la Plaza de la Paja y señalando en una dirección).

Llamé a mi amiga Pin y le dije:

-Pin, mañana no vamos a clase. Ponte zapatos cómodos que nos vamos a buscar la casa de Pedro Guerra. Mañana a las 10 (tampoco era cuestión de madrugar) en el Intercambiador de Moncloa.

Y allá nos fuimos.

Nos bajamos en el metro de La Latina, cerca de la Plaza de la Paja, y echamos a andar en la dirección en la que Pedro había señalado. Y entramos en todas las farmacias que encontramos (en algún sitio tendría que comprar el pobre el Frenadol) a preguntar si sabían dónde vivía Pedro Guerra.

En la cuarta nos dijeron que no sabían dónde vivía, pero sí dónde comía todos los días, un restaurante que estaba dos calle más allá.

En el restaurante nos dijeron que vivía en la perpendicular, pero que no sabían el número.

En la perpendicular preguntamos en un bar y nos dijeron que vivía justo en el portal de enfrente, en el número 5.

Entramos en el portal y en un buzón ponía en mayúsculas:
1ºB PEDRO MANUEL GUERRA.

Habíamos llegado.

Y entonces no supe qué hacer. ¿Subía? ¿Y qué le iba a decir? ¿Y si me quedaba sin palabras? ¿Y si decía alguna tontería? ¿Y si pensaba que era una fan psicótica que le quería matar?

Me senté en las escaleras y escribí una carta. Se la enseñé a Pin. Ella me dijo:

-No sé, Be, yo quitaría lo de que te gustaría lavarle el pelo con champú.

La reescribí, esta vez sin el párrafo dedicado a la bañera. Y subí al 1ºB.

Me abrió su asistenta. Una mujer encantadora, por cierto, que no se sorprendió mucho y me dijo que Pedro volvería en una hora. Le dejé la carta para que se la diera ella, le di las gracias y me fui.

Ah, la casa la tenía monísima, por cierto.

No le dejé forma para contactar conmigo, tampoco quería que lo hiciera, no sé qué pretendía al escribirle, debía de estar totalmente perturbada, pero le seguí escribiendo postales de vez en cuando. Desde París, desde Donosti, desde Irlanda, desde Almagro (jo, estaba en un congreso de Literatura Popular).

Y entonces mi amiga Coco y yo fuimos al primer gran concierto que dio Ismael Serrano en Madrid. A mí no me gustaba mucho, pero a ella sí. Y nos acompañaron mi madre y su amiga Car, que trabajaba con el padre de él y nos lo iba a presentar.

El concierto estuvo bien, con sus momentos. Y de repente, ¡ZAS! Aparece Pedro Guerra en el escenario. Y cantando la que más me gustaba del disco de Ismael.

(Sí, esta versión ni es en directo ni sale Pedro Guerra,
pero en fin, es que el concierto fue antes de los móviles con cámara)
Casi me muero. Porque eso significaba que… después del concierto… a lo mejor… ¡podría conocerle!

Y le conocimos. Fuimos al "backstage" (o sea, lo que toda la vida se ha llamado "detrás del escenario"), y Car nos presentó a Rodolfo (el padre) que nos presentó a su hijo. Muy majo. Nos firmó las entradas y los CDs.

Luego Coco y yo nos autopresentamos a Luis Eduardo Aute, y Car y mi madre vinieron corriendo con Car gritando a voz en cuello:

-¿¡No les darás dos besos a ellas y a nosotras no, que fuimos a tu concierto en Guanchunflein hace 20 años!?

Los presenté y me alejé un poco (por si acaso, a nadie le mola descubrir que su madre es una groupie, aunque a la mía no le pegue nada) y me quedé mirando hacia donde estaba Pedro Guerra con Luis Pastor, como una tonta. Coco siempre ha sido más cortada que yo, y yo… no me atrevía.

Hasta que escuché a mi madre, que está como un cencerro y muy probablemente ni se acordaba del concierto de Guanchunflein, decir:

-Éstas no se atreven, Car, vamos a tener que ir nosotras.

Y yo, visualizando la debacle que se aproximaba, le dije a Coco que antes muerta que dejar que mi madre me hiciera pasar la vergüenza de mi vida, y me lancé.

-Hola…

Pedro Guerra nos dio dos besos, nos firmó autógrafos, nos preguntó si nos había gustado el concierto… y yo le dije:

-Yo… soy Be y…

Y él:

-¿Tú me mandas postales…?

A partir de aquí todo está borroso. Recuerdo que me abrazó, y que era muy delgadito. Que llevaba una camiseta amarilla, y que yo conseguí ser más o menos coherente durante cinco minutos más. Y que me fui y el colocón me duró toda la noche.

Le seguí enviando postales cuando me acordaba.

Nos seguimos saludando después de sus conciertos durante un tiempo.

Hasta que dejé de ir.

Mucho antes había dejado de escribirle.

Ahora vive en Rivas.

miércoles, enero 14, 2009

Motivaciones primarias

El sábado quedé con una amiga en Sol, en el kilómetro cero (un clásico de la capital). Al otro lado de la plaza, una manifestación contra los ataques israelíes a Gaza. Gente interesada en el asunto, enterada de las masacres y que consideraron que salir a protestar contra lo que consideraban una barbaridad merecía la pena.

Estaba mirándoles y escuchando las consignas cuando salieron del metro dos chavales, se pararon a mi lado y les pude oír:

- Tío, vamos para allá.

- ¿A una manifestación? ni de coña, tío.

- ¡Pero mira cuántas niñas hay!

- ... ¡Pues vamos!

Aaaah, las grandes motivaciones de la humanidad, esas cosas que mueven el mundo.

martes, enero 13, 2009

De vuelta al cole

He tenido una dulce navidad, tan familiar y tan bonita que hasta me resulto repelente al decirlo. Después de la diáspora familiar de septiembre (Hermano a Alemania, mi chico a Barcelona y mis padres en Palma) estas navidades han venido todos a casa a pasar unos días. Después he ido a la Ciudad Lluviosa, a casa suegros, y Palma, a casa padres.

El 2008 comenzó mal, continuó peor y se arregló a partir de septiembre, y ahora estoy en un buen momento, feliz y tranquila. Tener a mi gente cerca me ha hecho estar aún más contenta y disfrutar más de las cosas que me han pasado: una lengua de trapo de dos años me ha pedido galletas (y ríos de baba se desataron), me han dado la invitación para una boda en Papúa que me hace mucha ilusión, he comido pastel de cabracho en amor y compañía, he ido al teatro a oír chillar a Maribel Verdú, he visto la guarida de un gato, he perdido al chinchón con mi suegro, he bailado hasta el agotamiento, he deseado tener un ascensor en mi vida, he comprado regalitos, he descubierto fotos antiguas en las que mi abuelo parece una estrella de cine... puf. Soy consciente de lo afortunada que soy ahora mismo y lo estoy paladeando, porque quién sabe cómo estaremos dentro de un tiempito... las cosas que piensas eternas a veces te salen rana y resultan efímeras, así que hay que disfrutar de los momentos buenos y de las cosas pequeñas. No sé si soy una pesimista sin remedio o una optimista precavida, porque pienso igual de las épocas malas: siempre acaban pasando.

En fin, que después de tantos días de desconexión total, me ha costado volver a la rutina y estar otra vez solita en Madrid. Pero vamos, que no soy la única a la que le ha sentado mal la vuelta al cole. Los alumnos han vuelto a clase desganados y protestones (con modelitos nuevos, eso sí) y resulta prácticamente imposible que se interesen por algo. Así que hoy he aplicado una metodología, er... Ponerse a hablar de la Inquisición, haciendo una descripción detallada de las torturas y castigos que aplicaba, resulta infalible para que una clase de lunes postvacacional a primera hora se despeje de golpe, aunque sólo sea para poner cara de horror y empezar a chillar todos en bloque:

- QUÉ ASSSSCOOOOOOOOOO, PROFEEEE.

Lo que viene siendo terapia de choque, vamos.

lunes, enero 12, 2009

Me encantan mis amigas


Igual que al conocer a un chico que te interesa hay que fijarse en cómo habla de sus ex (puedes ahorrarte bastante tiempo si descubres de antemano que es un misógino, un machista o un resentido), al conocer a mujeres yo me fijo siempre en cómo hablan de sus amigas.

No me gustan las que las que dicen tener amigas pero las destripan cuando no están delante. Las que necesitan hacer de menos a las demás para subir su autoestima. Las que, cuando sus amigas pasan malos ratos, se sienten bien consigo mismas por contraste. Las que sonríen mientras atacan como perros de presa cuando una de sus amigas muestra una debilidad.

Tampoco me fío de las que presumen de no tener amigas, o de tener miles de amigos hombres pero llevarse fatal con las mujeres. Una cosa es que las circunstancias te lleven a tratar con más tíos que tías; y otra que fardes encantada de no llevarte bien con el 50% de la humanidad por el mero hecho de haber nacido del mismo género que tú.

Que no. Que estoy harta de mujeres que van de feministas cuando en el fondo son unas misóginas, vamos, que no les gusta ninguna tía que no sean ellas mismas.

Mis amigas no se parecen nada a esos infraseres. Mis amigas son auténticas, valientes, cariñosas. Sinceras, comprensivas, críticas pero no criticonas. Con aguante y con carácter. Apoyan mis decisiones pero no me siguen la corriente si creen que me equivoco. Son competitivas con el mundo y bastante perfeccionistas, pero siempre están dispuestas a dejarse el tiempo, la energía y la manicura por sus amigas. No temen mostrarse vulnerables, porque saben que yo las voy a proteger tanto como ellas a mí.

Me encantan mis amigas. No son perfectas, son humanas, y las quiero como son, con lo bueno y lo no tan bueno. Y cuando se me cae el mundo encima pesa un poco menos porque sé que están ahí.



Llevo un tiempo dándole vueltas a fardar por aquí de cómo son mis amigas. Tengo un puñadito, seguramente más de las que merezco, y me apetece presumir. Así que le voy a dar un par de vueltas más y a ver qué me sale (calculo que varios posts, entre ellos, por fin, el de las TriTroias).

(¡¡Misia, por dios, escribe algo que me voy a cargar el cetro de tanto usarlo!!)

Por cierto, aprovecho para felicitar blogosféricamente a Noa (que cumplió años ayer) y al Hombre Malo (que los cumple hoy). ¡Feliz cumpleaños, pequeños!

viernes, enero 09, 2009

Quédate a Cenar: Solomillo con costra de mostaza


Por petición popular –vamos, "popular"… porque lo pidió Ana Belén en un comment– aquí tenéis la receta estrella de mi última cena de Nochevieja.

Eso sí, las instrucciones culinarias de mi madre son, cuando menos, vagas. Y no sabéis lo que me ha costado que mi madre me dejara subirla al blog con lo suya que es para las recetas, que son como un secreto de familia que hay que proteger con nuestra vida, así que nadie se queje por los "una pizca de" y "cuando veas que ya está". Lo siento, ella es así.

Yo he añadido mis indicaciones en cursiva, pero vamos, que la receta es facilísima. En serio, si contáis con una carne rica lo difícil es fastidiarlo. Así que animaos a intentarlo y ¡buen provecho!

Receta de la madre de Be del solomillo con costra de mostaza

Qué necesitáis:

-Un solomillo (el tamaño depende, claro, del número de comensales y de lo tragones que sean).
-Mostaza Louit "diáfana" al estragón.
-Naranjas (
la cantidad dependerá del tamaño del solomillo).
-Cebollas (
ídem).
-Un poquito de cava (
o vino blanco, pero si es cava, mejor
).
-Sal.
-Pimienta negra.

Para haceros una idea, en Nochevieja fuimos ocho a cenar, el solomillo pesaba 2 kilos y 600 gramos, y para la costra utilicé tres botes de mostaza de distintos tipos (no encontré la Louit "diáfana" -lo de "diáfana" no tiene pérdida porque pone en la etiqueta; a mí es la mostaza básica que más me gusta-) 3 naranjas, dos cebollas y un vaso -de los de agua- de cava. A pesar de que todos tenemos un buen saque no nos lo pudimos terminar: sobró un poquitín.

Cómo se hace:

-Salpimentar el solomillo y colocar sobre una fuente o bandeja de horno.

-Untar bien de mostaza el solomillo, por arriba y por debajo.

-Poner en un vaso de batidora las naranjas peladas y en trozos, las cebollas también peladas y en trozos y el cava
-sin pasarse, lo justo para que se pueda mezclar bien-.

-Batir hasta que se forme un puré más o menos homogéneo
-no tiene que quedar "líquido", pero sí "triturado"-.

-Cubrir el solomillo con la mezcla de naranja y cebolla, que será lo que forme la costra. Dejar reposar
-¡en frío!- al menos un par de horas, si puede ser desde el día anterior, mejor -así se quedará la pulpa sobre la carne y la bandeja llena de juguito, lo cual es perfecto-.

-Calentar el horno a máxima potencia
-el horno de mi madre es una maravilla industrial de gas y ella pasa de temperaturas, el mío es eléctrico y lo puse a tope. Que no sé qué temperatura es, pero serán unos 270ºC o así-.

-Con el horno bien caliente, meter el solomillo bien cubierto con la mezcla.

-Cuando el puré se vaya convirtiendo en "costra", cuando veáis que tiene color y consistencia
-aquí ya no puedo ayudar más, depende del horno y de lo que vosotros vayáis viendo- bajar el horno a una temperatura más suave -yo lo puse a 125ºC-
.

-Dejar cocinar a esa baja temperatura 20 minutos más, así quedará "sellado" por fuera pero crudito por dentro.

-Y ya está. Se puede cocinar con antelación, porque no tiene por qué comerse caliente.

Pues ya lo tenéis. Nosotros lo acompañamos con cebollitas francesas caramelizadas, puré de manzana y una ensalada de lechugas varias con nueces, granada y queso blanco, pero con patatas asadas también está de muerte.

Ya me contaréis.

jueves, enero 08, 2009

Café (Tacuba) para todos


Si anoche ponen una bomba en Joy Eslava desaparece de golpe el 90% de la colonia mexicana en Madrid. Y con ellos Noa, una servidora y nuestro común amigo el Periodista Musical Más Molón del Mundo Mundial (PMMMMM), que asistíamos al concierto de Café Tacuba. El teatro estaba hasta arriba. Y para dar un poco más de asco les diré que, con las entradas agotadas hace días, nosotros tres íbamos de gratis.

Sí, amigos, después de la experiencia paranormal con los We Are Standard (el tiempo hace que lo recuerde como algo surrealista pero molón, el cantante estaba colocadísimo pero el concierto estuvo bien) nos volvieron a poner en una lista y reincidimos. Y esta vez… ¡fuá!

Si lo que me j*día de los Standard era su forma superchunga de tratar al público (y encima después de que la organización hubiera puesto fuera de nuestro alcance todas las botellas, vasos y demás elementos susceptibles de serles arrojados a la cabeza)… en mi vida he visto a un grupo tratar al público tan bien como estos mexicanos.

La música mola. Por la muestra vista/oída ayer, que tocaron cosas antiguas que ni el PMMMMM conocía, Café Tacuba tiene canciones para todos los gustos: de cosas super punkis o ska asalvajado a cancionzacas con sabor mexicano 100%, temitas pop bailongo y baladitas ñoñas muy bien hechas. Ejemplo, "Eres":



Chula, ¿eh?

El cantante, un tío bajito con el pelo recogido en dos larguísimas trenzas, una sonrisa deslumbrante, buen rollo contagioso y caderas estrechas pedía marcha y nos exhortaba a quitarnos de pedos (olvidarnos de problemas y malos rollos, supongo) por un rato gracias a la música.

Menudo carisma tenía el tío. Como que Noa se lo hubiera llevado a casa sin dudarlo, a pesar de su pinta de perroflauta, las trenzas, el trapo fosforito que llevaba a modo de pañuelo palestino y los sombreros raros.

Yo hubiera preferido al teclista -y, prácticamente hombre orquesta-, un moreno algo más alto que no tenía gafas pero sí había superado la prueba del bigote y que llevaba un chaleco gris sobre camisa blanca. Es que no saben cómo bailaba.

Pues aprovechando que yo, que puedo llegar a ser muy moñas, me quedé prendada de la canción "El baile y el salón", les pongo un video de la canción para que de paso lo vean (aunque en ésta bailar baila poco).



Pero no todos los temas son así de tranquilos. De hecho los Tacuba tienen que tener los músculos de las piernas más que tonificados vista la caña que se meten en los conciertos, venga a bailar y a pegar botes. Y, como es contagioso, si vas a un concierto y no estás muy en forma es bastante probable que al día siguiente tengas agujetas. Por cierto, que no sé los años que tienen pero deben de ser como 40 porque el grupo está cumpliendo 20.

En fin, que el público, entregadísimo. Y ellos más aún. Nuestro amigo el PMMMMM nos avisó del bailecito coreografiado que se marcan. No me digan que no mola:



¡Hacen la grulla!

Y luego en mitad del concierto empiezan a subir al escenario chicas del público, no sé, ¿treinta? Y se ponen a bailar como locas, pegando saltos, en serio, imaginen treinta pares de tetas saltando al unísono, era casi hipnótico.

Tras un buen par de horas de concierto, el PMMMMM se fue volando (nosotras nos lo tomamos con más calma) a escribir su texto para el medio más buscado por los progres de ayer y hoy, los modernos y los que se cagan en sus padres (perdón, en sus viejos). No sin antes dejarnos la siguiente consigna:

-Si de aquí a que salgáis a la calle pasa algo, no sé, que la chica esa de los senos estupendos se quita la camiseta, mandadme un sms para que lo saque en el periódico, ¿eh?

Sí, sabíamos a qué chica de los senos estupendos (e inmensos) se refería (como que hacía diez minutos había estado bailando a saltos justito al lado del cantante). Y lo de la camiseta hubiera podido pasar, porque el concierto fue tal felicidad y buen rollo que casi me la quito hasta yo.

En plan euforia.

Gracias a Dios que anoche hacía menos mil grados en Madrid, que si no…

miércoles, enero 07, 2009

Una cama con historia


Mi cama antes de ser mía fue de mis bisabuelos. Es de latón dorado, con barrotes que brillan y "boliches" cilíndricos para pedir deseos.

Hace unos meses, al desmontar la casa de mis bisabuelos, mi abuela pensó quizá yo podría querer la cama. Además de bonita, la cama es de las que antiguamente se llamaban "cariñosas", de 1,20 metros de ancho. La misma medida que la que me compré al independizarme, así que le valían mi colchón y mi somier casi nuevecitos.

Era una señal. La quise.

Mi abuela se empeñó en asegurarme con detalles y explicaciones a todo color que en mi nueva cama vintage nunca se ha muerto nadie. Cosa que a mí ni me preocupaba ni se me había pasado por la cabeza, pero que ella consideraba crucial.

Pues eso, que nada de muerte. De la chunga: de la petite mort sí, un rato, tanto antes como después de llegar a mis manos.

Así que fui a la antigua casa de mis bisabuelos. Desmonté la cama, me la traje a casa, la limpié y la monté. Y desde hace como medio año tengo una cama preciosa, brillante y con historia que mola mil.

En esta cama dos personas nacidas en el s. XIX (mis bisabuelos) se quisieron mucho.

En esta cama al menos dos personas (dos de mis tías-abuelas) nacieron en el s. XX.

En esta cama que ha visto mucha felicidad duermo yo (solita, eso sí) en el s. XXI.

lunes, enero 05, 2009

Terapia conductista


Tengo una psicóloga de lo más maja que me está ayudando a afrontar adecuadamente algunas cosas y a quitarme la pena y el agobio que me vinieron encima hace unos meses. La llamaremos Ele (de Loquera).

Ele me dice cosas que me hacen pensar, me manda deberes complicadillos y cosas más facilitas, como que me dé caprichos de vez en cuando, que piense en cosas que me hagan ilusión y que haga cosas que me hagan feliz, como escribir en este blog.

La consulta de Ele está en un edificio muy pijo de un barrio muy pijo con unos vecinos muy preocupados por la seguridad, y para llegar a las escaleras de su casa hay que atravesar un portal con dos puertas cerradas a cal y canto. Para entrar llamas al telefonillo y desde arriba te abren las dos, y para salir hay un timbre antes de cada puerta que te abre la siguiente.

Lo que pasa es que estos inventos satánicos de la era espacial a veces se estropean y la segunda puerta, la que da a la calle, se atasca y no se abre a no ser que empujes a la vez que le das al botón… que está a cinco metros.

Como no sé si me explico, ilustro el escenario de la historia con un dibujillo/cocris (ya, ya sé que es croquis, pero me mola más así).

En fin, que tenía que haberlo visto venir porque estaba claro que un día tenía que pasar.

Y ese día fue hace dos semanas: cuando me iba a mi casa me quedé encerrada entre las dos puertas. Yo le daba al maldito timbre y corría hacia la puerta, pero aquello no se abría.

· La secretaria de Ele y su botón mágico para abrir puertas estaba detrás de la puerta número uno.

· El telefonillo para hablar con ella estaba detrás de la puerta número dos.

· En el móvil no tengo el teléfono de la consulta de Ele.

· Y por aquel portal no pasaba nadie.

Para hacer tiempo llamé a mi amigo iBoy, que vive en China pero había vuelto a casa por Navidad, y resultó que en ese momento estaba a cuatro manzanas de mi lugar de encierro así que le pedí que viniera a rescatarme.

Me imaginaba la conversación después de que mi amigo llamara al telefonillo: "Hola, usted no me conoce pero soy I., un amigo de Be, que lleva 15 minutos encerrada entre las dos puertas de su portal. ¿Es tan amable de abrir para que pueda salir a la calle?"

Por suerte, antes de tener que llegar a ese extremo pasaron por ahí una señora y sus hijos, y ella pulsó el botón mientras yo empujaba la puerta y le decía: "Mil gracias. Menos mal que ha pasado usted, porque estaba empezando a dudar entre morirme de vieja o de vergüenza".

La madre agarró fuerte a los niños de la mano con cara de pensar: "Dios Mío, ¡ésta ha salido del primero derecha!".

Y yo por fin escapé a la libertad.

Teniendo en cuenta que Ele se dedica a la psicología conductista, me pregunto si el lío de las puertas es un rollo que monta a los pacientes para que te den ganas de ponerte bien rapidito: cualquier cosa para evitar que te vuelvan a encerrar.

viernes, enero 02, 2009

No, no, no (Nochevieja)


No, no quiero dar envidia a los que hayan pasado una Nochevieja rollo/accidentada/trabajando/ solitaria/llena de dramas familiares, pero me lo pasé superbien.

Fase 1: Cena y copas en casa

Como mi capacidad de concentración este año no es la que era, decidí no enfrentarme a la receta del Capón a los Tres rellenos de mi madre que el año pasado me tuvo dos días cocinando. Como tampoco quería decepcionar culinariamente a mis amiguitos, pedí instrucciones (también a mi madre, of course) para asar un Solomillo de Buey con Costra de Mostaza. Además de las guarniciones, ya lo comenté, hice un consomé y una ensalada.

El solomillo pesaba dos kilos seiscientos gramos y éramos ocho a cenar (Tou, Sheena, Xisca, Isabelo, StreetGirl, iBoy, El Hombre Malo y yo) pero casi no sobró (el poquito que hay está en la nevera esperando a ser degustado/examinado por Jónatan Sark. Las cebollas caramelizadas y la compota no podrían pasar una revisión porque volaron. De caldo hice litros pero no quedó ni gota. El lomo y el jamón desaparecieron junto al pan untado de tomate. De la ensalada, que comimos al final, sí quedó un poquito.

Bebimos unos vinos y un cava riquísimo (y caros, pero un día es un día). Y llegamos a tiempo para las uvas (no como el año pasado, que nos pillaron a mitad del segundo plato).

Y luego llegaron más amigos (Cattz, Somo, Maya, El Capitan Achab, Noa, Lorz y Zarajota), y nos terminamos el cava, y el Hombre Malo hizo mojitos, y corrió el ron con coca-cola y los gin-tonics, y pusimos música, y leímos el horóscopo para el año que viene, y nos reímos. Y a partir de aquí los grupos se dividen, porque unos cuantos se quedaron en casa disfrutando de las atenciones del Hombre Malo mientras otros salíamos a hacer el mal.

Fase dos: El antro lleno de guiris

Noa, que se temía por mi post anterior que si no tomaba ella las riendas de la situación no salíamos, encargó un taxi para las 3 y media y así obligarnos a movernos.

Tras mi fallido intento de secuestrar a Cattz para que experimentara el flow de la noche madrileña (niña, te juro que no pensaba venderte a un tratante de blancas para amortizar el gasto de la celebración), yo decidí dejar en casa el visón recientemente heredado de mi madre, salimos a la calle paramos otro taxi (necesitábamos dos) y Noa, StreetGirl., Maya, iBoy y yo nos dirigimos al centro. Pero al centro-centro.

Allí empezamos la noche tomándonos unas cervezas en un bar mexicano lleno de guiris con espacio, música no demasiado alta y una luz muy buena para sacar fotos. Mantuvimos una agradable charla con un australiano, tres irlandeses y un francés que iban por la vida con pelucas y muy buen humor. Conocimos y mandamos a la porra a dos alemanes bastante guapos pero tristemente homófobos ("We don’t like gays", WTF!?) que nos preguntaron por sitios por donde salir aquella noche, no sin antes darles las indicaciones solicitadas, por aquello de dar buena imagen de España en el extranjero.

Y nos fuimos al siguiente bar.

Fase tres: El bar de modernos

El título debería ser "El bar de modernos con música chupi para bailar". La música molaba (StreetGirl estaba encantada) y bailamos como posesos. Había chicos monos (y no todos eran heteros). Algunos, incluso, altos, morenos y con gafas.

Estaba (bailando y más guapo que nunca) nuestro camarero favorito del lugar de las luces rojas, y aprovechamos para decirle que siempre vamos a la barra en la que está él, aunque tengamos que atravesar el local entero, porque nos encanta.

Había un italiano muy interesante que, como suele ocurrir, se quedó prendado de Noa (tiene un don para los que vienen de la bota, en serio).

Yo pasé de todo, porque de lo que tenía ganas era de bailar. Bailamos, bailamos y bailamos. Y nos fuimos para Chueca.

Fase cuatro: El garito de Chueca

Noa, StrretGirl y yo entramos en un sitio lleno de niños monos y camareros superguapos que repartían golosinas y con una música genial para bailar. StreetGirl dice que yo puedo ponerme a hablar con una pared, pero allí no hizo falta porque nada más llegar me hice amiga de un chico encantador de La Coruña que era una monada y llevaba una camiseta que también molaba mil.

Luego se puso a hablar con nosotras un francés muy guapo que era modelo y acababa de llegar de un shooting en Hawaii (eso decía él, espero que el Hombre Malo cuente aquí su teoría). Noa le llamaba Pierre Casiraghi, para que os hagáis una idea. El chico, impresionante pero demasiado delgado, terminó pidiéndonos una foto con él. "Poned cara de que gustáis mucho de mí", dijo. Y la pusimos. El chico que nos sacó la foto y le devolvió la cámara diciendo: "Me encanta tu madre".

Después me sacó a bailar algo parecido a la salsa una reina con camiseta de tirantes y sombrero a quien conseguí no pisar ni una sola vez. Un encanto que nos dejó agotadas pero de superbuen humor.

Fase cinco: El café teatro

Cuando ya nos íbamos a casa pasamos por delante de la calle del Leidy Pepa, y tuvimos que entrar. Isaac nos recibió a pesar de ser tan tarde y nos trajo unos espaguetis y unas cervezas, mientras unos modernos-40-principales (rollo Pereza) tocaban canciones ochenteras al piano y todos las cantábamos a coro. Llegamos a casa a las 8 y media.

Si se cumple la tradición (que sólo me afecta a mí, tranquilos los que se quedaron en casa o pasaron la Nochevieja en el hospital), se supone que este año va a ser divertido, lleno de juerga y flow, amigos, cariño, buen rollo, comidas deliciosas, vinos estupendos, burbujas y buenas lecturas (muchas de ellas, victorianas).

No sé, por tanto, qué pensar de que al día siguiente (ayer) lo primero que me dijera Sark al llegar a casa para merendar y ver El Jovencito Frankenstein (y habiéndome pillado recién levantada de la cama) fuera: "Pareces Amy Winehouse cantando Rehab".



Me niego: no, no, no.

miércoles, diciembre 31, 2008

Esta noche hay una fiesta


En mi casa. Con un montón de amigos.

Mis padres se han montado un plan tranquilo para celebrar esta noche y yo voy a cocinar un solomillo de buey con costra de mostaza y guarniciones para ocho, más consomé, embutidos y ensalada. Y luego vendrán unos cuantos más a tomar copas y celebrarlo. Igual salimos, igual no. Habrá chocolate (cortesía de Cattz) y puede que hasta mojitos.

No creo en tonterías, pero me suele coincidir que cómo pase la Nochevieja marca cómo transcurrirá el año para mí. Si me aburro será un muermo, si lo paso de miedo el buen rollo me dura al menos hasta septiembre, si no salgo me da un año en plan casero, si lo celebro en la cama toca un año sexualmente loquísimo, si lloro son doce meses más bien de bajón, si lo paso bien estoy más receptiva a la felicidad. Suena raro, pero coincide.

Y yo voy a empezar el 2009 con buen sabor de boca, un vestido de hada ochentera y una fiesta. Y sobre todo muy bien rodeada (aunque a los que no están echaremos de menos).

Os deseo lo mismo, o más. Feliz año a todo el mundo.

martes, diciembre 30, 2008

El Hombre que todo lo puede


Estábamos anoche Noa, el Hombre Malo y yo tranquilamente viendo Air Force One en la tele, y nos pusimos a contar las cualidades del Presidente de los EEUU en esa peli.

· Organiza un plan efectivo en circunstancias de máxima presión.
· Compatibiliza no sacrificar ni sus principios ni a su familia.
· Sabe manejar un arma.
· Sabe pelear.
· Sabe sabotear un 747.
· Es capaz de neutralizar a los terroristas y recuperar el control del avión secuestrado.
· Sabe pilotar el Air Force One.
· Mata a los malos.
· Consigue salvar a casi todos los buenos que iban en el avión.
· Tiene cara de, además, saber cocinar superbien.

Y ahora la pregunta que se hace todo el mundo. ¿Estará Barack Obama a la altura del presidente interpretado por Harrison Ford? ¿Dará la talla?

Pues claro. Claro que sí. Puede hacer todo eso y mucho más. Como 2.000 flexiones cada mañana.

(Si además consigue la paz mundial y nos saca de la crisis ya es para hacerle un altar como a Antoñita)

lunes, diciembre 29, 2008

El Punto Be


El otro día vi por la calle el anuncio de una perfumería que decía lo siguiente: "Nadie tiene sueños eróticos con alguien muy simpático". Muerte. Y. Destrucción.

Considero que cada uno tiene que cuidarse y procurar estar limpio, aseado y guapo como simple consideración al resto de la humanidad. Oler bien debería ser obligatorio por ley. Pero, qué queréis que os diga, el anuncio me parece fatal.

Es obvio que si alguien no te atrae no hay nada que hacer, y que la atracción es algo químico, de piel. Pero también es obvio para mí que los hombres sin inteligencia, sensibilidad y sentido del humor son cero atractivos. No me veo soñando con uno así.

Soy una firme defensora de las conversaciones como método de seducción. Del sentido del humor como principal rasgo atractivo en un hombre. Del ligoteo de mesa-camilla, que decía Redronin1b. No hay nada mejor que una charla en la que la risa se alterna con la piel de gallina. No hay hombre más atractivo que el te hace reír y al rato hace que te vuelen mariposas en el estómago.

Las mariposas. Ese momento en que estas hablando con alguien y te cosquillea el ombligo. Y todo lo demás. Una conversación por messenger y ¡boom! Mariposas. Una mirada en un taxi, y ¡más mariposas! Notar sin verlo que el otro está más cerca de lo que pensabas: ma-ri-po-sas.

Las hay en un silencio largo por teléfono. En un sms que no puedes dejar de leer. En un email inesperado. Es como una magia. Como una fuerza invisible que no sabes de dónde sale. Es total. Y si son de las buenas, las mariposas vuelven una y otra vez con sólo recordar el momento.

A veces da vértigo. A veces te pilla a ciegas, y da un miedo terrible tirarse a la piscina. A veces no haces nada y te acuerdas para siempre, como un "¿y si?" escrito en neon que no te deja dormir.

A veces es un espejismo. Las mariposas asoman las antenas un momento pero el momento -el Punto Be- pasa sin llegar a más, sin dejar más rastro que el recuerdo de algo. Nada.

A veces sabes que son mariposas malas, que no debes, que no puedes, y para que no vuelen más les echas tierra encima. Y te pesa, pero pasa.

A veces son tan fuertes que tienes la certeza de que las sentís los dos. Que van de tu estómago al suyo y tiran del uno hacia el otro. Y que también lo saben los que os rodean. Tu madre. Tu profesora. Tus compañeros de trabajo. Los que van en el mismo vagón de metro.

A veces te dejas llevar y… esas son las mejores veces.

Las relaciones son estupendas. Tener pareja -una pareja de verdad, no de nombre- significa querer y sentirse querido, apoyar al otro y sentirse apoyado, acompañar y sentirse acompañado. Es como estar en casa. Pero la época de las mariposas en el estómago, esa etapa previa a la seguridad, a que la relación sea verdad, es maravillosa y hay que disfrutar cada minuto.

Aunque no lleve a nada más. Aunque no pases de ahí. Aunque te quedes en el Punto Be.

viernes, diciembre 26, 2008

Carabitas


Así llamaba yo a las gambas de pequeña. Carabitas. Me volvían loca. No tanto como las angulas a las que me invitaba mi abuela, claro, pero mucho. Luego los percebes y las ostras completaron el pódium, pero cuando era una enana el segundo lugar lo ocupaban las gambas sin lugar a dudas.

Los fines de semana íbamos a La Bilbaína a tomar el aperitivo, y mientras los mayores se tomaban sus cañas y yo me bebía muy despacito mi trinaranjus me iba poniendo morada con las gambas que me pelaba mi papá.

Cuando crecí aprendí a pelar las gambas, pero es algo que nunca me ha gustado. Las como, las cocino, y hasta sé pelarlas con tenedor y pala de pescado (cosa que me parece una horterada y sólo hago cuando es absolutamente imprescindible), pero odio pringarme las manos con caldito de marisco. Así que en las cenas de Navidad y cosas así mi padre ha seguido durante años pelándome las gambas: una para mí, una para él, una para mí, una para él…

Y ahora el Parkinson no le deja. Así que en Nochebuena me senté a su lado, y le partí el solomillo en trocitos, y le puse salsa por encima, y le serví el vino. Y pelé una gamba para él, una para mí, una para él, una para mí, una para él…

miércoles, diciembre 24, 2008

Les deseamos...

¡Sigan ocupando nuestros sofás-cama y nuestros Confort Rest un año más!
Y pásense por nuestra sección de villancicos seleccionados,
como siempre, a la derecha de sus pantallas.

martes, diciembre 23, 2008

Desnudos gratuitos

Inspirado por el post de Misi (no he podido resistirme). Pero no se confíen, no es una semana temática de los hombres desnudos en Quédate a Dormir. Aún.

Compartir piso con hombres, es lo que tiene. Cuando me vine a vivir con el Hombre Malo y el Ingeniero Fantasma, Sheena me dijo: "Be, estate atenta y en cuanto los veas desnudos escríbenos un post". Desde entonces han pasado 19 meses, el Ingeniero Fantasma (que se fue a vivir con su novia pero sigue en nuestras vidas, porque es un sol), el Hardcore Gamer con novia robiacremas (que poco después se convirtieron en abono de geranios) y Scottie, el inglés que aún sigue aquí. Y yo he sido terriblemente discreta.

Pero todo eso se acabó.

Adiós a la discreción. Ya os conté mi drama de aquel día que tras un baño relajante descubrí que mi toalla estaba lejísimos (en mi habitación), pero me dejé sin contar otros pequeños episodios. Lo de los demás. Y os los merecéis por buenos lectores y commentaristas. Así que allá van.

EPISODIO UNO:

El Ingeniero Fantasma (I.F.) es un chico monísimo, esbelto y encantador con su poquito de tripita como buen consolero (ojo, es un punto a favor: yo soy una firme defensora de las barriguitas confortables). El caso es que un día, al mes y medio de compartir piso, volví de comer con mi madre y según abro la puerta me lo encuentro con una toalla atada a la cintura, sentado en la mesa baja del cuarto de estar, jugando a la consola.

Be (con voz de superfeliz): -Hola, I.F. Mira, Mamá, vas a conocer a mi compañero de piso que aún no has visto, I.F.

I.F (dejando la partida abandonada mientras corría hacia su cuarto agarrando la toalla como podía): -¡¡Pero no así!!

A los dos minutos se llevaron a cabo las presentaciones, con I.F. ataviado con vaqueros y una camiseta molona. A mi madre le cayó fenomenal.

EPISODIO DOS:

El año pasado celebramos la Nochevieja cenando en casa unos cuantos amigos. Me pasé 48 horas cocinando, preparando la receta de Capón a los Tres Rellenos de mi madre y un consomé muy rico. Cuando éste último ya estaba casi listo, serví un poco en un vaso de beber tekila para que mi compañero, que acababa de empezar a arreglarse, lo probara.

Llamé a la puerta del baño:

Be (con voz de superfeliz): -Hombre Malo, abre un momento y prueba esto.

Hombre Malo: -¿uybytvfjhbmnlkj?!?!?!

Be (canturreando): -Que te traigo un vasito de consomé, a ver qué tal.

Hombre Malo: -¿lkmopinoiujkpoytdtc?????

Be (vocalizando clarísimamente): -Que tengo una cosa para que pruebes, es un segundo.

Y el Hombre Malo, que aún no había entendido lo que le decía, abrió la puerta del baño. Lo primero que noté fue su cara de desconcierto. Pensaba que me ocurría algo terrible y pedía ayuda, que me había quemado, nos atacaban los zombies, no sé, y me encontraba toda feliz y con un vaso de algo en la mano. Lo segundo que noté fue que estaba en la ducha. Desnudo. Lleno de jabón. Lo tercero que fue que mis ojos se estaban dirigiendo peligrosamente de su cara hacia su… su… en fin, su Hombrecillo Malín.

Utilizando toda la fuerza mental de la que soy capaz me concentré, recobré el control de mis pupilas y las clavé en las del Hombre Malo. Le pasé el vaso de caldo sin dejar de mirarle a los ojos, él lo probó, dijo que estaba perfecto, me lo devolvió, cerró la puerta y siguió con su ducha. Y yo seguí cocinando.

Les juro que no vi al Hombrecillo Malín. Lo que no sé es si la causa fue mi férreo autocontrol o que mi compañero de piso estaba haciendo un Buffalo Bill tipo El silencio de los corderos.

EPISODIO TRES:

No hay episodio tres. Todavía. Bueno, el Hombre Malo ha visto cosas pero es cosa suya decidir si quiere contarlas o no.

En cuanto a mí, varias amigas que se han quedado a dormir me han dicho que desde el sofá-cama se aprecia con claridad que nuestro Scottie canta en la ducha. Pero aún nadie ha visto la coreografía.

Esto es todo de momento. Quién sabe qué nos deparará 2009.

lunes, diciembre 22, 2008

Desastre natural... otra vez

Esta semana Gato y Rebilated se han quedado unos cuantos días en casa, y han conocido la peor cara de Chonilandia ("¡no, no salgáis por ese lado de la estación, que están las put*s!") y de mi casa de Chonilandia.

Viernes por la mañana. Como yo estaba con fiebre, me desperté prontísimo. Me puse a ver series (the mentalist, gossip girl) y cuando me di cuenta eran las nueve. ¡Las nueve! ¿pero no se suponía que Rebi tenía que salir de casa a las 9:15 para ir a trabajar? Esperé. Y esperé.

- Se han dormido, y este pobre va a llegar tardísimo al curro. Habrá que despertarles - pensé- pero a ver quién es la guapa que les... que les despierta- llamé a la puerta tímidamente. Silencio. Y como me dio mucho corte, me decidí por la vía indirecta.

Puse la lavadora, que es bastante ruidosa. Esperé dos minutos. Silencio en la habitación. Puse la radio, con los Cuarenta bastante altitos. Más silencio. En plan desesperado, cuando iba a sacar la aspiradora, por fin amanecieron, riéndose de mí, claro.

Rebilated se metió en la ducha, y Gato entró después en el baño:

- Rebi, ¿pero cómo te estás duchando? hay mucha agua por aquí. ¿Pero qué estás haciendo?

- Nada, Gatín, te juro que no estoy haciendo nada.

Pobre Rebilated, que le empezamos a echar la culpa de lo que hacía mi bote sifónico, es decir, escupir agua, que comenzó a salir del baño y alcanzó el pasillo. Gato salió corriendo, yo también y con fregona en mano y toallas, empezamos a secar el pasillo. El bote "sinfónico" me había vuelto a dejar en evidencia, aunque esta vez algo de culpa tuve yo, por haber puesto la lavadora sin darme cuenta de que nos teníamos que duchar... y esa cantidad de agua fue demasiado para mi pobre bote.

Mientras estábamos Gato y yo secando el suelo del pasillo y del baño (anda que no soy lista ni nada, que pongo a mis invitados a fregar) Rebi seguía dentro de la bañera. En ese momento dejé el trapo, me eché a reir y no lo pude evitar:

- DIOOOOOS, TENGO A UN PLUTÓN VERBENERO DESNUDO EN MI BAÑOOOOOO... ¡Y CON LA PUERTA ABIERTAAA!

Y siguió medio en pelotillas cuando atravesó el pasillo. Creo. Porque yo me tapé los ojos cuando pasó, te lo prometo, Gato.

jueves, diciembre 18, 2008

Dioses o demonios


He ido con mis hermanas a ver Crepúsculo (por fin). De hecho, las he liado y la hemos visto en versión original, para disfrutar de las voces verdaderas. Y es que para algo somos fanes.

En distintos grados de lectura de la saga (Ro va por la página 100 del tercer libro, MeriLein por la mitad del cuarto y yo he leído hasta el borrador del abortado libro de la historia desde el punto de vista de Edward), somos muy muy fanes. Sabíamos que la peli nos iba a gustar, y nos ha gustado.

Lo pongo en palabras textuales de Ro, porque me siento incapaz de mejorarlo: Es una historia de amor preciosa, pero de vampiros. Y como en la realidad no hay vampiros pues ya está, sabes que no es real y así no sales como de otras pelis de amor, que se supone que son reales, en plan "jo, que asco de vida". Más claro, agua. (No sé si les he contado que en este momento ninguna de las BeSisters tiene novio).

Supongo que a quien haya visto la peli sin leer antes las novelas le faltarán datos, pero a nosotras el color gris azulado que domina la historia, las escenas en el bosque, la música, que las tres somos conscientes que no se trataba de algo tan serio como las adaptaciones de Harry Potter y lo fanes que somos de Crepúsculo hicieron que saliéramos encantadas del cine. Bueno, eso y lo guapos que son los chicos.

Por supuesto a las tres nos gusta Edward. Es posible que más por el personaje de los libros que por lo que vimos en el cine, aunque les ha quedado un Edward bastante mono (a pesar de que a mí el actor me cayó mal desde que "El Cáliz de Fuego", donde me alegré mucho de que la palmara).

Pero si nos salimos del mainstream evidente mis hermanas y yo tenemos gustos bastante diferentes:

A MeriLein le gustaba el Dr. Carlisle Cullen, el médico bueno padre de los vampiros. Que en realidad es Peter Facinelli, entre otras cosas marido de Jennie Garth (Kelly en "Sensación de vivir") y padre de sus tres hijas.

Pero en Crepúsculo sale teñidísimo de rubio. Y muy pálido. No sé por qué le gusta a mi hermana. Es un misterio. Pero le gusta. Ella es así y a mí me parece bien.

A Ro le gustaba James, el vampiro malo. Rubio, macarra y con coleta. El actor se llama Cam Gigandet y la verdad es que le han quedado un par de posters molones (entre ellos el que acompaña a estas líneas), pero dejando eso de lado yo no lo tocaría ni con bichero.

Como es el malo y (no creo que destripe nada a nadie pero por si acaso ¡SPOILER! ¡SPOILER!) acaba mal, Ro se ha reservado el derecho de elegir la primer cuando veamos la segunda peli.

Y a mí me encanta Jacob Black. Y mira que en los libros no es uno de mis personajes preferidos, que a mí la dicotomía (¡SPOILER! ¡SPOILER!) vampiro-licántropo no me crea la más mínima duda. Pero en la peli… ¡ÑAM ÑAM!

Ya sé que es pequeño (cuando Taylor Lautner nació hacía años que yo ya tenía la regla), pero me da lo mismo. ¡Llamadme asaltacunas y soltadme en La Push!

El caso es que antes de ir al cine nos tomamos unas cañas con nuestras tías solteras (ya sabéis, ésas) y una de ellas, la más cinéfila de las dos, nos recomendó ir a ver Bella. Pero sin hacer hincapié en la historia, ni en la fotografía, ni en la banda sonora… Ella hablaba sobre todo del actor protagonista: Eduardo Verástegui.

-Es guapo, pero es algo más que eso. Es tan calmado, trasmite paz, tranquilidad, bondad, inteligencia, comprensión… Si tuviera que ponerle cara a Dios, así es como me lo imaginaría.

No sé, tía, me da que nosotras hemos salido más de demonios…



Por cierto, aún no les he contado a mis tías que ya no tengo novio. Verás la Nochebuena que me dan...

miércoles, diciembre 17, 2008

Menudo par

En una clase tengo un par de alumnos que son unos golfos y muy desastres en los estudios, tienen 15-16 años y han repetido unas cuantas veces. Muy duros por fuera, con sus pintillas, son los malotes de su clase. Expulsados día sí y día también del instituto, me cuentan a mí, no entiendo exactamente porqué, sus penas:

- Profe, yo es que estoy con la Vane, pero quiero cortar. Yo quiero una relación abierta: yo me enrollo con otras tías, tú con otros tíos... pero me da que no le va a molar. Así que le voy a decir "Vane, tía, que no me molas, que no me pones y corto contigo".

- Hombre, no sé... si tienes que dejarla, hazlo con delicadeza, pobre chica. No sé, dile, dile... - jo, menudo compromiso. Siempre me ha costado esa conversación de "quiero dejarte" y he tirado siempre por la sinceridad dulcificada, pero éste de dulce, tiene poco. Menos mal que me interrumpió el Iván, el otro.

- Que sí, tío, Javi, que a las tías lo que les va es el sentimentalismo. - el sentimentalismo. Decía el niño de los piercings, las mil amonestaciones y pinta de matón callejero. - pero no sé para qué hablo, si eres un cabr*n. Profe, este hijoputa le ha largado a la Luna, la tía que me mola, que a mí me gusta.

- Joer, pues claro. Cómo tú no haces nada, que eres un cortao, le he dicho "Luna, que le molas al Iván".

- ... vaya, ¿y qué ha dicho?

- Ná, esa se ha reído y no ha dicho ná.

- Yo quería esperar. Ver cómo le entro a la Luna, esperar, porque no tengo seguro que... ya sabes. Yo quería esperar, jod*r. Javi, lo has jod*do todo, mierd*. Profe, es que a mí la Luna me mola de verdad, de aquí- y se apretó el pecho con el índice. - mira- y entonces flipé. Iván, el malote, abrió la mano, y tenía escrito su nombre, dos corazones atravesados por una flecha y cuatro rayitas debajo - ¿ves? aquí es para poner su nombre: L-U-N-A.

Medio muerta de la risa, medio enternecida, le deseé suerte, mientras yo mentalmente me fui al pasado: ¿los tíos, que tanto miedo me daban con quince años, eran así? ¿Realmente existía una posibilidad de que tuvieran algo más que atracción por un buen culo y crueldad para todo lo demás? ¿tenían su lado sentimental? ¿Se escribían corazones en la mano? Menudo descubrimiento... ¡a mis 31!

Epílogo:

A la semana siguiente Javi estaba muy cabreado porque un tal Petter le tiraba los trastos a SU Vane y amenazó con partirle la cara. Una semana después, una vez espantado su competidor, dejó a la Vane. Tres días después empezó con María. Esta semana María le ha regalado una esclava de plata con su nombre grabado. Él planea comprarle un sello de oro "bien tocho" porque María le ha calado.


Iván sigue esperando el momento propicio para declararse a Luna.

sábado, diciembre 13, 2008

Bettie

Ayer murió Bettie Page, icono del sexy, del burlesque y una de las más famosas pin-up de la historia. La primera vez que oí hablar de ella fue hace años, cuando una modernuqui dijo que llevaba un flequillo a lo Bettie Page. Como no tenía ni idea de quién era busqué y, voilá, allí estaba Bettie, con su flequillo (que le quedaba infinitamente mejor que a mí) y preciosa.


Era modelo y tiene centenares de fotos. Algunas de ellas fueron muy escandalosas en su época: en algunas aparecía desnuda, en otras con estética bondage y sugiriendo la práctica del spank. Evidentemente esto le acarreó muchos problemas: hablamos del puritano EEUU, y en la década de los 50.


Betty se retiró de la escena pública antes de 1960, sin que hayan quedado muy claras las razones. Hay quien dice que le resultó muy difícil encontrar trabajo después de tanto látigo y cuero, otros que se hizo cristiana radical y que abandonó ese mundo de "perversión". Hay otras teorías, pero a saber.

Actualmente, en la industria del erotismo se muestra todo de una forma tan evidente, tan aplastante, a veces tan cruda, que ver imágenes de Bettie es algo fresco. No digo que lo actual sea malo, en absoluto, simplemente a veces acabas saturada de mujeres neumáticas, poniendo caras de sufrimiento-placer extremas mientras puedes ver partes de su anatomía que, ejem, preferirías que viera su ginecólogo, no tú.

A lo que me refiero es que, con todo lo que se ha avanzado en la expresión de la sexualidad, lo que hizo Bettie puede parecer que no es para tanto o que es tan elemental, a veces tan torpe, que no provoca nada. Pero Bettie sigue resultando sexy, una mujer hipnótica, con su carita dulce y preciosa, mezclando una mirada pícara con una sonrisa de nena. Un sexy inocente, visible sin ser chabacano que hace comprender porqué aún hoy es un icono.


viernes, diciembre 12, 2008

Paranoica (yo no)

Hay gente por el mundo que está fatal de la cabeza. En serio, y parecen normales, que es lo peor, porque no se les ve venir. El viernes pasado tuve un gran ejemplo de eso: fui a ver a Elvisina y su bebé a su casa. Cuando llegué y aparqué mi bichito, me llegó un mensaje: "estamos dando un paseo, llámame". Llamé a Elvisina y me dijo "baja la calle en la que estás y llegarás a un parque, estamos en el semáforo". Bajé la calle, di la vuelta al parque y no les vi, así que, conociendo mi despiste vital, me acerqué a una chica que iba con su bebé para preguntarle si había otro parque.

- Hola, perdona, ¿hay por aquí otro parque?

- No, creo que no.

- Ah, vale, gracias.

- Pero es raro, porque en los últimos dos días cuatro o cinco personas me han preguntado lo mismo.

- Ah. - en ese momento la cara de la chica pija y aparentemente normal, mutó y se puso muy seria.

- Oye, tanta gente que me habéis preguntado... ¿no seréis de una banda de esas que roban niños, y que estáis buscando el parque para encontrarlos y cogerlos? - me miró con cara amenazante mientras asía con fuerza el carrito de su bebé.

Me quedé patidifusa, la tía lo había soltado totalmente en serio y había dicho "seréis", "estáis", con lo cual me estaba incluyendo en la mafia. Flipé, y mucho. Se me abrieron los ojos como platos y sólo acerté a decir:

- Mira, yo no... yo estoy buscando a una amiga que me ha dicho que estaba en el parque.

- Sí, ya, claro... seguro - soltó con tonito sarcástico. Y me siguió mirando con cara de loca.

- Este... adiós. - justo en ese momento sonó mi móvil y era Elvisina, que estaba justo en la acera de enfrente. Y menos mal, porque llego a estar un minuto más al lado de la paranoica esa y grita llamando a la policía o me arrea con su bolso de Vuiton.

Y una no entiende:

¿La pobre era una paranoica sin dronjas que paliaran su delirio?

¿Su ídolo es Anita-la fantástica-Obregón?

¿Leyó mi post sensiblero de tener hijos y creyó que, a falta de propios, sería capaz de robar uno, obnubilada por eso del furor uterino?

¿Ha tenido una sobredosis de información de sucesos en la tele?

En el caso de que viera delincuentes por todas partes, ¿de verdad creía que un malo de verdad le iba pedir indicaciones para llegar a su objetivo?:

"perdona, he oído que por aquí hay un BBVA... es que, ¿sabes? me interesa... retirar fondos. Sí, eso, retirar fondos".

"Holaaaa, ¿qué taaaal? mira, vengo a secuestrar a tu hijo. Podrías darme un par de pañales por si acaso se hace caca en el camino hasta el mercado de niños".

Y es que, de verdad, hay gente por ahí que está fatal de la cabeza.

miércoles, diciembre 10, 2008

Sábado, sabadete: Apocalipsis Night


Este post debería haber sido publicado el sábado pasado -lo que cuenta se refiere al fin de semana anterior-, pero no volví de casapadres hasta las mil, así que se me pasó el día. Podría haber esperado al sábado que viene, que total queda poco (juas), pero me ha dado la impaciencia y aparte estoy corta de inspiración y larga de sueño.

Resultado: ¡TOMA! ¡Sábado, sabadete, en miércoles! Que lo disfruten.

El fin de semana pasado vino a Madrid Julie-Ann, una amiga a la que tenía muchísimas ganas de ver (¡no nos juntábamos desde hacía un año!). Pero con ella es así: podemos estar tiempo sin vernos, meses sin hablar, pero nos queremos un montón y cuando nos juntamos todo sigue igual.

Nos juntamos con otras dos amigas en la noche del sábado en mi casa. Todas -por distintas causas, en distintos DEFCONS, y desde hace distintos periodos de tiempo- sin pareja. Después de ponernos moradas de comida japonesa, de hablar de cosas serias, de la vida, el trabajo, la familia, los proyectos, de pimplarnos dos botellas de cava entre las cuatro… empezamos a hablar de cosas menos serias, como los hombres (presentes, pasados y futuros) y, cómo no, sexo.

Quiero sacar a debate aquí varios de los temas que salieron en la charla:

A. A los 30 años ¿cuántas parejas sexuales se consideran "muchas", qué es "poco", qué es "lo normal"? Sí, sí, cada uno es cada uno pero ¿en qué punto empieza la gran masa a considerarte "una golfa"?

B. Si una tiene información privilegiada porque ha recibido lecciones teóricas sobre el asunto de su mejor amigo gay, ¿debe compartir con sus amigas sus técnicas y trucos para la realización de sexo oral?

C. Si un chico lo hace mal, ¿hay que decírselo? En una relación sí, claro, pero si se trata de un rollete (vamos, que la confianza y la comunicación no están a la orden del día) ¿qué es mejor, enfrentarse a su reacción o dejarlo pasar y luego pasar de él?

Os dejo los temas abiertos para quien los quiera commentar. Nosotras después nos fuimos al sitio de las luces rojas a bailar hasta que los pies destrozados (y un taxi compartido) nos llevaron de vuelta a casa.

viernes, diciembre 05, 2008

Muy poco standard


Acabo de llegar de un concierto de modernos y es que os lo tengo que contar.

Resulta que entre mis vicios confesables, entre las cosas que me molan y tendría que contarle a mi psicóloga cuando me pregunta qué cosas me hacen ilusión, está ir a un concierto y "estar en la lista". Sí, soy así de chunga, qué se le va a hacer. En el año del Máster del Universo eso pasaba más o menos una vez al mes, qué tiempo tan feliz…

Así que cuando Noa me dijo que el jueves había un concierto y estábamos en la lista ni lo dudé, a pesar de no tener ni idea de quién tocaba.

Ya os contará ella en algún próximo post cómo llegamos a esa lista y por qué cuando ha dado su nombre han empezado a hablarnos de porno. Yo me voy a dedicar a contaros mis impresiones sobre el concierto.

El grupo se llama We Are Standard. Son unos tíos vascos que tienen un cantante todo camisas ajustadas y gafas de pasta que toca el bajo, dos guitarras y dos baterías. La música mola, la verdad, pero en el apartado no musical… desde la primera intervención del cantante aquello pareció una versión ‘08 de Pero qué público más tonto tengo.

El cantante llegó al escenario con un cubata en la mano y un pedo de magnitud cinco. A la segunda canción tiró unas baquetas desde el escenario (estábamos a oscuras, si las lanza en mi dirección me saca un ojo), a la quinta el vaso (vacío) de cubata… Y entre canción y canción decía cosas como:

-Vamos, cabrones, haced algo, ¿a que no podéis? Porque vosotros habéis pagado por vernos tocar A NOSOTROS. (Aquí yo pensé: "No todos…")

-Venga, a ver si os atrevéis, tiradnos cosas. ¡Que no tenéis cojones!

-¿Queréis más? Pues esto es todo lo que vais a ver, es lo que habéis pagado, ¡jajaja!


Y así. Vamos, que no me acuerdo más ejemplos, a ver si Noa aporta cuando lea el post. Todo esto acompañado, por supuesto, de una actitud de "todos y todas me queréis frinkar hasta dejarme inconsciente, cosa que no conseguiríais".

He ido a conciertos donde la banda odiaba al cantante y viceversa. He ido a conciertos donde la banda escupía cerveza sobre la audiencia (no sobre mí, afortunadamente). He ido a conciertos donde el cantante mandaba callar al público porque consideraba que no le estaban escuchando con la atención y devoción debida. Lo que nunca había ido es a un concierto donde el cantante moderno/indi tratara al público como si fueran sus put*s. Pero, como dijo Noa, "estos tíos son de Getxo, mejor que estén aquí insultando al personal que en la calle quemando contenedores".

¿Por qué actuaba el cantante de los We Are Standard (y por extensión el resto de la banda) como si fuera gilipollas? Las opciones son:

A: Es gilipollas.
B: Iba más pedo que Alfredo.
C: Era simplemente un pobre imbécil.
D: Se cayó de cabeza de la cuna de pequeño.
E: Lleva frinkando a cuenta del grupo desde los 17 y se lo tiene creído.

Se me ocurre otra aún más lamentable:

F: Que esa bordería gilipollas sea marca de fábrica del grupo y que al público (tonto) les guste.

Sea la que sea, es una pena porque la música molaba. No recuerdo ninguna melodía (leo por algún sitio que se llama dance-punk, igual no usan de eso), pero en medio de aquello era imposible no bailar. La música arrastraba…

Me matan los pies.

jueves, diciembre 04, 2008

Grandes Heroínas de Ficción: Vasquez


Nuevo post y nueva heroína para empezar el jueves. Tengo este post esperando ser publicado desde hace meses (y aún así no bate el Record de Desastrez de Be [RDB] a este respecto, ya verán cuando al fin hagamos la semana temática que planeamos desde hace... ¿cuánto, Sheena?) y aún así su autor no está enfadado conmigo. Por eso y por participar en esta sección -que merece un empujoncito, ejem ejem- gracias, E.Martin (también escribe en Adlo, pero dicen por ahí que los post no son ni la mitad de buenos). A disfrutar.

El cine de James Cameron está plagado de heroínas que despiertan de vidas mediocres o jaulas doradas y descubren su fuerza interior. Y siempre gracias a hombres que no las rescatan ni reeducan sino que, como diría Morpheo, les enseñan dónde estaba la puerta. Llámense Sarah Connor, Rose DeWitt, Helen Tasker, o Ellen Ripley.

[parrafada pretenciosa y sobrada sobre cómo Aliens es un enfrentamiento de madres luchando por su progenie y un repaso al reparto, que se incluirá en GHdF:V The Director's Cut, próximamente en algún sitio...]

Pero aunque uno le tenga cariño a todos los personajes de Aliens (menos a la rata miserable de Burke, claro) Vasquez destaca por encima de todos por su contundente presencia. Tiene sentimientos, por supuesto, y llora cuando muere Drake, pero nadie es más duro ni tiene más cojones que ella. De los aliens sólo necesita saber una cosa: hacia dónde disparar.

Cuando Apone requisa el percutor de su arma ella tiene uno de repuesto (y otro de sobra para su amigo) ¿o acaso creíais que se iba a dejar castrar tan fácilmente? Incluso cuando hacia el final el Teniente Gorman acude a socorrerla no puede salvarla, tan solo morir semi-heroicamente junto a ella. No creo que sea casualidad que algunos de los mejores diálogos de la película sean suyos.

Cuando oigo a la gente quejarse de personajes femeninos que "en realidad son hombres disfrazados y no mujeres de verdad" se que se refieren a ella. Parece que se prefiere a heroínas que puedan desactivar una bomba con las uñas pintadas o saltar de un tren en marcha sin despeinarse (literalmente). Parece que para muchos una heroína debe ser una mujer-mujer.

Y no es que uno tenga nada en contra de las heroínas divinas-de-la-muerte, que me encantan las dos películas de los Ángeles de Charlie. Pero Vasquez es el síntoma de un futuro en el que hombres y mujeres combaten codo con codo en igualdad de condiciones (como en la otra obra maestra de la época, RoboCop) y por eso lo que los personajes tienen entre las piernas no influye en los roles que desempeñan. En el universo de Aliens lo "femenino" y lo "mujer" no son necesariamente sinónimos, como (creo) no deberían serlo en el nuestro.

Vasquez no tiene que disimular nada ni pedirle perdón a nadie por ser como es.

Y nunca la han confundido con un hombre. ¿Y a ti?

miércoles, diciembre 03, 2008

¡Dependientas a mí!

Últimamente me siento como una gacela en el Tajo anglés... y no por lo grácil, sino por lo perseguida. No sé qué tengo que atraigo a las dependientas de esos grandes almacenes, pero no a cualquier dependienta, no: yo sólo atraigo a las bordes.

Hay una en el centro de Sol que me tiene enfilada. Vende una cara marca de cosmética y cada vez que me acerco a su stand, en una peculiar estrategia de ventas, me deja la autoestima hecha polvo:

- Holaaaa, buenaaaas, ¿estás mirando algo en particular? Perdona que te diga, pero me he fijado en que tienes la piel fatal, fatal. Muy fea, con esos brillossss, uf.

Yo me sonrojo. Soy consciente de que es cierto. Pero, pero... ¡qué me lo suelte así, a bocajarro!! jamás me acercaría a una desconocida y le diría que es fea, o una hortera, o que tiene la piel fatal. Mientras la miro con los ojos como platos, la dependienta sigue con su retahíla.

- Te recomendaría esta mascarilla, este gel limpiador y esta hidratante - no es lista ni nada, lo que me recomienda ya asciende a 110 euros - pero aparte... ¡no vas nada maquillada, nada, nada! espera.

- No, déj... - demasiado tarde. En menos de cinco segundos, la tía me había embadurnado de una cosa llamada "polvos de sol", con lo cual parecía que mi cara se había ido al Caribe mientras el resto de mi cuerpo se quedaba en el Madrid invernal.

- Con lo guapas que estamos las mujeres cuando nos pintamos, y tú así, tan pálida, con esa piel... - mientras me puso colorete y pasé a ser una heidi caribeña. Para rematar me pintó los labios de un color horroroso- ya estás, mucho mejor. Te cuento, estos polvos...

En fin, abreviando, sin haber pedido nada, la tía me estaba intentando vender productos por casi trescientos euros y de una forma tan agresiva... no me gusta que me intimiden y, aunque hubo una cosa que me hubiera llevado (decididamente, no fueron los dichosos polvos de sol) decidí no comprárselo a ella.

Pero si pensaba que me había tropezado con la dependienta más desagradable del Tajo anglés, me equivocaba. Una semana después fui a la sección de medias con Miss Fara y ahí encontré a la dependienta del demonio. Vi unas medias preciosas, con cenefas lindísimas y le pregunté si me podía dar mi talla. Me miró y con una cara agria me soltó:

- A ver... tienes las piernas regordetas, así que tu talla es la grande.

REGORDETAS. ¿La tía esa me había dicho que tengo las piernas REGORDETAS? ¿Esa señora, a la que era más fácil saltar que rodear, que iba maquillada como una drag queen después de una noche loca, esa señora me estaba diciendo que YO tengo las piernas REGORDETAS? que yo, vale, tendré brillos en la cara, pero ¿las piernas gordas? NI DE COÑA, vieja-bicho-bola. La miré. Me miré las piernas. Volví a mirarla. Miré el paquete de medias grandes que me había dado.

- Disculpe, pero en el paquete pone que, por mi altura y mi peso, mi talla es la pequeña.

- Ah... no, la grande. Bueno, es decir, tú verás, pero no te van a entrar.

- Lo siento, pero odio que las medias me vengan grandes y se me caigan a los tobillos. Según esto mi talla, por peso y altura es la pequeña. ¿me la puede dar, por favor?

- Lo siento, no queda.

¿Esa tía rastrera me había dicho a mí que tengo las piernas regordetas para venderme unas medias? aaarggffff, qué ganas de arrearle con mi cetro en la cabeza. La verdad es que no reaccioné y no le tiré las medias, grandes, al ojo, y como eran tan bonitas me las llevé (en talla grande... y sí, se me caen).

En fin, que con tanta experiencia lesiva para mi autoestima, ahora me da miedo entrar en el Tajo inglés, a ver si la próxima vez me van a llamar obesa, fea, antipática o... o... vieja-bicho-bola.

Post- post: por cierto, este fin de semana me voy a Barcelona otra vez. ¡Yupi! una lástima que no haya coincidido con la edición que organizó Miss Mole de su tapas & blogs hace unas semanas, me hubiera apuntado sin dudarlo.

martes, diciembre 02, 2008

Feos con imán


Hoy toca Top Ten. No se me vayan a quejar porque (yo lo sé, ustedes lo saben, John Cusack lo sabe…) ¡nunca puede haber demasiados rankins!

Ya nos hemos dedicado a los Hombres para la Eternidad y también a los Guapos de Leyenda, ¿qué toca hoy? ¡LOS FEOS! Pero no cualquier feo. Aquí no veremos feos aburridos, feos sosos, feos ni-fú-ni-fá. Aquí vamos a hablar de los Grandes Feos De La Historia. Los feos que te vuelven la vida del revés, los feos que embriagan, los feos que te ponen la cabeza loca. Que tengo yo una amiga gaditana que lo resume como sigue: "Al guapo lo ves venir, el feo te la mete doblada". Pues eso, a ver, los feos que te dejan flipada/o sin que te enteres.

Partiendo de la base de que hay gustos para todo y que lo que a mí me puede parecer un feo de lo más atractivo a otro le puede parecer un tío tirando a guapo y a otra una máquina de provocar arcadas, ésta es mi lista de Feos con Imán.

10. Jean Paul Belmondo

El hombre más feo del cine francés, le llamaban. El feo por excelencia, pero un feo con cara de canalla y de ser, cuando menos, divertidísimo.

De pequeña siempre me dio como buen rollo, a pesar de que sus pelis fueran raras de coj*nes (yo no había cumplido los 10) y mi corazón perteneciera a su amigo Alain Delon.

No es que sea el que menos me gusta, es que quería empezar el ranking con él.



9. Bob Dylan

Feo sin discusión. Pero tiene algo… algo…

Que sí, que ya dije una vez que yo prefiero a su hijo, pero nadie puede negar el derecho de Bob Dylan de salir en esta lista.

Además de ser un poeta, ha tenido sus momentos. Nene, la big brass bed la pongo yo.



8. Bono

No me digan que no es feo que me da algo.

Otra cosa es que sea un rockero que mole mucho, que sea un artista, que esté muy concienciado con un montón de causas, que sea una celebriti y le hagan merienda-cenas en la ONU. Es feo, es feo, no puede haber debate.

Lo que le pasa a Bono es que es feo, pero seeeeeeeeeeeeeeeexi. Si es que una cosa no quita la otra.



7. Humpfrey Bogart

Venga ya, guapo no era.

Tenía unas entradas espectaculares, era más bien estrecho de espaldas y siempre parecía tener babas en la comisura de la boca.

Pero es Bogart. La condesa descalza, Sabrina, La reina de África, El sueño eterno, Cayo Largo, Tener y no tener, Casablanca... Ya está todo dicho, lo tengo tan claro como Lauren Bacall.



6. Javier Bardem

Otro que es atractivo pero de guapo nada.

Tiene pinta de macarra, de boxeador, de portero de discoteca. Puede que por eso sea uno de los que menos me gustan. A lo mejor soy yo, pero la primera vez que le vi en persona me pareció bajito. No sé por qué, porque no lo es (aunque tampoco mide uno noventa, juraría).

Pero me encantó en Boca a Boca. ¿Y lo habéis visto en la de Woody Allen? Un chulo candidato al Chungo del Año, pero de lo más comestible.



5. Ian McKellen

Sí, lo siento.

Me gusta más que Bardem.

Ya sé que es gay, ya sé que tiene mil años, pero es un señor superatractivo, es inglés, muy buen actor y tiene una voz preciosa.

Y además gracias a él Gandalf es Magneto.



4. Jean Reno

Le amo.

Valdría con decir que es Léon, pero puedo añadir más cosas.

Se llama Juan Moreno, sus padres son andaluces, y me mola hasta en las chunguipelis americanas tipo Godzilla y French Kiss. Es auténtico y un hombre 100%. Y es Léon. Supersexi.

Venga, ¿no han visto Wasabi?



3. Adrien Brody

Este no sólo es feo, además es un hortera… pero me encanta.

Me gusta infinito desde antes de El Pianista. Me gustaba cuando ganó el oscar. Me gustó le anuncio de no se qué diseñador que salió al día siguiente en toda la prensa. Me gustó hasta el horro de repor que se marcó en el Hola con la Pataki, en el que salían en el castillo que tienen, en el pajar, a caballo y hasta en tractor.

Es el feo con imán del siglo XXI.



2. Lee Marvin

Es muy probable que a algunos no les parezca feo. A mí sí. Pero me encanta.

No sé muy bien qué contarles… Que le echaban de los colegios, fue marine, y luego fontanero. Que luego se hizo actor y le dieron el oscar por una peli tontísima que a mi me encanta, Cat Ballou (con Jane Fonda y Nat King Cole).

Y salía en Doce del Patíbulo, que es una peli que me encanta (por cierto legendaria la escena de Algo para recordar en la que Tom Hanks se descojona de las pelis de chicas a través de The Dirty Dozen, "¡¡Trini López!!").

Y es un machote. Y, además, canta.



1. Charles Bronson

Pues mira que no pensaba yo que iba a tener tanto en común con Maruja (la abuela de mi ex, que por cierto creo que en el reparto me toca a mí), pero mira tú que sí. Fue ver el video que tienen ustedes abajo y caer rendida a sus pies. A los de Charles Bronson, se entiende.

Maruja dice que no le gusta nada Cary Grant, que es un blandito y que ella prefiere a Charles Bronson que además trabaja mejor.

Yo no lo tengo tan claro en la elección, pero no he dudado ni un momento en quién debía presidir este ránkin. Mr. Bronson es feo, supersexi, y tiene unos ojos preciosos.



Bueno. Y me queda preguntarles qué opinan ustedes. ¿Me he olvidado de algún Feo Con Imán?

lunes, diciembre 01, 2008

El sorteo

Jo, parece que voy a hacer una serie temática de la Navidad y la crisis.

A la gente le ha dado por sortear cosas extrañas para promocionar su negocio. Primero fue lo de la operación de aumento de pecho en Pachá Valencia. Ahora lo interesante está en un pueblo que se llama Villalobar: este pueblín, que tiene 300 habitantes, tiene tres prostíbulos y dicen que tiene el mayor número de lumis por habitantes de toda España. El dueño de un club de alterne ha decidido sortear un servicio entre sus clientes. Para celebrar las fiestas. Y allí que se fue la tele a hacer un extenso reportaje.

Hablaron con los vecinos de pueblo: "es marketing, está bien". "Hombre, no molestan. Como somos pocos, las putis vienen al bar y se toman café y bocadillos... viene bien al negocio". "Es la crisis, tienen que revitalizar el negocio". "Claro, se acercan las fiestas y hay que animar el asunto". "Pues me parece bien... a alguien se lo harán gratis, jiji" - el señor que dijo eso tenía toda la cara de estar pensando que lo mismo le tocaba a él.

Lo mejor fue cuando se fueron a hablar con el del prostíbulo: "no, lo habéis entendido mal. Un servicio es... es... una copa. Pero es que el cartel es pequeño y no cabía"- ¿entraba "un servicio" y no "una copa"? - Andavengavamosya.